miniaturadeimagen|derecha|300px|Energías renovables, base de una economía baja en carbono. En el sentido de las agujas del reloj, aerogeneradores, central geotérmica, central hidroeléctrica y paneles solares fotovoltaicos

La economía baja en carbono, también conocido en la literatura como desarrollo bajo en carbono, se define como una economía cuyas actividades y servicios producen bajas emisiones en gases de efecto invernadero.En 2008, el entonces existente Consejo Europeo de Energía Renovable definía a la economía baja en carbono como una economía «donde se crean y utilizan sustitutos bajos en carbono para los combustibles fósiles, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero significativamente, al mismo tiempo que se asegura el crecimiento económico y el desarrollo y la mejora del bienestar humano a nivel global».Teske, Sven & Schäfer, Oliver & Zervos, Arthouros & Béranek, Jan & Tunmore, Stephanie & Krewitt, Wolfram & Simon, Sonja & Pregger, Thomas & Schmid, Stephan & Crijns-Graus, Wina & Blomen, Eliane. (2008). energy[r]evolution - A sustainable global energy outlook.

El concepto apareció en la literatura académica en el 2003 y fue paulatinamente aceptado en el ámbito de la política pública.La transición hacia una economía baja en carbono se propone como una forma de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que producen el cambio climático y alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, de limitar el aumento de la temperatura por debajo de los 1.5° C.

Para alcanzar una economía baja en carbono, la literatura académica sugiere una serie de medidas vinculadas a mejorar la eficiencia energética, la transición hacia las energías renovables, y la mejora en los sistemas de captura de carbono.Este proceso de conversión se conoce como descarbonización.

Instrumentos para reducir los Gases de Efecto Invernadero Energías renovables La transición hacia fuentes de energía renovable es fundamental para reemplazar los combustibles fósiles, principales responsables de las emisiones de CO2. Si bien, antes de 2010 padecía el problema de ser más costosa que la energía de fuentes convencionales, en 2023, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), el coste de las renovables cayó entre 2010 y 2022 y la electricidad procedente de fuentes solares y eólicas es, actualmente, competitiva frente a la obtenida a través de combustibles fósiles.

Aunque la energía fotovoltaica y la eólica siguen presentando el problema de su variabilidad, se puede paliar con un adecuado mix de centrales termosolares, centrales térmicas de biomasa o centrales hidroeléctricas reversibles. La variabilidad de las energías renovables también se puede manejar adecuadamente con sistemas de inteligencia artificial combinados con baterías.

Gracias a la reducción de costos y a la preocupación por el cambio climático, la inversión en fuentes renovables y la producción de energía a través de ellas han crecido significativamente en los últimos tiempos.Renewables investments seen over $114b in 2007, ABC News, 9 de diciembre 2007. En 2018, el presidente de la compañía eléctrica española, Iberdrola, estimóen 20 billones de dólares norteamericanos las inversiones necesarias de 2019 a 2044 para la completa descarbonización de la economía mundial. Además, independientemente del efecto en la biosfera de las emisiones de GEI, el problema creciente del pico petrolero también se ha esgrimido como un motivo suficiente para una transición a una economía baja en carbono.

Según IRENA, las economías del mundo deben incorporar una media de 1000 GW de electricidad renovable anualmente hasta 2030 para alcanzar el objetivo de limitar el aumento de temperatura del planeta a 1,5 °C.

Eficiencia energética Paralelamente, la mejora de la eficiencia energética en edificios, vehículos o procesos industriales se ha convertido en otro pilar fundamental para conseguir una economía baja en carbono. Según datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicados en 2023, en las últimas dos décadas las mejoras en eficiencia energética han reducido a la mitad las emisiones de CO2, y se estima que hasta 2030 evitarán la emisión de alrededor 10 Gt/año de CO2.

La mejora de la eficiencia energética afecta a todos los sectores, incluyendo la construcción de edificios más eficientes, mejora de estándares de eficiencia de maquinaria industrial y electrodoméstico, y el fomento de prácticas de consumo de energía más eficiente en hogares y empresas.

Captura y almacenamiento de carbono Las CAC, o CCS por su nombre en inglés, son un conjunto de tecnologías que permiten capturar el dióxido de carbono de las emisiones industriales y almacenarlo de forma segura, habitualmente en formaciones geológicas subterráneas. Esta tecnología se encuentra aún en fase de desarrollo y los costos que conlleva, especialmente la captura de emisiones, son elevados. Las CAC pueden utilizarse para capturar el CO2 de centrales eléctricas, industria y otras fuentes de emisiones.

En 2023, la capacidad mundial de captura de carbono se sitúa alrededor de los 50 Mtpa.

Movilidad sostenible La movilidad sostenible es uno de los instrumentos fundamentales para alcanzar una economía baja en carbono, ya que el transporte es uno de los sectores económicos que genera más emisiones de GEI.

Según La Asociación Internacional para la Defensa del Transporte Sostenible y Bajo en Carbono, si queremos alcanzar el objetivo de no sobrepasar los 1,5° de calentamiento global, es necesario una reducción del 59% de las emisiones de gases de efecto invernadero liberados por el transporte.

Para reducir las emisiones de GEI del sector transporte, se están adoptando diferentes estrategias como fomentar el uso de modos de transporte más eficientes y menos contaminantes, mejorar la eficiencia energética de vehículos o reducir la demanda global de transporte mediante el desarrollo de políticas de planificación urbana que promuevan la proximidad y accesibilidad.

