José Gregorio Hernández Cisneros (Isnotú, Trujillo, 26 de octubre de 1864 - Caracas, 29 de junio de 1919) también conocido como San José Gregorio Hernández Cisneros fue un médico, científico, profesor, filántropo católico y franciscano seglar venezolano.
Hernández fue declarado primero beato y luego santo por la Iglesia católica. El 25 de febrero de 2025, el papa Francisco autorizó su canonización, y ésta tuvo lugar en una ceremonia presidida por León XIV en la Plaza de San Pedro, el 19 de octubre de 2025.
Biografía Infancia José Gregorio Hernández Cisneros nació el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, una localidad que por aquel entonces era capital del Municipio Libertad del Distrito Betijoque del Estado Trujillo en Venezuela. Fue el primero de seis hermanos, hijo de Benigno María Hernández Manzaneda y Josefa Antonia Cisneros Mansilla.
Durante su infancia vivió en su pueblo natal, su madre se dedicaba a labores del hogar propias de la época y su padre era comerciante y dueño de un almacén de mercancías secas, víveres y farmacia. Recibió el Sacramento del bautismo el 30 de enero de 1865 en el Templo Colonial de Escuque, hoy Santuario Diocesano del Niño Jesús de Escuque. Sus padrinos fueron Tomás Lobo y Perpetua Enríquez.Libro segundo del gobierno eclesiástico de la parroquia Dulce Nombre de Jesús de Escuque, archivo Diocesano del estado Trujillo. El sacramento de la Confirmación se efectuó el 6 de diciembre de 1867 en la iglesia de San Juan Bautista de Betijoque, por el señor Juan Bonet, Obispo de Mérida.
Su madre falleció en 1872 cuando él contaba con ocho años de edad. Su primer maestro fue Pedro Celestino Sánchez, representante de una escuela privada en Isnotú. Durante sus años de estudios envió una recomendación al padre del pequeño José Gregorio para que lo encomendara a estudiar a la capital del país.
A los trece años de edad, José Gregorio manifestó a su padre su deseo de estudiar la carrera de derecho. Sin embargo, su padre le convenció para que estudiara medicina. A partir de ese momento, tomó la medicina como su propia vocación. En 1878, cuando contaba con trece años y medio, bajó de la sierra trujillana hasta Caracas, siguiendo una travesía: Isnotú, Betijoque, Sabana de Mendoza, Santa Apolonia y La Ceiba en mula; por el lago hasta Maracaibo, y después por mar a Curazao, Puerto Cabello y La Guaira, y por tren, desde este puerto a la ciudad capital.
Estudios en Caracas izquierda|miniaturadeimagen|Medalla de graduación de José Gregorio Hernández como médico.|283x283px Al llegar a la capital de Venezuela, inició sus estudios en el Colegio Villegas, dirigido a la sazón por el doctor Guillermo Tell Villegas. Durante su estancia en el colegio, el joven José Gregorio entabló amistad con el director y su esposa Pepita Perozo de Villegas. Según el doctor Villegas, «José Gregorio era poco dado a jugar con sus compañeros y prefería pasar el tiempo libre en compañía de libros». Durante sus años en el Colegio Villegas, José Gregorio obtuvo buenas notas. Llegó a fungir como profesor de aritmética para los alumnos del primer curso. Entre 1878 y 1882 José Gregorio cursó preparatoria y filosofía, graduándose de Bachiller en Filosofía en ese último año.
A la edad de 17 años ingresa a la Universidad Central de Venezuela (UCV) para iniciar sus estudios de medicina. Según las certificaciones de los estudios universitarios de José Gregorio Hernández —en las que se evaluaban estos aspectos: aplicación, aprovechamiento, buena conducta y asistencia—, en gran parte de las materias de los seis años de estudio logró la calificación de sobresaliente; fue el estudiante más destacado en la carrera de medicina en la UCV, siguiendo el mismo desempeño mostrado desde su niñez.
Paralelamente a sus estudios de medicina daba clases particulares para ayudarse a sí mismo y a sus colegas. Aprendió de un amigo sastre a confeccionar ropa masculina y sus propios trajes. Estaba convencido de que: «En el hombre el deber ser es la razón del derecho, de manera que el hombre tiene deberes, antes que tener derechos».
