miniatura|Escudo de Armas de los Condes de Luxburg. miniatura|Escudo de Armas de los Príncipes Schoenaich-Carolath Beuthen.

Karl Ludwig Graf von Luxburg (Würzburg; 10 de mayo de 1872 - Ramos Mejía, Argentina; 2 de abril de 1956) fue Ministro embajador del Imperio alemán en Argentina y luego en Chile durante la Primera Guerra Mundial.

Biografía Karl Ludwig Graf von Luxburg fue hijo de Luise Wanda Julie Agnes Prinzessin von Schönaich-Carolath (hija de Ludwig Ferdinand Prinz von Schönaich-Carolath y Wanda, Gräfin Henckel von Donnersmarck) y Friedrich Karl Ludwig Reinhard Graf von Luxburg, originalmente provenía del cantón St. Gallen de Suiza, descendiente de Johann Friedrich Conde de Luxburg hasta el vivieron en Suiza, para luego trasladarse a Baviera, en el Imperio alemán. Originalmente su nombre completo con todos los títulos reales era: Karl-Ludwig Graf von Luxburg, Fürst zu Carolath-Beuthen und Prinz von Schoenaich-Carolath / es: Karl Ludwig Conde de Luxburg, Príncipe de Carolath-Beuthen y Príncipe de Schoenaich-Carolath). Karl estudió derecho y era un prominente abogado en el Imperio Alemán y en 1913 fue nombrado Ministro Embajador (embajador Especial) de Guillermo II de Alemania (último emperador alemán (Káiser)), en India, Argentina y otros países de América del Sur, cargo que ejerció durante la Primera Guerra Mundial. Su destacada posición se debía a los lazos familiares con la familia Real del Káizer por medio de su madre Luise Wanda Julie Agnes Princesa de Schönaich-Carolath. Karl era miembro activo de la familia real Alemana, forjó importantes decisiones de la política extranjera del Imperio Alemán.

Su matrimonio Karl von Luxburg se casó por matrimonio civil con Carol Martínez de Hoz, natural de Argentina, pero no canonizado por la iglesia, debido a que su esposa no era de sangre real. De este matrimonio no tuvo hijos.

Historia del Castillo Aschach en manos de los Condes de Luxburg miniatura|Castillo Aschach residencia de la familia. Friedrich Conde de Luxburg, el presidente Royal-Baviero de la Baja Franconia y Aschaffenburg, compró el castillo Aschach después de que este estuviera cuatro años sin ocupación, por un precio de 72.000 marcos de oro y utilizó otros 56.000 marcos de oro para su remodelación, que perdura hasta hoy. En la restauración participó Jens Sattler, el hijo de Walter Sattler, para una renovación artística del castillo, que se realizó en parte en la ciudad de Würzburg por el constructor Scherpf. Incluso el Conde de Luxburg con el apoyo de von Kissingen (famoso coleccionista de arte con el cual Karl discrepaba), el castillo Aschach tenía una extensa colección de arte en ese tiempo.

El Canciller del Imperio alemán el príncipe Otto von Bismarck, era muy amigo de familia de von Luxburg, visitaba en los años 1876-1893 el castillo y permanecía allí largos períodos. Muchos miembros del Reishtag Alemán pasaban y se quedaban en el castillo en aquel tiempo. Era un lugar de encuentros de la élite alemana en donde se forjaban muchas opiniones y decisiones políticas del Imperio Alemán. Después de la muerte del Conde Luxburg (padre) en 1905, su segundo hijo, Karl Conde de Luxburg y su esposa Carol se hicieron cargo del castillo Aschach y su colección de arte que era la mejor de Baviera, además de ser una de las más famosas en Alemania imperial. El castillo y sus edificios sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial sin grandes daños. La mayoría de piezas de arte de la colección del Conde de Luxburg nunca fue encontrada por los nazis. Cabe decir que tampoco fue encontrada la mayoría de las obras más importantes de la colección de la familia Schoenaich-Carolath. Una pequeña parte de la colección Luxburg, la que se quedó escondida en el territorio Alemán durante la Segunda Guerra Mundial, apareció solamente cuando fue donada por Karl en 1955, junto con el castillo Aschach al nuevo gobierno democrático de Alemania.

