miniatura|Autorretrato de Diego Velázquez, detalle de Las Meninas, (1656).
Con casi 4900 obras, la sección de pintura española del Museo del Prado no solo es la más completa y nutrida de la institución, de cuyos fondos constituye el núcleo central, sino que además representa la colección más importante numérica y cualitativamente que de esta escuela existe en el mundo.
Historia
thumb|La condesa de Chinchón, de Goya, una de las incorporaciones más importantes a la colección de pintura española del Prado en las últimas décadas. La colección abarca cronológicamente desde el Románico, con murales del , hasta los primeros años del , siendo sus dos grandes puntales Diego Velázquez y Francisco de Goya. Del primero posee 48 cuadros, de los pocos más de 120 catalogados, mientras que del aragonés tiene un total de ciento treinta y tres pinturas,Aunque en el artículo de la Enciclopedia figuran ciento treinta y seis, cuatro de las que en él aparecen como autógrafas posteriormente se ha llegado a la conclusión de que se trata de copias: P03254, P07105, P07106 y P07107. algunas de autoría discutida, a las que suman otras tres recibidas en depósito, siendo el artista más extensamente representado en la colección.
Entre las últimas adquisiciones que han enriquecido la colección española destacan las compras de La condesa de Chinchón, de Goya (2000), y Ferdinando Brandani, de Velázquez (2003). Por otro lado, las dos mayores debilidades de la colección, la pintura medieval y los bodegones, han sido paliadas en parte en los últimos tiempos, especialmente la segunda, gracias principalmente en el caso de la primera a la donación Várez Fisa (2013) (a la que se une el depósito por el duque del Infantado del retablo de los Gozos de Santa María), y la otra a la compra parcial de la colección Naseiro (2006), a la que se suman algunas adquisiciones puntuales que han permitido incorporar a importantes bodegonistas hasta entonces ausentes, como la del Bodegón de caza, hortalizas y frutas, de Sánchez Cotán (1991),De Cotán había con anterioridad otra obra, pero no un bodegón sino un retrato: Brígida del Río, la barbuda de Peñaranda (P03222). y la del Bodegón con granada y uvas, de Juan de Zurbarán (2015), así como reforzar subgéneros pobremente representados, como el de los bodegones con figuras del (Vendedores de frutas, de Jerónimo Jacinto Espinosa (2008), La gallinera, de Alejandro de Loarte (2011), o Pícaro de cocina, de Francisco López Caro (2015, donación Arango)). No obstante, aún hay asignaturas pendientes, ya que el museo sigue sin contar con ninguna pintura de este género de dos importantes representantes del mismo en España, Antonio de Pereda y Andrés Deleito, ni tampoco con ninguna vanitas. De Pereda hubo la posibilidad de comprar en 1997, cuando todavía se disponía de fondos del legado Villaescusa, el que posiblemente sea su mejor bodegón (actualmente en la colección Arango), pero la operación fue desestimada debido al alto precio solicitado.
Pintura medieval y del Primer Renacimiento
miniatura|Cristo bendiciendo, 1494-1496, de Fernando Gallego. Legado Pablo Bosch. Los fondos del museo arrancan en el románico, con las pinturas murales de la ermita de la Vera Cruz de Maderuelo (Segovia), del . A ellas se suman seis fragmentos de las pinturas murales de la ermita de san Baudelio de Berlanga (Casillas de Berlanga, Soria), que el Metropolitan dejó en depósito indefinido en 1957, a cambio del ábside de la iglesia de san Martín de Fuentidueña (Segovia). El montaje actual, inaugurado en 2010 y de cuya parte arquitectónica se ocupó Rafael Moneo, evoca los espacios en los que ambos conjuntos se encontraban en origen.
Incluyen igualmente pintura gótica, desde maestros anónimos a autores como Juan Rodríguez de Toledo, Nicolás Francés, Pedro Berruguete y los hispano flamencos Juan Sánchez, Diego de la Cruz, Juan de Flandes y Fernando Gallego y en el ámbito de la Corona de Aragón Jaume Serra, Lluís Borrassà, Jaume Huguet, Pere Lembrí, Miguel Ximénez, Bartolomé Bermejo, Martín Bernat, Rodrigo y Francisco de Osona, Joan Reixach y Louis Alincbrot.
miniatura|izquierda|La Adoración de los pastores, tela que el Greco ejecutó para el enterramiento de su propia familia en la iglesia del monasterio de Santo Domingo el Antiguo de Toledo, considerada su última obra maestra. El Pleno Renacimiento español está representado por Pedro Machuca, Juan de Juanes, Fernando Yáñez de la Almedina, Juan Correa de Vivar, Navarrete el Mudo y Jerónimo Vallejo Cósida.
