thumb|300px|Sitio de Lyon por las tropas de la Convención La Montaña en agosto de 1793 Las insurrecciones federalistas son unas rebeliones que tienen lugar durante la Primera República francesa entre junio y diciembre de 1793 y que están protagonizadas por algunos departamentos del oeste, del sudoeste y del sudeste de Francia que se "federan" para hacer frente al "centralismo" de París, dominado por la Montaña y por el movimiento de los sans-culottes. El desencadenante de las insurrecciones es la caída de los girondinos que se produce durante las jornadas del 31 de mayo al 2 de junio de 1793.
Orígenes La idea de «federación» en la Revolución francesa thumb| Juramento del general La Fayette, como jefe de la Guardia Nacional, en la Fiesta de la Federación del 14 de julio de 1790 La idea de federación va unida a la de nación — conjunto de los ciudadanos que han asumido la soberanía—. Nace en el verano de 1789 entre los miembros de la Guardia Nacional de algunas localidades que deciden «federarse» con los de otras prestando un juramento de ayuda mutua. Este tipo de actos se extienden por todo el país hasta que la Asamblea Nacional Constituyente organiza en París la «Fiesta de la Federación» en el primer aniversario de la revolución, el 14 de julio de 1790. Asisten cerca de 15.000 guardias nacionales procedentes de todos los departamentos y durante la misma se celebra una ceremonia cívico-religiosa en torno al «altar de la patria», para mostrar la unión de todos los franceses. Esta idea de la "federación" se refuerza cuando se declara la guerra en abril de 1792 y decenas de batallones de guardias nacionales "federados" acuden a París, para celebrar una nueva «Fiesta de la Federación» el 14 de julio y luego dirigirse al norte —los batallones «federados» de Marsella cantan en Estrasburgo el himno Chant de guerre pour l'armée du Rhin compuesto por Rouget de Lisle, que pronto será conocido como La Marsellesa—. Estos guardias nacionales «federados», junto con las secciones parisinas y los sans-culottes, protagonizan la jornada del 10 de agosto de 1792 que pone fin a la monarquía de Luis XVI.
Las jornadas del 31 de mayo - 2 de junio de 1793: la caída de los girondinos Tras el arresto de Luis XVI y de su familia se convocan elecciones por sufragio universal para una Convención Nacional que asumirá los poderes del Estado y elaborará una nueva Constitución para Francia. Cuando ésta se reúne el 21 de septiembre de 1792 proclama la República y decide juzgar a Luis XVI. En la Convención los diputados se dividen en tres grandes grupos: los girondinos, cuyo líder es Brissot, no aceptan las reivindicaciones de los «radicales» sans-culottes y pretenden estabilizar la revolución; la Montaña, que constituye la izquierda de la asamblea —formada por jacobinos y por cordeliers— y cuyos líderes son Danton, Marat y Robespierre apoyan buena parte del programa de los sans-culottes; el tercer grupo lo integran la mayoría de los diputados que no tienen una tendencia política definida y que son conocidos como la Llanura (La Plaine) o El Pantano (el Marais). En principio son los girondinos los que gobiernan gracias al apoyo de La Llanura.
thumb|150px|left|Maximin Isnard, diputado y miembro del gobierno girondino. Las divergencias entre los girondinos y los montagnards van creciendo a causa de los graves problemas que amenazan a la República, especialmente la guerra con la Primera Coalición, que se ha formado entre las monarquías absolutas europeas y Gran Bretaña tras la ejecución de Luis XVI en enero de 1793, y la rebelión de la Vendée. Para hacer frente a la crítica situación exterior e interior los montagnards —apoyados por los sans-culottes— proponen una serie de medidas radicales a las que se opone el gobierno girondino, lo que conduce a la ruptura entre ambos grupos. Los girondinos cuentan con el apoyo de las principales ciudades —Lyon, Marsella, Burdeos y Caen—, excepto París cuya Comuna está dominada por jacobinos y cordeliers. Así el enfrentamiento entre girondinos y montagnards también se interpreta como el conflicto entre el «centralismo» montagnard de París y el "federalismo" girondino de la periferia.>
En abril de 1793 los diputados de La Montaña presionados por los sans-culottes piden la detención de 22 diputados girondinos acusados de haber intentado «salvar al tirano» (de haber votado en contra de la ejecución de Luis XVI). La respuesta de los girondios es conseguir que la Convención ordene detener a Marat, el líder montagnard más radical y que cuenta con más apoyos entre los sans-culottes. Pero Marat sale reforzado del juicio porque es absuelto por el Tribunal Revolucionario. Poco después, el 18 de mayo, los girondinos forman en la Convención la Comisión de los Doce, con la misión de investigar las actividades de la Comuna de París, que acaba ordenando la detención de dos líderes de los sans-culottes, el cordelier Hébert y el enragé Valet. Cuando las secciones parisinas protestan el 25 de mayo el girondino Maximin Isnard declara en la Convención: «Si mediante una insurrección se atentase contra la representación nacional... en nombre de toda Francia, os lo declaro: París sería aniquilado...»
thumb|250px|Los insurgentes rodean la Convención el 31 de mayo de 1793 El 31 de mayo estalla la sublevación de los sans-culottes de París. El comité de enlace de las secciones creado dos días antes presenta ante la Convención sus peticiones: que los 22 diputados girondinos junto con los miembros de la Comisión de los Doce sean detenidos y juzgados; que se organice un ejército revolucionario que asegure el suministro de los bienes básicos a la capital y aplique medidas de excepción; que se establezca un máximo a los precios, un impuesto a los ricos y una ayuda a los indigentes. La Convención solo acepta disolver la Comisión de los Doce y las ayudas a los seccionarios. Así en la noche del 1 al 2 de junio agentes de la Comuna detienen a madame Roland y otros jefes girondinos y después ordena que la Convención sea rodeada por la Guardia Nacional. «El 2 de junio, la Convención, después de un debate dramático desarrollado bajo la amenaza de los cañones de la guardia nacional, entrega a los 22 girondinos». A estos 22 se añadieron nueve diputados que formaban parte de la Comisión de los Doce y los ministros Clavière y Lebrun. En la confección de la lista participó muy activamente Marat, aunque la mayor parte de los diputados de La Montaña se abstuvieron en la votación final. En los días siguientes varios centenares de sospechosos fueron también detenidos.
