miniatura|Étienne Marcel, ilustración del miniatura|Ilustración del de la muerte de los mariscales (22 de febrero de 1358) Étienne Marcel, conocido también como Esteban Marcel por la historiografía española (1302/10 - París, 31 de julio de 1358), fue preboste de los mercaderes de París durante el reinado de Juan II de Francia. Encabezó el movimiento reformista que trató de instaurar una monarquía controladaLos Estados Generales controlarían la institución de impuestos, su empleo, y el nombramiento de los asesores del monarca. en 1357, oponiéndose al poder real del delfín Carlos. Representante del tercer estado, desempeñó un rol determinante en el desarrollo de los Estados Generales de Francia que se celebraron durante la guerra de los Cien Años: los de 1355, destinados a controlar los impuestos; los de 1356, que aprobaron la recaudación de nuevos tributos; y los de 1357, que debían sancionar el rescate del rey Juan.
Los Estados se mostraron incapaces de resolver la crisis en la que estaba inmerso el reino, lo que permitió al príncipe Carlos retomar el poder y salvar la corona de los Valois. Etienne Marcel murió asesinado por la burguesía parisina, que temía que el preboste, en su oposición, cediera la ciudad a los ingleses.
Contexto: crisis de la sociedad feudal Étienne Marcel, como Jacob van Artevelde en el Condado de Flandes, era una personalidad procedente del alto patriciado urbano próximo al poder que orientó su carrera a la defensa de los derechos de los pequeños artesanos y oficiales, que constituían el grueso de la población de las ciudades. No obstante, ambos no eran más que los catalizadores más conocidos de un importante movimiento progresista surgido a raíz de la crisis del sistema feudal: en los siglos y la nobleza y el clero mudaron el rol que inicialmente les proporcionaba la sociedad estamental. Los cambios económico-culturales provocaron la aparición de distintas clases dentro del tercer estado, destacando el aumento de poder de la burguesía. El descontento inherente a la crisis de la época y el modelo que representaban las urbes de Flandes, Italia y de la Hansa brindaron la oportunidad de intentar demostrar que las ciudades eran capaces de vertebrar la sociedad y responder a los nuevos imperativos económicos, en los que cobraba más importancia el comercio que la propiedad de la tierra.
Aumento del poder de la burguesía Tras el renacimiento del año mil, en el que quedó estructurada, la sociedad medieval había evolucionado considerablemente. Europa había experimentado un notable desarrollo técnico, artístico y demográfico. Las ciudades habían crecido merced a la creación de nuevas clases sociales estructuradas en torno al artesanado y al comercio. El sistema feudal y religioso triestamental instaurado tras la paz de Dios había quedado adaptado a una sociedad agrícola y descentralizada. La nobleza protegía las tierras y administraba justicia; el clero constituía la guía espiritual de la colectividad, se ocupaba de las obras sociales, y contribuía al mantenimiento y desarrollo de la cultura; y el campesinado era el responsable de la producción de los recursos. miniatura|izquierda|Carta Magna, copia de 1225 En la transición del al XIV quedó roto el equilibrio entre los tres órdenes. El desarrollo de las ciudades demandaba la creación de un Estado centralizado que administrara justicia, unificara la moneda, y protegiera el país contra posibles ataques de reinos capaces de reclutar ejércitos importantes. Esta estructura debía estar mantenida por un Estado que poseyera los recursos económicos que el sistema feudal requería para su mantenimiento y que quedaban redistribuidos entre sus vasallos. El alto patriciado comercial poseía abundante capital que prestaba a príncipes y eclesiásticos, por lo que cobró cada vez más relevancia.
