thumb|right|Catedral de Puebla.|253x253px El arte barroco en Nueva España — también denominado como barroco novohispano—, permitió a los artistas novohispanos experimentar en la creación de formas expresivas, contrastantes y realistas, creando manifestaciones artísticas que tuvieron una gran aceptación entre la sociedad novohispana. Destacan, por una parte, esculturas talladas y policromadas que además de mostrar las habilidades técnicas de los artesanos, reflejan la expresividad y los contrastes de color propios del barroco novohispano. Dos columnas que formaron parte de algún retablo, muestran los rasgos característicos de las modalidades del barroco en la arquitectura novohispana: la columna salomónica, desarrollada a partir de mediados del y el estípite que comenzó a difundirse a partir de los primeros años del XVIII

Una maqueta de la Catedral de Puebla, representa la magnificencia de las obras arquitectónicas de Nueva España. Un libro de coro, acompañado de un clavicordio del , destacan la importancia que tuvo la música para la sociedad novohispana del periodo barroco en México.

Pintura En la pintura hay grandes artistas, cuyas obras se encuentran en museos, como el Museo Nacional del Virreinato en Tepotzotlán, el Museo de El Carmen, en San Ángel, Ciudad de México, el Museo de Santa Mónica en Puebla, en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, entre otros lugares.

Los pintores que más destacan fueron: 214x214px|thumb|right|Santa Gertrudis la Magna, retrato por Miguel Cabrera. Miguel Cabrera Juan Correa Cristóbal de Villalpando Simón Pereyns Juan Rodríguez Juárez Baltasar de Echave Orio

Cada quien tenía un estilo, Miguel Cabrera era muy solicitado en su estudio, donde llegaban peticiones de cuadros para conventos, iglesias, palacios, casas de nobles y más.

Miguel Cabrera

Miguel Cabrera, que nació en 1695, quizás en la ciudad de Antequera, en el valle de Oaxaca, se convirtió en un símbolo importante del arte colonial. Llegó a la capital del virreinato en 1719 y en unos cuantos años llegó a ser el más prolífico de los artistas de su época. Su obra fue de calidad desigual. Entre sus óleos hay obras maestras, pero también telas mediocres. Lo anterior se debe a que, para cumplir con los numerosos encargos, creó un gran taller del que salieron cuadros por centenares. Aunque muchos de estos trabajos llevaban su firma, muy pocos en realidad fueron pintados por él. De su vasta obra destacan una Sagrada Familia y una Crucifixión, realizadas para la catedral de México, y un conocido retrato de Sor Juana Inés de la Cruz, realizado en 1750. Cabrera murió en 1768.

Cristóbal de Villalpando

251x251px|thumb|left|La Asunción de la virgen, sacristía del Templo de Santa Prisca en Taxco por Miguel Cabrera.

Cristóbal de Villalpando, sus primeros trabajos localizados se remontan al año de 1675 en el retablo mayor del convento franciscano de San Martín de Tours de Huaquechula donde se encuentran 17 pinturas suyas; sin embargo no debe tomarse esa fecha como el inicio de su trayectoria artística. Aunque no se tiene la certeza, se puede inferir que el pintor nace en Ciudad de México en el año de 1649. Poco es lo que se conoce acerca de su infancia y adolescencia, siendo los primeros datos conocidos la fecha de su boda en el año de 1669 (de donde se hace un cálculo de su fecha de nacimiento de acuerdo a la edad que podría tener al momento de contraer nupcias). Se casa con María de Mendoza con quien tendría cuatro hijos.

Sin lugar a dudas, Villalpando fue uno de los pintores de Ciudad de México más destacado durante los últimos años del , prueba de ello es el ciclo de pinturas triunfalistas que le fueron encargadas por el cabildo de la Catedral de México, para decorar los muros de la sacristía de dicho templo. Los lienzos que ejecutó para esa ocasión fueron: El triunfo de la Iglesia católica, El triunfo de san Pedro, El triunfo de san Miguel (conocido como La mujer del Apocalipsis) y La aparición de san Miguel en el Monte Gargano. Lamentablemente y a causa quizá de fallas tectónicas en las bóvedas del edificio, Villalpando no pudo concluir el ciclo de seis lienzos, mismos que completó Juan Correa.

