San José Gabriel del Rosario Brochero (Villa Santa Rosa, 16 de marzo de 1840 - Villa del Tránsito, 26 de enero de 1914) fue un presbítero católico argentino, llamado popularmente el cura gaucho.

El 4 de noviembre de 1866 fue ordenado sacerdote. Primero desempeñó su ministerio sacerdotal en la catedral de Córdoba y fue prefecto de estudios del colegio seminario Nuestra Señora de Loreto. Ya en 1867, Brochero se destacó por su entrega en la asistencia de los enfermos y moribundos de la epidemia de cólera que azotó a la ciudad de Córdoba. El 19 de noviembre de 1869 fue elegido vicario del departamento San Alberto, conocido hoy como el valle de Traslasierra, con sede en la localidad de Villa del Tránsito que a partir de 1916 llevaría su nombre. El valle de Traslasierra contaba entonces con unos 10 mil habitantes. El 24 de noviembre de 1869 partió de la ciudad de Córdoba para hacerse cargo del curato. Allí, asumió como propias las necesidades de la gente. Con sus manos construyó iglesias y capillas, levantó escuelas y abrió caminos entre las montañas, animando a los pobladores a acompañarlo. En su vejez el padre Brochero enfermó de lepra como resultado de convivir con enfermos que padecían esa enfermedad, compartiendo inclusive el mate con ellos. Por esa razón quedó sordo y ciego antes de morir, en 1914.

El proceso de canonización se inició en la década de 1960. Brochero fue declarado venerable por el papa Juan Pablo II en 2004, y beatificado en una ceremonia presidida por el cardenal Angelo Amato en la pequeña localidad cordobesa de Villa Cura Brochero el 14 de septiembre de 2013, durante el pontificado del papa Francisco. Fue canonizado el 16 de octubre de 2016, en una celebración presidida por el propio Francisco.

Biografía thumb|El cura Brochero, en sus primeros años de sacerdocio

Primeros años José Gabriel Brochero nació el 16 de marzo de 1840 en Carreta Quemada, un pequeño paraje ubicado entre Villa Santa Rosa cabecera del departamento Río Primero y Las Gramillas, en la provincia de Córdoba.Si bien no existe documentación que indique el lugar preciso del parto, hay coincidencia entre los autores, según palabras del propio Brochero. En el lugar hay una estatua erigida con un monolito que conmemora el hecho. En el archivo histórico de Córdoba se encuentra el boleto de compra/venta de la casa —actual «museo casa natal»— que adquirió su padre en 1837, tres años antes del nacimiento de José Gabriel Brochero. Fue bautizado al día siguiente en la primera capilla de Villa Santa Rosa, hoy plaza General Paz. Sus padres fueron Ignacio Brochero y Petrona Dávila. José Gabriel fue el cuarto de diez hermanos; dos de sus hermanas fueron religiosas del Huerto.

El 5 de marzo de 1856 ingresó al Seminario de Nuestra Señora de Loreto.

En 1858 concurrió a la Universidad Nacional Mayor de San Carlos en donde conoció al futuro presidente Miguel Juárez Celman con el que inició una amistad que perduraría a lo largo de sus vidas. Otro admirador suyo y primer historiador, Ramón José Cárcano, lo describió en aquella época:

El 16 de julio de 1862 Brochero recibió la tonsura clerical y cuatro órdenes menores. Se ordenó subdiácono el 26 de mayo de 1866, y diácono el 21 de septiembre del mismo año. Antes, el 26 de agosto de 1866, se constituyó miembro de la Tercera Orden domínica secular.

Ordenación sacerdotal y epidemia de cólera Brochero fue ordenado presbítero el 4 de noviembre de 1866, a los 26 años por el obispo José Vicente Ramírez de Arellano. El 10 de diciembre del mismo año ofició su primera misa. Comenzó a desempeñarse como teniente-cura de la iglesia catedral.

En 1867, Brochero colaboró en el socorro de los enfermos y moribundos de la epidemia de cólera que azotó a la ciudad de Córdoba y que segó más de 4000 vidas en poco tiempo. La epidemia generó fuertes conflictos y tensiones tanto hacia dentro del Estado, como en su relación con la élite médica y la Iglesia católica, una de las pocas instituciones con cierto grado de estructuración que puso sus recursos humanos y su mobiliario al servicio de los enfermos.

Siendo prefecto de estudios del Seminario Mayor, obtuvo el título de maestro en filosofía por la Universidad de Córdoba, el 12 de noviembre de 1869.

El curato de San Alberto thumb|El cura Brochero montado en su mula «Malacara», con la que recorría el curato de San Alberto, actualmente conocido como el valle de Traslasierra, que abarcaba 4 336 kilómetros cuadrados de valles y serranías. thumb|El cura Brochero y un grupo de personas trabajando en la construcción de un camino en Traslasierra. thumb|Vista del río Panaholma. El cura Brochero logró, con la construcción de un acueducto, la llegada del agua del río a la población que hoy lleva su nombre. El 18 de noviembre de 1869, José Gabriel Brochero fue designado cura del curato de San Alberto, actualmente conocido como el valle de Traslasierra, de tamaño inmenso: 4 336 kilómetros cuadrados de valles y serranías, entonces indómitas y casi desiertas, infestadas de salteadores y prófugos de la justicia. Sus poco más de 10 000 habitantes vivían dispersos, con un grado de indigencia material lamentable, sin caminos y sin escuelas, incomunicados por las Sierras Grandes de más de 2 000 metros de altura.

El 24 de diciembre de 1869 partió de la ciudad de Córdoba para hacerse cargo del curato que insumiría prácticamente el resto de su vida. Brochero llegó a San Pedro, la cabecera departamental, luego de tres días de viaje en mula a través las sierras. Transcurrido un tiempo y por voluntad propia, se instaló definitivamente en la localidad de Villa del Tránsito.

Como marco de su misión, edificó la «Casa de Ejercicios Espirituales de Traslasierra», que inauguró en 1877. En 1880, bendijo el flamante «Colegio para Niñas», que el propio Brochero confió a las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús (Ancillae Sacri Cordis Iesu). Esas dos primeras construcciones le generaron numerosas fatigas.

Organizó a los pobladores de esa región, entonces muy apartada, construyendo con los vecinos el llamado camino de las altas cumbres, incluyendo interesantes puentes de piedra, que al cabo de 200 km unió la población de Villa del Tránsito (actual Villa Cura Brochero) con la ciudad de Córdoba. Sus gestiones hicieron posible la apertura de caminos, acequias, diques, una estafeta postal y un telégrafo. Entre otras obras fundó escuelas y logró, con la construcción de un acueducto, la llegada del agua al pueblo desde el río Panaholma.

También bregó para que se extendiera el ramal ferroviario desde Villa Mercedes hasta Cruz del Eje, aunque no obtuvo el mismo éxito para que se trazara un ferrocarril desde la ciudad de Córdoba directamente hasta Villa del Tránsito. En cualquier caso, la calidad de su ministerio espiritual en el curato de San Alberto fue bien conocida.

Según el obispo de Cruz del Eje y titular de la Causa de los Santos del Episcopado argentino, monseñor Santiago Olivera, Brochero «se adelantó a los tiempos y supo pensar la realidad, porque la promoción humana y la evangelización que proponemos hoy no estaban tan claras en su tiempo». En el concepto de Efraín U. Bischoff, «la perduración de su obra es innegable».

Sus últimos años de vida thumb|El cura Brochero en su ancianidad, cuando se vio afectado por la lepra.|261x261px Con su salud quebrantada, el 24 de abril de 1898 aceptó la canonjía efectiva en la catedral de Córdoba que le ofreció el obispo de Córdoba, fray Reginaldo Toro, para que se repusiera. Así, luego de casi 30 años de ejercicio como párroco en las sierras cordobesas, entregó el curato del Tránsito el 30 de mayo. La colación de la canonjía en la catedral de Córdoba tuvo lugar el 12 de agosto. Pero el 25 de agosto de 1902 fue nombrado nuevamente cura del Tránsito, y el 3 de octubre de ese año se hizo cargo de su parroquia otra vez, previa renuncia a la canonjía.

thumb|Habitación en la que murió el cura Brochero, hoy transformada en museo en su memoria. Se observan imágenes y un busto que lo representa. En su vejez el cura Brochero enfermó de lepra, como consecuencia de convivir con enfermos que padecían este mal, compartiendo inclusive el mate con ellos. Esta dolencia, también conocida como enfermedad de Hansen, lo dejó sordo y prácticamente ciego. El 5 de febrero de 1908 entregó formalmente el curato del Tránsito, regresando a Córdoba el 30 de marzo y radicándose en Santa Rosa de Río Primero con sus hermanas. En 1910 escribió su testamento en esa Villa, en uno de cuyos fragmentos señaló: «que mis albaceas me hagan hacer con algún carpintero de esta Villa, un cajón sencillo, para que algo gane con esa obra, y colocando en él mi cadáver sea enterrado en el suelo en cualquier punto de la calle principal de la entrada del cementerio actual».

Vivió en Villa Santa Rosa hasta 1912. Luego decidió regresar a Villa del Tránsito a terminar con su última promesa: el ferrocarril que aún no había podido concretar. El 21 de octubre de 1912 se entrevistó con Hipólito Yrigoyen, para interesarlo en la construcción del ramal Soto Dolores. Luego viajó a Villa del Tránsito donde, por pedido de sus feligreses, permaneció hasta su muerte ocurrida el 26 de enero de 1914 en lo que hoy es el Museo Brocheriano. Tenía 73 años.

Fiel a su lenguaje popular, sus últimas palabras fueron:

La causa de canonización

Inicio de la causa El 17 de marzo de 1967, la Santa Sede autorizó que el proceso de canonización de José Gabriel Brochero se iniciara en la arquidiócesis de Córdoba, en lugar de la diócesis de Cruz del Eje en la que había fallecido.

El proceso de canonización incluyó la instrucción realizada en Córdoba (del 6 de noviembre de 1968 al 5 de junio de 1974), donde se recogieron 22 testimonios y otra efectuada en Cruz del Eje (del 6 de enero de 1970 al 8 de diciembre de 1972), en la cual testificaron 39 personas. A pesar del tiempo transcurrido, 53 de los 61 testimonios correspondieron a testigos de visu, es decir, que conocieron personalmente a Brochero y los 8 restantes de auditu. Este proceso detallado finalizó el 5 de junio de 1974. Al mismo tiempo, el 28 de noviembre de 1967 se iniciaron los procesos sobre los escritos de Brochero. Al momento de finalizar estos procesos el 30 de enero de 1974, se habían recogido 340 escritos de Brochero, cuyos originales en su mayoría se encuentran en el Archivo del Pbro. Pedro Aguirre López, entregado al Prof. Luis Hogan, y luego propiedad del Arzobispado de Córdoba. Otra colección de manuscritos importantes fue la de José Luis Moreda, propiedad de su familia. No obstante, la investigación posterior reveló la existencia de un centenar de escritos más. Remitidas a las Santa Sede, se abrieron las actas de los tres procesos el 18 de julio de 1974.

Objeciones de los censores Si bien no se presentaron objeciones propiamente dichas, los censores téologos evidenciaron cierta perplejidad ante los escritos de José Gabriel Brochero. Ambos censores manifestaron que algunas expresiones de Brochero se consideraban «vulgares», impropias de los santos. Uno de ellos señaló que «el cura Brochero era un hombre psicológicamente rudo, hecho que se manifiesta evidente en la manera ortográfica de escribir [...] Apenas encontramos una carta ortográficamente correcta». Brochero se había desempeñado como prefecto de estudios del Colegio-seminario mayor de Córdoba y se recibió de Maestro en Filosofía en la actualmente llamada Universidad Nacional de Córdoba, por lo que su lenguaje no respondía a falta de instrucción o incorrección ortográfica. Con todo, ambos censores coincidieron en afirmar que las expresiones de Brochero respondían a una deliberada intención pastoral de hacer comprensible el Evangelio a los serranos de Traslasierra, asumiendo sus expresiones para nada consideradas poco dignas en su extenso curato.