El hebreo (, ) es una lengua semítica noroccidental hablada en su forma moderna por más de ocho millones de personas en Israel y por las comunidades de la diáspora judía extendida en más de 80 países. El hebreo moderno se basa en el hebreo bíblico, una variante del cananeo abandonada en la antigüedad en favor del idioma arameo. A pesar de ser una lengua muerta el hebreo fue mantenido como lengua litúrgica por los judíos durante siglos y fue revivida a principios del con la llegada de inmigrantes judíos al mandato británico de Palestina.

Los primeros esfuerzos para revivir el hebreo fuera del ámbito religioso ocurrieron durante la Haskalah o «ilustración judía», aunque el esfuerzo definitivo sería llevado a cabo por Ben-Yehuda que lo promovió en el contexto del sionismo. En la actualidad, el hebreo es, junto al árabe, el idioma oficial del Estado de Israel desde su establecimiento en 1948 y es el único caso exitoso de la historia de una lengua revivida. No obstante presenta grandes divergencias en la morfología, sintaxis y fonética respecto al hebreo bíblico, por la influencia del judeo-alemán (yiddish).

Filiación lingüística

El hebreo pertenece al grupo noroccidental de las lenguas semíticas y al subgrupo cananeo, que incluye también al fenicio-púnico, al moabita y al amonita.

Al otro subgrupo de las lenguas semíticas noroccidentales pertenece el arameo, que a su vez comparte similitudes evidentes con el hebreo y el fenicio. Posiblemente, algunas variedades de fenicio y algunas de hebreo fueran mutuamente inteligibles en un alto grado.

La palabra hebreo (ivrît) no fue usada en la lengua hasta el período asirio. En la Biblia se menciona «la lengua de Canaán» en Isaías 19:18.«En aquel tiempo habrá cinco ciudades en la tierra de Egipto que hablen la lengua de Canaán» (Isaías 19:18). Pero en II Reyes 18: 26, 28 hay una referencia específica a la lengua hebrea (mencionada en el texto sagrado como yehûdît, es decir, la «lengua judía» o «lengua de Judea») durante el período asirio. El Libro de Nehemías también recuerda que los jerosolimitanos hablaban yehûdît.«Vi también en aquellos días que algunos judíos se habían casado con mujeres de Asdod, Amón y Moab; y la mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod o las de otras naciones, pero no sabían hablar la lengua de los judíos» (Nehemías 13:24-25). El Libro de Isaías y el Segundo Libro de Crónicas se refieren al hebreo como «la lengua de Judá».Isaías 36:11, 13; 2 Crónicas 32:18 .

El hebreo bíblico y el fenicio tienen varias características en común, como la similitud entre algunas palabras cananeas que aparecen en las cartas de Amarna desde el

Para algunos, las palabras en Deuteronomio 26:5, «un arameo a punto de perecer fue mi padre» podrían ser indicio de que algunos ancestros de los israelitas hablasen arameo y que luego adoptaran la lengua de los cananeos, que más tarde se conocería como hebreo.

Sin embargo, no se puede asegurar que ese pasaje transmita información relevante sobre historia lingüística.

Con todo, las afinidades del hebreo con la lengua cananea podrían ser explicadas sobre la hipótesis de que los israelitas y sus ancestros ya hablaban una lengua fuertemente relacionada con aquella de los cananeos.

Historia derecha|miniatura|220px|El dintel de Shebna, perteneciente a la tumba de un servidor real.Siloé, miniatura|Rollo del Mar Muerto: Profecía de Habacuc, Qumran, c. 75 a. C.

El hebreo es una lengua con tres milenios de historia escrita. Los orígenes de la tradición hebraica se remontan a la Torá. En un período tan extenso, la lengua ha sufrido diversos procesos de cambio lingüístico. El hebreo antiguo y el hebreo moderno son lenguas emparentadas, pero tienen diferencias significativas en su pronunciación, gramática y léxico.Análogamente, el latín y las diferentes lenguas románicas son idiomas emparentados, pero difieren en un número de aspectos, de modo tal que los hablantes de las últimas no necesariamente llegan a comprender el latín sin previo aprendizaje del mismo.

