miniaturadeimagen|380x380px|Newton da Costa en Berkeley, California, en 1973. La filosofía en Brasil refiere a la actividad filosófica y a las obras producidas en el territorio brasileño por autores brasileños o extranjeros que desarrollaron una parte significativa de su actividad intelectual en el país. Su historia comprende desde la enseñanza filosófica vinculada a las instituciones religiosas del período colonial hasta la formación, durante los siglos XX y XXI, de departamentos universitarios, programas de posgrado, asociaciones profesionales, revistas especializadas y comunidades de investigación en áreas como la historia de la filosofía, la filosofía política, la ética, la epistemología, la lógica, la filosofía del lenguaje y la filosofía de la ciencia.
La delimitación de la misma ha sido controvertida. La historiografía ha discutido si corresponde hablar de una «filosofía brasileña» —filosofia do Brasil— en sentido fuerte, con tradiciones y problemas propios, o de una «filosofía en Brasil» —filosofia no Brasil—, entendida como la recepción, enseñanza y elaboración local de corrientes filosóficas de procedencia diversa. Esta controversia aparece ya en algunos de los primeros intentos de reconstrucción histórica, como A philosophia no Brasil (1878), de Sílvio Romero, y continuó en las obras de João Cruz Costa, Antônio Paim, Bento Prado Júnior, Paulo Roberto Margutti Pinto e Ivan Domingues.
Durante el período colonial, la enseñanza de la filosofía estuvo principalmente asociada a los colegios de la Compañía de Jesús, a la escolástica y a la cultura filosófico-teológica portuguesa. En el siglo XIX adquirieron especial relevancia las facultades de Derecho, el eclecticismo, el positivismo, el cientificismo y la denominada Escuela de Recife. Desde la década de 1930, la fundación de universidades modernas —en particular de la Universidad de São Paulo (USP)— dio lugar a una progresiva profesionalización de la disciplina. Desde mediados del siglo XX se consolidaron, además, la lógica matemática, la filosofía analítica y la filosofía de la ciencia, proceso en el que tuvieron importancia Newton da Costa, Leônidas Hegenberg, Oswaldo Porchat Pereira, Ayda Ignez Arruda y las instituciones surgidas en torno a la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp).
Historiografía y periodización La historia de la filosofía en Brasil se constituyó ella misma en un problema filosófico. Sílvio Romero publicó en 1878 A philosophia no Brasil: ensaio critico, una de las primeras obras dedicadas específicamente a evaluar la producción filosófica desarrollada en el país. Posteriormente aparecieron, entre otros trabajos, Noções de História da Filosofia (1943), de Leonel Franca, Contribuição à história das idéias no Brasil (1956), de João Cruz Costa, y Panorama da filosofia no Brasil (1969), de Luís Washington Vita.
João Cruz Costa propuso interpretar la circulación de ideas europeas, en lugar de como una pura imitación, en relación con las condiciones históricas y sociales brasileñas. En Contribuição à história das idéias no Brasil (1956) sostuvo que el problema debía abordarse atendiendo simultáneamente a la recepción de ideas provenientes de Europa y a su inserción en las circunstancias históricas del país.
Bento Prado Júnior cuestionó, en cambio, la posibilidad de reconstruir una filosofía nacional a partir de una supuesta continuidad psicológica o «espíritu nacional». Inspirándose en la noción de «sistema de obras» de Antonio Candido, sostuvo que las obras filosóficas brasileñas decimonónicas no habían llegado a formar una tradición autónoma internamente articulada. Esta interpretación ha sido discutida. Paulo Margutti, por ejemplo, distingue tres orientaciones historiográficas desarrolladas durante el siglo XX:
el enfoque historicista, asociado a Cruz Costa; el enfoque estructuralista, asociado a Prado Júnior; y el enfoque centrado en la historia de los problemas filosóficos, representado por Paim y sus continuadores.
