<center>Parte de la serie Historia de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas |- | style="text-align: center;"| center|155px

Artículo genéricoHistoria de la Unión Soviética

Artículos por cada periodoHistoria de la Rusia Soviética y la URSS (1917-1927)Historia de la Unión Soviética (1927-1953)Historia de la Unión Soviética (1953-1985)Historia de la Unión Soviética (1985-1991)

RelacionadosHistoria militar de la Unión SoviéticaHistoria económica de la Unión Soviética |- | </div></center> La Unión Soviética entre 1927 y 1953 fue un Estado a menudo calificado como totalitario, modelado por un dirigente que disponía de todos los poderes y que se hizo rodear de un culto a la personalidad. El ascenso al poder de Iósif Stalin, el secretario general o Gensek del Partido Comunista de la Unión Soviética entre 1927 y 1929, marcó el inicio de una transformación brutal y radical de la sociedad soviética. En algunos años, el rostro de la Unión Soviética cambió profundamente por la colectivización agrícola integral y por la industrialización «a todo vapor», llevada a cabo por los ambiciosos planes quinquenales.

Tal modernización económica fue pagada por enormes exigencias de trabajo, impuestas o consentidas. El entusiasmo auténtico coexistió con las presiones, limitaciones o resistencias. Mientras algunos grupos sociales se beneficiaron del progreso alcanzado, como fue el caso de la nomenklatura o los estajanovistas, la mayor parte de la población vivió el sueño de construir una sociedad «justa y sin clases sociales» en un ambiente de privaciones y desigualdades que empeoraron con el tiempo. En algunas regiones, las hambrunas diezmaron a millones de campesinos.

La mutación de la sociedad estuvo acompañada por una política de represiones masivas, iniciada para la caza de campesinos recalcitrantes calificados como kulaks o de los opositores políticos y extendida gradualmente a la totalidad del cuerpo social. Las minorías nacionales, funcionarios del partido o simples particulares estaban potencialmente expuestos, pues todo ciudadano podía encontrarse bruscamente clasificado entre los llamados «enemigos del pueblo», «saboteadores», «espías del imperialismo» o incluso «cosmopolitas sin raíces». Esta transformación tuvo como resultado millones de víctimas, un costo cuidadosamente disimulado por el régimen, en un contexto de adoctrinamiento total. Así, se inició un largo período de terror y delación, marcado en especial por la Gran Purga y por la expansión considerable de los campos de trabajos forzados del Gulag.

Tras la ruptura, el 22 de junio de 1941, del Pacto germano-soviético firmado dos años antes entre Stalin y Hitler, la Unión Soviética agredida sufrió pérdidas humanas, materiales y territoriales, antes de que el Ejército Rojo detuviera el avance alemán y rechazara al invasor alemán hasta Berlín. La dureza y tenacidad de la lucha, así como la campaña de exterminio llevada a cabo por los nazis contra la población civil, hicieron que el conflicto fuera el más costoso de la historia. La Unión Soviética, aunque victoriosa, había perdido cerca de 26 millones de ciudadanos y otros tantos quedaron sin hogar en un territorio devastado.

El desarrollo industrial, el control estricto de la sociedad por el aparato político y policial y los sacrificios consentidos por los ciudadanos soviéticos, a los cuales se añadió la ayuda aliada, permitieron a la Unión Soviética convertirse en el principal vencedor de la Segunda Guerra Mundial, como la segunda superpotencia en el mundo de la posguerra. Toda su historia posterior —desde la muerte de Stalin (1953) hasta su desintegración en 1991— consistirá en administrar la pesada herencia de la época estalinista.

