Un estudio con autoinformes (self-report study) es un tipo de encuesta, cuestionario o sondeo en el que los encuestados leen la pregunta y seleccionan una respuesta por sí mismos sin ninguna interferencia externa. Un autoinforme, autorreporte, encuesta autoadministrada, encuesta autoinformada, encuesta autorrellenada o cuestionario autoadministrado es un conjunto de preguntas sobre los sentimientos, sensaciones, actitudes, propósitos o creencias del participante con un formato que le permite leer la pregunta y contestarla sin necesidad de que intervenga otra persona. Ejemplos de autoinformes son los cuestionarios de salud que se le piden rellenar a una persona antes de someterse a un reconocimiento médico. Los autoinformes se utilizan a menudo como una forma de obtener las respuestas de los participantes en estudios observacionales y experimentos.
Los estudios con autoinformes tienen problemas de validez. Los pacientes pueden exagerar los síntomas para que su situación parezca peor, o pueden subestimar la gravedad o la frecuencia de los síntomas para minimizar sus problemas. Los entrevistados también podrían simplemente estar equivocados o recordar deficientemente la materia cubierta por la encuesta. Por ejemplo, una encuesta electoral no es un estudio con autoinformes, porque suele haber un encuestador que formula las cuestiones al encuestado. La pregunta de qué se votó en las elecciones anteriores es un dato objetivo, y los resultados de la encuesta deberían coincidir más o menos con el recuento de esas elecciones previas. Pues bien, difieren mucho, especialmente con el voto a determinados partidos.
Cuestionarios y entrevistas Los cuestionarios consisten en un conjunto de preguntas, generalmente en un formato escrito muy estructurado. Los cuestionarios pueden contener preguntas abiertas y cerradas, y los participantes registran sus propias respuestas.
Las entrevistas consisten en una serie de preguntas orales en el que el entrevistador plantea las cuestiones y anota las respuestas. Las entrevistas pueden ser estructuradas, con un conjunto predeterminado de preguntas, o no estructuradas, sin que se hayan decidido las preguntas de antemano.
Escalas de calificación Una de las escalas de valoración más comunes es la escala Likert. Se utiliza una afirmación y el participante decide en qué medida está de acuerdo o en desacuerdo con ella. Por ejemplo, el participante decide si la pizza es buena con las opciones "totalmente de acuerdo", "de acuerdo", "indeciso", "en desacuerdo" y "totalmente en desacuerdo". Una de las ventajas de las escalas Likert es que pueden dar una idea de la intensidad con la que un participante siente algo. Esto proporciona más detalles que una simple respuesta de sí o no. Otra ventaja es que los datos son cuantitativos, lo que facilita su análisis estadístico. Sin embargo, en las escalas Likert existe una tendencia a que las personas respondan hacia el punto medio de la escala, quizás para parecer menos extremas. Como ocurre con cualquier cuestionario, los participantes pueden responder, en vez de lo que piensan realmente, lo que consideran más adecuado a la situación. Además, debido a que los datos son cuantitativos, no proporcionan respuestas a fondo.
Preguntas de opción múltiple Las preguntas de opción múltiple están formuladas de manera que el encuestado tenga que elegir entre varias respuestas que no puede modificar ni matizar. También impide que un participante elija una opción que no esté en la lista. Es posible que los encuestados piensen que la respuesta que desearían dar no se incluye en la lista. Por ejemplo, una persona a la que no le gustan las bebidas alcohólicas puede considerar inexacto elegir su bebida alcohólica favorita de una lista que incluye cerveza, vino y licores, pero que no incluye la opción de no consumir. Las respuestas a las preguntas de opción múltiple no son exhaustivas, pero son fáciles de compilar y analizar.
Fiabilidad La fiabilidad se refiere a la consistencia de un dispositivo de medición. Se dice que una medición es fiable o consistente si, al utilizarse de nuevo en circunstancias similares, da medidas similares. Por ejemplo, si un velocímetro diera las mismas lecturas a la misma velocidad, sería fiable (en el sentido matemático de fiabilidad, diferente del coloquial, que además implica que la lectura esté próxima a la velocidad real, lo que matemáticamente se denomina validez).
Es importante destacar que la fiabilidad de las medidas de autoinforme, como las pruebas psicométricas y los cuestionarios, puede evaluarse utilizando el método de división por la mitad. Esto implica dividir una prueba en 2 y que el mismo participante realice ambas partes de la prueba. También se puede elaborar la encuesta buscando consistencia en las respuestas. Por ejemplo: «Puntúe de 1 a 5 su satisfacción con el servicio» «De 1 a 5, ¿recomendaría nuestro servicio a otros?» Si una persona contesta 1 a la primera pregunta y 5 a la segunda, hay algo raro.
