thumb|300px|La Libertad guiando al pueblo, de Eugène Delacroix. La sociología del arte es una disciplina de las ciencias sociales que estudia el arte desde un planteamiento metodológico basado en la sociología. Su objetivo es estudiar el arte como producto de la sociedad humana, analizando los diversos componentes sociales que concurren en la génesis y difusión de la obra artística. La sociología del arte es una ciencia multidisciplinar, recurriendo para sus análisis a diversas disciplinas como la cultura, la política, la economía, la antropología, la lingüística, la filosofía, y demás ciencias sociales que influyan en el devenir de la sociedad. Entre los diversos objetos de estudio de la sociología del arte se encuentran varios factores que intervienen desde un punto de vista social en la creación artística, desde aspectos más genéricos como la situación social del artista o la estructura sociocultural del público, hasta más específicos como el mecenazgo, el mercantilismo y comercialización del arte, las galerías de arte, la crítica de arte, el coleccionismo, la museografía, las instituciones y fundaciones artísticas, etc.Bozal (1999), vol. II, p. 332. También cabe remarcar en el la aparición de nuevos factores como el avance en la difusión de los medios de comunicación, la cultura de masas, la categorización de la moda, la incorporación de nuevas tecnologías o la apertura de conceptos en la creación material de la obra de arte (arte conceptual, arte de acción).
La sociología del arte debe sus primeros planteamientos al interés de diversos historiadores por el análisis del entorno social del arte desde mediados del , sobre todo tras la irrupción del positivismo como método de análisis científico de la cultura, y la creación de la sociología como ciencia autónoma por Auguste Comte. Sin embargo, la sociología del arte se desarrolló como disciplina particular durante el , con su propia metodología y sus objetos de estudio determinados. Principalmente, el punto de partida de esta disciplina se suele situar inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, con la aparición de diversas obras decisivas en el desarrollo de esta corriente disciplinar: Arte y revolución industrial, de Francis Klingender (1947); La pintura florentina y su ambiente social, de Friedrich Antal (1948); e Historia social de la literatura y el arte, de Arnold Hauser (1951). En sus inicios, la sociología del arte estuvo estrechamente vinculada al marxismo —como los propios Hauser y Antal, o Nikos Hadjinikolaou, autor de Historia del arte y lucha de clases (1973)—, si bien luego se desmarcó de esta tendencia para adquirir autonomía propia como ciencia. Otros autores destacados de esta disciplina son Pierre Francastel, Herbert Read, Francis Haskell, Michael Baxandall, Peter Burke, Giulio Carlo Argan, etc.Bozal (2000), vol. I, p. 147.
Definición thumb|300px|Los burgueses de Calais, de Auguste Rodin. La sociología del arte es una disciplina relativamente nueva, desarrollada principalmente desde la Segunda Guerra Mundial. Por ello, todavía no tiene unos fundamentos del todo establecidos, siendo abordada desde distintos planteamientos teóricos y metodológicos por los diversos estudiosos que tratan la materia. Además, la sociología del arte está estrechamente relacionada con otras disciplinas que estudian el arte, como la estética o la propia historia del arte, ciencia esta última que siempre ha considerado en mayor o menor medida el componente social como parte indisoluble de la creación artística. La historia social del arte ha puesto especial énfasis en las circunstancias materiales que originan la obra artística, analizando desde ese punto de vista tanto el génesis como la evolución del hecho artístico. Asimismo, la estética ha sido estudiada por diversos autores desde el punto de vista sociológico en cuanto su objeto de estudio –el concepto de belleza, los juicios estéticos o la función del arte– puede igualmente analizarse desde el componente social que influye en ellos. Así, la estética sociológica es aquella que estudia el conocimiento sensible a partir de las condiciones históricas y sociales que les son propias en cada momento.Furió (1995), p. 13-15.
El estudio social del arte se debe principalmente a las aportaciones realizadas por la sociología general, como ciencia que estudia la dimensión social de los hechos humanos y los múltiples factores que intervienen en ellos: política, economía, cultura, etc. Así, la sociología del arte es la que, tomando esta base metodológica, la aplica al estudio del arte. El principal interés de esta disciplina es explicar el hecho artístico sobre la base de los factores que lo generan, contextualizando obra y artista dentro de la sociedad y evidenciando las relaciones intrínsecas entre ambos. Cabe remarcar que esta relación es recíproca, y que la sociología del arte estudia tanto la influencia de la sociedad en el arte como la que pueda aportar este último al desarrollo social.
La relación entre arte y sociedad es una comunicación fluida, dinámica, que ha ido variando a lo largo del tiempo. Por ello, la sociología del arte debe tener especial cuidado con la relativización del análisis histórico, pues una misma circunstancia social puede tener distinta interpretación según el lugar y el momento histórico. Por lo general, la incidencia del factor social en el arte es de tipo estructural, ya que no se trata de factores aislados sino de un conjunto de relaciones que intervienen de forma organizada en la creación artística. La sociología del arte debe adaptarse pues al contexto específico que rodea cualquier obra artística, por lo que no puede elaborar leyes generales ni extrapolar conclusiones de un hecho artístico a otro. Cabe remarcar igualmente que no es una ciencia exacta ni pretende aportar explicaciones exhaustivas ni soluciones definitivas, ya que en el arte incurren muchos más factores de índole más subjetiva y difícilmente interpretable. Como dijo Hauser: “todo arte está condicionado socialmente, pero no todo en el arte es definible socialmente”.Furió (1995), p. 15-24.
