La Alameda Principal, conocida simplemente como la Alameda, es una de las principales arterias de la ciudad de Málaga, España. Considerada uno de los ejes urbanos más significativos de la ciudad, separa el centro histórico del Ensanche Heredia, y ha sido, desde su origen, un punto neurálgico tanto en la vida social como en la configuración urbana de Málaga. Sirve como vía de comunicación este-oeste de la ciudad.

Aunque surgió en el , su papel como espacio de paseo y encuentro fue especialmente relevante durante el hasta la apertura de la calle Marqués de Larios en 1891, consolidándose como el epicentro del desarrollo burgués malagueño. Durante este tiempo la Alameda fue una zona de paseo muy valorada por la pudiente burguesía malagueña que construyó en ella sus palacios. El aspecto actual de la Alameda se consolidó tras una profunda remodelación en 1876, cuando se plantaron sus característicos ficus centenarios, se erigió el monumento al marqués de Larios, y se abrió oficialmente al tráfico rodado en 1925. Fue testigo del primer alumbrado público con lámparas de aceite o gas.

La Alameda alberga varios edificios de interés histórico y arquitectónico para la capital, como el Archivo Municipal, la sede provincial de Gobernación de la Junta de Andalucía, la iglesia de Stella Maris, el edificio Taillefer o la emblemática Equitativa.

Odonimia Su nombre hace referencia a los antiguos álamos blancos que antaño flanqueaban el paseo. Sin embargo en la actualidad, los característicos árboles de la Alameda no son álamos, sino ficus traídos desde la India, que fueron plantados en 1876.

Nombres históricos La Alameda Principal, como una de las avenidas principales de la ciudad, ha cambiado en multitud de ocasiones de nombre dependiendo del devenir histórico de España a lo largo del y .

La Alameda a lo largo del tiempo ha sido conocida bajo los siguientes nombres:

Paseo Nuevo: fue junto a Alameda Principal el primer nombre empleado que cayó en desuso durante las primeras décadas del . Paseo Real: 1816-1836. Fue el nombre oficial dado por las autoridades de la época. Salón Bilbao: 1836-1918. Tras el levantamiento del sitio de Bilbao por el general Espartero durante la primera guerra carlista. Alternativamente se continuó utilizando el nombre de Alameda. Alameda de Wilson: 1918-1925. Tras el fin de la Primera Guerra Mundial la Alameda fue bautizada así en honor al presidente estadounidense Woodrow Wilson por su intervención en el fin de la contienda. Avenida de Alfonso XIII: 1925-1931. Durante la dictadura de Primo de Rivera se le puso el nombre del rey Alfonso XIII. Alameda de Pablo Iglesias. 1931-1937. Con la proclamación de la Segunda República se eliminó la alusión al depuesto monarca y se cambió por el del histórico líder socialista Pablo Iglesias. Avenida del Generalísimo. Durante el franquismo adquirió el nombre del Generalísimo Franco. Con la llegada de la democracia la Alameda recuperó su nombre histórico y tradicional.

Historia

Orígenes En lo que hoy es la acera norte de la Alameda hubo antiguamente una playa donde se ubicaban las murallas defensivas medievales hasta su derribo en el . Como consecuencia de la sedimentación de nuevas tierras que traía el río Guadalmedina, se fue formando el llamado arenal entre dichas murallas y el puerto. En el se situaba en estas orillas y como barrio extramuros, la llamada "isla de Arriarán", que aparece mencionada en el Quijote y que era conocida como un barrio de figones y tabernas y epicentro de la picaresca de la ciudad. A principios del ya se tiene constancia de la existencia de una pequeña alameda entre la puerta de Especería y la puerta del Mar. En 1722 el viajero británico Francis Carter escribió: Los orígenes de la Alameda Principal y el plano de Joseph Carrión de Mula. Archivo Municipal de Málaga.

En el año 1721, el Ayuntamiento de Málaga encargó al arquitecto Felipe Pérez la elaboración de un plano para urbanizar el área situada al oeste de la Puerta del Mar. El diseño respondía a un esquema ortogonal, extendiéndose entre el antiguo castillo de San Lorenzo y el inicio del muelle de poniente. A partir de este proyecto, la venta de solares en la zona de la Alameda se mantuvo activa durante los años posteriores. En 1756, Félix de Rojas trazó un nuevo plano de una franja del litoral que mostraba únicamente un paseo arbolado, aunque no logró consolidarse como un auténtico espacio de recreo, tal y como refleja un texto anónimo de la época: izquierda|miniaturadeimagen|Grabado de la fuente de Génova en la Alameda Principal.|237x237px El verdadero impulsor de la Alameda como paseo arbolado fue Miguel de Gálvez, quien en 1783 propuso su creación al conde de Floridablanca. Gracias a sus contactos en el ámbito militar, el proyecto fue encomendado al ejército y encargado al ingeniero militar Fernando López Mercader. La iniciativa contó con el respaldo de destacadas figuras de la familia Unzaga-Saint Maxent / Gálvez-Saint Maxent / Molina-Unzaga, cuya influencia en la Corte —en un momento en que colaboraban con altos mandos militares en el nacimiento de Estados Unidos— resultó decisiva para la aprobación del proyecto urbanístico que permitió ganar terreno al mar y dar forma a este nuevo espacio urbano. El proyecto de la Alameda buscó inspiración en los Campos Elíseos de París o el paseo del Prado de Madrid.

