El arco de la Victoria —conocido popularmente también como Puerta de la Moncloa, por su similitud con las puertas de Alcalá y Toledo, o como arco del Triunfo— es un arco de triunfo situado en Madrid, construido entre 1950 y 1956. Se trata de una obra conmemorativa de la victoria del bando sublevado sobre el bando republicano en la guerra civil. Está situado en una de las entradas principales de la capital de España, la de la autovía del Noroeste, en el centro de la denominada avenida de la Memoria del distrito de Moncloa-Aravaca.
Se construyó por indicación inicial de la Comisión Permanente de la Junta de la Ciudad Universitaria. El arco posee una altura total de 49 m. Es obra de los arquitectos Modesto López Otero y Pascual Bravo Sanfeliú y los ornamentos que lo rodean, de los escultores Moisés de Huerta (frisos alegóricos), algunos en colaboración con su hijo Rafael Huerta, Ramón Arregui (Cuadriga de Minerva) y José Ortells. El arco posee unas inscripciones latinas que recuerdan la victoria franquista, así como la construcción de la nueva Ciudad Universitaria tras la batalla que la destruyó.
Contexto histórico izquierda|miniaturadeimagen|Detalle de los frisos La ubicación del arco de la Victoria tiene un significado en torno a la batalla de la Ciudad Universitaria dentro del contexto histórico de la guerra civil española. Esta batalla duró ochocientos cincuenta y ocho días desde el 17 de noviembre de 1936 hasta el 28 de marzo de 1939. Lo más cruento de la batalla de Madrid (denominada también la defensa de Madrid) se produjo a escasos metros de su actual emplazamiento.
El arco de triunfo es una tradición de la arquitectura romana que consistía en la construcción de una puerta para conmemorar la victoria bélica y saludar a los ejércitos victoriosos entrantes por la ciudad. Es por esta razón por la que este Arco de triunfo es el único en su tipo, por haber sido construido en el propio terreno del campo de batalla.
Comienzos del La Ciudad Universitaria se encuentra ubicada actualmente en el espacio de la Moncloa. Fue un proyecto arquitectónico y social, promovido por iniciativa del rey Alfonso XIII. Este proyecto pretendía aprovechar y dotar a la ciudad de Madrid de un área integral de diversas Facultades.Real Decreto de 17 de mayo de 1927 publicado en la Gaceta. Se decide que la Ciudad Universitaria sea ubicada en la finca propiedad del Estado denominada «La Moncloa» y que por aquel entonces consistía en un espacio vacío continuación de la Casa de Campo, a escasos metros del transcurso del río Manzanares. El 6 de noviembre de 1930 se da comienzo a la construcción de las Facultades de Medicina, Farmacia y Odontología. En 1932 se construye en sus inmediaciones el Hospital Clínico. La llegada de la Segunda República española mantiene vivo el proyecto de construcción de una Universidad en Madrid, y ya en 1936 las clases habían comenzado en algunas facultades de la Ciudad Universitaria.
Cabe destacar en la zona la existencia de la cárcel Modelo de Madrid que estaba situada en una gran manzana comprendida entre la plaza de la Moncloa, el paseo de Moret, y las calles Martín de los Heros y Romero Robledo. Se trataba de una edificación de gran superficie, destruida durante la guerra civil y posteriormente dinamitada. Su lugar lo ocupa hoy el Cuartel General del Ejército del Aire. Fue diseñada por los arquitectos Tomás Aranguren y Eduardo Adaro. La construcción comenzó en 1876 y la inauguración tuvo lugar el 20 de diciembre de 1883, si bien no empezó a ser ocupada hasta mayo del año siguiente. La zona que ocupa hoy la avenida de la Memoria era un descampado con una carretera de acceso a la capital, la denominada carretera de La Coruña, una de las principales de Madrid. En el año 1906 se inauguran unos jardines en la zona que ocupa el arco de la Victoria, hasta la demarcación de la cárcel Modelo.