Con motivo de la interrupción de los lienzos catedralicios mexicanos, Villalpando se trasladó a Puebla de los ángeles, ciudad donde asimismo intervino en la Catedral. Allí realizó el óleo conocido como Glorificación de la Virgen, en la bóveda de la Capilla de los reyes, ubicada en el testero del templo metropolitano. También es digno de mención la cantidad de obra suya que se encuentra en el templo de la Profesa en Ciudad de México. Fue reconocido por el gremio de pintores como un elemento importante, y en un par de ocasiones encabezó la agrupación. Llegó a la vejez siendo un personaje renombrado y aún realizó algunos encargos en la última década de su vida. Se reconoce la influencia estilista en generaciones posteriores. Es considerado uno de los últimos autores de la pintura barroca novohispana, posterior a su muerte y a lo largo de todo el , toda la plástica novohispana tomaría un camino distinto.

Juan Correa

Juan Correa, pintor novohispano, estuvo activo entre 1676 y 1716. Su pintura abarca temas religiosos tanto como profanos. Se considera que una de sus mejores obras es la Asunción de la Virgen de la Catedral de Ciudad de México; varias de sus obras de tema Guadalupano, llegaron a España; también pintó temas Guadalupanos en Roma (1669).

Simón Pereyns

Mientras estaba en prisión, pintó un cuadro llamado “La Virgen del Perdón”, para que se le perdonara la condena. Salió libre y donó el cuadro al Arzobispo de México, de quien sus sucesores mandarían ponerlo en el Retablo o Altar del Perdón, en la Catedral Metropolitana.

Escritura y filosofía miniaturadeimagen|Universidad de San Carlos en Guatemala. Uno de los principales centros de estudios superiores en Centroamérica. Para los poemas y escrituras hay una amplia variedad de personajes. Durante el Barroco, la literatura española y la de Nueva España comenzaron a parecerse más entre ellas. Muchos grandes autores españoles pretendían viajar a América, como Cervantes o San Juan de la Cruz, aunque no lo lograron por diversos motivos. Sí lo hicieron, en cambio, escritores como Tirso de Molina o Juan de la Cueva.

Estilísticamente, la literatura barroca tenía como rasgo principal el contraste, las paradojas y contradicciones en el lenguaje y las temáticas utilizadas.

Igualmente, eran muy frecuentes los juegos de palabras, los anagramas, los símbolos o los emblemas. Esta un estilo literario con una gran presencia de la exageración.

Sor Juana Inés de la Cruz

Sor Juana Inés de la Cruz, quien nació en San Miguel Nepantla, el día de 12 de noviembre de 1651 y muerta en la Ciudad de México el 17 de abril de 1695, fue una de las más grandes escritoras, durante el Siglo de Oro. Comenzó su pasión por las letras desde niña, pero por ser mujer, no pudo ingresar a la universidad, por lo que ella dijo “disfraz de monja”, de tal manera podría, escribir sus poesías, conciertos, sonetos, décimas y libros. Entró primero con las carmelitas, pero por su disciplina decidió cambiarse con las Jerónimas en el Convento de San Jerónimo, actual Universidad del Claustro de Sor Juana.

200px|thumb|right|Sor Juana Inés de la Cruz, retrato por Miguel Cabrera. Por mencionar algunas obras, Redondillas, Al que ingrato me deja, Amor es más laberinto, Los empeños de una casa, Primero sueño, y una de las famosas Respuesta a Sor Filotea de la Cruz. De conciertos, se puede mencionar un poema convertido en villancico, llamado Ah de las mazmorras, entre otros más. Estuvo al borde de la condena por la Inquisición Española, ya que en aquel tiempo se pensaba la mujer no estaba hecha para filosofar. Se presume una relación lésbica entre Sor Juana y la Virreina María Luisa Manrique de Lara y Gonzaga. También, de manera anacrónica, se dice fue feminista, por sus acusaciones contra hombres, y poemas, como los antes mencionados: Redondillas y Al que ingrato me deja.

