Un embarazo ectópico (del gr. ἐκ, "fuera", y τόπος, "lugar") (antes, también embarazo extrauterinoEmbarazo ectópico en Manual MAD (Consultado martes, 22 de julio del 2026)) es una complicación del embarazo en la que el óvulo fertilizado o blastocito se desarrolla en los tejidos distintos de la pared uterina, ya sea en la trompa de Falopio (lo más frecuente), en el ovario, en el canal cervical, en la cavidad pélvica o en la abdominal. Cuando el embarazo ocurre en el endometrio del útero se le conoce como embarazo eutópico. Las señales y síntomas incluyen típicamente dolor abdominal y sangrado vaginal, pero menos de 50 % de las mujeres afectadas muestran ambos síntomas. El dolor puede también extenderse al hombro si ha ocurrido sangrado al interior del abdomen. Una hemorragia severa puede llevar a taquicardia, desmayo o choque circulatorio. Con muy raras excepciones, el feto es incapaz de sobrevivir. El embarazo ectópico se produce por un trastorno en la fisiología de la reproducción humana que lleva a la muerte fetal, y es la principal causa de morbilidad fetal y materna en el primer trimestre con 2 o 3 semanas del embarazo.
El feto produce las enzimas que le permiten implantarse en diversos tipos de tejidos y, por tanto, un embrión implantado en otras partes del útero puede causar grandes daños a los tejidos en sus esfuerzos por alcanzar un suministro suficiente de sangre. Un embarazo ectópico es una emergencia médica y, si no se trata adecuadamente, puede poner en peligro la vida de la mujer.
En general, los embarazos ectópicos afectan cada año a menos del 2 % de embarazos en todo el mundo. Factores de riesgo para un embarazo ectópico incluyen la enfermedad pélvica inflamatoria, a menudo debida a una infección por clamidias, fumar tabaco, endometriosis, cirugía tubárica previa, una historia de infertilidad y el uso de tecnología reproductiva asistida. Las mujeres que han tenido previamente un embarazo ectópico se encuentran en un riesgo mucho más alto de volver a tener uno. La mayoría de embarazos ectópicos (90%) ocurren en las trompas de Falopio, y son conocidos como embarazos tubáricos, pero la implantación puede ocurrir también en el cuello uterino, los ovarios, la cicatriz cesárea o dentro del abdomen. La detección de un embarazo ectópico se hace generalmente con pruebas sanguíneas en las que se evalúa la presencia de gonadotropina coriónica humana, así como con ultrasonido. Esto puede requerir que el examen se lleve a cabo más de una vez. Otras causas de síntomas similares incluyen el aborto espontáneo, torsión ovárica y apendicitis aguda.
En los últimos años, la exactitud del diagnóstico del embarazo ectópico se ha incrementado notablemente por la mejoría de la sensibilidad de la determinación de la fracción beta de la hormona gonadotropina coriónica (β-hCG) y por la introducción de la ecografía transvaginal que permiten un diagnóstico precoz.
Aproximadamente la mitad de los embarazos ectópicos se resuelven sin tratamiento. Estos son los llamados abortos tubáricos. El advenimiento del metotrexato para el tratamiento de un embarazo ectópico ha reducido la necesidad de cirugía, pero una intervención quirúrgica sigue siendo necesaria en los casos en que la trompa de Falopio se ha roto o está en peligro de hacerlo. Esta intervención puede ser laparoscópica o mediante una incisión más grande, conocida como laparotomía.
Historia
thumb|200px|Examen pélvico en curso, 1896.
El embarazo ectópico fue descrito por primera vez en el , y hasta mediados del era una patología generalmente fatal. John Bard informó la primera intervención quirúrgica exitosa para el tratamiento de un embarazo ectópico en la ciudad de Nueva York en 1759. La tasa de supervivencia a principios del era muy baja. Un informe demostró que, de un total de 30 pacientes, solo 5 sobrevivieron a la operación abdominal. Curiosamente, la tasa de supervivencia en los pacientes que se dejaron sin tratamiento fue de 1 de cada 3 casos.
