Zorro (conocida en español como El Zorro) es una serie de televisión estadounidense producida por The Walt Disney Company en los años cincuenta, emitida originalmente en blanco y negro. La serie está ambientada en Los Ángeles, California, en la década de 1820, cuando era parte de la antigua Alta California, donde el pueblo está oprimido por sus gobernantes locales.

La serie salió al aire por primera vez el 10 de octubre de 1957, por la cadena ABC, y finalizó su emisión original el 2 de junio de 1959. La primera temporada logró ubicarse en el puesto #30 de audiencia, con 26.6 puntos de rating según Nielsen Media Research (primetime, temporada 1957-58). Zorro se emitió los días jueves, a las 20:00 (EST).

En 1992 se lanzó una remasterización de la serie en la que se le agregó color, quedando solamente los últimos cuatro episodios pertenecientes a la serie Walt Disney Presents sin modificarse. Estos cuatro episodios erróneamente son catalogados como la "tercera temporada" pero en realidad no forman parte de la serie.

La historia

Corría el año 1820 en la Alta California, cuando recién llegado desde España, el apuesto joven Diego de la Vega vuelve a su hogar en Los Ángeles, al que había dejado tres años atrás con el propósito de formarse académicamente en una de las universidades que el reino tenía en aquel entonces. El motivo de su regreso se debe a un desesperado pedido de su padre, el rico hacendado don Alejandro de la Vega, quien le comenta, a través de las cartas que le enviaba, la terrible situación política y económica en la que se encontraba el pueblo. Desde hacía ya mucho tiempo, las órdenes impuestas por el comandante Enrique Sánchez Monasterio oprimían a los ciudadanos y les privaban de ciertas libertades que hasta ese momento tenían, y del cual eran cómplices muchos de los miembros de la milicia, los llamados soldados del rey o lanceros, junto con otros amigos y aliados del mismo.

Como Diego era un experto en esgrima y además conocía excelentes tácticas de defensa aprendidas durante su estadía en el reino, entendió que él debía estar en su pueblo cuanto antes pero, a su vez, pensó que si actuaba abiertamente mostrando sus singulares habilidades ante las situaciones a las que la sociedad estaba expuesta, arriesgaría a su padre a límites no deseados. Por ende, decide al llegar, aun sin saber a ciencia cierta cuál era la real situación (apenas descripta en las cartas y por el capitán del navío en el que vino), que se camuflará bajo el alias que él mismo inventó, que es el del Zorro, haciendo referencia a la mítica frase de que «si no puedes vestir la piel del león, entonces viste la del zorro».

En esta aventura que se inicia, él jamás estará solo, pues a su lado, como verdadero «compañero de armas», estará Bernardo, fiel amigo y sirviente que conoció en España, y que es mudo, pues su anterior amo hizo que le cortaran la lengua. Para que De la Vega sepa las cosas que a veces no puede, o necesite ayuda con ciertas tácticas, siempre enviará a su amigo, que se hará pasar por sordo, haciendo el excelente papel de un cómico sordomudo durante todo el resto de la serie.

Antes de arribar, y para que nadie sospeche absolutamente nada, De la Vega decide arrojar a las aguas sus impresionantes condecoraciones y premios para así adoptar el papel de un joven pacífico y algo afeminado, inepto espadachín, aficionado a los libros, los trajes caros y el buen vivir, lo que irritará muchas veces a su padre, ya que él piensa que es un cobarde incapaz de enfrentar las situaciones que se presentarán a lo largo del tiempo que dure la historia.

El comandante Monasterio

Recién llegado a Los Ángeles, y ante terribles situaciones padecidas en ese momento por el pueblo (impuestos altos para los rancheros, indios explotados como esclavos y arrancados de sus familias, entre otras), Diego se entera por su padre que un vecino de ellos, Nacho Torres, fue encarcelado por disentir y posteriormente protestar públicamente contra las medidas tomadas por el comandante Monasterio.

Con un país marchando a la ruina en manos de este último, Diego decide actuar en el papel de joven letrado y enviar una carta denunciando todo lo que ocurre respecto a ello al gobernador de California, quien reside en Monterrey, aunque luego desiste ya que Alejandro afirma que el correo es constantemente intervenido por los soldados del rey a su llegada a la ciudad, y si se encuentra algo sospechoso, es descartado para que nadie conozca las dictatoriales medidas del comandante. Es por ello que en la piel del Zorro decide iniciar una campaña en la que luchará codo a codo con los soldados y Monasterio para defender a Nacho Torres, primero, ayudándole a escapar de la prisión, luego luchando porque este se encuentre protegido en la Misión cercana al pueblo, y posteriormente a irse a Monterrey para dialogar con el gobernador y que este le dé la «inmunidad» que necesitaba para volver acompañado a Los Ángeles por una guardia real que es la que acabará con el problema que se había originado antes.

En el medio de todo esto, Monasterio pierde la cabeza como nunca antes, ya que lo único que quiere es cazar y vencer al Zorro, para seguir favoreciéndose a sí mismo tal como lo había hecho hasta entonces con el pueblo. Muchas veces Monasterio cree haber capturado al mismísimo Zorro, aunque esto nunca es cierto, pues las veces que esto ocurre, siempre el capturado resulta ser todo lo contrario a lo que el asegura ver, lo que acelera su locura. Sin embargo, al final de esta parte de la serie, Monasterio está seguro que el personaje del Zorro es Diego de la Vega, en especial, desde que lo vio vencer a un hábil espadachín cuando no se creía observado, y tratará de hacérselo comprobar al «visitador real», enviado por el rey.

