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La diversidad sexual en Europa ha sido considerada de diferentes maneras a lo largo de la historia. Aunque actualmente es aceptada con relativa normalidad, ésta ha sido perseguida duramente durante diversos períodos históricos, tales como bajo la Alemania nazi o la inquisición.
Historia
La aceptación de la homosexualidad en Europa ha variado enormemente dependiendo del período histórico, variando desde los más tolerantes de la Antigüedad y en la actualidad, hasta su persecución y castigo con la muerte en los tiempos de la Inquisición así como bajo el nazismo y el comunismo.
En la Edad Antigua
La homosexualidad ha estado presente en las sociedades desde tiempos muy antiguos, y se han encontrado casos de homosexualidad bastante bien documentados desde la más temprana antigüedad. El lugar del homosexual en la sociedad y la percepción de la homosexualidad cambia muchísimo entre las sociedades y las épocas. En la Grecia antigua, por ejemplo, se consideraba normal que un muchacho (entre la pubertad y el crecimiento de la barba) fuera el amante de un hombre mayor, el cual se ocupaba de la educación política, social, científica y moral del amado. Pero se consideraba más extraño que dos hombres adultos mantuviesen una relación amorosa (aunque se ve que era normal en la relación entre Aquiles y Patroclo, o en las parejas de soldados tebanos y hasta en la relación entre Alejandro Magno y Hefestión). thumb|280px|Detalle en la copa Warren de un joven siendo penetrado por un hombre. Existen numerosos ejemplos de literatura lírica que ensalzan el amor y las relaciones homoeróticas. Los poetas latinos de la época dan por hecho que todos los hombres sienten deseo homosexual en algún que otro momento. Ejemplos de poetas con alguna obra que alaban estas relaciones son Catulo, Horacio, Virgilio u Ovidio.P. Fuentes, G. Carceles, R. Andres, I. Clúa, J.V. Aliaga, P. Alcaide. HOMO, toda la historia. Imperio romano. 1999. Ed. Bauprés Cabe destacar el hecho de que ser «pasivo» no era bien visto socialmente, pues se consideraba que serlo significaba ser intelectualmente inferior y más inexperto que el que asumía un papel «activo». También es destacable que la homosexualidad femenina no estaba bien vista; la máxima griega era, a este respecto, que «la mujer era para la reproducción, pero el hombre para el placer». Se reconocía que era necesario preservar la estirpe, la especie, pero que solamente se podía encontrar placer en la relación íntima con otro hombre, ya que el hombre se consideraba un ser más perfecto que la mujer y, por lo tanto, la unión entre dos hombres sería más perfecta. Por su parte Marcial defiende las relaciones pederastas ensalzando el amor hacia el efebo, no su mero uso sexual. En un pasaje anecdótico menciona que es descubierto por su esposa "dentro de un chico", ella le recrimina con desprecio diciéndole que no le podría dar lo mismo que ella. Él replica con una lista de personajes mitológicos que, a pesar de estar casados, tienen un joven amante masculino y termina diciendo que la diferencia con una mujer es solo que ella tiene dos "vaginas".Marcial, Epigramas, XI.43. thumb|left|200px|Antínoo, el joven griego amante del emperador Publio Elio Adriano.