Guerra civil (Batalla de Madrid) thumb|Vista en la que se puede observar detrás el edificio de Junta Municipal de Moncloa-Aravaca (templete de los caídos en los años de franquismo) al fondo. El golpe de Estado del 17 y 18 de julio de 1936 inicia una sublevación en cascada a lo largo del territorio español que deviene en un conflicto armado. La sublevación fracasa en Madrid, que permanece leal al gobierno de la República. Las tropas sublevadas en el sur de España mantienen como objetivo principal la rendición de Madrid en el menor tiempo posible. Y de esta forma se inicia una rápida marcha hacia la capital. Que desemboca en el ataque frontal de las tropas del general Varela del día 8 de noviembre de 1936, estas tropas entran por la Casa de Campo con gran ímpetu bélico. Al mismo tiempo se encuentran con una resistencia por parte de los defensores lo que causa un desplazamiento del núcleo de maniobra hacia el noroeste para ocupar la zona comprendida entre la Ciudad Universitaria y la plaza de España. Este ataque frontal inicial fue muy cruento en ambos bandos y produjo un avance muy lento a través de la Casa de Campo hasta la ribera del río Manzanares donde las tropas asaltantes vieron la necesidad de avanzar por puentes fuertemente defendidos por las tropas milicianas defensoras. Tras lograr el paso por uno de ellos (la denominada «pasarela de la muerte»), el martes 17 de noviembre se inicia la batalla de la Ciudad Universitaria en el recinto del campus.
La batalla fue cruenta debido al empeño de abordar la ciudad por una parte, enfrentado al de resistir y defender por otra. El número de bajas en ambos bandos fue grande, los hospitales de sangre de la ciudad se llenaron de heridos y muertos. El día 19 el líder anarquista Buenaventura Durruti cae gravemente herido ante un disparo, en un lugar cercano al actual emplazamiento del arco y muere a las pocas horas. El frente finalmente se estabiliza, formando una larga cuña que tiene su vértice en el Clínico. Dado el carácter de frenazo del frente debido a la resistencia de los defensores, y el terrible desgaste de ambos contendientes, el 23 de noviembre se produce una reunión en el cuartel de Ferrocarriles de Leganés del Estado Mayor a la que acude por primera vez Franco, a dicha reunión acuden los generales Mola, Saliquet, Varela, el objetivo de la reunión era el de revisar el estado de la situación. En el transcurso de la misma se plantea una nueva estrategia que consiste en la renuncia al ataque frontal a la ciudad para dejar de tomar Madrid como primer objetivo militar.
La idea estratégica de aislar Madrid mediante maniobras envolventes, hace que se desplace el centro de gravedad de la confrontación en diciembre de 1936 con la consecución de la batalla de la carretera de La Coruña, continuó después, en febrero de 1937 con la batalla del Jarama. El frente en forma de cuña permaneció durante todos los días de la Guerra Civil, convirtiendo Madrid en un frente de desgaste en el que se agotaron todas las posibilidades tácticas.
El fin de la guerra thumb|Vista aérea del entorno Durante la guerra civil, ya en la retaguardia y en el año 1939, tras el golpe de Estado del coronel Segismundo Casado el 28 de marzo de 1939, que acabó entregando la ciudad a las tropas franquistas. Al terminar la guerra se consideró la posibilidad de dejar la Ciudad Universitaria como campo temático de recuerdo de los años de lucha, la idea no acabó prosperando.Delfín Álvarez, «Mínimo de obras a realizar en la Ciudad Universitaria para perpetuar la memoria de lo que fue en la campaña pasada, 9 de octubre de 1941», Archivo de Obras Públicas, págs. 469-473. El estado de la zona de la Ciudad Universitaria era lamentable. Muchos de los edificios del campus sufrieron graves desperfectos debido a la intensidad del combate y a la participación de gran cantidad de proyectiles lanzados por ambos bandos. Algunos de los edificios construidos en hormigón armado resistieron a pesar de la violencia de la artillería, este es el caso de la Residencia de Estudiantes, el Pabellón de la Junta y el Hospital Clínico. Algunos de ellos sufrieron desplomes parciales de su estructura, pero los daños no fueron tales que no se impidiese su reconstrucción posterior en 1940. Se encarga al arquitecto Luis Gutiérrez Soto, un plan urbanístico para restaurar la zona de Moncloa diseñando planos del Ministerio del Aire, en la plaza de la Moncloa (denominada en aquella época «plaza de los caídos por Madrid»).Archivo de Villa 32-355-15 y 47-253-50,51.