Validez La validez se refiere a si un estudio mide lo que afirma medir. Se dice que los cuestionarios autoadministrados a menudo carecen de validez por varias razones. Los participantes pueden mentir, dar las respuestas que creen más conformes a la situación, etc. Una forma de evaluar la validez de las medidas de autoinforme es comparar los resultados del autoinforme con otro autoinforme sobre el mismo tema (validez simultánea). Por ejemplo, si se utiliza una entrevista para investigar las actitudes de los actuales alumnos de sexto grado hacia el tabaquismo, las puntuaciones podrían compararse con un cuestionario sobre las actitudes de antiguos alumnos de sexto grado hacia el tabaquismo. Esto tiene el problema de que las actitudes pueden haber cambiado.
Los resultados de los estudios basados en autoinformes han sido confirmados por otros métodos. Por ejemplo, los resultados de encuestas autoadministradas fueron refrendados por estudios que involucraron menores poblaciones de participantes y observación directa de la materia investigada.
La pregunta fundamental que se plantea con respecto a esta estrategia es:«¿Por qué el investigador confiaría en lo que la gente dice sobre sí misma?» Sin embargo, si se cuestiona la validez de los datos recopilados, existen herramientas para abordar un posible problema de sesgo de los encuestados. Esto incluye la elaboración de escalas para evaluar la actitud del participante, medir el sesgo personal, así como identificar el nivel de resistencia, confusión e insuficiencia del tiempo de autoinforme, entre otros. También se podrían evitar las preguntas capciosas, añadir preguntas abiertas para que los encuestados puedan ampliar sus respuestas y reforzar la confidencialidad para que puedan dar respuestas más sinceras.
Ventajas e inconvenientes La principal ventaja de los métodos de autoinforme es que permiten a los participantes describir sus propias experiencias en lugar de que los investigadores tengan que inferirlas a partir de la observación de los participantes. Suelen permitir estudiar muestras grandes de personas de forma bastante fácil, rápida y barata. Son capaces de examinar un gran número de variables y pueden pedir a las personas que revelen comportamientos y sentimientos que hayan experimentado en situaciones reales.
Sin embargo tienen una serie de desventajas debido a la forma en que se comportan los individuos encuestados:
Las preguntas no siempre son claras para los participantes y se desconoce si las han entendido realmente (en ese caso los datos recopilados no serían válidos; esto no se da en las encuestas cara a cara o telefónicas, porque el encuestador, al formular la pregunta, si ve que el encuestado no la entiende, puede explicarla). Los encuestados pueden haber olvidado la respuesta correcta a una pregunta, y contestar al azar o «no lo sé». Los estudios basados en autoinformes están inherentemente sesgados por los sentimientos de la persona en el momento en que rellena el cuestionario. Si se siente mal, sus respuestas serán más negativas, y si se siente bien, más positivas. Los participantes pueden no responder con sinceridad porque desean presentarse de una manera socialmente aceptable. El sesgo de deseabilidad social puede ser un gran problema con los autoinformes, ya que los participantes a menudo responden de una manera que les permite presentarse de forma positiva. Las respuestas autoinformadas pueden ser exageradas; Los encuestados pueden sentirse demasiado avergonzados como para revelar detalles privados. También hay casos en que los encuestados adivinan la hipótesis del estudio y proporcionan respuestas sesgadas que 1) confirman la conjetura del investigador; 2) los hacen quedar bien; o 3) los hacen parecer más angustiados por recibir los servicios prometidos. Si se envían cuestionarios, por ejemplo a través de correo electrónico, la tasa de respuesta puede ser muy baja, con lo que los resultados no serían representativos. Como ocurre con todos los estudios que dependen de la participación voluntaria, aun teniendo un número de respuestas aparentemente suficiente para sacar conclusiones, quienes han respondido pueden tener características muy diferentes a quienes no lo han hecho (sesgo de selección), con lo que sería incorrecto extrapolar las respuestas recibidas a todas las personas a las que se preguntó. Se debe tener cuidado para evitar sesgos debidos a los entrevistadores y las características de sus demandas. Incluso aunque el investigador haya redactado de buena fe las preguntas, alguna puede salirle sesgada, es decir, que induzca determinada respuesta. Por ejemplo si en una encuesta se pregunta sobre la satisfacción laboral antes que sobre beneficios laborales, es probable que la segunda pregunta se responda en sincronía con la primera.
Véase también Entrevista estructurada
Referencias
Categoría:Metodología de encuestas