El vizcondado de la Armería es un título nobiliario español, de Navarra, de carácter perpetuo y hereditario.
Fue creado como vizcondado previo por el rey Carlos II de España en favor de José de Aldaz y Aguirre, Fadués y Narváez, noble del reino de Navarra, mediante real decreto del 9 de marzo de 1694. Once años después, el concesionario fue creado marqués de Monte Real mediante real carta de Felipe V despachada el 26 de mayo de 1705, por la que este rey perpetuaba el título de vizconde de la Armería, disponiendo que no fuese cancelado y declarándolo hereditario.R. Moreno Morrison, loc. cit.
El primer vizconde y marqués fue dos veces casado, pero no tuvo descendencia. Y careciendo también de parientes propincuos, en su testamento de 1726 designó por sucesora en ambos títulos y en el mayorazgo que poseía a María Josefa de Samaniego, su segunda mujer, que le sobrevivió muchos años y fue II marquesa de Monte Real y II vizcondesa de la Armería. Esta señora volvió a casar con el III marqués de Andía, pero tampoco de esta unión tuvo prole, por lo que después de sus días la casa recayó en su hermano Pedro de Samaniego Montemayor y Córdoba, señor de Ximén Ramírez, asistente de Sevilla, consejero de Castilla y de la Suprema. Desde entonces, ambos títulos se han sucedido en la descendencia de este señor, sin parentesco de consanguinidad con el concesionario.
En 1828, cuando se convocaron las últimas Cortes de Navarra, era V marqués de Monte Real y VIII vizconde de la Armería Joaquín Antonio de Samaniego y Urbina, quien como poseedor de dos títulos nobiliarios de este reino gozaba de doble derecho de llamamiento y asiento en cortes por el Brazo Militar.Gran Enciclopedia Navarra, s.v. «Llamamiento a cortes»; José Yanguas y Miranda, Diccionario de antigüedades del reino de Navarra, s.v. «Cortes» (t. I, Pamplona, 1840, p. 326).
Aunque este vizcondado no era propiamente un «título de primogénitos», sino de sucesión regular, los marqueses de Monte Real solían cederlo en vida a su inmediato sucesor, como título de espera. Tras la Desvinculación, se sucedió en una línea menor de la casa (separándose del marquesado de Monte Real, que siguió en la primogénita). En el recayó en los Álvarez de Toledo, marqueses de Villanueva de Valdueza, y desde entonces lo suelen ostentar los primogénitos de esta casa marquesal.
Las Reales Armerías de Orbaiceta y Olaverri
mini|Ruinas de la Real Fábrica de Armas de Orbaiceta. El conjunto histórico fue declarado bien de interés cultural el 15 de julio de 2008, y está incluido en la Lista roja de patrimonio en peligro elaborada por la asociación Hispania Nostra.Hispania Nostra. Lista Roja del Patrimonio: Real Fábrica de Armas de Orbaizeta. La denominación de la Armería aludía al privilegio de fabricación de armas de que gozaba en Navarra el primer vizconde, por concesión hecha a sus antepasados Aguirres antes de la anexión de dicho reino a la Monarquía Católica. En virtud de este privilegio, José de Aldaz poseía dos fábricas que operaban con el título de Reales desde tiempos del Emperador: la de Armas de Orbaiceta, en el valle de Aézcoa, y la de Municiones de Olaverri, en el valle de Erro, a las que eran anejas varias ferrerías y otros ingenios, todo en la merindad de Sangüesa. En 1767 la empresa fue vendida a la Corona por el III marqués de Monte Real, Pedro de Samaniego Montemayor y Córdoba.
La denominación de Monte Real aludía a una explotación forestal llamada también Legua Acotada y situada en los montes de Eugui, cuyo aprovechamiento fue cedido en 1496 a Martín de Aguirre, para suministrar de madera y leña a la ferrería que poseía en dicho concejo del valle de Esteríbar. La primitiva fábrica de Eugui quedó destruida en 1538 y fue de nuevo edificada aguas arriba del río Arga en el paraje de Olaverri, junto a la muga meridional del Monte Alduide o Quinto Real, en el valle de Erro, donde la Real Fábrica de Municiones siguió funcionando hasta que fue arrasada por los franceses durante la guerra del Rosellón.Gran Enciclopedia Navarra, s.vv. «Orbaitzeta, Fábrica de» y «Legua Acotada»; José Yanguas y Miranda, Diccionario de antigüedades del reino de Navarra, s.v. «Montes de Eugüi y legua acotada» (t. II, Pamplona, 1840, pp. 424-426); Víctor Manuel Egia Astibia, «La real fábrica de municiones de Olaberri (Eugi)» (29 de enero de 2017), en Noticias de Navarra (archivado en 2018 en la Wayback Machine).