Como no disponían de una administración adecuada, y querían limitar la tradicional supremacía de los altos estamentos, los Capetos concedieron cada vez más poderes políticos, económicos y judiciales a los burgueses, y crearon auténticas zonas francas en los grandes núcleos comerciales. La multiplicación de las responsabilidades hizo imposible que únicamente la realeza y la alta nobleza se ocupara de ellas, por lo que ambas delegaron parte de sus atribuciones judiciales a los parlamentos y a las cortes de justicia.En esa época, antes que mantener una costosa administración, los soberanos tenían la costumbre de obtener los impuestos de personas particulares ricas, que les entregaban el dinero en la cantidad deseada y se reembolsaban del gasto recibiendo los impuestos para sí mismos, lo que les aseguraba considerables beneficios económicos. En Inglaterra la lucha entre Juan I y Felipe Augusto llevó a los barones del país a imponer la Carta Magna (1215), que instituía, entre otras, la libertad de las ciudades y el control económico del Parlamento.
En Francia Felipe IV instauró los Estados Generales, donde la nobleza, el clero, y las ciudades estaban representados, para instituir legalmente impuestos que incluyeran a las tierras eclesiásticas, y para llevar a la poderosa nación a hacer bloque contra el papa, que no podía aceptar tales tributos y proclamaba la supremacía del poder espiritual sobre el temporal - en la bula Unam Sanctam (1302), el papa Bonifacio VIII reivindicaba la instauración de una teocracia.
Por otro lado, a causa del ascenso social derivado del auge del comercio, la nobleza urbana había asumido un importante rol cultural mediante la creación de las escuelas laicas y la expansión del mecenazgo. Asimismo, había costeado numerosas obras sociales.Marie-Thérèse Lorcin, Des Restos du cœur avant la lettre Historia thématique N°65: Un Moyen Âge inattendu pgs. 48 a 51 La mayor parte de las innovaciones técnicas de la época serían hechas por ingenieros, arquitectos - como Villard de Honnecourt<ref>Jean Gimpel, La révolution industrielle du Moyen Age, Éditions seuil 1975 p. 113-140</ref> - y artesanos - como Jacoppo y Giovanni di DondiJean Gimpel, La révolution industrielle du Moyen Age, Éditions seuil, 1975, p. 149-157 - laicos. El clero perdió parte de su relevancia cultural en los espacios urbanos.
Para obtener el papel político que su creciente importancia en la sociedad debía concederles, numerosos burgueses trataron de ennoblecerse. Este el camino por el que optó Roberto de Lorris, convertido en uno de los asesores más próximos del rey Juan II, cuyo apoyo empleará a la hora de concertar valiosas alianzas matrimoniales para sus parientes. La alta burguesía adoptó comportamientos propios de la nobleza: el preboste llegó a organizar en 1330 un torneo en el que una serie de burgueses competían como caballeros. Aquellos que, como Étienne Marcel, no pertenecían al pequeño círculo de Juan II, y cuya promoción social quedó bloqueada, se convertirán en los más importantes promotores de una reforma política que diera paso a una monarquía cuyo poder estuviera limitado por los Estados.
Crisis del feudalismo El desarrollo de los cultivos y la extensión de la tala de bosques derivaron en un crecimiento de la población de Occidente desde el , alcanzándose en ciertas zonas de Europa - en la transición del al - un nivel que sobrepasaba la producción alimentaria. Las parcelas irían reduciéndose con el paso del tiempo, y en 1310 no constituían más que un tercio del tamaño medio que tenían en 1240.Michel Balard, Jean-Philippe Genet et Michel Rouche, op. cit., p. 222-223. La superpoblación de ciertos territorios, como el Condado de Flandes, les impulsó a intentar ganar tierras cultivables al mar e instituir una economía comercial destinada a obtener productos agrícolas que cubrieran sus necesidades. En 1279 el 46% del campesinado inglés no disponía más que de un terreno cultivable de menos de cinco hectáreas, a pesar de que para mantener a cinco personas eran necesarias cuatro o cinco hectáreas. La población rural quedó empobrecida, lo que derivó en una reducción de los precios de los productos alimentarios y en un aumento de la presión impositiva de la nobleza, lo que causó una escalada de tensiones en el medio urbano. La PEHLos hallazgos descritos, por ejemplo, por (en inglés) Scott A. Mandia, , son corroborados por medievalistas que han analizado las crónicas de la época como Philippe Contamine, La Guerre de Cent Ans, Que sais-je? n° 1309, PUF 2002; pero para otros autores el enfriamiento climático se produce más tarde y otros moderan el impacto que los cambios climáticos en cuestión han tenido sobre la economía: Emmanuel Le Roy Ladurie Histoire humaine et comparée du climat, Fayard 2006. y la evolución de la economía hacia la especialización de la producción y el comercioEileen Power, The Wool Trade in English medieval History, Ford Lectures, 1961, p. 9 derivaron en una época de malas cosechas que elevaron la mortandad a causa de las hambrunas, que incidieron especialmente en el norte de Europa en los años 1314-16: Ypres perdió el 10% de su población y Bruges el 5% en 1316.