Epidemiología
Según estudios, el 1,6 por ciento de los embarazos es ectópico, y de éstos, el 98 por ciento se producen en las trompas de Falopio. Por motivos no demasiado claros, cada vez resultan más frecuentes. Son factores de riesgo: infecciones abdominales previas (enfermedad pélvica inflamatoria), una enfermedad en la trompa de Falopio, un embarazo ectópico previo, ser portadora de DIU, la exposición fetal al dietilestilbestrol o una ligadura de trompas fallida (un procedimiento de esterilización en el que se corta u obstruye la trompa de Falopio), la endometriosis. En los raros casos en que una mujer queda embarazada con un dispositivo intrauterino (DIU) colocado, el riesgo de tener un embarazo ectópico es elevado.
Cuando ocurren, los embarazos ectópicos suelen desarrollarse en una de las trompas de Falopio (embarazo tubárico). Son infrecuentes los embarazos en el canal cervical, en el ovario o en la cavidad abdominal o pélvica. Un embarazo ectópico constituye un riesgo para la vida, por lo que debe ser interrumpido lo antes posible. Según algunas estadísticas, 1 de cada 826 mujeres con embarazos ectópicos muere por complicaciones. En España se estima que el embarazo ectópico constituye aproximadamente el 2,3 por ciento del número total de embarazos.
Etiología
200px|thumb|Endometriosis peritoneal (coloración negruzca), uno de los factores predisponentes de un embarazo ectópico.
Hay una serie de factores que predisponen a los embarazos ectópicos. A pesar de ello, en una tercera parte o hasta la mitad de los embarazos ectópicos no se identifican factores de riesgo predisponentes. En teoría, cualquier cosa que dificulte la migración del embrión hacia la cavidad endometrial podría predisponer a las mujeres a la gestación ectópica.
La superficie interna de las trompas de Falopio está revestida de cilios vellosos que llevan el huevo fertilizado al útero. Los daños a la cilios o la obstrucción de las trompas de Falopio pueden dar lugar a un embarazo ectópico.
Enfermedad pélvica inflamatoria
Las mujeres con enfermedad pélvica inflamatoria (EPI) tienen una alta incidencia de embarazos ectópicos. La causa más frecuente es el antecedente de infección causada por Chlamydia trachomatis. Los pacientes con infección por clamidias tienen una gama de presentaciones clínicas, desde una cervicitis asintomática hasta una salpingitis florida y una enfermedad inflamatoria pélvica. Esto genera una acumulación de tejido cicatrizal en las trompas de Falopio, lo que causa daños a los cilios. Sin embargo, si los dos tubos se ven ocluidos por la EPI, el embarazo no se produce, y esto representaría una protección contra un embarazo ectópico. La cirugía de trompas por tubos dañados puede quitar esta protección y aumentar el riesgo de la aparición de un embarazo ectópico.
Más del 50 por ciento de las mujeres que han sido infectadas no se enteran de que tuvieron la exposición. Otros organismos causantes de EPI, como la Neisseria gonorrhoeae, aumentan el riesgo de embarazo ectópico. Una historia de salpingitis aumenta el riesgo de embarazo ectópico unas cuatro veces. La incidencia de daño tubárico aumenta después de los episodios sucesivos de EPI, es decir, un 13 por ciento después de 1 episodio, 35 por ciento después de dos episodios y 75 por ciento después de tres episodios.
Antecedentes quirúrgicos
La cirugía tubárica, como la ligadura de trompas, puede predisponer a un embarazo ectópico. Setenta por ciento de los embarazos después de un cauterio tubárico son ectópicos, mientras que el 70 por ciento de los embarazos después de pinzar las trompas resultan intrauterino. Las mujeres que se han sometido a una cirugía de recanalización tubárica con el fin de volver a quedar embarazadas también tienen un mayor riesgo de embarazo ectópico. Este riesgo es mayor si se emplearon métodos más destructivos para la ligadura de trompas, como el cauterio de trompas o la eliminación parcial de los tubos. La explicación parece estar fundamentada en la formación de fístulas que permiten el paso de espermatozoides.
