Rojo amanecer es una película mexicana del género dramático de 1990 del director Jorge Fons. En ella se narra una ficción sucedida entre el 2 y el 3 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, en la Ciudad de México.Cineteca Nacional. Expediente A-03418 Rojo amanecer. México, Secretaría de Cultura, consultado en el Centro de Documentación e Investigación. Está protagonizada por María Rojo, Héctor Bonilla, Jorge Fegan, Ademar Arau, Bruno Bichir, Demián Bichir y Eduardo Palomo. La trama inicia con una mañana típica en la vida de una familia de clase media que habita un departamento frente a la plaza. Dos de los hijos de la familia son estudiantes y participantes del movimiento estudiantil. Con el paso de las horas y debido a la Operación Galeana, la vida de la familia se verá directamente involucrada en los hechos.
Si bien los hechos se habían mencionado en otros materiales fílmicos previos, la película destacó por ser la primera en hablar abiertamente del movimiento de 1968 en ese país y en centrar su trama en dicho episodio histórico en una época con libertad de expresión limitada y en la que aún estaba censurado hablar del tema. Se rodó y editó de manera casi secreta en una réplica de un departamento de Tlatelolco en una bodega al sur de la capital mexicana, en un ambiente prevaleciente de censura del gobierno de México hacia ciertas expresiones artísticas como películas consideradas polémicas, y con un silencio oficial hacia los hechos del movimiento de 1968 y la matanza del 2 de octubre. El guion de Guadalupe Ortega y Xavier Robles, Bengalas en el cielo, se escribió basado en testimonios de familias y sobrevivientes. A sugerencia del actor Valentín Trujillo, que ayudó con dinero a terminar la película, la película se llamó Rojo amanecer.
Diversas presiones políticas al interior del gobierno mexicano impidieron el estreno de la película al ejercer influencia en el órgano dictaminador oficial para mantenerla «enlatada», es decir, retrasar a propósito e indefinidamente su estreno al no contar con la autorización y clasificación debida para enviarla a los cines. La presión social y mediática hizo ceder al gobierno en su postura, aunque se pidió editarla para censurar ciertas partes de la película que mostraban al Ejército Mexicano. La producción de la película cedió con el fin de que Rojo amanecer, de una u otra manera, se estrenara, lo cual ocurrió casi un año después de la fecha prevista. Rojo amanecer fue un éxito de taquilla y tuvo una buena recaudación. Generó opiniones diversas en la crítica, negativas a la actuación y a las condiciones técnicas, pero positivas en el valor de su contenido y crítica social.Véase desglose en sección "Críticas a la cinta". miniaturadeimagen|Vista parcial de las ventanas del Edificio Chihuahua, en donde se ambienta la película.
Argumento miniaturadeimagen|Pasillos y elevadores del edificio Chihuahua. Es miércoles 2 de octubre de 1968, una familia mexicana de clase media está a punto de comenzar el día en su departamento del edificio Chihuahua del Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco de la Ciudad de México.
En el desayuno, los hermanos mayores, Jorge y Sergio discuten con su padre Humberto. Los muchachos estudian en la Universidad Nacional Autónoma de México, participan en el Movimiento de 1968 en México, y su padre trabaja como funcionario del Departamento del Distrito Federal, el gobierno local de la Ciudad de México. El argumento comienza cuando el padre se queja de que los chicos tienen el pelo largo. La discusión escala y luego comienzan a discutir que lo que los chicos están haciendo está mal, y que «nadie debería cuestionar al gobierno». Los muchachos dicen que la autonomía de la UNAM fue violada y que el gobierno hace cosas en contra de la Constitución mexicana. Su abuelo Roque , que luchó en la Revolución Mexicana, dice que «si estuvieran en una verdadera revolución, ya los hubieran fusilado». Los hermanos menores Carlos y Graciela , que estudian la escuela primaria y secundaria, no se involucran en la discusión, debido a su corta edad. Los muchachos luego hablan de las injusticias del gobierno usando como ejemplo la ocupación militar la UNAM, tras lo cual algunos estudiantes se escondieron en el baño, y sus cuerpos fueron encontrados el día anterior, 1 de octubre. La madre, Alicia trata de calmar la situación y le dice a los chicos que «lleguen temprano y se corten el pelo». Los muchachos bromean diciendo que Miguel Hidalgo tenía el pelo largo. Después, se van.
El día continúa con normalidad y, a continuación, mientras cocinan, Alicia y Graciela discuten sobre lo que los chicos hacen. Graciela dice que su madre está «bien out», luego dice que le gustaría seguir estudiando, a lo que su madre responde que terminará siendo una ama de casa de todos modos. Carlos se está preparando para ir a la escuela mientras escucha a The Beatles, su abuelo se queja de que «son demasiado ruidosos». Humberto intenta llamar a su esposa y le dice que «algo grande está a punto de suceder y que le preocupa» pero antes de que pueda continuar la llamada se corta. Alicia le pide a Graciela ir al apartamento de la vecina y tratar de llamar a su padre. Graciela lo hace y se entera de que el teléfono de la vecina también está muerto. Vuelve y dice que los teléfonos no funcionan, «ni el de aquí, ni el de la vecina, ni el de la esquina». Algún tiempo después, se va la luz también. Don Roque va a la planta baja y cambia el fusible. Se tropieza con la vecina en el camino y los dos cambian los fusibles. A continuación, intentan encender la luz y descubren que la luz se ha cortado. Don Roque después vuelve al apartamento y le dice a Alicia que la luz no funciona. Ambos se preocupan y continúan con su día. Carlos regresa de la escuela. Él le dice a su madre que le preguntó al profesor que si lo que sus hermanos decían sobre Hidalgo era cierto, y dice el profesor lo confirmó. Luego sale al pasillo para jugar con sus soldaditos de juguete con su abuelo. Mientras están jugando, hombres sospechosos, con rifles de francotirador tratan de echar un vistazo a través de una abertura en el pasillo. Lo encuentran «inadecuado» y van a los pisos de arriba. Ambos regresan al departamento y don Roque comenta con su hija acerca de la presencia militar y francotiradores en las azoteas. «¿Por qué?», ella le pregunta. La respuesta es muy sencilla: porque están preparándose para algo grande. Alicia empieza a coser algo, Carlos hace su tarea y don Roque intenta reparar un reloj.