«La jornada del 2 de junio señala un giro importante: por primera vez, una insurrección elimina a un partido del poder».<>
Desarrollo Los levantamientos Los girondinos quedaron bajo arresto domiciliario sin demasiada vigilancia por lo que en las semanas siguientes muchos de ellos pudieron huir de París y dirigirse a los departamentos donde contaban con apoyos, especialmente los más cercanos de Normandía. De esta forma algunos de ellos —Brissot, en cambio, fue capturado antes de llegar a Caen— pudieron alentar personalmente o mediante cartas las sublevaciones "federalistas" que hicieron que "Francia se precipitara de manera terrible hacia una guerra civil entre republicanos, lo que iría a añadirse a las desgracias de una nación que ya se estaba viendo atacada desde fuera y desde dentro".
thumb|200px|Louis François Perrin de Précy, jefe militar de los insurrectos de Lyon. Pintura de Jean-Joseph Dassy. En Lyon, la segunda ciudad de Francia, el 29 de mayo, dos días antes del inicio de las sublevación antigirondina en París, ya se había producido un levantamiento armado contra las autoridades jacobinas de la ciudad —precisamente el conocimiento de la noticia en la capital había contribuido a la sublevación de los sans-culottes, lo mismo que las informaciones que llegaban a París de que en Marsella se estaba preparando otra insurrección "federalista"—. "El período que siguió a la insurrección guardaba notables similitudes con lo ocurrido en París: los militantes de las secciones (de ideología antijacobina en este caso) prendieron a cientos de sus enemigos políticos, a menudo en circunstancias confusas, y desarmaron las unidades de la Guardia Nacional que les resultaban sospechosas". El 19 de junio se comenzó a organizar una fuerza armada —que marcharía "contra los rebeldes que se oponen a la voluntad nacional" en la capital— poniendo a su frente al conde de Précy, un monárquico a quien, en secreto, se eximió de jurar lealtad a la República, y que formó su estado mayor con antiguos nobles, incluido un emigré sobrino suyo.
Caen y el departamento de Calvados al que pertenecía se convirtieron en la base del movimiento "federalista" porque dada su relativa cercanía a París allí acudieron la mayoría de los girondinos que habían conseguido huir. La primera decisión que se tomó fue rechazar toda medida que emanase de la Convención y a continuación se acordó formar una "federación" con los departamentos vecinos. A la convocatoria acudieron delegados de cinco departamentos, y aunque la intención inicial había sido formar un ejército que se dirigiera a París, finalmente solo se logró reunir el 10 de julio una fuerza de unos 2000 hombres al mando del general Félix Wimpffen.
En Burdeos, capital de la Gironda y de donde procedía el núcleo inicial de los diputados del grupo de los girondinos —de ahí su nombre—, cuando se conocieron las noticias de lo que había sucedido en París creció la indignación y el 7 de junio se constituyó una Comisión Popular de Salvación Pública que asumió el poder en la ciudad y en el departamento y organizó la rebelión. El Comité envió delegados para propagar la insurrección a las tres cuartas partes de los departamentos de toda Francia que pidieron que se uniesen a la rebelión contra París. Sin embargo, en Burdeos, al igual que lo sucedido en Caen, tuvieron muchos problemas para constituir una fuerza armada y al final solo consiguieron reunir poco más de cuatrocientos hombres atraídos por el sueldo diario ofrecido por la Comisión. thumb|left|Vista del puente medieval cruzando el Ródano en Pont-Saint-Esprit. En julio de 1793 se produjeron dos serios reveses militares para los "federalistas". El 13 las fuerzas del general Wimpffen eran derrotadas, solo tres días después de su formación, dejando expuesta a la ciudad de Caen al avance de las fuerzas de la Convención montagnard, lo que provocó que los diputados girondinos salieran huyendo, dirigiéndose algunos a Burdeos. El 14 las fuerzas federalistas de Nimes perdían la cabeza de puente de Pont-Saint-Esprit lo que suponía que los "federalistas" de Marsella tenían cortado el paso para acudir en ayuda de Lyon, declarada dos días antes en estado de rebelión por la Convención. thumb|250px|Charlotte Corday, conducida a la guillotina
A esto se sumó la conmoción causada entre los montagnards por el asesinato de Marat en París el día anterior acuchillado en su bañera por la simpatizante girondina Charlotte Corday llegada a la capital desde Caen. Durante el juicio al que fue sometida el 17 de julio afirmó: "Yo sabía que [Marat] estaba pervitiendo Francia. He matado a un hombre para salvar a cien mil". El 17 de julio, el mismo día en que Charlotte Corday era guillotinada en París, en Lyon era guillotinado el antiguo alcalde jacobino, "un demagogo extremista llamado Marie-Joseph Chalier", poniéndose fin así fin a cualquier posibilidad de reconciliación entre federalistas y montagnards. thumb|350px|left| La flota anglo-española de la Primera Coalición entrando en Tolón, 1793.