Clasificaciones según etapas históricas Considerando los períodos en que la lengua hebrea se usó y desarrolló, se aprecian diferencias entre el antiguo hebreo hablado de la Antigüedad y el hebreo moderno surgido a partir de su renacimiento, entre los siglos y .

En muchas cuestiones, las dos formas difieren notablemente; en particular el hebreo moderno, que cuenta con numerosos préstamos de otras lenguas, lo que propicia que los israelíes sean muy tolerantes con los acentos extranjeros. En cierta medida, la gramática −relativamente sencilla−, del hebreo moderno facilita su aprendizaje.

Existe una clasificación adicional que distingue tres principales períodos históricos del hebreo premoderno:

Hebreo antiguo Hebreo bíblico o clásico.Hebreo clásico , Cafetorah.com, 2011 (consultado 6 de julio de 2015). Hebreo mishnaico.Hebreo mishnáico , Cafetorah.com, 2011 (consultado 6 de julio de 2015). Hebreo medieval. Hebreo medieval, Cafetorah.com, 2011 (consultado 6 de julio de 2015). Hebreo moderno

Hebreo antiguo miniatura|Codex Aleppo La estela de Tel Dan, escrita en hebreo a mediados del , conmemora las victorias del rey sirio Hazael sobre Joram, hijo de Acab, rey de Israel, sobre Ocozías, hijo de Joram, rey de Judá, de la dinastía de David. Es la mención escrita más temprana respecto a esta dinastía.

Dado que el hebreo antiguo se usó durante casi catorce siglos, sufrió varios cambios, por lo que el hebreo más antiguo difiere en ciertos aspectos del más tardío. Una periodificación aproximada del antiguo hebreo es la siguiente:

Hebreo bíblico arcaico, del al , correspondiendo con el período monárquico, hasta el exilio en Babilonia. Hebreo bíblico tardío, del al , que corresponde con la dominación persa. Hebreo de los rollos del mar Muerto, registrado entre los siglos y el , correspondiendo con el período helenístico y romano, anterior a la destrucción del templo de Jerusalén. Es la variante usada en los manuscritos del Mar Muerto (Qumrán). Hebreo de la Mishná, testimoniado entre los siglos y -.

El hebreo dejó de hablarse alrededor del , aunque siguió utilizándose en la literatura y, sobre todo, en la liturgia y en contextos académicos. En Palestina, fue sustituido como lengua hablada principalmente por el arameo. En cuanto a la diáspora judía, destacan históricamente dos lenguas comunes: el yiddish de los judíos asquenazíes (del centro y este de Europa) y el ladino o judeoespañol de los sefardíes, procedentes de la península ibérica.

Hebreo moderno thumb|Eliezer Ben-Yehuda (1858-1922), de origen ruso, se obstinó en revivir el hebreo para favorecer la homogeneización e impulsar el nacionalismo israelí. Su hijo Itamar fue el primer hablante nativo de hebreo moderno.

El surgimiento el hebreo, como lengua moderna, inició con los trabajos, de Eliezer Ben-Yehuda, sionista de la Rusia zarista que se unió al Movimiento Nacional Judío, germen del Movimiento Sionista, y emigró en 1881 a la Palestina otomana. Motivado por los ideales de renovación y el rechazo del estilo de vida judío de la diáspora que lo rodeaba, Ben-Yehuda desarrolló una nueva lengua que los israelíes pudieran utilizar para la comunicación diaria.

Aunque al principio su trabajo fue despreciado, la necesidad de una lengua común comenzó a ser entendida por muchos. Pronto se formaría el Comité de la Lengua Hebrea, que más tarde se convertiría en la Academia de la Lengua Hebrea, una organización que existe hasta el . Los resultados de su trabajo y del comité se publicaron en un diccionario (La Kompleta Vortaro de la Hebrea Antikva kaj Moderna).

La obra de Ben-Yehuda encontró finalmente un terreno fértil y, para inicios del , el hebreo se fue adoptando por algunas poblaciones judías como idioma principal, tanto en los territorios de la palestina turca, como en el movimiento sionista en la diáspora.