Historia general del período La sucesión de Lenin thumb|210px|Bandera de la URSS entre 1923 y 1955. miniaturadeimagen|217x217px|Respaldado por la Constitución de la Unión Soviética de 1924, el emblema del Estado era un martillo y una hoz que simbolizaban la alianza de la clase obrera y el campesinado. Unas espigas de trigo estaban entrelazadas en una banda roja con la inscripción en los idiomas de las 15 repúblicas: «¡Proletarios de todos los países, uníos!» Ya cuando Lenin se encontraba gravemente enfermo y en retiro desde 1922, habían aparecido tensiones al interior del Partido. Stalin se ocupó de alejar del poder a León Trotski, su principal rival, a quien acusó de «revisionismo antibolchevique» y de traidor a la revolución popular y oportunista. Para ello, aprovechó la instauración del centralismo democrático en marzo de 1921, el cual había suprimido el derecho a disentir de la línea del Partido. Tras la muerte de Lenin, el 21 de enero de 1924, el Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) decidió mantener en secreto su «testamento político», redactado en marzo de 1923, en el cual Lenin recomendaba alejar a Stalin del poder, pero no designaba a su sucesor. Los debates entre las diferentes facciones del Partido condujeron al reforzamiento de este último.

Entre las divergencias de la oposición y el "centro" (la facción de Stalin) se encontraba la cuestión del desarrollo industrial de la Unión Soviética. Trotski y la "Oposición de izquierda" favorecían una industrialización rápida porque consideraban que la Nueva Política Económica (NEP) representaba una amenaza de «restauración capitalista», por el hecho de su aislamiento internacional y por el desarrollo en su interior de «fuerzas burguesas» (el campesinado acomodado y los empresarios y comerciantes privados denominados nepmen). Nikolái Bujarin y la "Oposición de Derecha" se oponían a esta tendencia por temor a las consecuencias que tendría una industrialización muy rápida sobre los campesinos, que conformaban la aplastante mayoría de la población. Por ello, preferían la prosecución de la Nueva Política Económica y un desarrollo lento y progresivo.

Por otra parte, la oposición encabezada por Trotski había denunciado desde años atrás la burocratización creciente del régimen, de la cual Stalin sería el representante directo. Asimismo, señalaban la responsabilidad de este y de sus aliados en las fallidas revoluciones alemana (octubre de 1923) y china (1927), así como en el fracaso de la huelga general en Inglaterra (1925-1926). En efecto, del medio millón de adherentes con que contaba el Partido bolchevique en 1923, menos de 10 000 participaron en los debates anteriores a octubre de 1917.Marie 2001, p. 290. Su base social se modificó considerablemente desde la revolución y no contaba con más del 9,5% de los obreros, lo que llevó a la oposición de izquierda a desarrollar el lema: «Cuarenta mil miembros del partido manejan el martillo; cuatrocientos mil, la cartera.»Marie 2006, p. 298.

El «clan» de Stalin fue rápidamente llevado a utilizar esta nueva casta de apparátchiki para aislar a la «vieja guardia» bolchevique aplastada por la guerra civil. Una lucha brutal se desencadenó al interior del Partido Comunista soviético (PCUS), marcada por la violencia y maniobras de intimidación. Trotski fue separado progresivamente del poder: fue retirado del Gobierno desde 1925, excluido del Partido en el XV Congreso (1927), relegado a Asia Central y exiliado de la Unión Soviética en enero de 1929.

Paradójicamente, a partir de 1929, Stalin retomó e incluso radicalizó la política de industrialización antaño ensalzada por Trotski (incluso si el contexto económico era diferente). Se volvió contra la derecha y eliminó de responsabilidades a Nikolái Bujarin y Alekséi Rýkov (1928-29).

El Gran Giro (1929-1934) y sus consecuencias El 3 de noviembre de 1929, Stalin publicaba en Pravda un artículo titulado El Gran Giro: hacia el XII aniversario de Octubre que daba por finalizada la NEP. La meta de Stalin no consistía solamente en construir una sociedad sin clases, objetivo del comunismo, sino también de abastecer más rápido las ciudades, centros de poder bolchevique, cuando la «crisis de las cosechas» (1927-1929) obligó a restaurar el racionamiento urbano y demostró la fragilidad del poder. Además, se trató de industrializar a la Unión Soviética lo más rápido posible, por medio de la extracción de los recursos del campo, necesarios para modernizar el país y volverlo capaz de enfrentarse a los países capitalistas en caso de guerra.