Al final Sor Juana, se retiró de las letras para dedicarse a sus labores como religiosa. Categorizada por una frase célebre “yo, la peor de todas”. En 1695 una epidemia de la Peste afecta la capital de la Nueva España, incluyendo el Convento de San Jerónimo. Sor Juana ayudaba a cuidar a las enfermas, por lo que cayó contaminada.

Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza

Otro personaje que cabe resaltar es Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza, nacido en Taxco al año de 1581 y finado en Madrid el 4 de agosto de 1639 fue un escritor novohispano del Siglo de Oro que cultivó distintas variantes de la dramaturgia. Entre sus obras destacan la comedia La verdad sospechosa, que constituye una de las obras claves del teatro Barroco hispanoamericano, comparable a las mejores piezas de Lope de Vega o Tirso de Molina. Las notas sobre la infancia de Juan Ruiz de Alarcón son escasas. Nació en Taxco, una localidad que actualmente forma parte del estado de Guerrero. Se sabe que su abuelo materno era judío y que su abuelo paterno era hijo de un sacerdote de La Mancha y una esclava mora. Todo indica que provenía de una familia bien relacionada con la nobleza castellana. Estudió, de 1596 a 1598, en la Real y Pontificia Universidad de México. Hacia 1600 debió partir a la Universidad de Salamanca, gracias a la capellanía de Gaspar Ruiz de Montoya, donde aprendería derecho civil y profundizaría en el derecho canónico. Durante su estancia en Salamanca, Alarcón comenzó a destacar como autor de piezas dramáticas y ensayos. Para 1606 marchó a Sevilla con el propósito de ejercer como litigante en asuntos mercantiles y canónicos. Allí conoció a Miguel de Cervantes Saavedra, quien influiría posteriormente en sus obras, como La cueva de Salamanca y El semejante a sí mismo. 150px|thumb|right|Juan Ruiz de Alarcón.

En los primeros meses de 1607 decidió regresar a Nueva España. Dos años después obtuvo el título de licenciado en derecho y opuso, sin éxito, a varias cátedras. A su llegada a Madrid, comienza la etapa más fructífera de su producción literaria. Sus primeras obras en representarse fueron Las paredes oyen y Los pechos privilegiados, ambas con moderado éxito. Pronto fue conocido en el círculo literario madrileño, aunque nunca estableció vínculos profundos con ninguno de sus integrantes. Por el contrario, se ganó la enemistad de otros. Se conservan muchas redondillas satíricas y alusiones disfrazadas a Alarcón, quien siempre fue ridiculizado por su físico —era jorobado— y por su origen americano. El, por su parte, respondió a la gran mayoría de los ataques hacia su persona y nunca dejó de escribir. Se ha planteado una hipótesis sobre la posible colaboración de Ruiz de Alarcón y Tirso de Molina, uno de los más famosos literatos de su tiempo y quien más influyó en su obra. No existen pruebas escritas sobre la colaboración de ambos, aunque se supone que, por lo menos, dos de las comedias de Tirso, publicadas en la Segunda parte (Madrid, 1635), pertenecen a Alarcón.

Con la subida al trono de Felipe IV, en 1621, el teatro cobró una gran importancia en la corte real. Alarcón pronto entabla una ventajosa amistad con el yerno del poderoso Conde-Duque de Olivares, Ramiro Felipe de Guzmán, a cuya sombra creció aún más como poeta. Entre 1622 y 1624 escribe La amistad castigada, El dueño de las estrellas y la gran mayoría de sus obras teatrales. Desde 1625 había servido en el Consejo de Indias, gracias a la intercesión de su amigo Ramiro Felipe de Guzmán. Durante los primeros meses de 1639, la salud de Alarcón comenzó a deteriorarse. Dejó de asistir a las reuniones del Consejo de Indias y fue sustituido en su cargo de relator. En agosto dictó su testamento, donde consigna todas sus deudas y deudores. Murió la mañana del 4 de agosto y fue enterrado en la parroquia de San Sebastián.

Carlos de Sigüenza y Góngora

200px|thumb|Carlos de Sigüenza y Góngora.