Políticas y legislación

Las políticas y la legislación son fundamentales para la transición a una economía baja en carbono. Estas medidas pueden ayudar a incentivar la inversión en energías renovables, la eficiencia energética y otras tecnologías y prácticas bajas en carbono.

Los objetivos climáticos son un compromiso político que establecen un límite para las emisiones de gases de efecto invernadero. Estos objetivos pueden ser vinculantes o no vinculantes, y pueden establecerse a nivel nacional, regional o internacional.

Uno de estos documentos de compromiso a nivel mundial es el Acuerdo de París, adoptado por 196 partes durante la COP21, en 2015, y que entró en vigor en noviembre de 2016. El objetivo de este tratado es limitar el calentamiento global muy por debajo de 2°, preferiblemente a 1.5° Celsius, en comparación con los niveles preindustriales.

En términos regionales, la Ley Europea del Clima presenta el compromiso vinculante para todos los estados de la Unión Europea de alcanzar la neutralidad climática en 2050, así como un objetivo intermedio de reducir las emisiones en un 55% de 2018 a 2030.

El precio del carbono también es un mecanismo que se ha demostrado eficaz en la lucha contra las emisiones de carbono y pueden ayudar a reducir las emisiones al encarecer los combustibles fósiles y hacer que las energías renovables puedan ser más competitivas.

En la Unión Europea, el Régimen de Comercio de Emisiones, creado sobre la base del principio “el que contamina paga”, permite a las empresas comprar derechos de emisión de gases de efecto invernadero.

Los subsidios y subvenciones para energías renovables son otras medidas de política pública que tienen el objetivo de fomentar el desarrollo de energías renovables frente a las basadas en combustibles fósiles.

Inversión verde y finanzas sostenibles

Las finanzas sostenibles son un enfoque en la gestión y asignación de recursos financieros que busca apoyar la transición hacia una economía baja en carbono. Este enfoque considera los impactos ambientales y sociales de las inversiones, y tiene el potencial de influir significativamente en la mitigación del cambio climático. Las finanzas sostenibles incluyen la inversión en energías renovables y tecnologías bajas en carbono, lo que contribuye al desarrollo de soluciones eco-amigables y al crecimiento económico responsable. Al mismo tiempo, estas prácticas financieras desalientan las inversiones en industrias contaminantes, fomentando una transición hacia sectores más sostenibles.

Concienciación y participación ciudadana

Protestas como el movimiento global “Fridays For Future”, han contribuido a poner el cambio climático en el centro de la agenda política, presionando a los gobiernos para que adopten medidas climáticas más ambiciosas.

Las campañas de concientización sobre el cambio climático son una forma importante de informar a la población sobre el problema del calentamiento global y sus impactos. Estas campañas pueden utilizar diferentes canales, como los medios de comunicación, las redes sociales y la educación.

Otro ejemplo de campañas son las iniciativas como “Compra local”, que promueve el consumo de productos locales reduciendo así las emisiones de GEI asociadas al transporte, y “La hora del planeta”, que invita a los ciudadanos a apagar las luces durante una hora para concienciar sobre el consumo de energía”. Sector primario Agricultura

Los productos alimenticios deben producirse lo más cerca posible de los consumidores finales (preferentemente a poca distancia en bicicleta). Esto reducirá la cantidad de energía basada en carbono necesaria para el transporte de estos productos. Los consumidores también pueden comprar alimentos frescos en lugar de alimentos procesados, ya que procesarlos consume energía. Otra posibilidad de ahorrar energía es tomar el alimento crudo. Hay alimentos, como las frutas, que pueden tomarse crudos sin riesgo para la salud (otros, como la carne, necesitan cocinarse). Se ahorraría energía si la producción y el consumo de alimentos estuvieran organizados de manera que las personas, manteniendo una dieta sana y equilibrada, tomaran un máximo de alimentos crudos.

Además, la mayoría de las instalaciones agrícolas en el mundo desarrollado son mecanizados, debido a la electrificación rural, produciendo importantes ganancias de productividad, aunque también consume mucha energía. Por esa y otras razones (tales como los costes de transporte) en el bajo contenido de carbono, las zonas rurales dependen en gran medida de recursos renovables producidos a nivel local y de la electricidad.

El riego puede ser uno de los principales componentes del consumo energético de una instalación agrícola. En algunas partes de California puede ser hasta de un 90 %.Flex Your Power - Agricultural Sector En una economía de bajas emisiones de carbono, los equipos de riego se mantendrán, e actualizarán continuamente, y los campos utilizarán más eficientemente el agua de riego.

Cultivos Los diferentes cultivos requieren diferentes cantidades de energía de entrada. Por ejemplo: cultivos de invernadero, cultivos de riego y frutales requieren una gran cantidad de energía para mantenerse, mientras que los cultivos en hileras y cultivos de campo no necesitan tanto mantenimiento. Los invernaderos y cultivos de regadío que existen incorporarán las siguientes mejoras de:New Zealand Energy Intensive Business Initiative,

Cultivos de invernadero sistemas de control ambiental condensadores de recuperación de calor tanques de almacenamiento de calor retención de calor utilizando pantallas térmicas combustibles alternativos (por ejemplo, residuos de madera) cogeneración (calor y electricidad)

Cultivos herbáceos de regadío medición de la humedad del suelo para regular el riego variadores de velocidad en las bombas

Ganadería