En la antigua Roma, si bien algunos autores como Tácito o Suetonio contemplaban la homosexualidad como un signo de degeneración moral e incluso de decadencia cívica, era relativamente frecuente que un hombre penetrara a un esclavo o a un joven, mientras que lo contrario era considerado una desgracia. De Julio César, el gran genio militar, se decía que era vir omnium mulierum et mulier omnium virorum, esto es, ‘el marido de todas las mujeres y la mujer de todos los maridos’.Dicho por Cayo Scribonius Curio, un cónsul romano, citado por Suetonio (en inglés). Famoso por sus amoríos con las mujeres de la nobleza romana, los rumores sobre su homosexualidad tienen su origen en el 80 A.C., cuando el joven Julio César fue enviado como embajador a la corte de Nicomedes. Al parecer, el rey asiático quedó tan deslumbrado con la belleza del joven mensajero romano que lo invitó a descansar en su habitación y a participar en un festín donde sirvió de copero real durante el banquete. Su estancia en Bitinia generó fuertes rumores de que ambos —Julio César y Nicomedes— fueron amantes, lo cual motivó a los adversarios políticos de Julio César a llamarle «reina de Bitinia», incluso tiempo después de su estancia en el reino. Tanto a Marco Antonio como a Octavio (este último conocido después como César Augusto) se les señaló que tenían amantes masculinos.A principios de la juventud de Octavio se le reprocharon varios actos vergonzosos; Sexto Pompeyo le acusaba de afeminamiento; Marco Antonio, de haber ganado la adopción por su tío Julio César mediante relaciones contra natura; y Lucio, hermano de Marco Antonio, de que después de sacrificar su honor a César se había entregado a Aulo Hirtius en Hispania por trescientos mil sestercios y que utilizaba para depilar sus piernas conchas al rojo vivo, para hacer crecer el cabello suave. ver aquí (en inglés) De nuevo Suetonio consigna que el emperador Nerón, tomando el papel pasivo con el liberto Doryphorus, imitaba los gritos y gemidos de una mujer joven.Suetonius, Nero, 29 También el emperador Galba se sentía atraído por hombres fuertes y experimentados.Suetonius, Galba, 22 Y en varias ocasiones se informa que los soldados eran asaltados sexualmente por sus oficiales superiores.Dionisio de Halicarnaso: Historia antigua de Roma, 16.4
En el Suetonio y Tácito constatan la generalización de matrimonios entre hombres sin trabas, ya que el matrimonio en la sociedad romana era un contrato privado. El emperador Nerón fue el primer emperador romano que se casó con otro hombre, un joven eunuco de palacio llamado Esporo y convertido en Sabina por Nerón para reemplazar a su amada y fallecida Popea. Edward Gibbon ya en 1776 confirma que de los doce primeros emperadores solo a Claudio le interesaban exclusivamente las mujeres. Todos los demás tuvieron chicos u hombres como amantes.Gibbon, The Decline and Fall of the Roman Empire, ch.27 2:56 El hecho de que Claudio no tuviera ningún amante masculino fue objeto de crítica por parte de Suetonio en su obra Las vidas de los doce césares.
La práctica de la pederastia tiene su cenit durante el reinado del emperador Adriano. Es famoso su amor por el joven griego Antínoo. Tras su prematura muerte ahogado Adriano erigió templos en Bitinia, Mantineia y Atenas en su honor, y hasta le dedicó una ciudad, Antinoópolis. Cabe destacar al joven emperador Heliogábalo, conocido por sus numerosos amantes y que a principios del siendo adolescente escandalizó a sus contemporáneos casándose públicamente dos veces vestido de mujer, adoptando así explícitamente el papel pasivo en la relación. Son múltiples las anécdotas sobre su comportamiento lascivo, y los soldados de su guardia personal eran conocidos como los «rabos de burro» por ser reclutados en las termas entre los mejor dotados. El también emperador del Filipo el Árabe, a pesar de que se cree que fue el primer emperador cristiano, fue conocido por su afición a los muchachos. La aceptación social de las relaciones pederastas y homoeróticas fue decayendo a lo largo de los siglos a medida que se fue implantando el cristianismo.
La Inquisición thumb|350px|right|Quema del caballero de Hohenberg y de su sirviente condenados a morir en la hoguera por sodomía junto a la muralla de Zúrich, 1482.
