El comercio trasatlántico de esclavos por Suecia fue la participación del Reino de Suecia en el comercio atlántico de esclavos entre los siglos y . Aunque la esclavitud había sido abolida en el territorio metropolitano sueco en 1335 por el rey Magnus IV de Suecia, Suecia participó activamente en el comercio de personas esclavizadas a través de sus colonias de ultramar: la Costa de Oro sueca en África Occidental (1650–1663), la colonia de Nueva Suecia en América del Norte (1638–1655) y, principalmente, la colonia sueca de San Bartolomé en el Caribe (1784–1878). Suecia fue también un importante proveedor del hierro utilizado para fabricar las cadenas empleadas en la trata de esclavos.
A pesar de su participación relativamente menor en comparación con Portugal, España, Gran Bretaña, Francia y los Países Bajos, la investigación histórica de las décadas de 2010 y 2020 ha demostrado que no hubo falta de ambición entre los empresarios suecos en el contexto de la trata. Un estudio publicado en el Journal of Imperial and Commonwealth History concluyó que la escasa presencia de expediciones esclavistas suecas se debió a circunstancias específicas —como la entrada tardía de Suecia como potencia colonial y la política patriótica tras el asesinato de Gustavo III en 1792— y no a una falta de voluntad de participar.
San Bartolomé
Adquisición de la isla miniaturadeimagen|Retrato de Gustavo III de Suecia, quien adquirió la isla de San Bartolomé a Francia en 1784 con el objetivo de establecer un centro de comercio de esclavos en el Caribe. En 1771, Gustavo III accedió al trono sueco con la ambición de restablecer a Suecia como gran potencia europea. Las colonias de ultramar eran un símbolo de poder y prestigio, y Dinamarca-Noruega obtenía grandes ingresos de sus colonias antillanas. En 1784, Gustavo III negoció con Luis XVI de Francia la cesión de la isla caribeña de San Bartolomé a cambio de derechos comerciales para Francia en el puerto de Gotemburgo.
El 23 de agosto de 1784, el rey informó al Consejo Privado de que Suecia poseía una isla en las Antillas, noticia que sorprendió a varios de los consejeros. El primer informe sobre la isla procedió de Simon Bérard, cónsul general sueco en Lorient, quien describió la posesión en términos poco halagüeños: una isla insignificante, sin posición estratégica, muy pobre y seca, con escasa población y sin agua dulce, donde solo se producían sal y algodón, y gran parte del territorio estaba compuesto por rocas estériles. No obstante, Bérard destacó un único activo: un buen puerto natural. Recomendó que la isla se convirtiera en puerto franco y sugirió que Suecia podría exportar esclavos a las colonias francesas de la región, que en ese momento tenían dificultades para abastecerse de mano de obra esclava.
En marzo de 1785, el mayor y barón Salomon Mauritz von Rajalin tomó posesión de la isla como primer gobernador sueco. Al momento de la llegada de los suecos, la población ascendía a unas 739 personas, de las cuales 281 eran esclavas. La antigua localidad portuaria de Le Carénage fue renombrada Gustavia en honor al rey. El 7 de septiembre de 1785, la isla fue declarada puerto franco, lo que permitía a buques de todas las naciones descargar, almacenar y vender mercancías —incluidas personas esclavizadas— sin pagar aranceles de importación.
Compañía Sueca de las Indias Occidentales miniaturadeimagen|El puerto de Gustavia, capital de San Bartolomé, cuyo puerto franco lo convirtió en un importante centro de redistribución de personas esclavizadas en el Caribe. En el otoño de 1786, se estableció la Compañía Sueca de las Indias Occidentales (en sueco: Svenska Västindiska Kompaniet) en la isla. Gustavo III aseguró a los inversores que podían esperar grandes beneficios. Cualquier persona con recursos podía adquirir acciones, pero el rey reservó el 10 % para sí mismo, convirtiéndose en el mayor accionista individual. El rey recibía una cuarta parte de todos los beneficios de la compañía, mientras que los demás accionistas se repartían las tres cuartas partes restantes, a pesar de que el rey poseía solo una décima parte del capital.
El 31 de octubre de 1786, se emitió una carta de privilegio para la Compañía de las Indias Occidentales que le otorgaba el derecho a comerciar con esclavos entre África y las Antillas. El párrafo 14 de la carta establecía: «La Compañía es libre de operar la trata de esclavos en Angola y la costa africana, donde tal actividad esté permitida».
Legislación esclavista y el «Código negro» sueco El 30 de julio de 1787 se promulgó la Ordenanza relativa a la policía de esclavos y personas libres de color (en francés: Ordonnance concernant la Police des Esclaves et Gens de couleur libres), conocida como el «Código Negro» sueco. La ordenanza regulaba todos los aspectos de la vida de las personas esclavizadas en la isla. Los esclavos podían ser azotados si eran sorprendidos bailando sin permiso; los propietarios tenían derecho a aplicar hasta 29 latigazos; y cualquier persona esclavizada que agrediera físicamente a una persona blanca hasta hacerla sangrar podía ser ejecutada. El código también prohibía a las personas libres de color portar armas, ejercer la medicina o celebrar reuniones sociales sin permiso del comandante militar sueco.
El botánico sueco Bengt Anders Euphrasén, que visitó la isla en 1788, describió los castigos corporales en términos crudos: «Cada latigazo suena como un disparo de arma de fuego, y grandes trozos de piel y carne a menudo se desprenden».
