thumb|371x371px|Montaje de grandes compositores de música clásica. En orden cronológico de izquierda a derecha:Alto - Antonio Vivaldi, Johann Sebastian Bach, Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven;
segunda fila - Franz Schubert, Frédéric Chopin, Richard Wagner, Piotr Ilich Chaikovski;
tercera fila - Johannes Brahms, Antonín Dvořák, Igor Stravinsky, Dimitri Shostakovich;
Última fila - Béla Bartók, George Gershwin, Heitor Villa-Lobos, Krzysztof Penderecki
La música clásica occidental es un tipo de música académica producida o derivada de las tradiciones de la música litúrgica y profana en Occidente, teniendo históricamente su foco mayoritario en Europa Occidental. Posee un referente de transmisión fundamentalmente de tipo escrito, lo que suele vincularse al carácter riguroso de su reproducción e interpretación.
Si bien las principales características del género fueron codificadas entre 1550 y 1900 —periodo que suele considerarse como la etapa característica de la música clásica—, su desarrollo se ha extendido a lo largo de los siglos y ."Classical", The Oxford Concise Dictionary of Music, ed. Michael Kennedy, (Oxford, 2007), Oxford Reference Online. Consultado el 23 de julio de 2007.
En un sentido historiográfico, la música clásica antigua se ha dividido tradicionalmente en varios periodos, ante los cuales la musicología del último medio siglo ha mostrado crecientes reticencias:Carl Dahlhaus (ed.): Neues Handbuch der Musikwissenschaft, 13 vols., Laaber Verlag, 1993. Webster, James, 2001-02: “Between Enlightenment and Romanticism in Music History: ‘First Viennese Modernism’ and the delayed Nineteenth Century”, en 19th Century Music, vol. 25, no. 2/3, The Long Century, 1780-1920: 108-126; Luca Chiantore: Malditas palabras, Musikeon Books, 2021. música medieval, que abarca el periodo comprendido por la Baja Edad Media en Europa (1000-1400); la música renacentista (1400-1600); la música barroca, que coincide con desarrollo del arte barroco (1600-1750); el clasicismo (1750-1820), que en la Historia de la música y la musicología es a veces llamado «música clásica»;Kennedy, Michael (2006). The Oxford Dictionary of Music, 985 págs, en inglés, ISBN 0-19-861459-4. el Romanticismo (1820-1900); y la música contemporánea, que comprende las distintas corrientes de música clásica del , que adopta la composición atonal y otras tendencias opuestas a corrientes anteriores.
Debido a sus características técnicas, a la creciente profesionalización de la ocupación de músico y compositor, y al contexto sociocultural en el que se desarrolla (bajo el patronazgo de aristocracia, iglesia y burguesía), la música clásica es habitualmente definida como la «música de tradición culta».«Música clásica», sexta acepción de la palabra «clásico», en el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española. La define como la ‘música de tradición culta’.
La música clásica en general se caracteriza principalmente por el tipo de lenguaje utilizado, el cual tiene su fundamento en el desarrollo amplio y variado de ideas musicales a partir de temas, motivos, sujetos, contrasujetos, frases, estructuras contrapuntísticas, pasajes modulantes, secciones de reexposición, variaciones temáticas, etc., las cuales se organizan con el objetivo de crear una «narrativa» sonora particular. Con ello el compositor crea un entorno descriptivo de ideas abstractas o concretas convertidas en melodía, armonía y ritmo, encaminadas a dar forma a una estructura sonora con algún sentido específico.
En ese sentido, la música clásica se distingue de la música popular y de otras tradiciones clásicas no europeas por su apego a la notación musical simbólica, en uso desde aproximadamente el . Dicha notación permite a los compositores prescribir de forma detallada el tempo, la métrica, el ritmo, la altura y la ejecución precisa de cada pieza musical. Esto limita el espacio para la improvisación o la ornamentación ad libitum, que son frecuentes en la música artística no europea y en la música popular. Otra característica es que mientras la mayoría de los estilos «populares» tienden a desarrollarse alrededor del género de las canciones, la música clásica se ha caracterizado por el desarrollo de formas y géneros musicales altamente sofisticados y muy elaborados, basados en desarrollos complejos y en el empleo de una muy variada y perfeccionada instrumentación.Julian Johnson (2002) Who Needs Classical Music?: Cultural Choice and Musical Value: p. 63. Por ello, la música clásica suele requerir, tanto de los músicos como de los compositores, de un alto grado de profesionalización y especialización.
El término música clásica aparece por primera vez a principios del , en un intento para destacar el valor duradero de tradiciones anteriores, y muy especialmente la época de J. S. Bach y G. F. Händel, vista ya entonces como una edad dorada de la música.Rushton, Julian, Classical Music, (London, 1994), 10 En la actualidad dicho término está asociado a la tradición descrita arriba, y es a veces sustituido precisamente por los términos música culta o música académica para resaltar su importancia y carácter frente a la músicas populares que han adquirido estatus "clásico" como exaltación de un valor particular (jazz clásico, rock clásico, salsa clásica, bolero clásico, tango clásico, etc.). En tal sentido, para la música clásica o académica del se ha reservado el término "música contemporánea". Sin embargo, de forma popular, el término música clásica suele reservarse casi en exclusiva para referirse al contenido de este artículo.
