Gustavo II Adolfo de Suecia (Estocolmo, -Lützen, ) fue rey de Suecia de 1611 a 1632. Era hijo del rey Carlos IX de Suecia y de su segunda esposa, Cristina de Holstein-Gottorp. Es considerado como uno de los reyes suecos más prominentes de todos los tiempos. Se le acredita con el ascenso de Suecia como una gran potencia europea (). En el ámbito civil, realizó grandes reformas administrativas y económicas. Un rey militar, participó en cuatro guerras internacionales, de las cuales la que le daría mayor renombre fue la guerra de los Treinta Años en Alemania, participación que le valió los apelativos de El León del Norte y Gustavo Adolfo el Grande, que le fue dado por el Riksdag de los Estados (el nombre que usaban los estados suecos cuando se reunían) en 1634.Nils Ahnlund/Michael Roberts Gustav Adolf the Great American-Scandinavian Foundation, New York, 1940Anders Fryxell Gustaf II Adolf Norstedts, Stockholm, 1894, p. 435Lis Granlund Riddarholmskyrkan, de svenska konungarnas gravkyrka Riksmarskalksämbetet, 1980 ill. p. 14 (GUSTAVUS ADOLPHUS MAGNUS) A pesar de dejar a Suecia en una situación de flaqueza económica por la guerra, se ensancharon las fronteras de la nación, se fortaleció su presencia en el Mar Báltico, y el país se alzó como potencia en Europa.
Es recordado a menudo como uno de los mayores comandantes militares de la historia moderna, célebre por su uso de una forma temprana de armas combinadas.En el capítulo V del De la guerra de Clausewitz, el autor incluye a Gustavo Adolfo como un ejemplo de líder militar sobresaliente, junto a Alejandro Magno, Julio César, Alejandro Farnesio, Carlos XII, Federico II el Grande y Napoleón Bonaparte. Su victoria militar más notable fue en la Batalla de Breitenfeld en 1631. Con sus recursos, logística y apoyo, Gustavo Adolfo estaba posicionado para convertirse en un gran líder europeo,Stephen J. Lee, Aspects of European History 1494–1789 (2nd ed. 1984), pp. 109–14. pero murió un año después en la Batalla de Lützen. Su mano derecha fue el conde Axel Oxenstierna, Alto canciller de Suecia, quien también actuó como su regente tras su muerte.
Alcanzando el trono a la edad de dieciséis años, Gustavo Adolfo heredó tres guerras de su padre Carlos IX de Suecia: conflictos con Rusia y Dinamarca-Noruega, así como un conflicto dinástico con su primo hermano, el rey Segismundo III Vasa de Polonia.Svensk Uppslagsbok, 1950, vol 5, columna 353, artículo «Gustav; 2. Gustav II Adolf» Cita: (en sueco) «Av de tre krig, det danska, det ryska och det polska, G. ärvde...» En español «De las tres guerras, la danesa, la rusa y la polaca, que Gustavo II heredó...» De estas, la guerra danesa fue la más seria.Misma fuente, y la cita continúa diciendo «hotade det första rikets existens». En español «... fue la primera la que puso en peligro la existencia del reino». Durante su reinado, Suecia ascendió del estatus de potencia regional de la cuenca del Mar Báltico al de una de las grandes potencias de Europa y modelo de gobierno de comienzos de la Edad Moderna. Gustavo Adolfo es conocido como el «padre de la guerra moderna»o como el primer general moderno. Fue el principal responsable del éxito de las fuerzas armadas suecas durante la Guerra de los Treinta Años y llevó a su nación a un gran prestigio. Como general, Gustavo Adolfo empleó la artillería móvil en el campo de batalla, así como tácticas agresivas en las que el ataque era enfatizado sobre la defensa, así como la movilidad y la iniciativa de caballería. Además, instruyó a varios otros comandantes militares, como Lennart Torstensson, quienes habrían de expandir los límites y poder del Imperio sueco tras la muerte de Gustavo Adolfo. Confiscándolos como botines de guerra, Gustavo Adolfo llegó a amasar una inmensa colección de libros de toda Europa, enfocándose sistemáticamente en colecciones bibliotecarias de los Jesuitas.