Antecedentes thumb|300px|El Ángelus, de Jean-François Millet. Si bien diversos autores se han planteado a lo largo de la Historia la función social del arte –Platón por ejemplo se lo cuestionó en La República–, es principalmente desde el que empieza a analizarse la relación arte-sociedad: los cambios sociales producidos por la Revolución francesa y la Revolución industrial, tanto a nivel político como económico, llevaron a los filósofos a replantearse la relación del hombre con la sociedad. Así surgió la sociología del arte, ciencia fundamentada en los principios metodológicos del positivismo que considera al artista como parte indisoluble de la sociedad, siendo la obra artística un fiel reflejo de los condicionamientos sociales que envuelven al artista.Beardsley-Hospers (1990), p. 71.
En su génesis, la sociología del arte se opuso al romanticismo, el movimiento cultural preponderante en Europa a principios del , si bien tomaron de éste el concepto del arte como reflejo del tiempo –lo que llamaban “espíritu del tiempo”–, que los positivistas llamaron “contexto histórico”.Givone (2001), p. 101-102. Igualmente, se enfrentaron al esteticismo, movimiento que rechazaba el utilitarismo imperante en la época y la fealdad y materialismo de la era industrial. Esta tendencia otorgaba al arte y a la belleza una autonomía propia, sintetizada en la fórmula de Théophile Gautier “el arte por el arte” (L'art pour l'art), llegando incluso a hablarse de “religión estética”.Eco (2004), p. 329. Esta postura pretendía aislar al artista de la sociedad, buscando de forma autónoma su propia inspiración y dejándose llevar únicamente por una búsqueda individual de la belleza, que se aleja de cualquier componente moral, convirtiéndose en el fin último del artista, que llega a vivir su propia vida como una obra de arte –como se puede apreciar en la figura del dandy–.Eco (2004), p. 333. Uno de los teóricos del movimiento fue Walter Pater, que influyó en el denominado decadentismo inglés, estableciendo en sus obras que el artista debe vivir la vida intensamente, siguiendo como ideal a la belleza. Posteriormente, autores como James McNeill Whistler, Oscar Wilde, Algernon Charles Swinburne y Stéphane Mallarmé desarrollaron esta tendencia hasta un elevado grado de refinamiento basado únicamente en la sensibilidad del artista.
El primer teórico que estudió el arte desde un punto de vista sociológico fue Hippolyte-Adolphe Taine: en su Filosofía del arte (1865-1869), aplicó al arte un determinismo basado en la raza, el contexto y la época (race, milieu, moment). Para Taine, el arte opera como cualquier otra disciplina científica, sobre la base de parámetros racionales y empíricos: el arte “no es más que una especie de botánica aplicada no a las plantas, sino a las obras del hombre”. Considera las obras de arte “productos de los que hay que determinar sus características y buscar sus cauces”, aceptando cualquier forma artística como “manifestaciones del espíritu humano”. Jakob Burckhardt, en La cultura del Renacimiento en Italia (1860), esbozó desde la perspectiva del historicismo un análisis del arte estudiado desde cualquier fenómeno que rodea al mundo del arte: desde la política y la moral, hasta la vida doméstica y la situación de la mujer. Igualmente, Jean Marie Guyau, en El arte desde el punto de vista sociológico (1888), planteó una visión evolucionista del arte, afirmando que el arte está en la vida, y que evoluciona como ésta; y, al igual que la vida del ser humano está organizada socialmente, el arte debe ser reflejo de la sociedad.Givone (2001), p. 102-104.
La sociología del arte tuvo en el una gran vinculación con el realismo pictórico y el naturalismo literario, así como con movimientos políticos de izquierdas, especialmente el socialismo utópico: autores como Henri de Saint-Simon, Charles Fourier y Pierre Joseph Proudhon defendieron la función social del arte, que contribuye al desarrollo de la sociedad, aunando belleza y utilidad en un conjunto armónico.Furió (1995), p. 31. Por otro lado, en el Reino Unido, la obra de teóricos como John Ruskin y William Morris aportó una visión funcionalista del arte: en Las piedras de Venecia (1851-1856) Ruskin denunció la vulgarización del arte llevada a cabo por la sociedad industrial, así como la degradación de la clase obrera, defendiendo la función social del arte. Asimismo, en El arte del pueblo (1879) pidió cambios radicales en la economía y la sociedad, reclamando un arte “hecho por el pueblo y para el pueblo”. Por su parte, Morris –fundador del movimiento Arts & Crafts– defendió un arte funcional, práctico, que satisfaga necesidades materiales y no solo espirituales. En Los fines del arte (1887) postuló un concepto de arte utilitario pero alejado de sistemas de producción excesivamente tecnificados, próximo a un concepto del socialismo cercano al corporativismo medieval.Givone (2001), p. 112-113.
Por otro lado, la función del arte fue cuestionada por el escritor ruso Lev Tolstoi: en ¿Qué es el arte? (1898) se planteó la justificación social del arte, argumentando que siendo el arte una forma de comunicación solo puede ser válido si las emociones que transmite pueden ser compartidas por todos los hombres. Para Tolstoi, la única justificación válida es la contribución del arte a la fraternidad humana: una obra de arte solo puede tener valor social cuando transmite valores de fraternidad, es decir, emociones que impulsen a la unificación de los pueblos.Beardsley-Hospers (1990), p. 73.
La sociología del arte en el thumb|250px|Fuente, de Marcel Duchamp. El supone una pérdida del concepto de belleza clásica para conseguir un mayor efecto en el diálogo artista-espectador.