Beatriz de Portugal (Coímbra, febrero de 1373-Toro, c. 1420) fue hija del rey Fernando I de Portugal y de su esposa Leonor Téllez de Meneses.

Durante sus primeros años de vida, Beatriz fue un peón en la cambiante política de alianzas de su padre el rey FernandoI de Portugal, y se le fueron negociando sucesivos matrimonios. Por su matrimonio con el rey Juan I de Castilla, Beatriz se convirtió en reina consorte de Castilla, y a la muerte de su padre, su madre asumió la regencia en nombre de Beatriz, la cual fue proclamada reina. La oposición a la regencia, el temor de un dominio castellano y de la pérdida de la independencia portuguesa, produjeron una rebelión popular y una guerra civil en la que se enfrentaron por un lado, el maestre de Avís, hermano ilegítimo de Fernando y proclamado regente y defensor del reino, y por otro, el rey JuanI de Castilla, marido de Beatriz, que había tomado el título de rey de Portugal por derecho de su esposa, había invadido el reino y había obtenido el traspaso del gobierno de la regencia de Leonor. Finalmente, el maestre de Avís fue proclamado rey de Portugal, y JuanI de Castilla fue definitivamente derrotado en Aljubarrota.

Desde entonces la reina Beatriz se ocupó y preocupó del mantenimiento de los exiliados portugueses en Castilla fieles a su causa dinástica al trono portugués, y tras la muerte de su marido pasó a un segundo plano en la corte castellana. Pero la causa dinástica que encarnaba aún siguió vigente y dificultando la normalización de las relaciones entre Castilla y Portugal. Desde la segunda década del su rastro documental va difuminándose hasta desaparecer hacia 1420.

Compromisos matrimoniales

Nació en Coímbra, durante el breve asedio que las tropas castellanas impusieron a la ciudad durante la segunda guerra fernandina. El asedio fue levantado y el rey Enrique II de Castilla siguió camino hacia Santarém y después a Lisboa. Durante el asedio de Lisboa, el cardenal legado Guido de Bolonia logró el acuerdo entre los reyes de Castilla y Portugal en la paz de Santarém. En dicho tratado, el rey Fernando I de Portugal abandonaría la causa del petrismo, esto es, el legitimismo dinástico antitrastamarista que se había originado tras el asesinato del rey Pedro I de Castilla en 1369; y además, se establecieron enlaces matrimoniales entre ambas familias reales: por un lado el de Sancho de Alburquerque, hermano del rey castellano, con Beatriz de Portugal, hermanastra del rey portugués; por otro lado, el de Alfonso Enríquez, hijo natural del rey castellano, con Isabel de Portugal, hija natural del rey portugués; y por otro, el de Beatriz, la hija recién nacida del rey portugués, con Fadrique de Castilla, que era otro hijo natural de EnriqueII de Castilla, y que fue elevado a duque de Benavente.

Las Cortes de Leiría de 1376 juraron por heredera a Beatriz aceptando el compromiso de Beatriz con el duque de Benavente. El desposorio por palabras se hizo en Leiría el 24 de noviembre de 1376, y el 3 de enero de 1377 fue aceptado por EnriqueII. El testamento de Fernando I de 1378 ratificaba todos los acuerdos relativos a Beatriz, y añadía que en caso de faltar Beatriz y su descendencia, se desheredaba a los infantes portugueses (Juan, Dionís y Beatriz), hijos de Inés de Castro, y el trono de Portugal pasaría a unas hipotéticas hermanas de Beatriz, y en su defecto a don Fadrique. Para asegurar la sucesión del trono en Beatriz frente al infante Juan, la reina Leonor ideó una trama en la que se acusaba de adulterio a la propia hermana de la reina, María Teles, que era la esposa del infante Juan. En junio de 1379 el infante asesinó a su esposa en Coímbra, y aunque posteriormente logró el perdón real, optó por huir a Castilla temeroso de la familia de la difunta.