La nobleza debía compensar la disminución de sus ingresos, y la guerra constituía un excelente medio para ello: mediante los rescates percibidos tras capturar a un adversario, el saqueo, y el aumento de los impuestos a causa de la actividad bélica. En consecuencia la nobleza deseaba el estallido de una guerra, y particularmente la nobleza inglesa, cuyos recursos estaban seriamente comprometidos.Michel Balard, Jean-Philippe Genet et Michel Rouche, op. cit., p. 231-232 En Francia el rey Felipe IV tenía la necesidad de rellenar las arcas del Estado, y una guerra le permitiría instituir impuestos excepcionales.
El crecimiento del comercio había provocado que ciertos territorios dependieran económicamente de uno u otro reino. En esta época el transporte de mercancías se llevaba esencialmente a cabo a través del mar o de los ríos. Champaña y Borgoña alimentaban París vía Sena, y apoyaban decididamente a Francia. Normandía estaba dividida al ser un punto de unión de intereses económicos y el Canal de la Mancha cobró cada vez más importancia a causa de su condición de zona de intercambios y del avance de las técnicas marítimas - el rodeo de la península ibérica por parte de los navíos italianos era cada vez más habitual. Aquitania, que exportaba su vino a Inglaterra, Bretaña, que exportaba su sal, y el Condado de Flandes, que importaba lana británica, estaban dentro de la zona de influencia económica inglesa.Philippe Richardot, Y a-t-il une pensée navale dans l’occident médiéval?, Stratis.org
En consecuencia, los mercaderes de Flandes, para escapar a la presión impositiva de Francia, se rebelaron de manera recurrente contra el monarca en las batallas de Courtrai (1302) - donde la caballería de Francia es barrida y donde los burgueses flamencos demostraron que las ciudades podían imponerse militarmente a la hueste real - Mons-en-Pévèle (1304) y Cassel (1328) - donde Felipe IV reprimió a los sediciosos. Flandes apoyó al rey de Inglaterra, e incluso en 1340 declaró que Eduardo III era el legítimo rey de Francia. Ambos Estados tenían interés en aumentar sus posesiones territoriales para acrecentar sus rentas y consolidar sus economías. Por tanto, las maquinaciones de ambos reyes para controlar Guyena, Bretaña y Flandes derivaron rápidamente en una guerra entre Francia e InglaterraGeorges Bordonove, La guerre de 600 ans, Laffont 1971, page 135 que se prolongará durante 116 años, repercutirá muy negativamente sobre el comercio, y conllevará un aumento de la presión fiscal.
El descrédito de los Valois En Francia el estallido de la guerra de los Cien Años resultó desastroso, y provocó que, tras la derrota en Crécy (1346), comenzara a cuestionarse a la monarquía. Tras una serie de intrigas accedió al trono Felipe VI en detrimento de Eduardo III, que reivindicó la corona como nieto de Felipe IV a través de su madre Isabel. right|250px|thumb|Batalla de Crécy.