Este mismo llega a Los Ángeles en el marco de las muchas denuncias que resuenan en España respecto a la dictadura que impone Monasterio, y que tratará de comprobar con sus propios ojos, especialmente después de lo acontecido con Torres y su visita al gobernador. Sabiendo esto, Monasterio inicia un plan para expulsar temporalmente a todos los presos del cuartel, a los cuales ubica como otros ciudadanos más, alegres por tal visita, a cambio de beneficios en la taberna del pueblo. Además, ordena todo lo que en aquel momento ocurría, y trata de dar la mejor impresión de él ante todos, incluso a la hija del virrey (el «visitador»), a la cual pretende seducir sin lograrlo. En un último intento, y gracias a que logra interceptarlo, Diego cae preso de Monasterio, que al final de una cena en honor del dignatario en la taberna le exhibe como «sorpresa» y como la persona que está detrás del famoso forajido llamado el Zorro. Como De la Vega no se rinde fácilmente ante el asombro del visitador, cree ideal que el comandante salga y pruebe su inteligencia reconociendo a tal bandido, hecho que nunca había tenido gran éxito público. Al volver, claramente este sigue pensando que quien está allí sigue siendo el Zorro, cuando esto no era así, y el de antifaz, capa y espada era solo un soldado que protegía al visitador en su recorrido por el lugar.

Entonces Monasterio se desespera y trata de probar, a muerte, que el Zorro es Diego, e inicia una intensa pelea en la cual este último se ve débil y confundido. En ese preciso momento, Bernardo, haciéndose pasar por el Zorro y en ayuda a su amigo, monta en un caballo y hace un paseo fugaz, dejando una carta por fuera de la taberna en la cual afirma que aún sigue esperando su captura.

Confundido pero alegre, Diego observa cómo su amigo disfrazado se aleja, y ve a su vez cómo Monasterio y su secuaz, el licenciado Piña, son puestos en la cárcel por su abuso de poder y otras tantas fechorías. Quien sucede a Monasterio es el sargento Demetrio López García, quien desde el inicio de la serie se presenta como un personaje de tinte humorístico, apasionado por comer y beber, más que trabajar, y que se transformará en un gran amigo de los De la Vega.

El Águila

«El Águila» es el sobrenombre del Administrador del Área Sur de California, José Sebastián Vargas, un ser corrupto, vil y sanguinario que desea obtener beneficios propios vendiendo California a Rusia o Inglaterra. Desde el inicio, sus planes empiezan a salir a la luz, en gran parte por la presencia del Zorro, y las operaciones que él hace para vencer a todos sus enviados a Los Ángeles. Cada uno de estos últimos posee una pluma de águila, que está recortada, marcando así un código interno que indican qué misión deberá emprender cada uno. Siempre estos parecen personas comunes, ciudadanos como tal, aunque en el fondo buscan desmoralizar a la sociedad. El primer enviado en aparecer en la historia es Esteban Rojas, quien con la anuencia del nuevo magistrado del rey, Carlos Galindo, también enviado por el Águila, asesina al Capitán Meléndez, designado como comandante de Los Ángeles tras la partida de Monasterio, el mismo día en el que inicia sus actividades. Su asesinato era debido a lo recto y respetuoso que este era para con la Ley, hecho que a lo largo de la historia será todo lo contrario a lo que Vargas busca en la sociedad californiana.

Seguido a estos hechos, ocurren más asesinatos, robos y demás actos corruptos, como el tráfico de joyas robadas a diversas misiones en América del Sur, entre las que se encuentra la famosa «Cruz de los Andes», hecha en oro puro, o el asesinato de otro hombre que sería comandante de Los Ángeles, Juan Ortega, quien es tirado al mar y suplantado por Andrés Fernández, otro emisario más que tiene la misión de equilibrar la situación de Los Ángeles para que le dé beneficios al mismísimo Águila, que siempre controlaba sus operaciones desde Monterrey.

La carrera de Fernández suplantando a Ortega se termina muy temprano, sin hacer grandes cambios, debido a que el Zorro, siempre presente detrás de cada hecho, impide que pueda ejercer su mandato de tiranía al frente del cuartel. En esos días llega al pueblo «Rosarito» Cortez, amiga de la infancia de Diego. La muchacha viajaba en la primera clase del barco junto al verdadero comandante Ortega y el señor Fernández, su impostor, sólo que ella desembarcó en San Pedro. Al ver que su entorno empieza a sufrir ciertas decisiones apresuradas del nuevo comandante, pide a Diego, del cual tenía una imagen de fuerza y coraje, su intervención en los conflictos que acontecen, pero este se niega y siempre afirma que enviará mensajes al gobernador para que solucione lo que ocurre. Rosarito queda encantada profundamente con el Zorro, y a partir de sus encuentros, en los cuales este último salvó su vida, alienta a Diego a ser como él o parecido. Al verla comprando en el mercado de la plaza, el «comandante Ortega» se asusta y le revela a Galindo la posibilidad de que lo reconozca como un farsante.