Formalización y contenido
La música clásica está hecha exclusivamente para ser escuchada, a diferencia de otras músicas adjuntas a otras formas de entretenimiento (la música de cine a veces se ejecuta en salas de conciertos). Los conciertos de música clásica suelen tener una atmósfera solemne, se espera que el público esté en silencio para evitar distraer al músico y los oyentes. Los intérpretes de ordinario visten de manera formal, una práctica vista como un gesto de respeto para la música y el público; y tampoco interactúan directamente o bromean con el público.
Como en las bellas artes, la música clásica aspira a comunicar una cualidad trascendental de la emoción, que expresa algo universal acerca de la condición humana. Si bien la expresión emocional no es una propiedad exclusiva de la música clásica, esta honda de exploración en la emoción permite que la mejor música clásica alcance lo que ha sido denominado lo «sublime» en el arte. Muchos ejemplos pueden citarse para demostrar esto. Por ejemplo, la musicalización del poema de Friedrich Schiller «Oda a la Alegría» en la Novena sinfonía de Ludwig van Beethoven, que suele interpretarse en actos de independencia nacional o de celebración, como aquella famosa ocasión en que la dirigió Leonard Bernstein para celebrar la caída del Muro de Berlín, y la tradición japonesa de tocarla para celebrar el Año Nuevo. Sin embargo, otros compositores, como Iannis Xenakis, argumentan que el efecto emocional de la música en los oyentes es arbitrario y que, por lo tanto, la complejidad objetiva o el contenido de información de la pieza es lo supremo.
A lo largo de la historia, los padres se aseguraron de que sus hijos fuesen instruidos en la música culta desde muy temprana edad. Una experiencia musical temprana daba las bases para un estudio serio posterior. Para aquellos que deseaban ser ejecutantes, cualquier instrumento es prácticamente imposible de aprender a nivel profesional si, o al menos un instrumento similar, no eran aprendidos desde la infancia. Algunos padres buscaban la enseñanza musical por razones sociales o en un esfuerzo por impartirles un útil sentido de la autodisciplina; las lecciones parecen mostrar también un incremento en el desempeño académico. Se considera además, que el conocimiento de las obras de la música clásica es parte de una buena cultura general.
Interpretación
Los compositores clásicos aspiran a su música de una relación muy profunda entre su contenido afectivo (emocional), y los medios con los que lo logra. Muchas de las obras clásicas más elogiadas hacen uso del desarrollo musical, el proceso por el que un germen, idea o motivo musical es repetido en distintos contextos, o alterados de tal manera que la mente del oyente, conscientemente o no, compara las diferentes versiones. Los géneros clásicos de la forma sonata y la fuga emplean rigurosamente formas de desarrollo musical. Generalmente, las obras de música clásica muestran una gran complejidad musical gracias al uso que hace el compositor del desarrollo, modulación (cambios de tonalidad), variación antes que la exacta repetición, frases musicales que no siempre tienen la misma longitud, contrapunto, polifonía y una armonía sofisticada. Además, muchas obras clásicas bastante largas (de 30 minutos a 3 horas) son construidas a partir de jerarquías de unidades más pequeñas: las frases, los períodos, las secciones y los movimientos. El análisis schenkeriano es una rama de la música que intenta distinguir estos niveles estructurales.
Su transmisión escrita, junto con la veneración dada a ciertas obras clásicas, ha llevado a la expectativa de que el ejecutante tocará la obra de tal modo que realizará en detalle las intenciones originales del compositor. Por lo tanto, las desviaciones de las instrucciones del compositor a veces son condenadas como fallas completas éticas.
Durante el , los detalles que los compositores colocaban en sus partituras fueron incrementándose. Así vemos un opuesto rechazo-admiración por los ejecutantes que ofrecen nuevas «interpretaciones» de la obra de un compositor, y no es desconocido que un compositor le pida al intérprete una mejor realización de sus intenciones originales que la que él mismo pudo lograr. De este modo, los ejecutantes de música clásica alcanzan a menudo reputaciones muy altas por su musicalidad, aunque ellos mismos no compongan. Otra consecuencia de la primacía de la partitura escrita del compositor es que la improvisación juega una menor presencia, en marcado contraste con otras tradiciones como el jazz, en donde la improvisación es básica. La improvisación en la música clásica era mucho más frecuente en el Barroco que en los siglos y , y recientemente la interpretación de aquella música por músicos clásicos modernos ha sido enriquecida por el resurgimiento de antiguas prácticas improvisatorias. Durante el periodo clásico, Mozart y Beethoven improvisaban a veces las cadencias de sus conciertos para piano (y animaban a otros a hacer lo mismo), pero también tendían a dar cadencias escritas para que otros solistas pudiesen usarlas.
Influencias de la música popular