Entre 1786 y 1793, Luis de Unzaga y Amézaga, presidente de la Junta de Reales Obras del puerto de Málaga y gobernador de la Comandancia General de las Costas del Reino de Granada (a la que entonces pertenecía Málaga), dirigió los trabajos de urbanización. Coordinó a varios ingenieros militares, entre ellos José Carrión de Mula y Bartolomé Molina —comandante de rentas y cuñado de Unzaga— para levantar las primeras hileras de viviendas, comenzando por el lado norte. Para consolidar su carácter de paseo, Unzaga ordenó la plantación de árboles, algunos traídos desde los montes de Málaga y otros llegados por mar. Así se configuró la Alameda como un paseo arbolado flanqueado por casas señoriales, entre ellas la propia residencia del gobernador, situada en la esquina con la Puerta del Mar.Barrionuevo Serrano, Mª del Rosario. «Los orígenes de la Alameda Principal y el plano de Joseph Carrión de Mula». Archivo Municipal de Málaga [en línea]. Consultado el 27 de diciembre de 2019. El acta fundacional de la Alameda se firmó el 31 de octubre de 1783 en San Lorenzo de El Escorial, momento en el que el propio conde de Floridablanca emitió la orden de ejecución del proyecto. El diseño original contemplaba un paseo sencillo, compuesto por dos hileras de árboles que flanqueaban una plazoleta central. Esta configuración se mantuvo prácticamente inalterada hasta los primeros años del . En 1791, el arquitecto Miguel del Castillo y Nieva, también bajo las órdenes del gobernador Luis de Unzaga instaló la Fuente de Génova con una nueva peana dodecagonal frente a la residencia de Unzaga, Cazorla Granados, Frank, El gobernador Luis de Unzaga (1717-1793) Precursor en el nacimiento de los EEUU y en el liberalismo, Fundación Málaga/Ayuntamiento de Málaga, 2019, pp. 125-133. en el corazón de la Alameda.

miniaturadeimagen|Vista del paseo de la Alameda en 1852.|228x228pxA principios del comenzó a llamarse Alameda Principal o Paseo Nuevo. En 1806, con la llegada del suizo Teodoro Reding al gobierno de Málaga, se impulsó un plan de mejoras para el paseo. Reding propuso una replantación del arbolado, sustituyendo los antiguos álamos por naranjos, adelfas y otras especies florales, con el objetivo de embellecer y diversificar el entorno vegetal. Este cambio fue recogido por diversos testimonios de la época, entre ellos el del viajero británico William Jacob, quien en 1810 dejó constancia de la transformación del paisaje urbano durante su visita a la ciudad:Jacob, William, Travels in the South of Spain in letters written A.D. 1809 and 1810, London , J. Johnson and Co., W. Miller, 1811, pp. 225-226.Krauel, Blanca, Viajeros británicos en Andalucía. De Christopher Hervey a Richard Ford (1760-1845). Málaga, 1986, pp. 291-292). P. 25

El proyecto de mejora impulsado por Teodoro Reding no llegó a completarse en su totalidad debido al estallido de la Guerra de la Independencia (1808–1814). Sin embargo, según recoge el cronista Díaz de Escobar, la reforma fue finalmente concluida en 1816, respetando en buena medida las directrices marcadas por Reding. Entre 1819 y 1839 la Alameda fue oficialmente llamada Paseo Real. Más allá de los sucesivos cambios de denominación, el antiguo Paseo Nuevo experimentó un salto cualitativo decisivo poco después de su inauguración, cuando se autorizó el derribo de la muralla y, posteriormente, del castillo de San Lorenzo. Esta apertura permitió la expansión del trazado urbano y marcó el inicio de una nueva etapa para la Alameda. Desde ese momento, comenzó la construcción de edificios señoriales a ambos lados del paseo, promovidos por las familias más acomodadas de Málaga, que eligieron este enclave como lugar de residencia. Esta consolidación social otorgó a la Alameda un carácter prestigioso, convirtiéndola en un espacio clave para la proyección pública de la nueva burguesía malagueña, deseosa de exhibir su creciente fortuna en uno de los escenarios urbanos más representativos de la ciudad. Tal fue la importancia de la Alameda para la burguesía, que las clases pudientes de la ciudad pasaron a ser popularmente conocidas como la oligarquía de la Alameda. Durante este tiempo y hasta comienzos del la Alameda fue conocida como el «Salón Bilbao», en homenaje al levantamiento del sitio de Bilbao por parte del general Espartero ante la ofensiva carlista. izquierda|miniaturadeimagen|220x220px|Grabado de la Alameda y el cauce del Guadalmedina en 1852. Con la entrada de la segunda mitad del , la Alameda vivió una etapa de esplendor urbanístico y social. Las familias más influyentes de la ciudad, como los Larios y los Heredia, levantaron en sus márgenes lujosos palacetes, consolidando el carácter aristocrático y burgués del paseo. En este contexto también se abrieron hoteles de prestigio y una gran variedad de comercios, de los cuales solo se conserva la histórica bodega y taberna de la Casa de Guardia, fundada en 1840 por José de la Guardia. Con motivo del viaje de Isabel II a Málaga en 1862 la Alameda fue decorada con siete fuentes y un estanque de ocho metros de diámetro. Fue también un punto clave durante la Gloriosa en 1868, pues fue el lugar donde los obreros de la fábrica La Industria Malagueña asaltaron la vivienda de Martín Larios. También se enfrentaron aquí las tropas del Gobierno mandadas por el general Caballero de Rodas, y la Milicia Nacional, debido a la resistencia por parte de esta última de deponer las armas. La última gran remodelación de la Alameda durante el tuvo lugar en 1876, bajo la dirección del arquitecto Joaquín Rucoba, figura clave en la transformación urbana de la Málaga contemporánea. Su intervención supuso una profunda reconfiguración del paseo, incluyendo la tala de ejemplares antiguos y la plantación de nuevos árboles, entre los que destacan los majestuosos ficus de gran porte traídos desde la India que aún hoy definen la fisonomía del lugar.