Lista de titulares <small>Titular <small>Periodo Vizcondes de la Armería<p><small> Creación por Carlos IIIJosé de Aldaz y Aguirre 1694-1729IIMaría Josefa de Samaniego y Flores de Septién 1730-c.1740IIIPedro de Samaniego Montemayor y Córdoba c.1740-1767IVManuel de Samaniego y Pizarro 1767-1785VMatías de Samaniego y Pizarro 1785-1793VIMaría Donata de Samaniego y Pizarro 1793-1799VIIJuana Regis de Armendáriz y Samaniego 1799-1819VIIIJoaquín Antonio de Samaniego y Urbina 1819-1844IXManuel de Samaniego y Asprer 1844-1853 XHonorio de Samaniego y Pando 1856-1917XIMariano Álvarez de Toledo y Cabeza de Vaca1920-1936XIIAlonso Álvarez de Toledo y Cabeza de Vaca 1945-1963XIIIAlonso Álvarez de Toledo y Urquijo1963-2000XIVFadrique Álvarez de Toledo y Argüelles 2000-hoy
Historia genealógica El concesionario fue<p> • José de Aldaz y Aguirre († 1729), primer vizconde de la Armería desde 1694 y primer marqués de Monte Real desde 1705. Natural de Pamplona, fue hijo de Miguel de Aldaz y Aguirre, de quien heredó las Reales Armerías, y de Antonia Fadués y Narváez, su mujer.<p> Casó sucesivamente con Luisa Guillén del Castillo Sotomayor y Madrid y con María Josefa de Samaniego y Flores de Septién, pero no tuvo descendencia de ninguna.<p> Otorgó testamento en Madrid el 29 de septiembre de 1726 a fe de Bernardino de Bringas, dejando por heredera universal a su segunda mujer, que sigue, a quien designaba por sucesora en ambos títulos nobiliarios y en el privilegio de fabricación de armas, con los ingenios y montes que le eran anejos. Y falleció en la villa y corte, colación de San Martín, el 31 de diciembre de 1729.
II vizcondesa En 1730 sucedió su viuda:<p> • María Josefa de Samaniego y Flores de Septién (c.1705-1764), II marquesa de Monte Real y II vizcondesa de la Armería, que falleció en Madrid, San Martín, el 8 de enero de 1764, habiendo testado el 12 de noviembre de 1736 ante Bernardino de Bringas.Conde de los Acevedos y J. Gómez de Olea, op. cit., p. 242, nota.<p> Era hija de Pablo Agustín de Samaniego Montemayor y Córdoba, señor de Ximén Ramírez, caballero de Santiago (1688) y gentilhombre de boca de S.M., y de Francisca Flores de Septién y Ribera, su mujer, naturales de Madrid, y nieta de Agustín de Samaniego y Pacheco, caballero de Santiago (1662), natural de Masueco y oriundo de Estella, y de Mariana de Montemayor y Cetina, nacida en Cuenca, de los señores de Ximén Ramírez.Estos Samaniegos navarros han sido estudiados por Javier Gómez de Olea y Bustinza, quien resume la genealogía en su op. cit. conjunta con el Conde de los Acevedos, nota 169, pp. 241-243. Sus antepasados los Montemayor, señores de Ximén Ramírez y de la villa de los Otores, regidores perpetuos de la ciudad de Cuenca, tenían varonía Córdoba: fueron una línea menor de los Fernández de Córdoba Montemayor, señores de Alcaudete y de Montemayor.Estos Montemayores, señores de Ximén Ramírez, están expuestos por Juan Pablo Mártir Rizo, Historia de la muy noble y leal ciudad de Cuenca (Madrid, 1629), pp. 325-328. Véase también José Antonio Jara Fuente, Concejo, poder y élites: la clase dominante de Cuenca en el siglo XV (Madrid: CSIC, 2000), pp. 225-226 (dentro de la nota 265).