Francisco Largo Caballero (Madrid, 15 de octubre de 1869-París, 23 de marzo de 1946) fue un sindicalista y político marxista español, histórico dirigente del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y la Unión General de Trabajadores (UGT). Desempeñó la presidencia del Consejo de Ministros de la Segunda República entre septiembre de 1936 y mayo de 1937, en los inicios de la guerra civil española.
Estuquista de profesión, ingresó en la UGT en 1890 y en el PSOE en 1893, y se convirtió en uno de los primeros concejales del partido en el municipio de Madrid, electo en las municipales de 1905. Asumió un papel protagonista en la convocatoria de la huelga general de 1917. Fue partidario de aceptar la línea de colaboración que tendió a la UGT y a los socialistas la dictadura de Primo de Rivera y llegó a ejercer como consejero de Estado durante este período. Tras la proclamación de la Segunda República pasó a desempeñar la cartera de Trabajo del gobierno provisional. Escéptico con las posibilidades que ofrecía a la clase obrera la República burguesa, en el verano de 1933 radicalizó su discurso en una línea revolucionaria —lo que hizo que se ganara efímeramente entre algunos el apodo de «el Lenin español»— y preconizó la huelga general revolucionaria de 1934, iniciada a raíz del anuncio de la entrada de ministros de la CEDA en el gobierno radical.
Una vez comenzada la guerra civil, pasó a encabezar en septiembre de 1936 el consejo de ministros formado tras el colapso del gobierno de José Giral (asumiendo igualmente la cartera de Guerra), convirtiéndose así en el primer líder obrero en desempeñar la jefatura de gobierno en España. Durante la guerra civil puso empeño en tratar de restablecer la autoridad en la zona republicana. Salió del gobierno tras las jornadas de mayo de 1937. Exiliado a Francia tras la derrota republicana, fue hecho prisionero del campo de concentración nazi de Sachsenhausen. Liberado en 1945, falleció meses más tarde, en París.
Biografía
Los primeros años: el «obrero consciente» (1869-1893) thumb|150px|left|Placa conmemorativa en el lugar donde se hallaba la madrileña casa natal de Largo Caballero. La placa fue retirada en 2020 por orden del alcalde de Madrid José Luis Martínez-Almeida (del Partido Popular). Dos sentencias de junio y octubre de 2022 declararon la decisión ilegal y conminaron al Ayuntamiento a reponerla. En julio de 2025 el Tribunal Supremo confirmó las sentencias. Nació el 15 de octubre de 1869 en una buhardilla del número 9 de la Plaza Vieja de Chamberí, en Madrid. Su padre, Ciriaco Largo, era un carpintero natural de Toledo que había emigrado a Madrid el año anterior en busca de trabajo. Allí conoció y se casó con Antonia Caballero, una criada doméstica nacida en Brihuega (provincia de Guadalajara). El matrimonio duró muy poco tiempo porque la esposa denunció a su marido ante el juez por malos tratos y consiguió el divorcio a principios de 1871 aprovechando la legislación recién aprobada sobre la materia tras el triunfo de la Revolución de 1868. Antonia Caballero volvió a su antiguo oficio de sirvienta y madre e hijo vivieron grandes penurias. Cuando le ofrecieron un trabajo algo mejor pagado en una fonda u hotel de Granada allí se trasladó con su hijo. Francisco, de unos cinco años de edad, ingresó entonces en el Colegio de los Escolapios de Granada. Al año siguiente regresaron a Madrid y volvieron a vivir en casa de un familiar de la madre, en la misma Plaza Vieja de Chamberí, y el niño fue a las Escuelas Pías de San Antón de Madrid. Pero un año después, «los mismos frailes escolapios manifestaron a su madre que al tener ya siete años debía empezar a trabajar». A partir de ese momento Francisco, con apenas tres años de instrucción escolar, empezó a buscar trabajo como aprendiz «para ganar el pan que comía», como recordó mucho después.