Asunto Luxburg en la Primera Guerra Mundial El secretario de legación en el Foreign Office, Rudolf Nadolny es enviado a Madrid en junio de 1916 junto a Hermann Wuppermann, Arnold, Max von Ratibor y Corvey. Llevan barras de jabón con frascos de vidrio con bacilos de ántrax en glicerol. El Príncipe de Ratibor informó el 23 de junio de 1916 "Los cultivos son exitosos" en Berlín. Examinaron los animales infectados destinados a la exportación a los agentes de guerra biológica. España que se mantiene neutral ofrece mulas, caballos y ganado a los adversarios de guerra británicos y franceses. Wuppermann viajó a la Argentina. En Buenos Aires Karl Schoenaich-Carolath se negó a cumplir la orden relativa al uso de agentes biológicos, y los quemó. Hasta que Estados Unidos entró en guerra, Alemania utilizaba las estaciones de Sayville y Tuckerton (Estados Unidos) para intercambiar mensajes diplomáticos. A partir de 1917, debió enviar sus mensajes codificados a través de las delegaciones suecas, lo que por parte de Suecia significaba una violación a la neutralidad. Gran Bretaña estaba en posesión de los códigos secretos alemanes, y de esa manera le fue posible descifrar el contenido del famoso «Telegrama Zimmermann», enviado por el ministro de Asuntos Exteriores del Imperio Alemán, Arthur Zimmermann, el 16 de enero de 1917, al embajador alemán en México, Heinrich von Eckardt. Ese telegrama, el que se instruía al embajador para que se acercara al Gobierno mexicano con una propuesta para formar una alianza contra los Estados Unidos, fue interceptado por los británicos y su contenido aceleró la entrada de los Estados Unidos en la guerra. Inexplicablemente, Alemania siguió utilizando el mismo código, lo que permitió a Estados Unidos emplear nuevamente este medio propagandístico para presionar a Argentina a romper relaciones con Alemania. El servicio secreto británico le entregó al estadounidense el texto descifrado de los telegramas enviados por el Conde de Luxburg a su gobierno. Se inició una campaña en la que se denunciaba una relación sumamente cercana de Karl Schoenaich-Carolath con el coronel Walther Nicolai, el jefe de la inteligencia alemana (lo que configura uno de los argumentos a favor de la afirmación de que Gran Bretaña estaba interesada en la ruptura de relaciones entre Argentina y Alemania) y el 8 de septiembre apareció en los principales diarios estadounidenses el texto de tres de ellos, cuidadosamente escogidos por el secretario de Estado Lansing, quien ordenó la publicación antes de informar de ello al gobierno argentino. Aun cuando Lansing el día anterior a la publicación le mostrara los telegramas al embajador argentino Naón, el gobierno argentino se enteró por los periódicos de todo el escándalo creado. Los telegramas estaban fechados en los meses de mayo y julio, durante los cuales se habían realizado las negociaciones por los casos Monte Protegido y Toro. Uno de los telegramas informaba de la promesa dada por Yrigoyen de que los barcos argentinos no navegarían más allá de Las Palmas. Esta promesa preocupaba a Estados Unidos, y su publicación tenía la finalidad de comprometer de tal manera a Yrigoyen que no le quedara otra alternativa que la de cortar las relaciones con Alemania. La publicación de los contenidos de los telegramas puso a Yrigoyen en un serio aprieto pues en ellos, Graf von Luxburg aconsejaba que los barcos argentinos fueran «hundidos sin dejar rastros» y denominaba al ministro de Relaciones Exteriores Argentino «un notorio asno y anglófilo». El 12 de septiembre de 1917, en cuanto al gobierno argentino tuvo confirmación de la autenticidad de los telegramas, declaró por decreto persona non grata a Karl Schoenaich-Carolath y le entregó sus pasaportes. La nota argentina en la que se le explicaba las motivaciones de este proceder al gobierno alemán fue redactada en términos sumamente corteses, debido a las relaciones amistosas mutuas con el embajador, quien tenía contactos del más alto nivel con casi todos los políticos argentinos. Antes de ser expulsado de Argentina Karl Schoenaich-Carolath viajó extensamente en auto, llegando hasta Colombia y Venezuela. La prensa argentina y mundial condenó la conducta del embajador y en periódicos de Buenos Aires lo acusaron de ser un mujeriego que no sabía nada de asuntos gubernamentales, lo cual fue aprovechado por los sectores anarquistas que provocaron desórdenes y tumultos, llegándose incluso a incendiar el Club Alemán en las ciudades de Buenos Aires y Montevideo. Durante el tiempo que Karl Schoenaich-Carolath fue embajador en Argentina era el alemán más prominente y conocido en América Latina en aquel tiempo. Conocedor de varios idiomas, alto de estatura, tenía muchos contactos con mujeres distinguidas y se le atribuyen muchos romances. Se dedicaba también a los negocios y la Compañía Chilena - Argentina era asociada a su familia por medio de los enlaces en la ciudad alemana de Bremen.