Al graduarse con el título de Doctor en Medicina el 29 de junio de 1888, hablaba inglés, francés, portugués, alemán e italiano y dominaba el latín y hebreo, era filósofo, músico y teólogo. Se traslada a ejercer la medicina en su pueblo natal, instalando un consultorio provisional, con el cual extiende su carrera como médico.
Regreso a los Andes En 1888, el rector de la UCV, Dominici ofreció ayudarlo económicamente para establecer un consultorio en Caracas, gesto que José Gregorio agradeció con estas palabras: « – ¡Cómo le agradezco su gesto, Dr. Dominici! Pero debo decirle que mi puesto no está aquí. Debo marcharme a mi pueblo. En Isnotú no hay médicos y mi puesto está allí, allí donde un día mi propia madre me pidió que volviera para que aliviara los dolores de las gentes humildes de nuestra tierra. Ahora que soy médico, me doy cuenta que mi puesto está allí entre los míos…».
José Gregorio parte para Isnotú en agosto de 1888; desde Betijoque el 18 de septiembre de 1888, le escribe a su amigo Santos Dominici en Caracas: «Mis enfermos todos se me han puestos buenos, aunque es tan difícil curar a la gente de aquí, porque hay que luchar con las preocupaciones… que tienen arraigadas: creen… en los remedios que se hacen diciendo palabras misteriosas: en suma;… La clínica es muy pobre: todo el mundo padece de disentería y de asma, quedando uno que otro enfermo con tuberculosis o reumatismo… La botica es pésima...»
Hernández se radicó en Isnotú hasta el 30 de julio de 1889, luego de ejercer consecutivamente entre los tres estados andinos venezolanos (Trujillo, Mérida y Táchira), recorriendo las poblaciones con el fin de establecer un centro para el ejercicio permanente de su profesión. Regresaba de San Cristóbal y Mérida para consultar sus propósitos con su padre, y se encontró con una carta de su maestro, Calisto González, donde decía que lo había recomendado al presidente de la República Juan Pablo Rojas Paúl para que fuera a París a estudiar ciertas materias experimentales y así contribuir a la modernización de la medicina venezolana, porque creía que reunía las condiciones para tal misión, y que debía trasladarse a Caracas y dispuesto a seguir viaje a Europa.
Estudios en Europa En noviembre de 1889, José Gregorio Hernández ya se encontraba cursando estudios en los laboratorios de Charles Robert Richet, profesor de Fisiología Experimental en la Escuela de Medicina de París y quien a su vez había sido colaborador de Étienne Jules Marey y discípulo de Claude Bernard, reconocido de la medicina experimental en Francia.«José Gregorio Hernández: la filosofía de una ciencia» En el laboratorio de Mathias Duval estudia las áreas de Microbiología, Histología Normal, Patología, Bacteriología, Embriología y Fisiología Experimental, entre otras.
También participó en su formación Isidor Strauss, que había sido discípulo de Émile Roux y Charles Chamberland, quienes lo fueron a la vez de Louis Pasteur, todos ellos precursores de la Bacteriología. Posteriormente se traslada a Berlín para estudiar Histología y Anatomía patológica, a su vez que inicia un nuevo curso de Bacteriología.
Culminados sus estudios, Hernández regresa a Venezuela a fin de ingresar como profesor en la Universidad Central de Venezuela en Caracas; además, aprovecha para traer de Europa equipos médicos al Hospital Vargas, por instrucciones del gobierno venezolano. A él se debe la introducción del microscopio en Venezuela.