Tras trabajar en una fábrica de cartones, en un taller de encuadernación y en una cordelería –donde un burro le golpeó cuando lo conducía al abrevadero, causándole «una herida en la ceja de la que le quedó huella toda la vida»–, con nueve años empezó de aprendiz de estuquista, que era un oficio muy especializado, pues se trataba de aplicar una capa de escayola fina, el estucado, a las paredes interiores de pisos y casas de calidad –«casas confortables», se las llamaba– y que estaba en auge debido al crecimiento que estaba experimentando Madrid en aquellos años. Empezó ganando 3 pesetas al día y pronto ganó 4, «lo que para aquel tiempo no era ciertamente un jornal bajo» –un albañil ganaba entonces 2 pesetas por unas 11 horas de trabajo al día, que era la jornada media; y no existía el descanso dominical–. El oficio de estuquista sería el que desempeñaría durante los treinta y dos años siguientes de su vida, ya que los primeros cargos que desempeñó en la UGT y en el PSOE no estaban remunerados. Y durante la mitad de ese tiempo vivió con su madre hasta que murió en 1896, cuando Largo Caballero tenía veinticinco años de edad. En aquel momento ya era un consumado oficial estuquista y desde los diecisiete años trabajaba con dos ayudantes. Pero era un trabajo estacional por lo que cuando no recibía encargos, tuvo que desempeñar otros oficios como vendedor de verduras o como obrero de la construcción, ganando mucho menos –alrededor de 1,50 pesetas al día–.
Su primer contacto con el movimiento obrero organizado tuvo lugar en 1890 cuando con apenas veinte años tuvo conocimiento de que se había celebrado en Madrid la Fiesta del Primero de Mayo organizada por la Unión General de Trabajadores y el Partido Socialista Obrero Español y durante la que había pronunciado un discurso el presidente de ambas organizaciones, Pablo Iglesias. Eso fue lo que le impulsó a afiliarse a la UGT —paso que dio en ese mismo año 1890, con 21 años— ingresando en la sociedad de albañiles «El Trabajo», ya que entonces no existía ninguna sociedad de estuquistas, aunque poco después gracias a una intensa labor de captación entre sus compañeros de oficio logró fundar la Sociedad de Estuquistas integrada en la Unión. Fue en el acto de fundación de esa sociedad cuando oyó hablar a Pablo Iglesias por primera vez, cuyas palabras «exponiendo las ventajas de la organización obrera», según afirmó el propio Largo Caballero, «produjeron en mi inteligencia el mismo efecto que la luz en las tinieblas».Hacia 1890 la UGT, fundada en 1888 y que estaba a punto de celebrar su II Congreso, era un sindicato muy pequeño, con apenas 4000 afiliados en toda España. Tres años después, el 9 de marzo de 1893, ingresaba también en el Partido Socialista Obrero Español. Como ha señalado su más reciente biógrafo, Julio Aróstegui:
Pero Largo Caballero nunca fue un obrero «ilustrado» –solo había ido a la escuela de los cuatro a los siete años–. Aprendió de forma autodidacta algunos conceptos básicos del marxismo de folletos y de los artículos que aparecían en El Socialista. Del propio Marx solo citaba el Manifiesto Comunista y la Crítica del programa de Gotha, y de Karl Kautsky, el principal ideólogo marxista de la Segunda Internacional, El programa de Erfurt. Nunca citó a Lenin. Por eso, según su biógrafo Julio Aróstegui, el calificativo que mejor define la ideología socialista de Largo Caballero es el de «pablista», porque los escritos del líder y fundador de la UGT y del PSOE, Pablo Iglesias, de quien se consideraba un discípulo aventajado, fueron siempre la referencia determinante en el pensamiento de Largo Caballero.
El ascenso del dirigente obrero (1893-1918)
thumb|izquierda|Fotografía de Largo Caballero publicada en 1911
Desde la fundación de la Sociedad de Estuquistas, que se denominó «La Solidaridad», Largo Caballero fue su presidente. Su primer cargo en la Unión General lo obtuvo en 1899, cuando fue nombrado vicetesorero, aunque siguió ejerciendo el oficio de estuquista. Ese mismo año alcanzó su primer cargo político en el Partido Socialista Obrero cuando a raíz de su V Congreso pasó a formar parte como vocal del Comité Nacional, presidido por Pablo Iglesias, aunque este puesto dejaría de desempeñarlo tras la celebración del VI Congreso en 1902 y no lo volvería a ocupar hasta 1915 en el X Congreso.
