miniatura|280px| El cántabro, montañés o habla montañesa (endónimo: montañés o cántabru) es una variedad lingüística romance propia de Cantabria (España). Menéndez Pidal consideraba al montañés como un dialecto del idioma asturleonés (que él llamaba leonés), junto al asturiano y el leonés, el habla sayaguesa, el charro, y otros menores. La denominación de cántabro parece ser más moderna, aunque el profesor Araujo ya la usó en 1914 en un artículo de la revista La España Moderna para referirse a ella como dialecto del castellano.
El cántabro, como también el extremeño, tiene características comunes tanto con el castellano como con el asturleonés, que integra a las variedades lingüísticas conocidas comúnmente por los glotónimos mirandés, asturiano y leonés. Diversas cuestiones tales como el sustrato, las influencias de adstrato (zona de contacto con el euskera y fuerte relación con territorios castellanohablantes) la incorporación más temprana a la Corona de Castilla frente a otros territorios del diasistema, hacen que el cántabro adquiera ciertas diferencias y personalidad frente a las otras modalidades lingüísticas de dicho diasistema.
No obstante, la Unesco considera al cántabro como un dialecto asturleonés, lengua que incluyó en 2009 en su "libro rojo" de lenguas en peligro como "en peligro claro de desaparición".Atlas interactivo Unesco de las lenguas en peligro en el mundo, publicado en el sitio web de la Unesco.
El declive del montañés ya señalado por Pidal y otros autores se manifiesta en la restricción de su uso a zonas rurales y a personas de avanzada edad, o algunas voces y localismos ya recogidos en el diccionario de la Real Academia. Así en Cantabria se habla un castellano común con algunas características especiales en zonas donde aun quedan residuos del habla montañesa. En algunas zonas de Cantabria se mantiene la "u" final en los sustantivos, adjetivos y participios singulares del acusativo de la segunda y cuarta declinaciones del latín -sufijo um-, con pérdida de la "m".
Gran parte de las características propias del cántabro han sido perdidas, de manera que las variedades lingüísticas habladas en Cantabria han sido consideradas por algunos autores como dialectos del español influenciados por el asturleonés.
Aspectos históricos, sociales y culturales
Distribución geográfica y primeras referencias Según diversos criterios, pueden incluirse como cántabro las variedades de habla de diversas zonas de Cantabria. Atendiendo a la toponimia, el influjo montañés o cántabro, muy castellanizado, se habría extendido a las zonas limítrofes vizcaínas de Lanestosa y Carranza.El habla montañesa o cántabra en la toponimia de las Encartaciones, Txomin Etxeberria Mirones. ISBN 84-88890-93-1. La influencia cántabra es además verificable en la lexicografía y morfosintaxis del habla del valle burgalés de SotoscuevaSilvia González Goñi: Apuntes sobre el habla de la Merindad de Sotoscueva. Fonética y morfosintaxis. Aparecido en la revista Alcuentros Según el filólogo novalense Francisco García González, los antiguos concejos cántabros, asturianos desde 1833, de Peñamellera Alta, Peñamellera Baja y Ribadedeva, están en la órbita de las hablas cántabras.Francisco García González: El asturiano oriental. Boletín Lletres Asturianes nº7 p44-56
Los primeros ejemplos del cántabro pueden encontrarse en los cartularios, como Santo Toribio de Liébana, Santa María de Piasca, Santa Juliana de Santillana o Santa María del Puerto.
En dichos cartularios aparecen pequeños fragmentos escritos en el romance propio de la Cantabria medieval, así como topónimos y sustantivos insertos en textos escritos íntegramente en latín, que documentan la existencia de rasgos plenamente asturleoneses en contraposición al castellano que iba evolucionando paralelamente al sur de la cordillera.
