La Batalla de Itá Ibaté (también escrito Itá-Ibaté, Itaivaté e Itá Yvaté, y conocida también como Batalla de Lomas Valentinas), librada entre el 21 y el 27 de diciembre de 1868, fue la última de las grandes batallas de la campaña del Pikysyry, llamada Dezembrada por los brasileros, durante la guerra de la Triple Alianza, donde los aliados fueron victoriosos.
Antecedentes A principios del mes de marzo de 1868, flanqueada y aislada su posición, el grueso de las fuerzas paraguayas abandonó la fortaleza de Humaitá con el objetivo de organizar una línea de defensa en la margen derecha del río Tebicuary.
El grueso del Ejército aliado bajo las órdenes de Luis Alves de Lima e Silva, marqués de Caxias, inició con lentitud la persecución del ejército paraguayo al mando del mariscal Francisco Solano López. El Ejército Argentino no avanzó, esperando órdenes de Buenos Aires, ante la posibilidad de que se ordenara regresar a contener una rebelión contraria a la continuidad de la guerra.
miniaturadeimagen|140px|Francisco Solano López. miniaturadeimagen|140px|Luis Alves de Lima e Silva, marqués de Caxias. miniaturadeimagen|140px|General Juan Andrés Gelly y Obes Solano López decidió replegarse rumbo a Asunción del Paraguay para defender la línea del arroyo Pikysyry, a 130 km al sur de Asunción y 200 al norte de Humaitá, estableciendo su nuevo cuartel general en Lomas Valentinas (Itá Yvaté) y fortaleciendo las débiles posiciones defensivas de la nueva línea aprovechando la inacción de la escuadra brasilera que "dormía sobre la gloria de la captura de Humaitá".Annaes do Senado Brazileiro, Volumen 5, 1869, página 266.
Tras recibir autorización de su gobierno, el grueso de las fuerzas argentinas junto a algunas fuerzas aliadas se movilizó hasta Palmas, pocos kilómetros al sur del arroyo Pikysyry, a las órdenes del general Juan Andrés Gelly y Obes. Su división estaba constituida por 6500 hombres del Ejército argentino, una división Oriental de 800, la Brigada Paranhos con 1.030, un regimiento de artillería montada de 1.800, una sección de transportes, un piquete de pontoneros con su material y depósitos, hospitales del ejército, etc., lo que sumaba un total aproximado de 10500 hombres.
El flanqueo Para esas fechas un ataque frontal contra la línea fortificada del Pikysyry, que se apoyaba sobre el Río Paraguay en Angostura, era ya en extremo arriesgado, aún contando con la amplia superioridad en hombres de la Alianza, tanto por las dificultades naturales como por las obras defensivas paraguayas. Gelly y Obes propuso a Caxias dejar una fuerte guarnición en Palmas para aferrar al enemigo y embarcar 20000 hombres en los transportes brasileros y todos los buques de cabotaje que allí se encontrasen, remontar el río Paraguay al mismo tiempo que una parte de la escuadra brasilera bombardease las aún incompletas fortificaciones de la Angostura mientras que el resto de la división naval forzaba en una operación nocturna el paso, para dirigirse enseguida a San Antonio, punto elegido para el desembarque por ser conocido perfectamente por el general argentino. Completado así el flanqueo, el ejército marcharía sobre la retaguardia de la posición de López forzándolo a un cambio de frente, sin fortificaciones y débil artillería, cortándolo de su base de operaciones y encerrándolo entre el río Paraguay y las fuerzas de Palmas.
Caxias compartía la opinión de Gelly y Obes acerca de la conveniencia de flanquear la posición paraguaya pero prefirió tantear la posibilidad de ejecutar una marcha estratégica por el Chaco para evitar Angostura y complementar esa operación principal con un desembarco en Villeta.
