El Hospital Mater Dei o Hospital Real de Mater Dei fue un hospital benéfico-asistencial fundado en 1467 en la villa castellana de Tordesillas (Valladolid, Castilla y León, España), por la infanta Beatriz de Portugal (m. 1470), hija del exiliado infante Dionisio de Portugal y de Juana Enríquez de Castilla. Estaba destinado a la curación de los enfermos pobres y al hospedaje de transeúntes; constituyó, junto con los hospitales de la Misericordia, del Arcipreste y de mujeres, una de las cuatro instituciones asistenciales que llegó a tener la villa.
Su fundación se sustentó en una bula del papa Paulo II de 21 de mayo de 1467, dirigida al abad del monasterio de La Santa Espina y al prior de Valladolid, que conmutó a la infanta el voto de fundar un convento benedictino por el de levantar el hospital en las casas de su morada, próximas a la puerta del Mercado, en la parroquia de Santa María. Las constituciones se aprobaron el 6 de noviembre de ese mismo año y el testamento de la fundadora, de 5 de abril de 1470, completó su dotación. El establecimiento siguió como modelo las constituciones del Hospital de la Piedad de Medina del Campo, fundado por el obispo de Cuenca Lope de Barrientos, confesor del rey Juan II de Castilla.
Tras la batalla de Villalar del 23 de abril de 1521, el hospital acogió a los heridos del bando comunero. Un grave incendio durante el reinado de Isabel la Católica, originado por las desavenencias entre el administrador y la cofradía rectora, arruinó el edificio primitivo y obligó a su reconstrucción a lo largo de la segunda mitad del siglo XVI bajo el patronato de Luis Vázquez de Cepeda.
En la actualidad el conjunto se encuentra en estado de ruina y figura en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra desde el 13 de abril de 2011. Una excavación arqueológica practicada por Strato S.L. en julio de 2025 documentó el cementerio exterior, un pozo de noria y diversas cimentaciones anejas al ábside de la iglesia, datos que se integrarán en el proyecto de apertura de un nuevo vial municipal entre las calles Mater Dei y Villamarciel.
Historia
La fundadora: la infanta Beatriz de Portugal
La fundadora, conocida en la documentación como la infanta doña Beatriz de Portugal, no debe confundirse con su homónima Beatriz I de Portugal (1373–c. 1420), esposa de Juan I de Castilla, ni con las otras dos infantas portuguesas que vivieron en el siglo XV. Era hija del infante Dionisio de Portugal (1354–c. 1403), señor de Cifuentes y Escalona, uno de los tres hijos que el rey Pedro I de Portugal tuvo con Inés de Castro, y de Juana Enríquez, hija ilegítima del rey castellano Enrique II de Trastámara.
Don Dionisio se había exiliado en Castilla durante el reinado de su medio hermano Fernando I de Portugal, y en la crisis sucesoria portuguesa de 1383-1385 llegó a ser proclamado rey de Portugal en el exilio por sus partidarios, siendo reconocido como tal por Enrique III de Castilla entre 1389 y 1393, sin que en la práctica ejerciera nunca como tal. Pese a esa interinidad, la documentación castellana siguió titulándolo rey de Portugal, lo que explica el énfasis de su hija al identificarse como infanta y «fija del rey don Donís». La confusión entre este personaje y el famoso rey trovador Dionís I de Portugal (1261–1325) es habitual en fuentes secundarias y registros archivísticos, incluido el Censo-Guía de Archivos del Ministerio de Cultura.
Su residencia habitual en los últimos años de su vida fue Tordesillas, en unas casas próximas a la puerta del Mercado. Apareció en la corte como dama de la reina Isabel de Portugal, segunda esposa de Juan II, y los cronistas de la villa la describieron como «la dama más insigne que habitaba en Tordesillas». Soltera y sin descendencia, en 1461 mandó construir en el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe una capilla funeraria donde fueron trasladados los restos de su padre y de su madre, originalmente sepultados respectivamente en el convento de San Esteban de Salamanca.