Los documentos medievales permiten comprobar la existencia de vocalismo: juyz (juez), mugier (mujer), eglisia (iglesia), hy (ahí), conusçuda (conocida), metu (metió), uy (hoy), justi (justo), çimienterio (cementerio), unu (uno), faru (faro), Rivila (Revilla); palatalización: llameo (lameo), llama (lama), llos (los), llanderas (laderas), islla (isla); o yeísmo: yera (lera); entre muchos otros ejemplos.
+Onomástica medieval en CantabriaNombre actualNombre medievalAlfonsoAllefonsi (1195)CatalinaCatelelyna (1393)DiegoDiacu (1072)DomingoDomingu (1267)EulaliaOlaya (1249), Ollaya (1279)JuliánIllan (1285)JulianaYllana (1271)LeocadiaLocalla (1228)LeonorAlionor (1204)PedroPetru (1089), Peidru (1257)PelayoPelay (1271)RodrigoRudericu (1259)SaturninoSadorninu (1262)SebastiánSabastiano (1086)TelloTellu (1086)TeresaTaresa (1084)ToribioTuribio (1190)VicenteVicenti (1288) También pueden encontrarse ejemplos de mantenimiento de rasgos gramaticales que, con posterioridad, se han perdido. Un ejemplo es la utilización del pronombre átono en función de complemento indirecto (-y, -yos, -ys), existente en asturiano pero que el cántabro ha perdido con el tiempo. Algunos ejemplos son: fue-y (le fue), auiamos-y (le habíamos), enterrar-y (enterrarle), do-hi (le doy), ponemos-y (le ponemos), mandamos-y (le mandamos), mando-y (le mando), que-y fizierdes (que le hicieses), vos-y fiziertes (le hicieseis vos), estando-yn (estándoles), seyendo-yn (siéndoles), paresçio-yn (les pareció).
Con la aparición de la prensa escrita en Cantabria, el cántabro comenzó a ser utilizado para expresar el lenguaje coloquial de las gentes llanas, para transmitir pequeñas historias publicadas por fragmentos o para contar cuentos y leyendas de la tierra.
Hablantes Actualmente, el cántabro o montañés está restringido a contextos lingüísticos muy particulares. La pérdida constante de hablantes se ha debido a la falta se transmisión generacional, estando la mayoría de los que quedan dentro de un perfil que corresponde a una persona mayor que vive en un ambiente rural, lo que ha influido en su inclusión como lengua en peligro por la UNESCO, con creciente castellanización de las áreas rurales. En la mayor parte de su zona de extensión en la práctica se utiliza un habla intermedia entre el castellano y un cántabro tradicional. Asimismo, está prácticamente desaparecido de los grandes centros urbanos.
No se conocen datos precisos del número de hablantes. Pidal, García-Lomas, Rodríguez Castellano, Ealo y otros, han señalado un claro proceso de regresión.Carlos Ealo López. Situación actual de las hablas de origen astur-leonés en Cantabria: Pese a todo, todavía se pueden encontrar hablantes patrimoniales en algunos puntos, tales como en la Comarca de los Valles Pasiegos, Tudanca, Carmona, Soba y Herrerías.
Manuel Alvar, en su Dialectología Española, ya indicaba que, aunque podía considerarse como desaparecido el dialecto antiguo, ciertos rasgos, como es el caso de la aspiración, pervivían en hablantes rústicos. También los costumbristas connotaban la clase social de sus personajes por medio del uso de un lenguaje especial, indiferenciado, en ocasiones, rasgos vulgares de los propiamente dialectales. Refiriéndose a Cantabria, cabría decir que lo que pueda quedar de sus hablas, sólo es detectable en hablantes pertenecientes a ambientes rurales.