La persecución de la homosexualidad por la Iglesia católica fue constante a lo largo de la Edad Media, si bien la sodomía (concepto normalmente utilizado) era una acusación útil que a veces se unía, y no siempre se distinguía, de la de herejía, lo que hace francamente difícil cualquier análisis. Los procesos más sonados, como el ataque contra los templarios, acusados de entregarse a prácticas homosexuales y heréticas, son sospechosos de ser promovidos por razones políticas. En circunstancias normales los nobles y privilegiados eran raramente acusados de esta clase de delitos, que recaían casi enteramente sobre personas poco importantes y de las que tenemos pocos datos. Durante los siglos del V al XVIII, la tortura y la pena capital, generalmente en la hoguera, eran los suplicios a los que se condenaba en la mayor parte de Europa a los homosexuales. La Santa Inquisición de la Iglesia Católica no se diferencia mucho en su persecución de la homosexualidad de lo que era corriente en casi todas partes, y consideraba la homosexualidad un pecado nefando.
Aún se conservan expresiones en el lenguaje que hacen referencia a la quema en la hoguera de los homosexuales: finocchio ('finoquio'), que en italiano significa 'maricón' y también 'hinojo' (porque se envolvía a la persona en hojas de hinojo para retardar su agonía entre las llamas); aunque existe una opinión errónea (teñida de homofobia) de que la acepción insultante es moderna y proviene del término "caer de hinojos" o 'arrodillarse' (para realizar sexo oral). Pero en italiano "rodilla" es ginocchio y no finocchio; faggot, que en inglés actual significa 'maricón' pero en el pasado quería decir 'haz de leña' y se relaciona con la leña con que los homosexuales eran quemados por su pecado contra natura.
Homosexualidad en la piratería En un ambiente marítimo carente de mujeres o grupo social de un mismo sexo, la homosexualidad y las prácticas homosexuales eran ampliamente aceptadas y parte de la vida diaria en el mundo de los bucaneros o piratas. La mayoría de los piratas rechazaban la heterosexualidad incluso cuando en los puertos existía la posibilidad de tener contactos sexuales con mujeres, generalmente prostitutas. Las mujeres capturadas rara vez eran utilizadas sexualmente, sino más bien eran usadas para pedir rescate. Algunos piratas preferían a los muchachos jóvenes; debido a ello solían raptarlos y obligarlos a aprender sobre marinería y eran entrenados por un pirata tutelar. El pirata y su «aprendiz» creaban fuertes lazos, llegaban incluso a dormir y comer juntos y en algunas ocasiones compartían el botín. Los piratas conformaron los primeros «matrimonios» o uniones homosexuales de la historia moderna en la institución conocida como matelotage. Era una unión contractual entre dos hombres, que incluía la herencia de los bienes en caso de fallecimiento de uno de los «cónyuges». El «matelot» era generalmente el pirata, pareja sexual o compañero más joven o económicamente desfavorecido. También se conocen casos de piratas mujeres con tendencias o rasgos homosexuales; tal es el caso de Anne Bonny y Mary Read.
e inicios del Durante la Revolución francesa cambian totalmente la política, la economía y la sociedad de Francia, acabando con el absolutismo y el feudalismo; también la Iglesia católica ve reducida drásticamente su influencia. Los cambios en el código penal surgido de la Revolución, en los que no se menciona la sodomía, se extenderán por toda Europa gracias al emperador Napoleón y serán la base para nuevos códigos penales en los que la homosexualidad ya no es delito. Este hecho de principios del marca una nueva etapa para las relaciones entre homosexuales en gran parte del continente. La homosexualidad es legalizada en Portugal en 1852 y en Polonia en 1932. De todas maneras, aún persistían legislaciones en contra de la homosexualidad como el Párrafo 175 en Alemania, la subida de la edad de consentimiento a relaciones entre homosexuales a los 21 años en los Países Bajos en el 1911 o la consideración que la homosexualidad es un crimen castigado con hasta dos años de cárcel en el código penal finlandés de 1889. Es un hecho constatable de que en ninguna de estas legislaciones aparecían referencias al matrimonio entre homosexuales.