Caxias tenía dudas de la factibilidad de forzar el paso de Angostura y de contar con suficientes buques como para completar el transporte de su ejército en una única operación. Pese a que la iniciativa estratégica de marchar por el este parecía prudente y razonable, las demoras que imponía la logística de la maniobra dieron á López más de un mes, que empleó con habilidad para finalizar sus obras defensivas y organizar nuevas tropas. En efecto, la estrategia decidida implicaba un enorme esfuerzo logístico. El grueso de las tropas sería conducido por el Chaco hacia el norte a través de esteros, lagunas y arroyos, y en pleno periodo de lluvias que, torrenciales en esa zona, inundaban vastas áreas. Mientras, una división permanecería en el sur aferrando las posiciones paraguayas y una división naval procuraría forzar el paso de Angostura y desembarcar tropas al norte cerrando el cerco.
Gelly aceptó la decisión y se limitó a insistir en efectuar el desembarque en San Antonio ya que según sus informes Villeta estaba fortificado, pero la percepción de los mandos argentinos en el frente respecto de las razones de fondo era diferente. Gelly y Obes insistió ante Caxias solicitando la participación de fuerzas argentinas planteando la conveniencia de que la alianza fuese verdaderamente representada en la expedición, pero Caxias no aceptó manifestando que tenía fuerzas suficientes y destacando la importancia estratégica de Palmas para fijar las fuerzas paraguayas. Dice no obstante el comandante del 1° Batallón de la división Buenos Aires de la Guardia Nacional José Ignacio Garmendía que "no eran razones para evitar la coadyuvación de los argentinos en las operacienes futuras, se veía á primera vista que el general brasilero se mantenía en su primera resolución de no dar participación á sus fieles aliados en los sucesos que iban á sobrevenir, pues era muy natural que la alianza estuviese bien representada en toda operación importante y decisiva; las glorias y los sacrificios debían ser comunes para vincular sólidamente en el mismo campo de batalla, la amistad de dos pueblos hermanos, que más de una vez unidos han derramado su sangre por las luchas de la civilización. Los móviles que agitaban al generalísimo, se sospechaban. Era necesario explotar en el exterior la influencia moral de las victorias de los aliados en favor de los brasileros, y mantener constante el solo nombre de su nación en la prensa diaria, ilustraciones y otras publicaciones europeas, en donde para nada figuraban sus aliados, pero se llevó un gran chasco el Sr. Marqués, porque como se verá más tarde, tuvo que recurrir á los argentinos y orientales cuando el 21 de diciembre se vio rechazado, abrumado de fatiga, con casi medio ejército de menos, y desmoralizado por el empleo poco juicioso que hizo de sus tropas en su corta y gloriosa campaña de 15 días."
Por otra parte, confirmando la opinión del general argentino, el 8 de octubre, el Silvado forzaba sin inconvenientes el paso de Angostura aguas abajo trayendo un parte de Delfín Carlos de Carbalho, Barón del Pasage. El reconocimiento efectuado en el curso del río hasta frente de San Antonio indicaba que con excepción de Villeta no había posiciones fortificadas o baterías en sus riberas.
El 9 fueron enviados río arriba los acorazados Lima Barros, Alagoas y el mismo Silvado, quedando sólo las naves que embarcarían a las tropas expedicionarias.
A mediados de octubre de 1868 empezaron los trabajos de reconocimiento y construcción de la vía. Tras forzar el paso artillado de Angostura, los acorazados efectuaron desembarcos en San Antonio y permanecieron estacionados en el lugar en espera de la división que avanzaba por el Chaco. El 4 de diciembre las tropas brasileras, unos 30000 hombres (aunque otras fuentesHernâni Donato, Diccionario das batalhas brasileiras. indican 20657, 18999 de infantería, 926 de caballería y 742 artilleros), finalizaron su maniobra de flanqueo alcanzando nuevamente el río por San Antonio. Estaban divididos en tres Cuerpos, el I al mando de Jacintho Machado Bittencourt, el II al mando del mariscal Alejandro Gomes de Argolo Ferrão (o Argollo), y el III al de Manuel Luis Osorio (1808-1879), Marqués do Herval. También desembarcó el marqués de Caxias, quien instaló su puesto comando en San Antonio.