Antecedentes ectópicos
Una historia de embarazo ectópico aumenta el riesgo de futuros casos de aproximadamente el 7-10 por ciento. Este riesgo no se reduce por la eliminación de los tubos afectados, aunque el otro tubo parece normal. El mejor método para el diagnóstico de la presente es hacer una ecografía. En general, una paciente con previo embarazo ectópico tiene una probabilidad entre 50-80 por ciento de tener un subsecuente embarazo intrauterino, y un 10-25 por ciento de probabilidad de un futuro embarazo tubárico.
Antecedentes etarios
Las pacientes están en mayor riesgo de embarazo ectópico con la edad avanzada. La mayor tasa de embarazos ectópicos se produce en las mujeres de 35-44 años, quienes tienen un riesgo 3-4 veces mayor de desarrollar un embarazo ectópico, en comparación con las mujeres de 15-24 años. Una explicación propuesta implica la actividad eléctrica muscular en la trompa de Falopio, que es responsable de la motilidad tubárica. El envejecimiento puede generar una pérdida progresiva de la actividad mioeléctrica a lo largo de la trompa de Falopio.
Tabaquismo
thumb|200px|Fotografía de fines del tomada por Kazimierz Nowak de una mujer de etnia Shilluk fumando una pipa.
Se ha señalado que el tabaquismo está asociado con riesgo de embarazo ectópico.<ref>AGUIRRE C., Viviana. Tabaquismo durante el embarazo: Efectos en la salud respiratoria infantil (en español). Rev. chil. enferm. respir. [online]. 2007, vol. 23, no. 3 [citado 2009-05-06], pp. 173-178. ISSN 0717-7348.</ref> Algunos estudios han demostrado alto riesgo, 1.6-3.5 veces mayor en las pacientes fumadoras. En este caso también se ha sugerido un efecto dosis-respuesta, es decir, que el riesgo de embarazo ectópico incrementa paulatinamente con el número de cigarros fumados al día. Basado en estudios de laboratorio en seres humanos y animales, los investigadores han postulado varios mecanismos por los cuales el tabaquismo podría jugar un papel en los embarazos ectópicos. Estos mecanismos incluyen una o más de las siguientes: retraso en la ovulación, alteración de la motilidad uterina y las trompas o alteración en la inmunidad. Hasta la fecha, ningún estudio ha prestado apoyo a un mecanismo específico por el que el tabaquismo afecta a la ocurrencia de un embarazo ectópico.
Otros factores de riesgo
Algunos autores afirman que las duchas vaginales aumentan los embarazos ectópicos, una hipótesis que es aún especulativa. Las mujeres expuestas a dietilestilbestrol (DES) en el útero tienen también un elevado riesgo de embarazo ectópico, hasta tres veces el riesgo de las mujeres no expuestas. Ocasionalmente, se observa que existe un cuerpo amarillo en el lado contralateral del sitio de implantación, lo que hace suponer que son casos de migración demasiado larga para alcanzar el útero.
Algunos embarazos ectópicos pueden deberse a:
Defectos congénitos en las trompas de Falopio Complicaciones de una apendicitis Endometriosis Complicaciones de una salpingitis Tabaquismo. En comparación con las mujeres que no fuman, las fumadoras que se embarazan tienen el doble de probabilidades de sufrir este trastorno, ya que la nicotina de los cigarrillos paraliza los cilios del revestimiento de la trompa de Falopio.
También el inicio de las relaciones sexuales antes de los 18 años eleva discretamente el riesgo, probablemente condicionados en parte por la enfermedad pélvica inflamatoria.
Patogenia thumb|Ubicación de embarazos ectópicos.