Carrera profesional miniatura|De izquierda a derecha: Dr. José Gregorio Hernández con 26 años de edad, Dr. Emilio Ochoa y Dr. Francisco Antonio Rísquez; en la Escuela de Enfermería de la UCV en la urbanización Sebucán, en Caracas (1890).|303x303px En 1891, Hernández regresa de Europa y, en el mes de noviembre de ese año, comienza su actividad como docente en las cátedras de Histología Normal y Patológica, Fisiología Experimental y Bacteriología de la Universidad Central de Venezuela (UCV), convirtiéndose en el fundador de ambas. Además, al concluir sus estudios de postgrado en París y Berlín, le fue delegada la responsabilidad de adquirir, con recursos del estado venezolano, los materiales necesarios para instalar el Laboratorio de Fisiología Experimental de Caracas, así como la adquisición de la bibliografía que fuera necesaria para la apertura de las cátedras mencionadas en la UCV. Por otra parte, a Hernández se debe la introducción del microscopio en Venezuela, del que además enseñó su uso y manejo. También introdujo otros instrumentos científicos que trajo de Francia, como atestigua su compañero, el doctor Augusto Pi Suñer.
Durante el Bloqueo naval a Venezuela de 1902, es el primero en alistarse al ejército en su parroquia de Altagracia de Orituco según constancia N° 1 del 11 de diciembre de 1902, aunque no llegó a entrar en combate.
El 14 de septiembre de 1909 es nombrado profesor de la cátedra de Anatomía Patológica Práctica, la cual funcionó anexa al Laboratorio del Hospital Vargas, y de la cual se encargó hasta la creación de la cátedra de Anatomía Patológica de la Universidad Central, con asiento en el Instituto Anatómico, y que fue regentada por el doctor Felipe Guevara Rojas, en 1911.
Por otra parte, fue el fundador de la cátedra de Bacteriología, la primera de esta disciplina en América, y la primera persona en Venezuela en publicar un trabajo de dicha disciplina (Elementos de Bacteriología, 1906). También escribió sobre la angina de pecho de naturaleza paludosa junto a Nicanor Guardia, y en 1893 publicó en varios números de la Gaceta Médica.
Además de 11 trabajos publicados y dos que quedaron inéditos en el campo científico, escribió cinco obras literarias. Una de ellas, La verdadera enfermedad de Santa Teresa de Jesús escrita en 1907, quedó inconclusa; las demás, El Sr. Nicanor Guardia (1893), Visión de arte (1912), En un vagón (1912) y Los maitines (1912), fueron publicadas en el Cojo Ilustrado. miniatura|izquierda|José Gregorio Hernández en 1917, en Nueva York, Estados Unidos, con 52 años de edad.|306x306px Es considerado el impulsor y pionero de la docencia científica y pedagógica en Venezuela, basada en lecciones explicativas, con observación de los fenómenos vitales, la experimentación sistematizada, prácticas de vivisección y pruebas de laboratorio. También coloreó y cultivó microbios e hizo conocer la teoría celular de Virchow. Por otra parte, es destacada su faceta como fisiólogo y biólogo, conociendo a fondo la física, la química y las matemáticas, ciencias básicas y trípode fundamental sobre la que reposa toda la dinámica animal.
Su labor docente fue interrumpida en dos ocasiones. La primera, cuando decide hacerse religioso y entrar en el monasterio de la orden de San Bruno en la Cartuja de Farneta, a la cual llegó el 16 de julio de 1908, y de la que regresó el 21 de abril de 1909, reincorporándose en mayo de ese mismo año a sus actividades académicas en la Universidad.
La segunda vez que interrumpió sus actividades docentes fue a partir del 1 de octubre de 1912, cuando el gobierno dictatorial del general Juan Vicente Gómez decreta el cierre de la Universidad, ya que esta se había situado en contra de su régimen. Sin embargo, restablece su actividad docente en enero de 1916, tras la fundación de la Escuela de Medicina Oficial, que funcionó en el Instituto Anatómico.
Hubo otra corta interrupción, pero esta vez sin apartarse del ámbito académico, ya que en 1917 viaja a las ciudades de Nueva York y Madrid para realizar estudios, quedando provisionalmente a cargo de sus cátedras el doctor Domingo Luciani. Reinicia su actividad docente el 30 de enero de 1918, hasta su muerte.
Durante la pandemia de gripe de 1918 en Venezuela, José Gregorio Hernández visita a los enfermos en Caracas.
Fallecimiento miniaturadeimagen|Portada del periódico "El Universal" sobre el fallecimiento del doctor Hernández.|292x292px