Antônio Paim organizó su História das idéias filosóficas no Brasil (1967) atendiendo a problemas y corrientes —empirismo mitigado, eclecticismo, kantismo, filosofía católica, Escuela de Recife, positivismo, marxismo y otras— más que a una simple sucesión biográfica.
Una reconstrucción diferente es la de Ivan Domingues, quien en Filosofia no Brasil: legados e perspectivas (2017) relacionó las transformaciones de la actividad filosófica con diferentes tipos de intelectual y con la evolución de sus instituciones. Su periodización distingue el pasado colonial, el período de Independencia, la institucionalización universitaria entre las décadas de 1930 y 1960, y la expansión del sistema de posgrado y del scholar profesional desde la segunda mitad del siglo XX.
Por su parte, y en un proyecto aun en curso, Paulo Margutti propune para el período hasta la independencia una secuencia formada por una etapa precolonial (1500-1530), un período barroco-católico (1530-1808) y una «ruptura ilustrada» entre 1808 y 1822. Dado que estas periodizaciones responden a presupuestos historiográficos diferentes, no existe una división cronológica única aceptada para toda la historia de la filosofía brasileña.
Período colonial (1500-1822)
La enseñanza jesuita y la segunda escolástica La actividad filosófica institucionalizada en el Brasil colonial estuvo inicialmente vinculada a la Compañía de Jesús, cuyos miembros llegaron a Brasil en 1549. Los colegios y seminarios jesuitas de ciudades como Salvador, Rio de Janeiro, São Paulo, Olinda, Recife, Maranhão y Pará constituyeron durante buena parte del período colonial los principales espacios de formación intelectual. miniaturadeimagen|El «Ratio Studiorum», fechado en 1598 y publicado oficialmente en 1599. El sistema educativo jesuita se organizó progresivamente conforme a la Ratio Studiorum, promulgada en 1599. En los cursos superiores, la filosofía se encontraba asociada al estudio de la lógica, la filosofía natural, la metafísica, la moral y la teología, dentro de la tradición de la segunda escolástica. La lógica ocupaba un lugar especialmente estable en este sistema y se enseñaba fundamentalmente mediante la tradición aristotélico-escolástica.
Entre las figuras intelectuales vinculadas al período colonial se encuentran Manuel da Nóbrega, José de Anchieta y Antônio Vieira. La caracterización estrictamente filosófica de sus escritos es objeto de debate historiográfico. Margutti ha defendido una interpretación amplia de la filosofía colonial, según la cual los textos religiosos, morales y políticos pueden ser relevantes para reconstruir problemas relativos a la conversión de los pueblos indígenas, la legitimación o crítica de distintas formas de esclavitud y la autocomprensión de la sociedad colonial. Otros autores tratados por la historiografía del período son Diogo Gomes Carneiro, Manoel do Desterro, Nuno Marques Pereira, Gaspar da Madre de Deus y Francisco de Faria.
Reformas pombalinas y ruptura ilustrada miniaturadeimagen|Luís António Verney (1713-1792). La expulsión de los jesuitas de los dominios portugueses en 1759, promovida durante el gobierno del Marqués de Pombal, alteró profundamente la estructura educativa colonial. Las reformas pombalinas sustituyeron parte del sistema jesuítico por las denominadas aulas régias e introdujeron una orientación más receptiva al empirismo, las ciencias naturales y la filosofía ilustrada.
En el mundo luso-brasileño tuvieron importancia autores como Luís António Verney y las reformas de inspiración empirista promovidas durante el siglo XVIII. Paim ha denominado «empirismo mitigado» a una de las orientaciones que resultaron de esta transformación, contrapuesta al predominio anterior de la escolástica.
La llegada de la corte portuguesa a Rio de Janeiro en 1808 constituye otro punto de inflexión. Margutti utiliza esa fecha para marcar el comienzo de una «ruptura ilustrada», que se extiende hasta 1843. Entre las figuras vinculadas a esta transición se encuentran Hipólito José da Costa, Joaquim do Amor Divino Caneca y Silvestre Pinheiro Ferreira.