En mayo de 1379 falleció el rey EnriqueII de Castilla y le sucedió su hijo Juan. Tras conocerse la muerte de EnriqueII y la subida al trono de Juan I de Castilla, la corte portuguesa buscó el compromiso de Beatriz con el primogénito del nuevo rey, el futuro Enrique III de Castilla, para contar de este modo, con el respaldo político y militar de los Trastámara frente a cualquier aspiración del infante Juan al trono portugués. Los acuerdos de 21 de mayo de 1380 establecían que la boda se celebraría cuando Enrique cumpliera los catorce años, y se estipulaba que si Beatriz muriera antes del matrimonio y su padre no tuviera más descendencia, el trono pasaría a JuanI de Castilla, pero si ella falleciera con posterioridad al matrimonio y sin descendencia, el trono pasaría a Enrique; y en el caso de que Enrique muriera sin descendencia de Beatriz, Beatriz seguiría siendo reina, pero si entonces ella no tuviera descendencia con posterioridad, el trono portugués pasaría a los reyes de Castilla. De esta manera se vetaba de nuevo el acceso al trono a los infantes portugueses, hijos de Inés de Castro. El acuerdo matrimonial fue aprobado en las Cortes de Soria en agosto de 1380.

thumb|190px|El rey Fernando I de Portugal (1367-1383). Su defensa del legitimismo de Pedro I de Castilla, generó las tres Guerras Fernandinas contra los Trastámara de Castilla. Pero en julio de 1380 Fernando I ya había cambiado de política aliándose secretamente en el tratado de Estremoz con Ricardo II de Inglaterra y el duque de Lancaster, defensores de la causa petrista. En dicha alianza, además de adscribir el reino portugués a la obediencia del papa de Roma, el rey portugués pactó el matrimonio de su hija Beatriz con Eduardo de York, hijo del conde de Cambridge. Para negociar esta alianza llegó a Portugal un exiliado petrista, Juan Fernández de Andeiro, que tendría posteriormente una destacada influencia en la corte portuguesa. Cuando el rey castellano tuvo noticias de este acuerdo, por parte del exiliado infante Juan, selló su alianza con Francia por el tratado de Vincennes, adscribió el reino castellano a la obediencia del papa de Aviñón, y emprendió la tercera guerra fernandina. Mientras el rey Fernando y sus consejeros estaban en Elvas para discutir la guerra, el 19 de julio de 1382 la reina Leonor Téllez dio a luz a un hijo que vivió sólo cuatro días. El 10 de agosto de 1382 la guerra finalizó con la paz de Elvas, planeándose el enlace matrimonial de Beatriz con el segundogénito de JuanI de Castilla, el futuro Fernando I de Aragón. Además, Portugal volvió a la obediencia del papa de Aviñón, en un reino dividido religiosamente por el cisma.

