El convento de San Francisco de Huesca fue un convento masculino de la orden franciscana menor actualmente desaparecido tras su derribo final poco antes del 1872.
Historia Aunque se desconoce el momento inicial en el que la comunidad franciscana se asentó en la capital oscense y su construcción original, se sabe que existía desde antes del 1228, cuando ya para entonces daba nombre al barrio que se había formado en su entorno y que se expandió dentro del auge de los franciscanos dentro de la área de influencia de la Corona de Aragón poco después de su primera aparición documental y siendo una entidad activa dentro de la política religiosa dentro de la provincia, como lo fue el conflicto entre el paso de claustral a observantes tras la bula de la Unión de León X en 1517, algo que no acataron hasta el 1567.
El obispo de Huesca, Berenguer de Bardaxí, ordenó en 1614 el derribo de parte del edificio original para su reedificación y conversión en uno de los conventos de mayor tamaño de la provincia puesto que residían en él aproximadamente cincuenta frailes.
En el 1735 se comenzó a reedificar desde cero bajo mandato del provincial Miguel Pérez Temprado, quien dio para la obra un total de mil escudos junto con las limosnas que los propios habitantes aportasen, terminándose de construir en el 1741. miniaturadeimagen|La actual delegación de Economía y Hacienda se construyó en el solar del antiguo convento franciscano. Fue abandonado por los franciscanos con la desamortización de 1836, y una parte del edificio fue derribado, pasando a manos de los organismos de la administración pública, construyéndose la sede de la Diputación Provincial, los locales de Hacienda, la jefatura política y el cuartel de los carabineros hasta que definitivamente fue derribado por completo y en 1872 se redactó el acta de toma de posesión de la parte del antiguo ex convento de San Francisco.
Descripción Apenas se tienen descripciones del convento original puesto que varios de los autores del patrimonio monumental oscense, como Carlos Soler Arqués, no llegaron a verla pero a través de otros que si como el Francisco de Aynsa se sabe que sufrió constantes reformas hasta que fue acabada de forma definitiva en 1741, siendo descrita por el mismo Madoz como «una iglesia hermosa, de grandes proporciones y recargada de arquitectura».
Otros autores como el Padre Huesca a través de los fondos documentales recogen noticias sobre las muchas obras que se realizaron en él como lo fueron las iniciadas por el obispo Berenguer de Bardaxí, quien tras el derribo parcial mandó levantar un claustro, una librería que el propio clérigo describe como muy suntuosay unas nuevas celdas orientadas al este que contaban con sus armas personales junto con la inscripción "orate pro me".
De la construcción nueva del siglo XVIII contamos con una descripción del Padre Huesca, quien la describe:
De entre estas dieciséis capillas que menciona el padre capuchino oscense, se conoce que al menos una de ellas, o una de las originales, fue el panteón familiar de la familia de los Azlor desde su fundación por el patriarca Blasco Pérez de Azlor, persona de confianza del rey aragonés Jaime II quien mandó construirla y en donde fueron inhumados desde su fundación en el siglo XIV hasta bien entrado el siglo XVI.
Referencias
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