Fundación y constituciones (1467-1470)
thumb|izquierda|Fachada del Monasterio de Santa Clara de Tordesillas. Su capilla de los Saldaña pudo acoger los restos de la fundadora ante la imposibilidad de trasladarlos al hospital, todavía sin acabar a su muerte.
La intención inicial de la infanta no fue fundar un hospital sino un monasterio de monjas benedictinas. Entabló al efecto conversaciones con el prior del monasterio de San Benito el Real de Valladolid, pero, por causas no esclarecidas —probablemente la imposibilidad de los monjes de hacerse cargo de la supervisión—, hubo de esperar a obtener del papa Paulo II la conmutación de su voto por la fundación de un hospital.
Los documentos fundacionales se conservan en el Archivo General de Palacio, dentro del fondo del Real Monasterio de Santa Clara de Tordesillas, y han sido editados por el archivero Jonás Castro Toledo en su Colección diplomática de Tordesillas (1981). La secuencia documental es la siguiente:
21 de mayo de 1467 — Bula del papa Paulo II al abad del monasterio de La Santa Espina y al prior de Valladolid, concediendo licencia para fundar el hospital en las casas que la infanta tenía en Tordesillas. 9 de septiembre de 1467 — Confirmación de la fundación por el obispo de Palencia (Caja 344/8 del AGP). 6 de noviembre de 1467 — Aprobación de las constituciones del hospital. 5 de abril de 1470 — Testamento de doña Beatriz en Tordesillas, por el que rectifica y completa la dotación, dona al monasterio de Santa Clara las tercias reales de los diezmos de Tordesillas y dispone su sepultura provisional en dicho monasterio mientras se construye el hospital (Cajas 344/9 y 344/10 del AGP).
En el testamento Beatriz fija con precisión el solar del hospital: las casas de su morada en Tordesillas, lindando «de la una parte casas y corral de Gómez de Taborda y casas y corral del monasterio del Espina e de la otra parte casas y corral del monasterio del Santo Sepulcro de la çiudad de Toro e de la otra parte la calle que sale a la çerca y muro desta dicha villa e de la otra parte calle pública que ba para la yglesia de señor San Pedro». El nombre del hospital —Mater Dei, ‘Madre de Dios’— resulta inusual, ya que la mayoría de hospitales medievales castellanos quedaban bajo la advocación de un santo o virgen concretos.
Organización institucional
Las constituciones de 1467, completadas por las disposiciones testamentarias de 1470, configuran la organización del hospital sobre el modelo del Hospital de la Piedad de Medina del Campo, fundado pocos años antes por el obispo de Cuenca fray Lope de Barrientos. La filiación entre ambos textos es tan estrecha que Santo Tomás Pérez ha planteado la posibilidad de que el propio Barrientos —confesor real— inspirara directamente las normas tordesillanas. La organización efectiva del centro descansaba en los siguientes oficios y órganos:
Patrón Visitador: supervisaba el funcionamiento general del hospital, nombraba capellanes y boticario y administraba la limosna anual de 1000 maravedís y diez cargas de trigo a los pobres de la villa que estipulaba el testamento. El primer patrón nombrado por la fundadora fue Ruy Vázquez de Cepeda, que en 1482 ya visitaba las instalaciones recién terminadas. Rector: gobernador efectivo del hospital, con mandato anual y un salario de unos 2000 maravedís. Admitía a los enfermos, custodiaba sus pertenencias, supervisaba los cuidados médicos y la liturgia y rendía cuentas semestrales al patrón. Físico, cirujano y sangrador: el físico y el cirujano visitaban diariamente a los enfermos durante una hora; el sangrador acudía solo a requerimiento del rector. Dos capellanes: sacerdotes de vida ejemplar, con la prohibición expresa —no recogida en las constituciones medinenses— de mantener concubina. Llevaban el libro de ofrendas, celebraban la eucaristía los sábados, domingos y fiestas de guardar y atendían sacramentalmente a los enfermos. Sacristán, procurador y boticario: el boticario debía ser cristiano, requisito coherente con el clima de exclusión de judíos y mudéjares de la segunda mitad del siglo XV. Servidoras: a diferencia del hospital medinense, en el Mater Dei las cuidadoras eran exclusivamente mujeres «honestas y de buena fama», en número variable según la necesidad. Cofradía de La Anunciación de Santa María, con trece cofrades — el corregidor de la villa, el arcipreste o su vicario, el cura de la iglesia de Santa María y otros vecinos notables—, que ejercía como órgano colegiado de gobierno bajo la supervisión del patrón.