Debido a que, hasta ese momento, la lengua hebrea era una lengua muerta de tipo litúrgico, su renacimiento como lengua materna se vio influenciado por el sustrato europeo de las lenguas de las diferentes comunidades que lo fueron adoptando, perdiéndose las faringales y algunas fricativas.

Sin embargo, algunos de estos fenómenos se vieron parcialmente revertidos, por influencia de las olas migratorias de judíos provenientes de países árabes, a partir de 1948. En cuanto a la estructura gramatical, el papel del hebreo como lengua vehicular en Israel dio lugar a nuevos usos no presentes en la variante bíblica.

Fuentes miniatura|170px|Calendario agrícola de Gézer, con caracteres hebreos arcaicos, Museo de Israel. Aunque la principal fuente para el hebreo clásico es la Biblia, también se puede encontrar en varias inscripciones de la Antigüedad.Como es posible corroborar a través de los numerosos ejemplos preservados en el Museo de Israel en Jerusalén. Entre las principales, destacan:

El Calendario de Gézer (), una lista de meses definidos por el trabajo agrícola característico realizado en ellos; las inscripciones Kuntillet 'Ajrud y Khirbe el-Qom (de finales del o principios del ), que mencionan a Yahveh y a su Asherah. Los Ostraka de Samaria () que recoge pagos de vino, aceite, etc.. La inscripción del túnel de Siloé (finales del ), encontrada en el túnel construido por Ezequías bajo la ciudad de David para llevar agua del manantial de Gihon hasta la Reserva de Siloam. Las inscripciones en las Ostraka de Lachish (principios del ) con mensajes militares antes de la invasión babilónica. El Óstraco de Arad (del mismo periodo), que recoge las provisiones suministradas a los soldados. La Estela de Mesha (c. 830 a. C.), en la que el rey moabita Mesha se jacta de sus victorias sobre los israelitas, cuyo contenido está redactado en un lenguaje prácticamente idéntico al hebreo bíblico.

Aspectos dialectales históricos Hay evidencia de que el hebreo antiguo no era una lengua homogénea, sino que existía diversidad dialectal entre grupos de israelitas. documenta las diferencias en la pronunciación de la palabra «shibboleth», que servía para distinguir a los efraimitas de los galaaditas.

Así mismo, en los versículos 10 y 7 del cántico de Débora (), aparece el masculino plural acabado en -în y la partícula relativa sa-, de origen septentrional; frente a las formas -îm y aser, presentes en el dialecto de Judea.

Otras diferencias entre el hebreo del norte y del sur, se observan en la segunda persona del singular femenino del pronombre y en el sufijo pronominal. El relato del libro II Reyes (en el que el aparece el profeta del norte Elisha) ha retenido también rasgos presentes en algunas inscripciones septentrionales.

Por ejemplo, la palabra hebrea para casa: bayit, que en las inscripciones norteñas se expresa como bt, pronunciado probablemente [bet]; o la palabra «año», expresada como st, en contraste con el sureño snh. Asimismo, el libro de Oseas contiene dificultades lingüísticas y textuales, algunas de las cuales pueden explicarse como reflejo del dialecto norteño del profeta.

Evolución histórica miniatura|Arte judío. Marianos y Janina, Mosaico bizantino de la Sinagoga Beit Alfa, . La composición incorpora los doce motivos del zodíaco por ser coincidentes con los doce meses del calendario hebreo.R. Errell y D. Pegaz: «The floor mosaic of the ancient Bet Alpha synagogue showing an allegorical illustration of the sun surrounded by the twelve signs of the Zodiac» (Israeli Postage Stamp Catalog). La presencia del motivo central del sol tiene aquí una justificación de orden astronómico (y no religioso).En astronomía, el zodiaco (del griego «zoon-diakos» que significa rueda de los animales) es una banda que circunda la esfera celeste y que es lo suficientemente ancha para contener al sol. Las cuatro figuras de las esquinas representan los cuatro hitos del año,En hebreo, תקופות—Tkufot. solsticios y equinoccios, nombrados en hebreo según el mes en que cada uno de ellos ocurre: Tishrei, [Tevet], Ni[san] y Tamuz. Kibutz Beit Alfa, Israel.