Sus contribuciones al ascenso en poder de Suecia incluyeron la reforma de la estructura administrativa. Por ejemplo, inició la práctica del registro parroquial de la población, de manera que el gobierno central pudiera taxar y reclutar más eficientemente a las personas.T. K. Derry, History of Scandinavia: Norway, Sweden, Denmark, Finland, and Iceland (1979), pp. 110–24. También es ampliamente conmemorado por los protestantes en Europa como el principal defensor de su causa durante la Guerra de los Treinta Años, y múltiples iglesias, fundaciones y otras empresas llevan su nombre, incluyendo la Gustav-Adolf-Werk, una sociedad dentro de la Iglesia evangélica de Alemania.
Infancia y juventud Gustavo II Adolfo nació en el castillo de Estocolmo el 19 de diciembre de 1594, hijo del duque Carlos de Södermanland (posteriormente rey Carlos IX de Suecia) y de su segunda esposa, Cristina de Holstein-Gottorp. Su doble nombre procedía de sus abuelos, el rey sueco Gustavo Vasa y el duque Adolfo de Holstein-Gottorp. Por parte de su padre, Gustavo Adolfo pertenecía a la dinastía Vasa, la fundadora del protestantismo en Suecia. Por el lado materno, la Casa de Holstein-Gottorp había luchado en la defensa del protestantismo en Alemania. Junto con el sueco, el alemán era su lengua materna, y parece ser que en este idioma conversaba con su madre.
La educación militar la recibió durante las campañas de su padre en el mar Báltico oriental, y contó con la instrucción de oficiales holandeses. En el terreno intelectual, recibió educación clásica grecorromana, gracias a lo cual aprendería el griego y el latín.
En la juventud, tuvo un romance con Ebba Magnusdotter Brahe, pero su madre, la reina Cristina, se opuso a esta relación, y por intereses políticos, se optó por comprometer a Gustavo Adolfo con una princesa de la casa de Hohenzollern, María Leonor de Brandeburgo. De este matrimonio nacería su hija, Cristina. Paralelamente tuvo una amante, Margarita Slots, con la que tuvo un hijo, Gustavo Gustavsson de Vasaborg.
Los primeros años de su gobierno Después de un corto periodo de tutoría, y después de que su primo, el duque Juan de Östergötland (hijo de Juan III) renunciara a su derecho a la corona, Gustavo II Adolfo ascendió al trono en diciembre de 1611, a los 17 años de edad. Fue coronado en Upsala el 12 de octubre de 1617.
El país que heredó el nuevo rey era presa de la confusión y de la crisis económica, resultado de los conflictos internos y de la guerra en el extranjero que habían caracterizado los últimos cincuenta años. Heredó además tres guerras en el extranjero. Jacob De la Gardie comandaba a los suecos en Rusia, en el conflicto entre Suecia y el Principado de Moscú (guerra de Ingria). Contra Dinamarca se libraba la guerra de Kalmar, en la que el ejército danés había invadido territorio sueco, y contra Polonia un conflicto por el trono sueco, que era reclamado por el rey Segismundo Vasa (véase guerra sueco-polaca); este, tras su derrocamiento en Suecia, se consideraba a sí mismo como el rey legítimo, y a Carlos IX y Gustavo II Adolfo como usurpadores.
En la guerra de Kalmar, Gustavo II Adolfo debió enfrentar la invasión danesa sin el apoyo de sus grandes capitanes, pues tanto Jacobo De la Gardie como Evert Horn se hallaban en territorio ruso. El rey Cristián IV de Dinamarca contaba con mercenarios alemanes y con una poderosa flota que cortaba toda posibilidad de ayuda a Suecia. Además, Dinamarca se había apoderado de las plazas fuertes de Kalmar en el mar Báltico y Älvsborg en la costa oeste.
Frente a la superioridad danesa, Gustavo II Adolfo emprendió una guerra de guerrillas, en la que contó con el apoyo popular. El intento de Cristián IV de conquistar Jönköping fracasó, y su ejército hubo de batirse en retirada. En este escenario se firmó la paz de Knäred, el 28 de enero de 1613.