Por su parte, del manierismo hay piezas de Blas de Prado, Gabriel de Cárdenas Maldonado y, especialmente, Luis de Morales y el Greco. De ambos posee la colección más extensa de cuantas existen. Del cretense tiene concretamente treinta y cuatro obras, entre las que figuran dos ejemplos de su etapa italiana, La huida a Egipto y La Anunciación (versión de 1570-1572); y varias de las obras capitales de su producción española: La Trinidad, El caballero de la mano en el pecho y la Adoración de los pastores (versión de 1612-1614).
El período de mayor brillantez de la pintura española, el Barroco, cuenta con excelentes ejemplos de prácticamente todos los autores y géneros del momento, como Zurbarán, Ribera, Murillo, Juan de Valdés Leal, Juan Bautista Maíno, Alonso Cano, Carreño, Ribalta, José Antolínez, Antonio de Pereda, Francisco Rizi, Herrera el Mozo, y, por encima de todos ellos, el gran maestro de la pintura hispana, Velázquez, el «rey» del museo en palabras del crítico francés del XIX Athanase-Louis Torterat, conde Clément de Ris, del que se expone una colección sin parangón en el mundo, integrada por la mayoría de sus obras maestras.
thumb|Carlos III comiendo ante su corte. Luis Paret, c. 1775. Adquirida con fondos del legado del conde de Cartagena. Del siglo de la Ilustración destaca la muy amplia colección de Goya, el pintor más extensamente representando en el museo.
Relevantes son también los bodegones de Luis Meléndez y la variada colección de Luis Paret, considerado el mejor pintor español de estilo rococó.
De Agustín Esteve se cuenta desde 2017 con el mejor retrato de los conocidos de su mano, el Retrato de Manuela Isidra Téllez-Girón, futura duquesa de Abrantes, adquirido con fondos aportados por Óscar Alzaga.
thumb|Doña Isabel la Católica dictando su testamento, de Eduardo Rosales, uno de los grandes hitos de la colección decimonónica del museo. La colección de pintura del siglo XIX está delimitada por las figuras de Goya y Picasso. Con algunas excepciones, se considera que forman parte de ella las obras de los autores fallecidos a partir de 1828, año de la muerte del fuendetodino, mientras que las de aquellos nacidos a partir de 1881, año del alumbramiento del malagueño, fueron adscritas al MNCARS por el Real Decreto 410/1995, de 17 de marzo. El Catálogo general de pintura del siglo XIX en el Museo del Prado, de 2015, recogía un total de dos mil seiscientos noventa registros, incluidos los exiguos fondos de escuelas extranjeras.
El proceso de puesta en valor de esta colección culminó con la apertura en octubre de 2009 de doce salas en el Edificio Villanueva, que acogían ciento setenta y seis piezas de este periodo (incluidas algunas de artistas de otros países). Una de las salas es rotatoria, la 60, designada inicialmente «Sala de presentación de colecciones del siglo XIX» y desde 2026 «Almacén abierto»,No obstante, aunque la sala 60 está dedicada generalmente a mostrar pintura del XIX del museo, en ocasiones ha sido designada para exponer otro tipo de obras, como estampas japonesas (ukiyo-e) o estuches del Tesoro del Delfín de los fondos del Prado, o incluso La acróbata de la bola, de Picasso, del Museo Pushkin. salvo durante un breve período tras la reordenación que se hizo en 2021, en que fue una sala más de la colección permanente. Aunque es común que se repita que se muestran por primera vez desde 1896 integradas con el resto de la colección, lo cierto es que desde 1904, en que ingresó el legado Errazu en el Museo del Prado, el Prado siempre exhibió pinturas españolas del en el contexto de su colección. Junto a Goya se expuso tradicionalmente obra de Vicente López y existió una sala destinada a pinturas de la familia Madrazo (José, Federico y Raimundo), los Esquivel (Antonio María y Carlos) y Ferrant, entre otros. Solo durante doce años, los que mediaron entre el cierre del Casón y la apertura de las salas en el Edificio Villanueva (1997-2009), la pintura del quedó invisible en las salas del Prado (con la excepción de la exposición inaugural de la ampliación, en 2007).
Pintores representados (lista no exhaustiva)