thumb|400px|Mapa de las principales exploraciones de la Era de los Descubrimientos. thumb|300px|El Theatrum Orbis Terrarum ("Teatro del Globo Terrestre") de Abraham Ortelius, publicado en 1570 en Amberes, considerado el primer atlas moderno, resultado de las intensas exploraciones marítimas. Tiene 31 ediciones, en siete idiomas: latín, holandés (1571), alemán (1572), francés (1572), español (1588), inglés (1606) e italiano (1608).

La Era de los Descubrimientos fue un período histórico que comenzó a principios del , extendiéndose hasta comienzos del , realizándose durante esta época una extensa exploración de ultramar y, convertido un factor determinante en la cultura de Europa, con los españoles y los portugueses al frente, a los que más tarde se unieron los neerlandeses, los ingleses y los franceses, recorriendo así casi la totalidad del planeta, cartografiándolo y conquistándolo en buena medida. El motivo de dicha expansión vino originalmente por la necesidad de acceder a las riquezas de Asia, con las cuales contribuir al mercantilismo europeo. Este período se superpone en gran medida con la era de la navegación a vela.

La exploración global comenzó con las expediciones marítimas de Portugal a las Islas Canarias en 1336, y más tarde con los descubrimientos portugueses de los archipiélagos atlánticos de Madeira y las Azores, la costa de África, América del norte, el Hemisferio sur y el descubrimiento de la ruta marítima a la India en 1498; y la Corona de Castilla (España) los viajes transatlánticos de Cristóbal Colón a las Américas entre 1492 y 1502 y la primera circunnavegación del mundo en 1519–1522. Estos descubrimientos llevaron a numerosas expediciones navales a través de los océanos Atlántico, Índico y Pacífico, y expediciones terrestres en América, Asia, África y Australia que continuaron hasta fines del y terminaron con la exploración de las regiones polares en el .

La exploración europea en el extranjero condujo al aumento del comercio mundial, con el contacto entre el Viejo Mundo (Europa, Asia y África) y el Nuevo Mundo (América y Australia) produciendo el intercambio colombino; una amplia transferencia de plantas, animales, alimentos, poblaciones humanas (incluidos esclavos), enfermedades transmisibles y cultura entre los hemisferios oriental y occidental. Esto representó uno de los eventos globales más significativos relacionados con la ecología, la agricultura y la cultura en la historia. La era de los descubrimientos y la posterior exploración europea permitieron el mapeo global del mundo, lo que resultó en una nueva visión del mundo y civilizaciones lejanas que entraron en contacto, pero también llevó a la propagación de enfermedades que diezmaron a las poblaciones que antes no estaban en contacto con Eurasia y el norte de África.

Durante estas exploraciones, los europeos llegaron a territorios habitados y deshabitados que anteriormente no conocían. La mayoría de los territorios ya estaban habitadas; algunos estudiosos recientes llaman a esta era como el período de contacto o la era de la expansión europea. Entre los exploradores más famosos de la era de las exploraciones se encuentran Cristóbal Colón, Vasco da Gama, Américo Vespucio, Juan Ponce de León, Pedro Álvares Cabral, Juan de la Cosa, Bartolomé Díaz, Juan Caboto, Diego García de Moguer, Fernando de Magallanes, Juan Sebastián Elcano, Tristão Vaz Teixeira, Andrés de Urdaneta, Diego de Almagro, García Jofre de Loaísa y Miguel López de Legazpi, Francisco Pizarro, Francisco de Orellana, Hernán Cortés, etc.

La Era de los Descubrimientos resultó la aventura por antonomasia debido a lo precario de los medios utilizados: los navíos de la época resultaban muy débiles ante las tormentas, los pilotos y capitanes no podían determinar con precisión la longitud,Este asunto trajo de cabeza a los matemáticos y navegantes durante siglos, así como a los Imperios del momento. La cuestión de la longitud se convirtió en materia de Estado: la cada vez más frecuente. La navegación oceánica carecía de algo tan elemental como poder determinar con precisión una de las coordenadas de la posición de un buque en alta mar. Las consecuencias eran pérdidas de tiempo, de cargas, y, como no, naufragios frecuentes. No será sino hasta el siglo XVIII cuando el relojero inglés John Harrison resuelve el problema al construir un cronómetro eficaz. A partir de entonces cualquier nave conocía la hora del puerto de salida, en cualquier momento, de modo que comparándola con la hora de a bordo al culminar el Sol -mediodía-, u otro astro conocido, la longitud de la posición, el meridiano, se calculaba inmediatamente. los cascos de madera de las naves eran atacados por teredos,También conocidos como bromas, los teredos son unos moluscos marinos que taladran la madera sumergida, excavando túneles en ella. Podían ser devastadores en las naves de entonces, destruyendo, literalmente, los cascos. la alimentación resultaba inadecuada para largas travesías,Los métodos de conservación de la época, como el ahumado y el salado, permitían llevar muy pocos alimentos ricos en vitamina C por lo que pronto las tripulaciones comenzaban a padecer el escorbuto, en muchos casos con resultados de muerte. la higiene y las condiciones de vida a bordo eran malas y en las expediciones por tierra la flora y sus enfermedades constituyeron un peligro tan grande o más que la hostilidad de los habitantes. Sin embargo, impulsados por la esperanza de obtener fortuna personal, materias primas muy valoradas en los mercados, difundir los textos bíblicos por el mundo, fundar una nueva sociedad o acrecentar los territorios de sus respectivos gobernantes, numerosos europeos se embarcaron en expediciones de resultado incierto.

