Cabeza de Uro o Cabeza de Buey (rumano: Cap de Bour, , ) es el nombre de la primera emisión del sellos moldavos y entonces rumanos, emitida en 1858.
La primera edición Moldavia y Valaquia estaban aún separadas como principados, ambas bajo gobierno otomano. En 1862 se unen en un nuevo estado Rumania.
22 de julio de 1858 en Iaşi, la capital de Moldavia, el primer sello rumano y moldavo fueron emitidas. Esto ocurrió 18 años más tarde, después de “Penny Black”, la primera estampilla del mundo, surgió en Gran Bretaña.
thumb|Cabeza de Uro, 1858. La segunda edición, texto en latín. La primera emisión exhibe cabeza de uro con estrellas de cinco puntas entre los cornos, el escudo de armas de Moldavia en un círculo. La corneta de posta bajo él incluye el valor facial. Aproximadamente alrededor de la cabeza de uro un texto rumano “Porto scrisorei” en cirílico (“entrega de cartas”). Los cuatro valores nominales de esta primera emisión, de corta vida 100 días, son extraños: 27, 54, 81 y 108 parale. Una característica interesante son las facciones antropomórficas de la cabeza de uro.
La segunda emisión La segunda emisión consistió de tres, ahora de valores nominales de 5, 40 y 80 parale, haciendo la aritmética mental más fácil. Su forma cuadrada hizo posible un mejor corte de los pliegos impresos. El texto en rumano “Porto scrisorei” o “Porto gazetei” (en “Cap de Bour” de 5 parale; “entrega de los periódicos”) aquí aparece en latín. La unidad de valor “par” está en texto cirílico. La razón es que los Principados Rumanos bajo imperio otomano no podían acuñar monedas. Había diversas monedas de los países aledaños en circulación, predominantemente monedas de origen ruso.
Ejemplar de periódico más caro del mundo Un ejemplar del periódico “Zimbrulu şi Vulturulu” (“El Bison y el Águila”, donde el águila pertenece al escudo de armas de Valaquia), conteniendo dos corridas de ocho estampillas “Cap de Bour”, fue subastado al valor actual de 3 millones de euros en 2008.
Déficit y legado Para 1864, en la colección del filatelista británico Edward Loines Pemberton ya figuraban sellos "Cabeza de Uro", ya conocidos por su rareza. Philipp von Ferrary llegó a poseer trece de estos sellos. En 1879, Dimitrie S. Sturdza-Șeianu se convirtió en el primer rumano en donar su colección al Estado (más exactamente, a la Academia Rumana); en su conjunto había "Cabezas de Uro".
Varios coleccionistas rumanos célebres estuvieron vinculados con los sellos "Cabeza de Uro". Gheorghe Măteescu-Sinăia consiguió varios de esos sellos rebuscando en los desvanes de las casas durante sus viajes. En 1938 pagó una suma importante por una hoja de ensayo, considerada única. Resultó que el barón Job Wilhelm von Witzleben también poseía una de esas hojas, y que eran falsificaciones cocidas al horno para aparentar mayor antigüedad. La mujer que los vendió fue absuelta, pues los había recibido de un asesino convicto que, según se dijo, escapó de la prisión utilizando el dinero obtenido. En 1933 un filatelista alemán le prestó un sello de la segunda emisión de 80 para, solicitando 150 000 lei. Măteescu ofreció 75 000; el propietario rechazó y exigió la devolución del sello. Cuando Măteescu no accedió a esa exigencia, escribió al rey Carol pidiéndole que interviniera y presentó una demanda. Finalmente, en 1939 el tribunal obligó a Măteescu a pagar la suma completa, además de una multa de 5000 lei.
El rey Carol II fue uno de los últimos filatelistas que, hacia 1940, poseía una colección prácticamente completa de todos los sellos emitidos en cualquier lugar del mundo. Su generosa colección de sellos rumanos incluía los mejores ejemplares de "Cabeza de Uro" procedentes de la colección de Măteescu-Sinăia. En mayo de 1950 presentó su colección en Londres, donde fue acogida con elogios. El paradero posterior de sus sellos rumanos se desconoce, y no hay constancia de dónde quedaron sus "Cabezas de Uro".
Para 2010, un sello postal auténtico con la imagen de la cabeza de buey costaba entre 5 000 y 100 000 euros. Solo han sobrevivido dos ejemplares del sello de 81 para en estado perfecto, sin señales de haber sido pegado y con goma original; su valor estimado oscila entre 70 000 y 100 000 euros.
Un ejemplar sin usar de este sello tan raro, magníficamente coloreado, con amplios márgenes uniformes por toda la superficie, se ofreció en subasta en Corinphila en mayo de 2018. El lote presentaba dos dobleces verticales, un pliegue diagonal en la esquina inferior derecha con un pequeño desgarro del papel y solo restos parciales de la goma original. No obstante, esta extraordinaria rareza (se han documentado solo 20 ejemplares) en estado sin usar se vendió por 34 217 dólares.
Los sellos fueron expuestos en diversas exhibiciones, entre ellas en la actual Sala Dalles en 1932 con motivo de su 75.º aniversario y en el Palacio Postal en 1958 por su centenario. Los sellos originales se conservaron y están expuestos en el museo filatélico. La celebración del centenario fue aprobada por la más alta instancia del Partido del Trabajo de Rumania en una reunión a la que asistieron, entre otros, Gheorghe Gheorghiu-Dej, Leonte Răutu y Emil Bodnăraș.
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