La colectivización de las tierras

En 1929, Stalin también decretó la «colectivización» de las tierras (en la práctica, una nacionalización) y la «liquidación de los kuláks en tanto clase». La propiedad privada de los medios de producción fue abolida, las tierras y los medios de producción de los campesinos fueron reagrupados en koljós o sovjós. Ante esta medida, la resistencia fue considerable: antes que abandonar sus bienes al Estado, los kuláks incendiaron las cosechas y mataron a su ganado (1930-1932). Ciertas regiones fueron presas de verdaderos levantamientos armados, en los cuales la autoridad del Partido único fue seriamente desestabilizada durante algún tiempo: ciertos militantes y responsables locales incluso tomaron partido por sus conciudadanos.

La resistencia fue desbaratada por la violencia. Solamente en 1929, 1.300 revueltas campesinas fueron aplastadas. El 2 de marzo de 1930, Stalin consintió un retroceso: su artículo "El vértigo del éxito" (Головокружение от успехов), aparecido en Pravda, autorizó los gastos de los koljosianos (koljózniki), los cuales se vaciaron en seguida. Pero apenas la cosecha anual estuvo asegurada, batallones de voluntarios reclutados en las ciudades partieron violentamente al asalto del campo. La imprecisión peligrosa de la noción de kulak autorizó todo tipo de arbitrariedades: se terminó por considerar como kulak a todo adversario real o supuesto de la colectivización.

En pocos años, 400.000 familias de kuláks fueron deportados a Siberia a toda prisa, en condiciones espantosas y abandonados a su suerte. La total improvisación de la operación tuvo como consecuencia una gran mortandad entre los «deskulakizados» deportados. Se presentaron incluso escenas de canibalismo,Werth 2006. mientras que otros huyeron de sus lugares de exilio y erraron a través del país en condiciones miserables: la mayor parte fue sistemática detenida y liquidada en el curso de la Gran Purga.Werth 1999.

En 1932, Stalin se negó a escuchar numerosas advertencias, entre ellas la del escritor Mijaíl Shólojov, que pronosticaban que la prosecución de las colectas forzadas de semillas y cereales llevaría a una hambruna.Correspondencia Stalin-Shólojov publicada por Nicolas Werth 1999. De hecho, la terrible hambruna de 1932-1933 causó estragos en las tierras de trigo más ricas del país, en particular, en Ucrania (Holodomor). La existencia de la tragedia fue negada en el extranjero y las exportaciones de trigo continuaron como si nada sucediera. Varios hambrientos que se trasladaban hacia las ciudades fueron contenidos por el OGPU y reenviados al campo. Se contabilizaron, por lo menos, 4 o 5 millones de muertos.

Bandadas de huérfanos errantes (los bespryzórniki) atravesaron durante años las carreteras de la URSS. En algunos años, igualmente, 25 millones de campesinos huyeron del campo, donde la violencia y el hambre hacían estragos, para refugiarse en las ciudades que sufrían una explosión anárquica.

Conformando la última guerra campesinaCf. Fitzpatrick 1994. y la última hambruna grave de Europa, la colectivización integral se completó en 1934, pero los daños fueron irreparables y los campesinos enrolados en los sovjósy y en los koljósy mantuvieron una resistencia pasiva, en la forma de una baja productividad sistemática. En 1935, para contrarrestar esa resistencia, Stalin concedió a cada agricultor un pedazo de tierra (el dvor) que podía utilizar libremente y cuyos productos podían ser vendidos en un mercado koljosiano libre. En 1939, estos terrenos que representaban solo el 3% de las tierras producían el 25% de los cultivos, más de la mitad de las frutas y hortalizas y el 72% de la leche y la carne.Khlevniouk 1998.