Valerio Anzino (Fubine Monferrato, 6 de septiembre de 1832-Roma, 5 de marzo de 1899) fue un eclesiástico italiano conocido por su mediación entre la Santa Sede y los flamantes reyes de Italia.

Biografía

Primeros años Nacido en las cercanías de Casale Monferrato. Era hijo de Giovanni, un pequeño propietario agrícola. Tuvo al menos. una hermana.

La elección de la carrera eclesiástica se debe a su tío, Giuseppe Anzino, quien también fue capellán de la corte sarda en Turín.

El 1 de enero de 1848, con dieciséis años fue nombrado clérigo en la corte del rey Carlos Alberto de Cerdeña en Turín. Diez años más tarde, en 1858, se graduó en teología y en 1861 fue nombrado oficialmente capellán. Durante su servicio, desarrolló un estrecho vínculo personal con el rey Víctor Manuel II, a quien acompañó en los campos de batalla como capellán militar durante la campaña de 1866. En 1871, tras el traslado de la capital, siguió al soberano a Roma siendo nombrado presidente de todas las capillas reales.

Papel en la reconciliación de Víctor Manuel II de Italia con la Santa Sede La muerte de Víctor Manuel II el 9 de enero de 1878 fue un evento de gran tensión política y religiosa, marcado por la mediación de Anzino para reconciliar al monarca con la Iglesia sin comprometer la legitimidad del nuevo Estado italiano.

Antecedentes Un episodio antecedente fundamental ocurrió en noviembre de 1869 (citado en la consulta como 1868) en San Rossore, cuando Víctor Manuel II sufrió una enfermedad que le puso al borde de la muerte. En aquella circunstancia, el cardenal Corsi, arzobispo de Pisa, impuso condiciones estrictas para administrarle los sacramentos: la celebración del matrimonio religioso con su amante y madre de sus hijos (Rosa Vercellana, condesa de Mirafiori) y la firma de una retractación escrita. Aunque el rey se resistió inicialmente a firmar un documento de tal calado político, la gravedad de su estado obligó a una negociación en la que el cardenal acabó aceptando una retractación verbal ante dos testigos. Finalmente, el padre Renai celebró la boda y administró el viático; días después, con una salud ya recuperada, el monarca pronunció la retractación ante el general Giuseppe de Sonnaz y el conde Federico Frichignono de Castellengo, evitando así dejar constancia escrita de un arrepentimiento que habría socavado la legitimidad de sus actos políticos.

Inicio de la enfermedad El proceso comenzó tras el regreso del rey a Roma a mediados de noviembre de 1877. Después de pasar las Navidades cazando en las montañas de Turín bajo un frío intenso que enfermó a su séquito, regresó a la capital para las recepciones de fin de año. El 4 de enero de 1878 empezaron a manifestarse los primeros signos de la enfermedad. Aunque el 6 de enero asistió a misa, su estado le obligó a retirarse a sus habitaciones en el Quirinal, de donde ya no saldría.

Desarrollo El 7 de enero, la gravedad del rey era evidente. Pío IX envió a monseñor Francesco Marinelli, Sacristán de Su Santidad, con la misión urgente de ver al monarca para ofrecerle el perdón del pontifice y poner "su corazón en paz" con la Iglesia. Sin embargo, la Casa Real, temiendo que el enviado papal pudiera forzar una retractación escrita políticamente comprometedora, impidió su acceso bajo la excusa de las restricciones médicas.

La situación se precipitó la mañana del 9 de enero. Anzino fue llamado de urgencia al Quirinal, donde el rey le confesó: "no he estado nunca tan mal". Ante su deseo de confesarse y recibir los sacramentos, Anzino buscó una fórmula verbal que satisficiera a la Iglesia sin herir a la Corona.

Tras superar la negativa inicial de las autoridades eclesiásticas locales a entregar el viático sin una retractación firmada, Anzino regresó al lecho del moribundo. En presencia de testigos y antes de comulgar, el rey realizó su declaración literal definitiva:«L'autorizzo a dichiarare che intendo di morire da buon cattolico, coi sensi di filiale devozione al Santo Padre. Mi rincresce se ho arrecato qualche disgusto alla sua Persona, ma in tutte le questioni non ho mai avuto intenzione di recar danno alla Religione».

(«Le autorizo a declarar que pretendo morir como buen católico, con sentimientos de filial devoción al Santo Padre. Lamento si he causado algún disgusto a su Persona, pero en todas las cuestiones nunca he tenido la intención de causar daño a la Religión»).Tras estas palabras, el rey bendijo a su familia y al país.

Muerte del Rey izquierda|miniaturadeimagen|170x170px|Anzino e sel encargado de administrar el Viático a Víctor Manuel II el 9 de enero de 1878 Víctor Manuel recibió el Viático sentado en su cama ante la presencia de los príncipes Humberto y Margarita. No obstante, no pudo recibir la extremaunción; cuando Anzino se disponía a administrarla, el médico de cabecera, el profesor Bruno, intervino alegando que era prematura dado que el rey parecía haber mejorado momentáneamente. El monarca, dudoso, decidió esperar a la noche.

Poco después, Anzino se retiró brevemente a su iglesia, pero fue llamado de inmediato porque el estado del rey había empeorado súbitamente. Cuando llegó al Quirinal, era demasiado tarde. El primer rey de la Italia unificada había fallecido a las 14:30 horas del 9 de enero de 1878.

Últimos años miniaturadeimagen|258x258px|Retrato fotográfico en 1885 Tras la muerte del primer rey de Italia, fue nombrado Capellán Mayor por el nuevo soberano, Humberto I, ejerciendo su cargo hasta su muerte.

En sus últimos años, continuó realizando labores diplomáticas, mediando entre la Santa Sede y Humberto I y sus gobiernos. Falleció en Roma en 1899, siendo enterrado en la tumba familiar en Mazzè.

Órdenes y cargos

Órdenes

Oficial de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro. Comendador de la Orden de la Corona de Italia.

Cargos

Capellán Mayor del rey de Italia (1878-1899). Rector de la iglesia del Santo Sudario de Roma (1876-1899). Presidente de las Reales capillas del Reino de Italia (1871-1899). Capellán del rey de Italia (1861-1871). Capellán militar del Cuartel General (1866). Clérigo de cámara de la Real Capilla y cámara del rey de Cerdeña (1848-1861).

Protonotario apostólico. Abad mitrado de la Basílica palatina de Santa Bárbara de Mantua.

Referencias

Bibliografía

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