En la Plaza de las Tres Culturas, una multitud empieza a congregarse, una manifestación de estudiantes está teniendo lugar. Carlos y Graciela miran a la multitud y la estiman a más de 10 000 asistentes. Graciela se dirige a casa de una amiga para hacer su tarea.
Después de media hora, la manifestación se interrumpe cuando un helicóptero sobrevuela la plaza y bengalas rojas y verdes caen del cielo. Carlos ve esto y le dice a su mamá. Alicia se asoma por la ventana y ve que los estudiantes están siendo asesinados por el ejército. Don Roque les pide que se alejen de la ventana y esconderse en su habitación. Mientras lo hacen, dos balas atraviesan la ventana. Después de algún tiempo, don Roque intenta recoger a Graciela, pero antes de marcharse, oye un sonido. «¡Tanques!», exclama. Entonces empieza a llover. Después de algún tiempo, hay sonidos afuera.
La puerta se abre y Sergio y Jorge (cuyos lentes se rompieron mientras corría) llegan, junto con algunos compañeros. Uno de ellos, Luis (Eduardo Palomo), está herido. Alicia trata de curarlo, pero el muchacho se está desangrando. El tiroteo continúa y se detiene. Durante ese tiempo, los estudiantes empapados comienzan a intercambiar historias. Uno de ellos dice que estaba en el balcón del tercer piso del edificio, donde se estaba llevando a cabo el discurso, y dijo que personas armadas vestidas de civil gritaron «¡Aquí Batallón Olimpia! ¡Que nadie se mueva!». Otro dice que se iba cuando empezó el tiroteo, y que el grupo de muchachos con el que se encontraba no se movió para nada. Los hermanos dicen que el orador le gritó a la multitud a «no caer en provocaciones». Luis dice que él era del Poli, el Instituto Politécnico Nacional, y fue corriendo con la multitud cuando sintió dolor en su codo, después se dio cuenta de que le habían disparado y después perdió a su hermanita, quien también era de la misma escuela. Otro afirma que dos niños muertos, no menores de 10 años terminaron uno encima de otro. Una estudiante afirma que vio la plaza llena de zapatos. Los alumnos miran por la ventana perforada y no ven «nada más que sombras», es decir, los cadáveres tendidos en la plaza están siendo recogidos.
Don Roque llega con Graciela acompañado de soldados que están en busca de los estudiantes. Don Roque dice que él era un capitán durante la Revolución mexicana, motivo por el cual pudo acceder al perímetro de la unidad habitacional, la cual se encontraba cercada por el ejército, y busca sus papeles. Mientras lo hace, los francotiradores vienen de arriba, junto con tres estudiantes manchados de sangre. Les golpean y luego se les dice que «los lleven con los otros». Don Roque vuelve y da a sus papeles al soldado, que les dice que no le abran a nadie. Don Roque conversa con Alicia y le dice que los estudiantes fueron arrestados y enviados a camiones militares, así como que había camiones de la basura y los bomberos. Graciela dice que tuvieron que tomar las escaleras y vio a las puertas del ascensor perforadas por las balas. Su madre dice que era prácticamente imposible ya que fueron «hechas de acero gruesísimo». La alumna, que tenía el dinero de propaganda, platica con Alicia. Ella dice que los padres de la muchacha estarían preocupados, pero la chica no lo cree así. Alicia dice que era imposible, «a estas alturas, todo el país ya lo sabe», pero la chica dice que «no todo lo que dicen las noticias no es verdad, y no todo lo que pasa llega a las noticias también». Después de revelar que tiene el dinero de propaganda en un pequeño recipiente, Alicia accede a guardarlo hasta que ella pueda salir. La estudiante va al baño a secarse el cabello. Graciela, por su parte, la regaña diciéndole «lo que pasa por meterse en asuntos de hombres», a lo que la chica le contesta que «este es un asunto para hombres y mujeres». El grupo duerme y empieza a llorar a una mujer afuera en busca de su hijo Toño. Los estudiantes despiertan y preguntan si alguien se llama Toño. Ninguno de ellos se llama así.
La luz regresa y Humberto llama a la casa para advertirle a Alicia que no abran a nadie, y que le es muy difícil pasar. En el corto tiempo, algunos muchachos llaman a sus casas para asegurar sus familias que está bien. Se produce un segundo tiroteo y las luces se apagan. Finalmente, Humberto llega. Él dice que «era muy difícil pasar la seguridad». También dice que las ambulancias estaban en los alrededores de la plaza, pero ninguna de ellas parecía llevar a los heridos a los hospitales y que los estudiantes fueron despojados de sus ropas y empujados a las paredes del ascensor de la planta baja. Uno de los estudiantes le pregunta si estaban siendo golpeados. Humberto confirma esto bruscamente. A continuación, encienden la tele y las noticias locales dicen que el tiroteo tuvo lugar porque «francotiradores de los estudiantes en las azoteas cercanas dispararon contra el ejército, que fue enviado a apoyar a la policía a prevenir disturbios». Uno de los estudiantes dice lo obvio: el gobierno controla las noticias, lo que confirma las afirmaciones de la estudiante. Finalmente, todos se van a dormir a las diferentes habitaciones de la casa.