Los términos paidofilia y pedofilia se usan en las ciencias de la salud para referirse a una parafilia que consiste en la excitación o el placer sexual que obtiene una persona adulta al tener fantasías sexuales con niños (infantes y preadolescentes).Enrique Echebúrua y Cristina René Guerricaechevarría, Abuso sexual en..., p. 79.See section F65.4 Paedophilia. Aunque las niñas suelen comenzar el proceso de la pubertad a los 8 o 10 años, y los niños a los 11 o 12 años, el criterio de corte para la pedofilia se extiende hasta las edades de 13 años, es decir, la prepubescencia. Los adultos atraídos por menores pospúberes de 13 a 17 años son considerados efebófilos.

En estudios sobre pedofilia se suele considerar el rango de atracción entre los 6 a los 14 años de edad, y no se tienen en cuenta los casos aislados de niñas mayores de 13 o niños mayores de 15 años que aún no hayan llegado a la pubertad.

La pedofilia es un rasgo multifactorial de la personalidad, y se compone de aspectos mentales, institucionales, de actividad, de educación sexual, de violencia y de control de las pulsiones, entre otros. En este sentido, se suelen distinguir dos tipos de pedofilia: una primaria o esencial, muy arraigada en el sujeto, y otra secundaria (u otras), que aparecería motivada por factores circunstanciales.

Las conductas pedófilas son muy heterogéneas, desde casos inofensivos, hasta aquellos en que alcanzarían niveles que rozan lo criminal. Se puede decir que la pedofilia es una condición de salud mental mientras no existe abuso físico de un(a) menor. A la actividad sexual de una persona adulta con un menor prepubescente, de 13 años o menos se la conoce con el nombre de pederastia o abuso sexual infantilCuando se trata de una persona mayor de 14 pero menor de una determinada edad (que varía entre los 14 y 21 años según el país), y que, podría o no dar su consentimiento, se la conoce con el nombre de estupro. En situaciones legales, el estupro es el acceso carnal de una persona adulta con un menor de edad (mayor de 12 años y menor de 18 o 16 años según el país) y que a pesar de dar su consentimiento, se asume que fue persuadido(a) o engañado(a) para consentir el acto sexual. (cf. Delito de estupro). (palabra que, etimológicamente, significa lo mismo que pedofilia). No obstante, no todo abusador sexual de menores es, estrictamente, un pedófilo; para más detalles, consúltese el artículo Pederastia.

En el uso popular, la palabra pedofilia se suele aplicar a cualquier interés sexual en los niños o el acto de abuso sexual infantil. Este uso confunde la atracción sexual hacia los niños prepúberes con el acto de abuso sexual infantil, y no distingue entre la atracción a prepúberes y púberes o post-púberes menores de edad. Los investigadores recomiendan que se eviten estos usos imprecisos ya que si bien las personas que cometen abuso sexual infantil a veces presentan el trastorno, los abusadores sexuales de niños no son pedófilos a menos que tengan un interés sexual primario o exclusivo en los niños prepúberes,Edwards, M. (1997) "Treatment for Paedophiles; Treatment for Sex Offenders". Paedophile Policy and Prevention, Australian Institute of Criminology Research and Public Policy Series (12), 74-75. y la literatura indica la existencia de pedófilos que no abusan de los niños.

Etimología

Etimológicamente, la palabra deriva del término griego παιδοφιλια, paidophilia, y este de παις-παιδος, páis-paidós, «muchacho» o «niño», y φιλíα filía, «amistad». Paidophilia fue acuñada por los poetas griegos como un sustituto de «paiderastia» (pederastia),Cf. H.G. Liddell and Robert Scott, Intermediate Greek-English Lexicon, 1959. ISBN 0-19-910206-6. o viceversa.

Se considera que paidofilia es un término etimológicamente más correcto que pedofilia, si bien esta segunda forma se usa más. Cf. Manuel Seco y otros, Diccionario del español actual, Aguilar, Madrid, 1999 y Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, Espasa, Madrid, 2001. En relación con la atracción hacia los adolescentes, también suele emplearse el término «hebefilia» o «efebofilia».

Datos históricos Grecia

En la antigua Atenas, la relación sexual entre un adulto y un joven púber se denominaba pederastia, y se consideraba como un elemento más en la relación entre un docente y su discípulo: consideraban que el amor entre ambos favorecía la transmisión del saber y de las leyes ciudadanas. Por el contrario, el sexo con sujetos prepúberes, denominado pedofilia, era castigado con condenas que podían llegar a la pena de muerte.

Roma antigua En la Roma antigua, por su parte, la pederastia estaba muy difundida, pero sin las justificaciones de los griegos, y la pedofilia era también condenada.Cf. Anna Oliveiro Ferraris y Bárbara Graziosi, ¿Qué es...?, págs. 18-20.

Con todo, simultáneamente había puntos de vista de tipo moral-psicológico que condenaban cualquier tipo de contacto sexual entre adultos y menores; así, por ejemplo, Platón o Suetonio.

R. F. von Krafft-Ebing: El término paedophilia erotica El término paedophilia erotica fue acuñado en 1886 por el psiquiatra vienés Richard von Krafft-Ebing, en su trabajo Psychopathia Sexualis,Krafft-Ebing, R. von. (1886). Psychopathia sexualis: A medico-forensic study (1965 trans by H. E. Wedeck). New York: G. P. Putnam’s Sons. ISBN 1-55970-425-X. en el que lo describió como el interés sexual dirigido solo hacia jóvenes prepubescentes, sin incluir a adolescentes, un interés que desaparecería con la aparición de los primeros signos de vello púbico.

A los adultos que manifestaban esta tendencia, Krafft-Ebing los clasificó en tres grupos:

pedófilos; de sustitución, esto es, cuando los jóvenes prepubescentes son vistos como objetos que sustituyen a un objeto adulto que es el preferido pero que no está disponible; sádicos.