El hospital disponía de doce camas de madera distribuidas en dos salas separadas por cortinas: ocho para hombres y cuatro para mujeres. Cada cama contaba con almadraque, colchón, sábanas, mantas y colchas; las ropas tanto del enfermo como de la cama se lavaban cada ocho días —disposición particularmente novedosa en la práctica hospitalaria castellana del momento—. Las constituciones priorizaban la admisión de enfermos curables, pero, a diferencia del hospital medinense, dejaban a la conciencia del visitador, del médico y del cirujano la decisión de acoger o socorrer a enfermos crónicos.
Incendio y reconstrucción
Los comienzos del hospital fueron turbulentos. Las desavenencias entre el administrador y la cofradía rectora llevaron a esta última a nombrar un administrador alternativo; cuando la reina Isabel la Católica acudió personalmente a la villa para mediar, el edificio quedó destruido por el fuego y fue necesario rehacerlo. Por esa razón el cuerpo de la fundadora nunca llegó a trasladarse al hospital y permaneció en el monasterio de Santa Clara de Tordesillas, probablemente en la capilla de los Saldaña, donde Magdalena Santo Tomás ha sugerido que podría corresponder a Beatriz una de las cuatro estatuas yacentes —la de una mujer no identificada—, hipótesis que la propia autora presenta como pendiente de contrastar.
La reconstrucción se prolongó durante la segunda mitad del siglo XVI bajo el patronato de Luis Vázquez de Cepeda y su familia, descendientes del primer patrón. La iglesia se levantó de nueva planta, en una sola nave dividida en tres tramos, atribuida documentalmente a los canteros Juan y Jerónimo Corral. El conjunto reconstruido se completó con un claustro porticado y diversas edificaciones auxiliares —cuadras, viviendas del personal y huerta—.
La guerra de las Comunidades y los siglos posteriores
thumb|Tordesillas fue durante la primera mitad del siglo XVI escenario de varios episodios decisivos: residencia forzosa de Juana I de Castilla (1509-1555), sede de la Santa Junta comunera en 1520 y atención hospitalaria de los heridos de Villalar en 1521.
Durante la Guerra de las Comunidades de Castilla la villa de Tordesillas fue sede de la Santa Junta entre septiembre y diciembre de 1520. Tras la derrota comunera en la batalla de Villalar del 23 de abril de 1521 —que se saldó con cerca de un millar de muertos y unos seis mil prisioneros—, los heridos del bando vencido fueron atendidos en el Hospital Mater Dei, todavía en proceso de reconstrucción.
A lo largo de los siglos y el hospital fue objeto de sucesivas reparaciones y modificaciones menores. La fecha 1761, grabada sobre la puerta de acceso, atestigua una intervención dieciochesca que afectó al frente del edificio. En el Catastro de Ensenada de 1750 figura mencionado, junto a los hospitales de la Misericordia, del Arcipreste y de mujeres, como una de las cuatro instituciones asistenciales de la villa. En el siglo XIX, con la desamortización y los nuevos sistemas de beneficencia, perdió su función asistencial y el inmueble se destinó a usos residenciales y agropecuarios privados.
Descripción arquitectónica
El conjunto, hoy mayoritariamente arruinado, conserva los rasgos típicos de un hospital castellano de planta renacentista, organizado en torno a dos patios y la capilla.