Apoyo institucional y social Existen unas pocas asociaciones para la recuperación del patrimonio lingüístico cántabro que impartían cursos de lengua en Santander y Torrelavega, actualmente ya no se hacen. También ha habido recogida de firmas con el fin de que se declare bien de interés cultural, si bien la consejería emitió un informe desfavorable hacia dicho proyecto,Borrador del Informe de la Consejería de Cultura sobre la declaración del Patrimonio Lingüístico Cántabro en donde literalmente mentaba que: «...al igual que ocurre en otros lugares de España, el español que se habla en Cantabria presenta algunas particularidades o rasgos propios (…) de lo que no puede deducirse que conformen ni un dialecto ni un idioma, sino una variante conocida como habla cántabra o montañesa. Se trata, eso sí, de un habla que incorpora sus peculiaridades al español que se habla en Cantabria. Por tanto, sin que tenga suficiente entidad cultural como para considerarlo una manifestación de la identidad de Cantabria». Durante el transcurso del 2008 se produjo la publicación del segundo diccionario cántabro-castellano que contó con la colaboración de la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria así como del "Mapa de toponimia tradicional de Cantabria" que se repartió por colegios y bibliotecas de Cantabria.
Algunos partidos políticos minoritarios de Cantabria, como los extintos Unidad Cántabra y Conceju o la actual formación soberanista Cantabristas, reclaman a las instituciones el reconocimiento de la lengua cántabra. Asimismo, solicitan que se adopten medidas para protegerla, enseñarla y fomentar su uso.
Por su parte, el expresidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, ha mostrado en alguna ocasión su opinión sobre este tema, afirmando que el cántabro "solo es castellano mal hablado". así como "Si yo tuviese una lengua en Cantabria la defendería con uñas y dientes" en una entrevista concedida al diario El País el 5/8/2015 y más tarde en el programa de televisión El Hormiguero.
En la actualidad no hay ningún partido político con representación que defienda el reconocimiento de la lengua cántabra, quizá ello guarda relación con el escaso apoyo social con el que cuenta.
Denominación "cántabro" o "montañés" Las preferencia de uso de una u otra denominación está determinada por los que eligen el término “montañés” como el nombre tradicional utilizado por algunos escritores costumbristas y, teóricamente, con una mayor posible aceptación entre la población rural mientras que los otros sectores entienden que ese término no es adecuado, dado que La Montaña es una comarca de Cantabria que no se corresponde ni sirve de identificativo para la totalidad de los habitantes de la región. Por otro lado, también es cierto que el topónimo "La Montaña" se ha usado durante siglos, por antonomasia, para englobar todos los territorios cántabros, mucho más allá de las actuales fronteras provinciales.
Según encuestas publicadas en el Atlas lingüístico y etnográfico de Cantabria de Manuel Alvar y el Language loyalty and linguistic variation a study in Spanish Cantabria de J.C. Holmquist) sólo en 5 puntos encuestados, situados todos ellos dentro de la comunidad, se respondía montañés ante la pregunta "¿qué es lo que habla usted?", mientras que en otros puntos fuera de ella se respondía con el nombre de la comarca: pasiegu, lebaniegu, campurrianu.
Variantes Pese a lo afirmado comúnmente, el cántabro presenta bastante uniformidad. Sin embargo, existen las variaciones locales, como en toda lengua no estandarizada, no haber gozado de oficialidad y estar sometido a una fuerte presión por parte del castellano. A grandes rasgos el cántabro presenta dos grandes dialectos: el occidental y el oriental. La divisoria entre ambas variantes la marcan el río Saja y el Pas que son occidental y oriental, respectivamente. En la cuenca del Besaya encontramos una frontera discontinua con zonas de hablas de transición entre los dos dialectos que emplean rasgos de uno y otro lado. Así mismo, dentro del cántabro occidental se distingue un subdialecto al sur de la cordillera, probablemente consecuencia de una mayor castellanización, y en cántabro oriental una variante encartada o veciana más allá del Agüera que recupera algunos de los rasgos propios del dialecto occidental.
Las diferencias fundamentales entre los dos dialectos son: Terminación del masculino plural en –os en el occidental y en –us en oriental (salvo en el subdialecto veciano que hace –os). Ej.: perros, perrus. Las hablas de transición del Besaya presentan esta característica como en el occidental.