Incidente en Estados Unidos Hasta que Estados Unidos entró en a la guerra, Alemania utilizaba las estaciones de Sayville y Tuckerton (Estados Unidos) para intercambiar mensajes diplomáticos. A partir de 1917, debió enviar sus mensajes codificados a través de las delegaciones suecas, lo que por parte de Suecia significaba una violación a la neutralidad.

Gran Bretaña estaba en posesión de los códigos secretos alemanes, y de esa manera le fue posible descifrar el contenido del famoso «Telegrama Zimmermann», en el cual Alemania ofreció a México su apoyo para recuperar Arizona, Nevada, California y otros territorios en poder de Estados Unidos, y que fue publicado en la prensa de este país, sirviendo de casus belli contra Alemania.

Inexplicablemente, Alemania siguió utilizando el mismo código, lo que permitió a Estados Unidos emplear nuevamente este medio propagandístico para presionar a Argentina a romper relaciones con Alemania. El servicio secreto británico le entregó al estadounidense el texto descifrado de los telegramas enviados por el Conde de Luxburg Schoenaich-Carolath a su gobierno (lo que configura uno de los argumentos a favor de la afirmación de que Gran Bretaña estaba interesada en la ruptura de relaciones entre Argentina y Alemania) y el 8 de septiembre apareció en los principales diarios estadounidenses el texto de tres de ellos, cuidadosamente escogidos por el secretario de Estado Lansing. Este ordenó la publicación antes de informar de ello al gobierno argentino. Cuando Lansing el día anterior a la publicación le mostrara los telegramas al embajador argentino Naón, el gobierno argentino se enteró por los periódicos. Los telegramas estaban fechados en los meses de mayo y julio, durante los cuales se habían realizado las negociaciones por los casos Monte Protegido y Toro. Uno de los telegramas informaba de la promesa dada por Yrigoyen de que los barcos argentinos no navegarían más allá de Las Palmas. Esta promesa preocupaba a Estados Unidos, y su publicación tenía la finalidad de comprometer de tal manera a Yrigoyen que no le quedara otra alternativa que la de cortar las relaciones con Alemania. La publicación de los contenidos de los telegramas puso a Yrigoyen en un serio aprieto. En ellos, Conde de Luxburg aconsejaba que los barcos argentinos fueran «hundidos sin dejar rastros» y denominaba al ministro de Relaciones Exteriores argentino «un notorio asno y anglófilo». El 12 de septiembre de 1917, en cuanto al gobierno argentino tuvo confirmación de la autenticidad de los telegramas, declaró por decreto al Conde de Luxburg persona non grata y le entregó sus pasaportes. La nota argentina -en la que se le explicaba el porqué de este proceder al gobierno alemán- fue redactada en términos sumamente corteses. La prensa argentina y mundial condenó la conducta de Conde de Luxburg y en Buenos Aires los sectores rupturistas provocaron desórdenes y tumultos, llegándose incluso a incendiar el Club Alemán.

Incidente de los telegramas interceptados