El 6 de diciembre de 1868 la vanguardia paraguaya al mando del general Bernardino Caballero enfrentó en la Batalla de Ytororó a las fuerzas del Imperio del Brasil y tras una dura lucha con fuertes pérdidas para ambos bandos consiguió replegarse en orden.
Caxias no persiguió a Caballero y se dirigió al oeste, donde tras desembarcar en Ypané se le sumaron las divisiones de caballería de Porto Alegre y de João Manuel Mena Barreto, para iniciar el 7 de diciembre su avance hacia el sur al frente de 21.000 hombres con 3000 caballos y 100 cañones, que tomaron posición en orden de batalla en la llanura entre Ypané y Potrero Valdovinos.
Por su parte y luego de felicitar a sus comandantes, López ordenó a Caballero maniobrar entre Ytororó y Lomas Valentinas y tomar posición al pie de una colina en la ribera izquierda del Río Avay. Pese a la opinión de Caballero, quien consideraba que la posición, enteramente abierta a diferencia de Ytororó, era indefendible contra fuerzas y artillería superiores y prefería retirarse para ubicarse como vanguardia en Lomas Valentinas, Solano López insistió en defender el puesto. El 11 de diciembre se produciría así la desastrosa derrota paraguaya en la Batalla de Avay o Avahy.
Ita-Ybate
miniaturadeimagen|izquierda|General João Manuel Mena Barreto. miniaturadeimagen|250x250px|Lomas Valentinas (Diógenes Hequet 1868) Lomas Valentinas daba nombre a un conjunto de lomas que incluían las del Cumbarity, Acosta, Potrero Mármol e Itá Ybaté o Itá-Ibaté, al sur de la Villeta del Guarnipitán. El mariscal Francisco Solano López había instalado su campamento en la Loma Acosta el 8 de setiembre de 1868.
Caxias reorganizó sus unidades unificando algunos de los batallones que habían sufrido fuertes pérdidas en los recientes combates y ordenó al general Manuel Mena Barreto que marchara con una división hacia Pirayú para cerrar esa posible vía de retirada.
Por su parte, López decidió tender una nueva línea de defensa del lado de Villeta y dio órdenes de iniciar la construcción de una larga trinchera entre Angostura y su cuartel general. Ante la urgencia de la situación y la falta de recursos, abandonó pronto el proyecto y mandó construir una cadena de fuertes entre ambas posiciones, idea que debió también ser desestimada por similares motivos.
Finalmente, mandó fortificar con pequeñas trincheras la loma de Ita-Ybaté. La cima de Ita-Ybaté se compone de dos mesetas: la primera (orientada a Villeta) corre hasta una pequeña zanja con una corriente de agua mientras que la segunda sigue desde esa zanja hacia la boca del Potrero Mármol. Sobre esta última estaba ubicada la casa de López. La trinchera, consistente en un foso de sólo unos 60 cm de ancho por otros tantos de profundidad, estaba ubicada "sobre la primera meseta de derecha a izquierda formando ángulo con una línea quebrada que se dirigía hacia el Cuartel General paraguayo por el frente". Los soldados sentados en el borde interior quedaban a cubierto pero su flanco derecho quedaba expuesto.
López concentró allí sus fuerzas, cerca de 7000 hombres, dejando en Angostura una división de sólo 700 hombres y en la trinchera de Pikysyry unos 1500, que eran en su mayoría inválidos o muy jóvenes.
El 17 de diciembre la 3° división de caballería imperial comandada por coronel Vasco Alves Pereira sorprendió al sur de Zanja Blanca a tropas del regimiento de caballería paraguaya N°45 pero atacado a su vez por la retaguardia, se dio a la fuga dejando numerosas bajas.
El 18 Caxias practicó un nuevo reconocimiento y descubrió (y eligió para su plan de ataque) los únicos dos desfiladeros que había frente a la línea en vez de rodear la posición.
Combate del 21 de diciembre