Periodo de Independencia (1822-1889)
Facultades de Derecho y formación de una esfera intelectual secular La independencia de 1822 no produjo inmediatamente facultades universitarias de filosofía autónomas. Una parte importante de la discusión filosófica del siglo XIX continuó desarrollándose en instituciones jurídicas, religiosas, políticas y literarias. Siguiendo a Marcelo Dascal, buena parte de la filosofía brasileña del siglo XIX estuvo asociada a las facultades de Derecho y a la discusión jurídico-política.En 1827 fueron creados por ley imperial los dos primeros cursos jurídicos de Brasil: uno en São Paulo y otro en Olinda, este último trasladado a Recife en 1854. Estas facultades tuvieron una importancia que excedió la enseñanza misma del Derecho. De sus aulas procedieron un notable número de juristas, políticos, ensayistas y autores que participaron en debates públicos sobre la libertad, el Estado, la sociedad, la religión, la ciencia y la cultura.
Recepciones de corrientes europeas modernas Durante las primeras décadas posteriores a la independencia se difundieron en Brasil diversas formas de eclecticismo, espiritualismo y empirismo. La recepción de Victor Cousin tuvo particular presencia en la enseñanza filosófica decimonónica. Entre los nombres asociados a esta etapa se encuentra el franciscano Francisco de Monte Alverne, cuya docencia y obra fueron importantes para la recepción del espiritualismo ecléctico.
Paim distingue en este período un «eclecticismo esclarecido», la recepción del espiritualismo cousiniano y los comienzos del kantismo brasileño. Estas corrientes coexistieron con una filosofía católica que durante el siglo XIX atravesó posiciones tradicionalistas, espiritualistas y posteriormente neotomistas.
Positivismo y cientificismo miniaturadeimagen|Benjamin Constant Botelho de Magalhães (1836–1891) fue uno de los principales difusores del positivismo en Brasil durante el siglo XIX. En la segunda mitad del siglo XIX el positivismo de Auguste Comte alcanzó una influencia considerable, particularmente en medios militares, politécnicos, jurídicos y políticos. Entre sus representantes estuvieron Benjamin Constant Botelho de Magalhães, Miguel Lemos y Raimundo Teixeira Mendes.
El positivismo brasileño no constituyó una corriente uniforme. Paim distingue diversas vertientes y diferencia el positivismo doctrinario y religioso de otras recepciones del cientificismo, el evolucionismo y las filosofías naturalistas de fines del siglo XIX. En este período circularon también las obras de Herbert Spencer, Ernst Haeckel, Ludwig Büchner y otros representantes europeos del evolucionismo y del materialismo científico.
Escuela de Recife La denominada Escuela de Recife fue uno de los principales núcleos intelectuales del Brasil decimonónico. Se articuló en torno a la Facultad de Derecho de Recife durante la segunda mitad del siglo XIX y estuvo asociada a figuras como Tobias Barreto, Sílvio Romero, Clóvis Beviláqua, Artur Orlando y otros juristas y ensayistas.
El grupo participó de la recepción de corrientes intelectuales alemanas, entre ellas el evolucionismo, el historicismo y el neokantismo; así como los debates sobre el naturalismo, el derecho y la cultura. Tobias Barreto desempeñó un papel central en la introducción de autores alemanes y en la crítica de las formas de eclecticismo y espiritualismo entonces dominantes.
Sílvio Romero, a su vez, combinó la crítica filosófica con la historia literaria y cultural. En A philosophia no Brasil (1878) examinó a autores como Monte Alverne, Eduardo Ferreira França, Domingos José Gonçalves de Magalhães, Pedro Américo y Tobias Barreto, convirtiendo el propio estado de la filosofía brasileña en objeto de crítica histórica.
Farias Brito y la reacción espiritualista