Construcción Tras la contienda la zona fue poco a poco restaurada y las Facultades de Filosofía y Letras, Ciencias (sección de Químicas) y Farmacia, así como el Colegio Mayor Ximénez de Cisneros ya estaban operativos en el año 1942. Las obras fueron lentas, debido a la prioridad presupuestaria en la restauración de otras zonas de la ciudad. A pesar de ello en el año 1943 se reanudaban las clases en la nueva Ciudad Universitaria. Espacio en el que cuatro años antes había sido ocupado por un frente de batalla, a pesar de ello, poco a poco se iba restableciendo el funcionamiento de la universidad.
Los primeros esbozos miniaturadeimagen|Vista trasera de la cuadriga La idea de un arco de triunfo nace anteriormente, el 26 de febrero de 1942 en una sesión de la Comisión Permanente de la Junta de la Ciudad Universitaria presidida por José Ibáñez Martín encarga el diseño de un croquis, para una puerta o un arco de triunfo en la zona.Acta del 26 de febrero de 1942 de la Comisión Permaenente de la Junta de la Ciudad Universitaria A la iniciativa responde el arquitecto Modesto López Otero con un esbozo que con sus primeros trazados y estilo se mantendrá en futuras ideas. En 1943 se concretan algunos aspectos de la obra, mejorando ideas y esbozos iniciales. La idea general del proyecto ya estaba clara con un diseño básico de un arco de triunfo de tipo clasicista presidido por una estatua ecuestre de Francisco Franco.
Sin embargo, el proyecto fue provisionalmente aparcado por falta de presupuesto, y por atender a otras obras más imprescindibles tras la posguerra. La siguiente vez que se promovió el proyecto era el año 1946. Las inscripciones latinas de ambos frontispicios que aparecían sugeridas en los primeros esbozos de aquella época nada tenían que ver con las que finalmente se ejecutaron y quedaron talladas.La cita era algo como: Se supone que el autor de las mismas fue Pedro Laín Entralgo. izquierda|miniaturadeimagen|Vista del intradós del arco La Jefatura de Obras Públicas lanzó a la Junta en 1946 una consulta bajo la denominación «proyecto de modificación de la avenida de entrada y del emplazamiento del Arco de Triunfo en honor del Generalísimo y del Ejército Español». La cuestión era si se debía o no construir el arco. La Junta de la Ciudad Universitaria en reunión del 16 de mayo de 1946 se ratifica en su sesión de la Comisión Permanente. Este evento da luz verde al proyecto de construcción en la principal entrada a Madrid. El ritmo de comienzo de las obras tuvo que acomodarse a la capacidad presupuestaria de la obra. El encargado principal de la obra sería el arquitecto Modesto López Otero, ayudado por Pascual Bravo Sanfeliú. La idea era retocar los proyectos iniciales, el trabajo de diseño concluyó el 17 de noviembre de 1948, día en el que se remiten los planos al arquitecto de la Junta de Construcciones Civiles: Luis Bellido que da su aprobación.
Tareas de construcción Las primeras tareas de cimentación comienzan en el año 1950 y se completan en un año. Las obras fueron progresando lentamente y no fue hasta que el ministro de educación franquista: Joaquín Ruiz-Giménez dio un impulso que permite ver la obra acabada (sin ornamentos) hasta el año 1955. Su coste final fue de ocho millones de pesetas.
Final de la obra thumb|Vista tras una nevada. Al fondo a la derecha el Faro de Moncloa.