Siglos y La pedofilia fue reconocida formalmente por primera vez y nombrada en el . Una cantidad significativa de investigación en el área ha tenido lugar desde la década de 1980. Aunque en su mayoría documentado en hombres, también hay mujeres que presentan el trastorno, y los investigadores suponen que las estimaciones disponibles no representan el verdadero número de pedófilas femeninas. No hay cura para la pedofilia desarrollada, pero hay tratamientos que pueden reducir la incidencia de una persona que comete el abuso sexual infantil. Las causas exactas de la pedofilia no se han establecido de forma concluyente. Algunos estudios de pedofilia en los delincuentes sexuales de niños lo han correlacionado con diversas anomalías neurológicas y patologías psicológicas. En los Estados Unidos, después de Kansas v. Hendricks, los delincuentes sexuales que son diagnosticados con ciertos trastornos mentales, especialmente la pedofilia, pueden estar sujetos a un compromiso civil indefinido.

La pedofilia como parafilia

Caracterización del pedófilo La pedofilia emerge antes o durante la pubertad, y es estable en el tiempo. Es autodescubierta, no elegida. Por estas razones, la pedofilia ha sido descrita como un trastorno de la preferencia sexual, fenomenológicamente similar a una orientación sexual heterosexual u homosexual. Estas observaciones, sin embargo, no excluyen la pedofilia del grupo de los trastornos mentales debido a que los actos de pedofilia causan daño, y los pedófilos, a veces, pueden ser ayudados por profesionales de salud mental para abstenerse de actuar sobre sus impulsos pero estos tratamientos no tienen alta tasa de éxito para que cambien su conducta. La psiquiatría considera la pedofilia como una parafilia.Cf., entre otros, Clasificación Internacional de Enfermedades , DWM-IV-TR http://www.minddisorders.com/Ob-Ps/Pedophilia.html Encyclopedia of Mental Disorders; Psychology Today y All Psych Online. Los pedófilos, desde esta perspectiva, son:

Sin embargo, no hay acuerdo sobre que la pedofilia sea una orientación sexual. Por ejemplo, la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Association) no la considera una orientación sexual.Página web "Plataforma participativa de comunicación LGBT", artículo "La APA niega que haya considerado la Pedofilia una orientación sexual" consultado el 14nov13 La cuarta edición revisada del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría describe con tres rasgos un diagnóstico estándar del pedófilo, basándose en 3022 casos de pedofilia: Experimentación, durante un periodo de al menos seis meses, de fantasías sexuales intensas o recurrentes, o de impulsos sexuales, o de necesidad de actividad sexual, en donde el objeto de atención es uno o varios niños prepubescentes (generalmente, menores de catorce años); O bien dichos impulsos solo repercuten en la esfera sexual del individuo, o bien le provocan ansiedad o dificultades interpersonales; El individuo tiene diecisiete años o más y ha de ser por lo menos seis años mayor que el niño por el que muestra su atracción.

La materialización de la pedofilia (también llamada pederastia) puede ser de varias formas; la atracción erótica que algunos pedófilos sienten por los niños no se traduce necesariamente en actos sexuales completos. El pedófilo puede limitarse a desnudar al niño y a mirarlo, a exhibirse, a masturbarse en su presencia, a tocarlo con delicadeza y a acariciarlo. Puede convencer al niño para que a su vez lo toque y así sucesivamente.Anna Oliveiro Ferraris y Bárbara Graziosi, ¿Qué es...?, pág. 72.

Las personas cuya orientación sexual se dirige hacia los niños manifiestan el mismo rango de rasgos de personalidad, temperamento y carácter que las personas cuya orientación sexual se dirige hacia los adultos. Un artículo de una revista documentó que la gran mayoría de las personas con pedofilia no mostraron evidencia de trastorno de personalidad antisocial o narcisista. Puede que no sea más fácil para una persona con pedofilia cambiar su orientación sexual que para una persona homosexual o heterosexual.

La personalidad del pedófilo es polimorfa. Se pueden distinguir dos grandes tipos de pedófilos: los primarios y los secundarios o situacionales:Cf. Enrique Echeburúa y Cristina Guerricaechevarría, op. cit., págs. 83 y ss.

Los primarios muestran una inclinación sexual casi exclusiva por los niños y su conducta compulsiva es independiente de su situación personal. Se trata, clínicamente, de pedófilos en un sentido estricto del término que presentan unas distorsiones cognitivas específicas: consideran su conducta sexual como apropiada (no se sienten culpables ni avergonzados), planifican sus acciones, pueden llegar a atribuir su conducta a un efecto de la seducción por parte del menor o pueden justificarla como un modo de educación sexual para este.

En cuanto a los secundarios o situacionales, estos se caracterizan porque su conducta viene inducida por una situación de soledad o estrés (en estos casos, la experimentación de relaciones sexuales con niños suele ser un medio de compensar la baja autoestima o de liberarse de cierta hostilidad). No son estrictamente pedófilos, en tanto que su inclinación natural es hacia los adultos, con los que mantienen normalmente relaciones problemáticas (impotencia ocasional, tensión de pareja...); solo recurren excepcionalmente a los niños y lo hacen de forma compulsiva, percibiendo su conducta como anómala y sintiendo posteriormente culpa y vergüenza.

Otra clasificaciónCf. T. Ward et alii, "Attachmente Style and Intimacy Deficits in Sexual Offenders", Sexual Abuse, 7, 1995, págs. 317-336; apud Anna Oliveiro Ferraris y Bárbara Graziosi, ¿Qué es...?, págs. 89 y 89.error en la cita, pp. 89 y 89 distingue tres categorías principales de pedófilos: