Megara, latinizado como Megaravicus y a veces hispanizado como Megarávico, fue un caudillo arévaco del siglo II a. C. activo en Numancia durante la Guerra numantina (153–133 a. C.).Floro, Epítome de la historia de Tito Livio I, 34, 4.
Fuentes El nombre Megaravicus se documenta en una única fuente antigua, el Epítome de la historia de Tito Livio de Floro, que lo presenta como caudillo celtíbero en el momento en que los nativos se negaron a entregar las armas a Roma y tomaron la iniciativa de la guerra:
Apiano, cuya Iberiké constituye el único relato continuado de las guerras celtíberas que se conserva, describe en detalle el desarrollo del conflicto numantino pero no menciona a Megara por su nombre.Apiano, Iberiké 76–79.
Contexto histórico Tras el fracaso del asedio del cónsul Quinto Cecilio Metelo Macedónico (143–142 a. C.), que sometió al resto del territorio arévaco pero no logró tomar Numancia, la ciudad quedó aislada con una población estimada en unos 8000 habitantes, incluidas mujeres y niños. En el año 141 a. C. asumió el mando de las operaciones romanas el cónsul Quinto Pompeyo (Quinto Pompeyo Aulo), al frente de unos 30 000 infantes y 2000 jinetes.
Caudillaje frente a Pompeyo La tradición divulgativa y diversas fuentes secundarias atribuyen a Megara el liderazgo de la resistencia numantina en la campaña contra Quinto Pompeyo en los años 141–140 a. C., elegido tras el fracaso de las negociaciones previas. El relato de Apiano —sin nombrar al caudillo numantino— describe cómo los defensores derrotaron repetidamente al cónsul recurriendo a la huida fingida y a trampas y emboscadas preparadas en torno a la ciudad: aparentaban replegarse para atraer a los romanos hacia un terreno sembrado de fosos y posiciones ocultas, desde el cual los emboscados salían a cortarles la retirada.
Pompeyo intentó también desviar el curso del Duero mediante una zanja que lo enlazara con el arroyo Merdancho para cortar el avituallamiento de la ciudad, pero los constantes ataques de los numantinos obligaron a abandonar el proyecto. Tras sucesivos reveses y temiendo ser procesado en Roma, el cónsul entabló secretamente negociaciones de paz con los numantinos. El acuerdo fue posteriormente repudiado por su sucesor, Marco Popilio Lenas, quien remitió el asunto al Senado romano; este desautorizó el pacto y ordenó la reanudación de la guerra.
Identificación e historiografía La identificación del Megaravicus citado por Floro con el caudillo numantino frente a Pompeyo no es unánime en la historiografía. Algunos especialistas, partiendo del propio relato del epitomista —que sitúa la acción en el momento del rechazo de la entrega de armas exigida a la coalición celtíbera—, fechan su liderazgo en el inicio mismo de la guerra (153 a. C.), frente a Quinto Fulvio Nobilior, y consideran que podría tratarse de la misma figura que las fuentes designan también como Cáciro o, eventualmente, Caro de Segeda.
El destino posterior de Megara es desconocido, ya que las fuentes antiguas no vuelven a mencionarlo por su nombre.
Memoria El nombre de Megara figura, junto con los de Ambón, Leucón, Litennón y Retógenes, en una de las lápidas del monumento a los héroes de Numancia inaugurado por el rey Alfonso XIII en 1905 en el yacimiento arqueológico de Garray (Soria).
Véase también Numancia Guerra numantina Arévacos Caro de Segeda Retógenes el Caraunio
Referencias
Bibliografía
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