En 1904 pasó a formar parte como vocal obrero en representación de la UGT del recién creado Instituto de Reformas Sociales, organismo del que será miembro hasta su desaparición y al que dedicará mucho tiempo y esfuerzo pues la participación en él formaba parte de la «táctica intervencionista» que propugnaban Pablo Iglesias y Largo Caballero –que los socialistas debían estar presentes en todos los organismos oficiales relacionados con la «cuestión social» para desde allí luchar por la mejora de las condiciones de vida y trabajo de los obreros a través de la intervención del Estado–. Al año siguiente formó parte de la candidatura socialista para los comicios municipales de noviembre de 1905 en Madrid, saliendo elegido concejal por el distrito de Chamberí, junto con Pablo Iglesias y Rafael García Ormaechea, y poco después, el 27 de enero de 1907, era elegido presidente de la Agrupación Socialista Madrileña, cargo que ostentaría hasta 1919. Asimismo ocupó la presidencia de la Casa del Pueblo de Madrid, donde estuvo su despacho sindical durante años e impulsó las actividades societarias ligadas al sindicato, la Cooperativa Socialista de Consumo y, sobre todo, la Mutualidad Obrera Madrileña –que ofrecía servicios médico-farmacéuticos y funerarios– de la que fue presidente y gerente.
A finales de 1905, con 37 años de edad, dejó definitivamente su oficio de estuquista para poder dedicarse enteramente a la concejalía del Ayuntamiento de Madrid y por consejo de la Agrupación Socialista Madrileña, que le pagó a partir de entonces un «subsidio» de 50 pesetas semanales, primera vez que cobró algún dinero de las organizaciones socialistas a las que pertenecía. Así mismo, pudo dedicarse también plenamente a la actividad sindical, para que no le volviera a ocurrir lo que más de una vez le había pasado y que Largo Caballero gustaba de contar: que el gobernador civil de Madrid le sacó con urgencia de la obra donde trabajaba sin darle tiempo a cambiarse para que intermediara en una huelga de panaderos. Vivía entonces en un quinto piso de un edificio del barrio de Chamberí, junto con otras dos familias, con su esposa Isabel Álvarez Fernández, con quien probablemente se había casado hacia 1890 y con la que tuvo un hijo al año siguiente, Ricardo Largo Álvarez, pero de los que se sabe muy poco porque Largo Caballero nunca habló de ellos. En 1909 Largo Caballero contrajo un nuevo matrimonio con Concepción Calvo, con quien tuvo tres hijas y un hijo, nacidos entre 1912 y 1919. En 1914, cuando hacía cinco años que no era concejal, consiguió la licencia para construir una muy modesta casa unifamiliar en la Dehesa de la Villa, a donde se trasladó a vivir con su segunda familia.
Tras la elección como concejal en 1905 –lo que repetiría en cuatro ocasiones más, en una de las cuales también fue diputado provincial–, el siguiente salto cualitativo en su trayectoria de dirigente obrero se produjo en 1908 cuando en el IX Congreso de la UGT fue elegido vicepresidente, junto a Pablo Iglesias como presidente. Al año siguiente fue condenado a seis años y un día de prisión por un consejo de guerra por haber presidido un mitin en contra de la guerra de Marruecos –protestas que desencadenarían los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona– y por haberse encontrado en su casa carteles «revolucionarios». Sin embargo el Consejo Superior de Guerra y Marina anuló la condena. En 1910 resultó elegido diputado por el distrito de Chamberí de Madrid, el líder de la UGT y del PSOE Pablo Iglesias gracias a la candidatura conjunta que había presentado con los republicanos, coalición a la que hasta entonces Iglesias se había opuesto.