<p> Esta señora casó dos veces: la primera en 1726 con el primer vizconde y marqués, ya citado, de quien hubo los títulos y mayorazgo. Y contrajo segundas nupcias en Madrid, San Martín, el 27 de mayo de 1732, con Juan Francisco Remírez de Baquedano y Raja, III marqués de Andía, señor del palacio y montes de Urbasa y del de San Martín de Améscoa, todo en la merindad de Estella y reino de Navarra, caballero de Calatrava (1711), mayordomo de palacio y primer caballerizo de la princesa de Asturias. Este matrimonio fue también infecundo, y la marquesa —por su citado testamento— legó a su segundo marido el usufructo vitalicio del mayorazgo de Monte Real. El marqués de Andía entró a gozar de las rentas al quedar viudo en 1764, pero solo la sobrevivió dos años. Había estado antes casado con María Teresa de Zúñiga y Molina, marquesa de la Rivera de Tajuña, con quien tuvo descendencia en que siguieron estos marquesados, recayendo en los duques de Rivas. Él era natural de Rípodas en la merindad de Sangüesa, fue bautizado allí el 24 de junio de 1700, falleció en el Real Sitio de San Ildefonso el 9 de septiembre de 1766 y recibió sepultura en el convento de Nuestra Señora del Rosario de Madrid. El 3 de octubre de 1761 había otorgado testamento cerrado en Madrid, que custodiaba el escribano José Rubio de Bérriz y fue abierto el 17 de septiembre de 1766 ante Agustín de Beleña y Acosta. Sus padres fueron Fernando Remírez de Baquedano y Eulate, caballero de Calatrava, teniente general de la Caballería del reino de Navarra (hermano del II marqués de Andía e hijo del primero) y Josefa de Raja Murugarren y Liédena, su mujer, señora del palacio cabo de armería de Rípodas.Pantxike Contreras. «Larraona» (2013) y «Aldehuela de Liestos» (2014), en su blog Nuestros Escudos.
III vizconde Hacia 1740 sucedió por cesión su hermano<p> • Pedro de Samaniego Montemayor y Córdoba (1704-1787), III vizconde de la Armería, señor de Ximén Ramírez, que en 1764 sucedió también como III marqués de Monte Real. Natural de Madrid, fue bautizado en San Martín el 30 de junio de 1704. Fue colegial del Mayor de Oviedo en Salamanca, de donde salió en 1735 oidor de la Coruña. Después fue fiscal en Valladolid, alcalde de Casa y Corte, corregidor y visitador general de Vizcaya, ministro de toga de los Reales Consejos de Hacienda, Castilla y la Suprema, miembro de la Junta de Comercio, Moneda y Minas, asistente de Sevilla, superintendente de rentas reales de esta provincia, maestre de campo general de sus Milicias, intendente general de los Ejércitos de Andalucía y presidente del Honrado Concejo de la Mesta. Ya jubilado, se retiró al convento de San Hermenegildo de Madrid, donde tuvo dos hermanos carmelitas descalzos, y allí expiró el 9 de junio de 1787, habiendo testado en la villa y corte el 30 de diciembre de 1767 ante el escribano Manuel Gómez Guerrero.José de Rezábal y Ugarte, Biblioteca de los escritores que han sido individuos de los seis Colegios Mayores (Madrid, 1805), p. 322; José Antonio Álvarez y Baena, Hijos de Madrid ilustres en santidad, dignidades, armas, ciencias y artes, t. IV (Madrid, 1791), p. 264; Janine Fayard, Los ministros del Consejo Real de Castilla (1621-1788): informes biográficos (Madrid: Hidalguía, 1982), pp. 169-170; Didier Ozanam, «Pedro Samaniego Montemayor y Córdoba», en el Diccionario biográfico español (c. 2012, Real Academia de la Historia, en red).<p> En 1764 heredó de su hermana, con el título de marqués, el dominio directo del mayorazgo de Monte Real. Y dos años después reunió el pleno dominio del mismo al fallecer su cuñado el marqués de Andía, que gozaba del usufructo vitalicio como viudo de Josefa. A raíz de ello, en 1767 vendió a la Real Hacienda dicho mayorazgo, al que estaban vinculados el privilegio de fabricación de armas en el reino de Navarra y las Reales Armerías de Orbaiceta y Olaverri con todas sus pertenencias (varias ferrerías, minas y otros ingenios, el monte que daba nombre al marquesado, en el valle de Esteríbar, otros bosques y derechos de leñas, etc.)<p>