JuanI de Castilla enviudó en 1382, y el conde de Ourém, Juan Fernández de Andeiro, favorito de la reina Leonor, planteó el último compromiso matrimonial de Beatriz, con el propio rey castellano. FernandoI agonizaba y ante la perspectiva de que su viuda tendría que encargarse de la regencia, se garantizaba con este matrimonio, la sucesión en Beatriz; porque por un lado contaría con un monarca vecino, poderoso y aliado, que podría contrarrestar las aspiraciones al trono de los Infantes de Portugal en vez de atizarlas, y por otro, al tener que residir en Castilla, JuanI tendría que dejar los asuntos de Portugal en manos de la reina Leonor como regente. Las capitulaciones matrimoniales se realizaron el 2 de abril de 1383 en Salvaterra de Magos. En estas capitulaciones se estipulaba que a la muerte de Fernando I sin hijos varones, la corona pasaría a Beatriz, y su marido se intitularía rey de Portugal. Aunque JuanI de Castilla podía intitularse como rey de Portugal, las partes castellanas y portuguesas acordaron no mezclar los reinos de Castilla y Portugal, y para garantizar esto, Leonor, la viuda del rey Fernando, permanecería como regente y a cargo del gobierno de Portugal hasta que Beatriz tuviera un hijo que alcanzase catorce años de edad, el cual asumiría entonces el gobierno y título de rey de Portugal, y sus padres dejarían de serlo. Si Beatriz muriese sin hijos, la corona pasaría a otras hipotéticas hermanas menores, y en caso negativo, la corona pasaría a Juan I de Castilla, y a través de él, a su hijo Enrique, desechando de nuevo a los hijos de Inés de Castro. La sucesión de Castilla también se regulaba, así, en caso de que pudiera fallar la sucesión de JuanI de Castilla en sus dos hijos, la corona pasaría a su hermana Leonor; y en el caso de que esta falleciera y no tuviera descendencia, pasaría a FernandoI de Portugal, y de él a su descendencia. Durante la preparación de las capitulaciones matrimoniales, el rey de Castilla objetó la dote asignada a Beatriz, también discrepó de que sus hijos con Beatriz tuvieran que criarse en Portugal, de que Leonor pudiera ostentar la regencia en Portugal, y de que las fortalezas tuvieran que estar en poder de portugueses; pero ante la perspectiva que se le ofrecía, que era todo el reino de Portugal, esas objeciones se presentaban como secundarias y aceptó el acuerdo.

Pedro de Luna, legado pontificio para los reinos de Castilla, Aragón, Portugal y Navarra, inició los esponsales por palabras en Elvas el 14 de mayo, y la ceremonia tuvo lugar el 17 de mayo en la catedral de Badajoz. Para asegurar el cumplimiento del tratado, el 21 de mayo un grupo de caballeros y prelados castellanos juraron desnaturalizarse del reino y luchar contra su rey, si el rey castellano quebrantara los compromisos acordados en el tratado, lo mismo hizo un grupo de caballeros y prelados portugueses si el rey de Portugal quebrantara el tratado con Castilla, entre ellos estaba el maestre de Avís; después, Beatriz aprobó en su propio nombre lo pactado en Salvaterra de Magos. Una vez realizado los esponsales, Beatriz pasó a residir en Castilla con su marido. Las capitulaciones matrimoniales fueron llevadas a las Cortes de Santarém de agosto y septiembre para jurar como herederos de Portugal a Beatriz y a JuanI de Castilla, aunque no se han conservado las actas. Por su parte, la reina Leonor dio a luz el 27 de septiembre una niña que vivió sólo unos días, por lo que Beatriz seguía siendo la única descendiente legítima del rey Fernando.

Crisis de 1383-1385

La muerte del rey Fernando I de Portugal tuvo lugar el 22 de octubre de 1383. Leonor, su viuda, conforme al tratado de Salvaterra de Magos y el testamento del rey difunto, se encargó de la regencia y del gobierno en nombre de su hija. La regente mantuvo su camarilla de castellanos petristas, lo que formó una oposición que pedía que el Consejo de la regente contara únicamente con consejeros de origen portugués.

La noticia de la muerte del rey portugués llegó a Juan I de Castilla y a Beatriz en Torrijos, una vez clausuradas las Cortes en Segovia. El maestre de Avís escribió al rey castellano instándole a que tomara la Corona portuguesa que le pertenecía a través de su esposa y a que el propio maestre asumiera la regencia. El rey de Castilla, para evitar problemas dinásticos con el infante Juan, primogénito de Inés de Castro, lo encerró en el Alcázar de Toledo, y adoptó en Toledo el título y las armas de rey de Portugal, lo que fue reconocido por el Papa de Aviñón. Posteriormente, reunió Consejo en Montalbán y mandó a Alfonso López de Tejeda con instrucciones para que la regente portuguesa procediera a proclamar reyes de Portugal a Beatriz y a él mismo.

thumb|190px|El rey Juan I de Castilla (1379-1390) invadió Portugal para imponerse como rey de Portugal por derecho de su esposa Beatriz, en la guerra civil que siguió a la muerte de Fernando I de Portugal.