thumb|Sede de la Institución Cultural del C.I.C en Barcelona Maria Rosa Farré i Escofet (Barcelona, 25 de diciembre de 1916-Barcelona, 2001) fue una pedagoga española, promotora de la renovación pedagógica durante la dictadura franquista y fundadora del Centro de Influencia Católica Femenina.
De formación tradicional y católica, evolucionó hacia posturas más abiertas y se preocupó especialmente por la formación profesional de la mujer, influida por el Concilio Vaticano II.
Biografía Se formó en la Escuela Elisenda, versión femenina de la Escuela Blanquerna dirigida por Alexandre Galí. En 1934 su familia, siguiendo los patrones culturales de la época, no accedió a que ingresara en la universidad. En 1936, al estallar la guerra civil española y tras el asesinato de su padre, la familia se trasladó a Vallvidrera. Allí improvisó una escuela para niños inspirada en la pedagogía Montessori en la que se había educado. Al finalizar la guerra cursó los estudios de magisterio.
En 1950 creó el Centro de Influencia Católica Femenina (CICF) bajo la protección diocesana. En 1952 fueron aprobados sus estatutos como entidad religiosa, a pesar de que el obispo Gregorio Modrego consideraba su visión de la mujer y su educación excesivamente progresista. De hecho, Farré se inspiró en el movimiento del catolicismo belga coetáneo, que propugnaba la formación y promoción cultural de la mujer junto a una visión abierta del cristianismo basada en las propuestas del Evangelio. La vinculación con la Iglesia permitió a muchas entidades organizarse al margen del control de las autoridades franquistas. El objetivo del CICF, además de la formación cultural y religiosa de la mujer, era proporcionarle herramientas profesionalizadas que le otorgaran autonomía económica y personal dentro de los parámetros sociales de la época.En 1953 creaba la Escuela de Secretariado de Dirección, que ofrecía una salida profesionalizadora para la mujer.
Al año siguiente se iniciaron los estudios de guía de turismo y se estableció una residencia para estudiantes. También, por primera vez durante la dictadura, la lengua y cultura catalanas figuraban en un currículo escolar, materia de la que se encargaba Joan Triadú.
La Escuela de Jardineras-Educadoras fue fundada por Maria Rosa Farré en 1956. Bajo la guía de Ramon Fuster i Rabés, fue uno de los hitos destacados del surgimiento del movimiento de renovación pedagógica catalán durante el franquismo. Fue clausurada en 1973 al instaurarse la especialidad de parvulario dentro de los estudios oficiales de magisterio.
La Escuela de Diseño Elisava fue otro de los impulsos de Farré. Creada en 1960, contó con el apoyo de Josep Maria Subirachs, Alexandre Cirici Pellicer y Frederic-Pau Verrié. Tres años después, el CICF y la Institución Cultural dependiente de él se instalaron en el edificio de la Vía Augusta de Barcelona. También en aquel curso se inauguró la escuela Thau, con Jordi Cots i Moner como director. En 1964 se inauguró la Escuela de Periodismo.
Este conjunto de instituciones impulsadas por un amplio equipo liderado por Farré constituía una de las manifestaciones más vivas en Cataluña de la nueva visión del cristianismo y de la sociedad cristalizada durante el pontificado de Juan XXIII. Este hecho fue percibido por los sectores más integristas de la dictadura como un enemigo a neutralizar. Así, los denominados Guerrilleros de Cristo Rey asaltaron los locales del CICF causando importantes destrozos durante una conferencia del clérigo francés Louis Evely sobre la oración, intimidando a los asistentes.
A inicios de 1968, Farré dio los pasos para crear una Escuela de Catalán dirigida por Joan Triadú, que ayudó a la formación de profesorado a pesar del menosprecio del régimen hacia la lengua.
En 1970 se eliminó el calificativo «femenina» del nombre de la institución, síntoma del nuevo rol de la mujer a finales del franquismo. En junio de 1978 Maria Rosa Farré se jubiló. En 1984 pasó a presidir la Fundación Institución Cultural del CIC, dejando así la institución su dependencia orgánica del obispado. En los años setenta fundó también Cristianisme al Segle XXI, un movimiento renovador católico influido por el Vaticano II.
En 1987 le fue otorgada la Creu de Sant Jordi y en 1993 fue homenajeada en un acto en el Palacio de la Música Catalana. Falleció en Barcelona en 2001.
Pensamiento El fundamento del ideario pedagógico de Maria Rosa Farré es de carácter cristiano, en un periodo en que el cristianismo evolucionaba hacia la apertura del Concilio Vaticano II.
Farré subrayaba que en la identidad y estructura personal deben contemplarse cuatro planos de reconciliación interrelacionados: con uno mismo, con Dios (que exige apertura a la demanda interior), con la naturaleza y con los demás, dado que el ser humano es social por naturaleza.
Esta visión la llevó a imprimir en sus instituciones una estrecha unión entre la educación técnica y la formación humanística, con la voluntad de despertar en el alumnado la inteligencia, la voluntad, el espíritu de observación y la sensibilidad. Frente a la tendencia homogeneizadora, su educación destacaba el valor único y singular de cada persona.
A pesar de partir en su juventud de la aceptación del rol social secundario asignado a la mujer, vivió el proceso de emancipación gradual de la segunda mitad del . Esta situación la llevó a revisar sus planteamientos iniciales y a hacerse eco del surgimiento del feminismo. El CIC se convirtió en un espacio de recepción del feminismo en el país, facilitando mediante actos y debates una reflexión pública sobre la condición femenina, especialmente en las décadas de 1960 y 1970. Esta toma de conciencia llevó a Farré a reclamar un nuevo rol para la mujer tanto en la sociedad como en la Iglesia.
Notas
Referencias
Bibliografía
Categoría:Nacidos en Barcelona Categoría:Fallecidos en Barcelona Categoría:Pedagogas de España Categoría:Galardonados con la Creu de Sant Jordi