Antecedentes La exploración del Planeta por culturas del mar Mediterráneo tiene antecedentes desde los primeros momentos que se tiene constancia escrita. Quizás los navegantes tartésicos pudieron llegar hasta Angola, pues el marino griego Eudoxio de Cízico parece que halló un mascarón tartésico en la actual Eritrea . Siglos después, es posible que los árabes llegaran a las costas de Angola y Namibia, pero expertos en la navegación árabe como Jordi Esteva niegan que pudieran asentarse de una forma más o menos permanente como para realizar conversiones . Sí lo hicieron en las costas del Índico donde los árabes ocuparon plazas como Zanzíbar, de donde trajeron esclavos, oro y marfil. Pero desde la Edad Antigua hasta la Edad Moderna los distintos reinos europeos tenían puesta su atención en Asia debido a lo similar del clima y las enfermedades que habían permitido un comercio más o menos fluido. No así en África, como se refleja en la dieta europea, carente de plantas como la batata, el sorgo o el mijo.

El comercio tuvo mucho que ver con los orígenes de la Era de los Descubrimientos. Se trataba de encontrar una ruta marítima hacia Asia para traer a Europa occidental las especias de Oriente,Conocidas ya por los antiguos egipcios, las especias llegaron a tener un valor comercial de primer orden, sobre todo la pimienta, la canela y la nuez moscada. El empeño en lograrlas a buen precio puso en marcha algunas de las grandes expediciones de la Historia, siendo elemento esencial en la estrategia de las potencias de la época. que hasta ese momento llegaban por tierra, en caravanas que tenían que cruzar los territorios de los países asiáticos, y cuyo comercio en Europa era prácticamente un monopolio de los mercaderes italianos, fundamentalmente venecianos y genoveses. izquierda|miniatura| Desde las costas del Mediterráneo oriental la Ruta de la Seda cruzaba toda Asia hasta Xian en China, y aún más allá, llegando al océano Pacífico. Desde la Antigüedad se habían establecido dos rutas comerciales hacia el Oriente, el Este: una, marítima, que partía de Egipto e Irak, y otra terrestre, la Ruta de la Seda.Fue Ferdinand von Richthofen, conocido también como el barón Von Richthofen, geógrafo alemán, quien bautizó a la ruta como Seidenstrasse o Ruta de la Seda, porque era la seda uno de los principales productos exportado por China. Desde luego, otros bienes circulaban por ella: vidrio, coral, marfil, ámbar, pieles, cerámica, jade, y muchos más, entre ellos las especias.

La ruta marítima para llegar a la India y China aprovechaba los vientos monzónicos: entre abril y junio partían las naves hacia Asia oriental, desde Suez o Basora navegando por el mar Rojo o el golfo Pérsico, respectivamente,Entre el mar Rojo y el golfo Pérsico está la península arábiga, dividida en varios países, de los que el más extenso es Arabia Saudí. hasta el mar de Arabia, donde el monzón del sudoeste –que sopla hacia tierra– las impulsaba hacia el océano Índico y el mar de China.Con más precisión, el mar de China Meridional, el que, con el mar de China Oriental, conforman el mar de China, en aguas del océano Pacífico. Unos seis meses después, entre octubre y diciembre, el monzón del nordeste –que sopla hacia el mar– facilitaba el retorno a los puertos de origen.

La ruta terrestre o Ruta de la Seda, realmente la constituían dos diferentes con diferentes ramales y puntos de destino, al terminar unas en diferentes puertos del Mediterráneo oriental, principalmente Alejandría, Damasco y Alepo,Ciudad del norte de Siria, es Patrimonio de la Humanidad desde el año 1986. y la otra en varias partes del mar Negro. Ambas partían de Pekín y Shanghái para llegar a la ciudad china de Xian, considerada tradicionalmente por los europeos como el extremo oriental de dicha ruta. Desde Xian recorrían Asia; una bordeaba el sur del mar Caspio y Bagdad, esta ruta recibía ramales provenientes incluso de las estribaciones del mar de Aral. La segunda se dirigía hasta Bujará, en el centro de Asia, recibiendo una derivación desde Delhi y Agra en la India. Más allá de Bujará, en Samarcanda,Samarcanda o Samarkanda se encuentra asimismo en Uzbekistán. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2001. al norte del Pamir, la ruta de la seda se bifurcaba de nuevo: por el norte, hacia Almaty y por el este bordeando el Himalaya.

El interés de los europeos por llegar hasta lo que hoy conocemos por el océano Pacífico ya estaba presente durante la campaña de Alejandro Magno. Pero desde la expedición del macedonio y la posterior disolución de su imperio, pocos europeos habían llegado a la tierra donde se obtenían las especias y la seda, suponiendo que llegase alguno porque la Legión perdida es una leyenda. El acceso a esa inmensa vía de comunicación con Oriente solía estar monopolizado por manos árabes. Alejandría, Alepo y Damasco eran un telón de aceroBoorstin, op. citada. infranqueable. Los romanos intentaron en varias ocasiones recorrerlas y sonsacarles la procedencia de las costosas mercancías que traían, pero ellos guardaron el secreto narrándoles historias de islas con aves rapaces fabulosas. Sería necesaria la estabilización europea tras las turbulencias medievales para que algunos aventureros trajeran noticias de primera mano sobre Mongolia, China e India. Así, entre mediados del y del , los europeos tuvieron libre acceso a Catay, nombre que Marco Polo le dio a los territorios chinos conocidos por él, durante el apogeo del imperio tártaro de Kublai Khan,Kublai Khan, o Kublai Jan, nieto de Gengis Khan -Gengis Jan- estableció un Imperio mongol que abarcaba desde el Danubio, al Oeste, hasta el río Amarillo por el Este, entre Siberia al norte, y el golfo Pérsico al Sur. anfitrión del explorador veneciano. miniatura|izquierda|Marco Polo|200x200px