Funcionamiento del comercio de esclavos miniaturadeimagen|Mapa de San Bartolomé como colonia sueca hacia 1795. El 12 de marzo de 1790, se introdujeron un nuevo arancel aduanero y una nueva constitución, ambos diseñados para convertir San Bartolomé en un paraíso para los traficantes de esclavos. La importación de esclavos procedentes de África estaba completamente libre de aranceles: «Se concede a todas las naciones la libre importación de esclavos y el comercio con esclavos negros o los llamados nuevos negros de África, sin tener que pagar cargo alguno en la descarga».
Comerciantes de todo el Caribe acudían a la isla a comprar personas esclavizadas. El gobierno sueco cobraba un pequeño impuesto de exportación sobre los esclavos vendidos desde San Bartolomé a otras colonias. Este impuesto se reducía a la mitad para los esclavos importados desde África en buques suecos, lo que generaba mayores beneficios para la Compañía de las Indias Occidentales y otros comerciantes suecos. La nueva constitución proclamaba: «Libertad para todos los que viven y llegan a San Bartolomé para armar y enviar buques y cargamentos a África para comprar esclavos en los lugares donde así esté permitido para todas las naciones. De esta manera surgirá una nueva rama para el comercio sueco en África y la costa de Guinea» .
Entre un tercio y la mitad de la población de San Bartolomé estaba constituida por personas esclavizadas durante el período de dominio sueco, con estimaciones que oscilan entre 1.283 y 2.033 esclavos. Hacia finales del siglo , la población total había crecido a unos 6.000 habitantes, con aproximadamente 5.000 viviendo en Gustavia, convirtiendo a la capital en la sexta ciudad más grande de Suecia por población.
Según los archivos del gobierno sueco, los buques suecos transportaron esclavos en aproximadamente 50 travesías entre los siglos y , lo que representaba apenas el 0,14 % del total de 34.941 expediciones esclavistas trasatlánticas registradas en ese período. Solo 10 buques en los archivos estaban registrados como suecos, y solo cuatro tenían marcas de origen sueco en sus cascos.
Gustav Badin Uno de los escasos esclavos africanos llevados directamente a Suecia metropolitana fue Gustav Badin. Fue trasladado desde las Indias Occidentales a Suecia siendo niño y entregado como regalo a la reina Luisa Ulrica de Prusia. Badin recibió instrucción en lectura, escritura y religión, pero por lo demás se le permitió vivir con relativa libertad, sin los castigos corporales habituales para los niños de la época, como parte de un experimento para poner a prueba las ideas del «buen salvaje» entonces en boga. Badin fue bautizado, contrajo matrimonio y desarrolló una larga carrera como miembro de confianza de la corte.
Abolición
Presiones británicas y el engaño de Gustavo III En 1788, el Comité Británico para la Abolición de la Esclavitud envió al naturalista sueco Anders Sparrman, opositor de la trata, como emisario ante Gustavo III. El comité temía que otras naciones ampliaran su comercio si Gran Bretaña abandonaba el suyo. Enviaron libros sobre el tema y una carta en la que se instaba al rey a impedir que sus súbditos participaran en el comercio. En su respuesta, entregada a través de Sparrman, Gustavo III escribió que nadie en su país había participado en la trata de esclavos y que haría todo lo posible para impedir que lo hicieran, una afirmación que contradecía directamente la legislación que su propio gobierno había promulgado en San Bartolomé apenas un año antes.
Tratados internacionales miniaturadeimagen|El fuerte Gustavo sobre Gustavia. Los tres fuertes de la capital (Gustavo, Carlos y Óscar) protegían el puerto durante el período colonial sueco. Durante las primeras décadas del siglo , los movimientos abolicionistas cobraron fuerza en toda Europa, especialmente en Gran Bretaña, que prohibió la trata de esclavos en 1807. Estados Unidos la prohibió en 1808. Suecia ilegalizó la trata de esclavos mediante el Tratado de Estocolmo de 1813, firmado con Gran Bretaña, pero mantuvo la esclavitud como institución legal hasta 1847.
Suecia firmó posteriormente tratados similares con Francia en 1824 y 1836 para la represión de la trata de negros.
El caso del buque Diana Durante el siglo , la Armada Real británica patrullaba las costas africanas para interceptar a los traficantes ilegales de esclavos. El buque sueco Diana fue interceptado por las autoridades británicas cerca de la costa de África mientras transportaba esclavos desde el continente hacia San Bartolomé. El caso fue llevado a los tribunales con el propósito de determinar si la trata de esclavos podía considerarse contraria al derecho internacional general. Sin embargo, el buque fue devuelto a sus propietarios suecos con el argumento de que Suecia no había prohibido la trata y la toleraba en la práctica.
Abolición final (1847) Una vez que la trata de esclavos se convirtió en una cuestión política candente, el gobierno sueco abandonó el comercio en el Caribe, pero no ilegalizó inmediatamente la esclavitud. A mediados de la década de 1840, el parlamento sueco (Riksdag) decidió que San Bartolomé debía volver a la administración estatal y decretó la abolición de la esclavitud y de la trata en la isla.
El 9 de octubre de 1847, los últimos esclavos legalmente poseídos en la colonia sueca de San Bartolomé fueron comprados por el Estado sueco y declarados libres. Según el historiador Herman Lindqvist, 523 esclavos fueron manumitidos por un precio de 80 riksdaler por persona. Dado que la isla no era una zona de plantaciones, los esclavos liberados sufrieron graves dificultades económicas por la falta de oportunidades de empleo, y muchos emigraron a islas más prósperas.
Guadalupe y el Fondo de Guadalupe