Poco después de finalizar la guerra contra Dinamarca, el conflicto en Rusia también alcanzó su capítulo final, con la firma de la paz de Stolbova el 27 de febrero de 1617. El resultado fue la adquisición de las provincias de Ingermanland y Kexholm, cedidas por Rusia. Además, el reino de los zares fue excluido de toda salida al mar Báltico, y la zona del lago Ládoga fue anexada al territorio de Finlandia. Gustavo II Adolfo pretendía también la anexión de Nóvgorod, que, sin embargo, no se concretó.
La guerra sueco-polaca En realidad, la guerra contra Polonia fue comenzada por Carlos IX. Gustavo II Adolfo pretendía aislar a Polonia del mar Báltico, para que este se convirtiera enteramente en un mar interior sueco. El control de las desembocaduras fluviales repercutiría, de acuerdo a las pretensiones del rey sueco, en el dominio del comercio del mar Báltico, y de esta manera Suecia obtendría las mercancías de las que carecía en su territorio.
La guerra, sin embargo, no tenía solo por motivo la posesión del litoral báltico o la confrontación con el rey Segismundo III de Polonia por el trono sueco, sino también la cuestión religiosa, y Gustavo II Adolfo retomó esta causa que había abordado su padre, Carlos IX, como una guerra de los protestantes contra la Contrarreforma en Europa. thumb|200px|Gustavo II Adolfo vestido a la usanza polaca. Óleo de Matthäus Merian, alrededor de 1632.
Después de que en 1617 se había reanudado la conquista de Livonia, Gustavo II Adolfo partió a esa región báltica con el grueso de su ejército en 1621 y decidió ocupar la ciudad más importante, la alemana Riga. Esta ciudad funcionaba como una república independiente y, pese a ser protestante, se hallaba alineada en el bando polaco, pues Polonia le permitía libertad comercial.
Después de un mes de asedio, Gustavo II Adolfo entró en la ciudad como vencedor, mostrando sus cualidades guerreras. A continuación la guerra entró en un período de altibajos y se acordó una serie de treguas, que resultaron en el regreso del rey a Suecia. Pero en 1625, Gustavo II Adolfo cruzó nuevamente el mar Báltico y con la conquista de Dorpat se adueñó de toda Livonia, poniendo fin al dominio polaco sobre esa provincia.
La superioridad sueca fue confirmada tras la batalla de Wallhof, con la cual Suecia tuvo en sus manos los ríos Dvina y Nevá. El siguiente paso fue el comienzo de la conquista de la región del Vístula, donde se hallaba Prusia —entonces posesión de Polonia— y su puerto de Danzig, la más importante ciudad comercial de todo el Báltico en ese entonces.
En la campaña prusiana, Gustavo II Adolfo apartó a Polonia de la influencia que ésta tenía en la región oriental de Alemania. La primera campaña, en 1626, se caracterizó por sonados triunfos: se conquistaron 17 ciudades en total, entre las que destacaban Pillau en Prusia Oriental, y Elbing y Marienburg en la Prusia Occidental polaca.
En los triunfos se contó con el apoyo de la población protestante que se hallaba sometida a Polonia. No obstante los éxitos, las tropas suecas no pudieron ocupar Danzig ni tampoco conquistar el curso del Vístula. Al auxilio de Polonia acudieron tropas del Sacro Imperio Romano Germánico en 1627 y 1629. En este último año, una parte del ejército de Albrecht von Wallenstein, al mando de Johann Georg von Arnim, sitió la ciudad protestante de Stralsund, aliada de Suecia. En respuesta, Gustavo II Adolfo envió tropas de apoyo a esa plaza. Así comenzarían las hostilidades entre Suecia y el Sacro Imperio Romano Germánico de los Habsburgo, y la guerra de Polonia sería la antesala para la participación de Suecia en la guerra de los Treinta Años. La paz se firmaría en 1629 (Tratado de Altmark).
Preparativos para la intervención en Alemania El 12 de enero de 1628, el parlamento sueco le otorgó a Gustavo II Adolfo plenos poderes para intervenir en la guerra de los Treinta Años. En 1629 se ratificó esta decisión, cuando la guerra en Alemania llevaba ya diez años, y el desarrollo del conflicto se había extendido hacia el mar Báltico y amenazaba el comercio y la influencia de Suecia en esa zona.