thumb|La exhibición de monos a turistas es legal en Shanghái, China. Algunos defensores de los derechos de los animales se oponen al mantenimiento de animales como propiedad de los humanos.
Los derechos de los animales son las ideas postuladas por corrientes de pensamiento y a la subcorriente del movimiento de liberación animal que sostienen que la naturaleza animal, independientemente de la especie, debe ser un sujeto de derecho en los ordenamientos jurídicos, donde hasta ahora esta categoría solo ha pertenecido a personas naturales y jurídicas, es decir, al ser humano. El movimiento que aboga por la defensa de estos derechos es el animalismo.
Los humanos siempre han reconocido a ciertos animales una consideración especial que varía mucho según el entorno cultural o el lugar, desde la utilización de los animales al servicio del hombre, pasando por el bienestar de los animales, hasta el trato ético de considerar que los animales merecen derechos tradicionalmente reconocidos solamente a los humanos.
Se postula que todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen derechos que deben ser respetados, siendo uno de los más relevantes y principales: el derecho a la libertad y al no sometimiento o maltrato a vejaciones o sufrimientos atribuibles a conductas discriminatorias y arbitrarias por parte del ser humano.
Diversos enfoques de los derechos de los animales
Todos los defensores de los derechos de los animales creen que los intereses individuales de los animales no humanos merecen reconocimiento y protección, pero el movimiento puede dividirse en dos grandes campos. Los defensores de los derechos de los animales creen que estos intereses fundamentales confieren derechos morales a los animales, y/o deberían conferirles derechos legales; véase, por ejemplo, el trabajo de Tom Regan. Los utilitaristas, por otro lado, no creen que los animales posean derechos morales, pero argumentan, por motivos utilitaristas -el utilitarismo en su forma más simple defiende que basemos las decisiones morales en la mayor felicidad del mayor número- que, -dado que los animales tienen la capacidad de sufrir y de sentir placer, su sufrimiento y bienestar deben tenerse en cuenta en cualquier filosofía moral-. Excluir a los animales de esta consideración, argumentan, es una forma de discriminación que denominan especismo; véase, por ejemplo, el trabajo de Peter Singer.
También hay diversidad sobre la cuestión del reformismo y el abolicionismo. También hay debate sobre la legitimidad de la acción directa para hacer valer los derechos de los animales. Los defensores reformistas de los derechos de los animales sostienen que los seres humanos deben dejar de «maltratar» a los animales. La postura abolicionista es que los humanos deben dejar de practicar el especismo hacia los animales. Gary Francione, uno de los líderes del abolicionismo, desarrolló su enfoque en respuesta al énfasis en la reforma de la ley. Algunos defensores de la postura abolicionista consideran que la reforma legal es contraproducente y confían únicamente en la educación no violenta y la persuasión moral en sus actividades. Ven la promoción del veganismo como un medio para crear una cultura libre de especismo y permitir la abolición de la agricultura animal. Otros que defienden la postura abolicionista de los derechos de los animales creen que los animalistas no deben basarse únicamente en la promoción del veganismo, sino que deben utilizar una estrategia de movimiento social basada en la expresión de reivindicaciones políticas, que es lo que hacen en la práctica todas las ONG de derechos de los animales al participar en el Día Mundial para Acabar con el Especismo, durante el cual expresan la exigencia de que se prohíban las prácticas especulativas.Esta estrategia política basada en la sociología de la construcción social de los problemas es defendida por la activista Anoushavan Sarukhanyan, que ha escrito varios artículos sobre el tema. Esta diversidad de enfoques también existe para la ecología y los derechos de la mujer, y garantiza un sano debate de ideas dentro de una sociedad democrática. Historia
Edad Antigua
La idea según la cual es aceptable que los animales sean explotados por los humanos para comida, vestido, u otras razones, proviene de tres fuentes principales:
La necesidad de muchos pueblos de las primeras etapas de la vida humana en la Tierra de conseguir comida de la caza y la pesca y, posteriormente, de la ganadería. El concepto teológico de dominio, basado en el Génesis (1:20-28) donde es dado a Adán el dominio sobre el mundo no humano. La suposición de que los animales no pueden poseer derechos porque no tienen capacidades tales como razonamiento, lenguaje o conciencia. Dicha suposición es contestada por los defensores de los animales mediante el argumento de casos marginales.
Grecia
thumb|Pitágoras (~580-500 a. C.) fue llamado el primer filósofo de los derechos de los animales.
El psicólogo Richard D. Ryder afirma que en el siglo VI antes de Cristo se incuba el primer encuentro de consideración del tratamiento a los animales.Ryder, Richard. Animal Revolution: Changing Attitudes Towards Speciesism. Berg, 2000, p. 17.
Había cuatro escuelas influyentes en la Grecia Antigua: animismo, vitalismo, mecanicismo y antropocentrismo. El filósofo y matemático Pitágoras (~580-500 a. C.) fue citado como el primer filósofo de los derechos de los animalesViolin, Mary Ann. "Pythagoras—The First Animal Rights Philosopher," Between the Species 6:122–127, cited in Taylor, Angus. Animals and Ethics. Broad view Press, p. 34. por su creencia de que animales y humanos están equipados con el mismo tipo de alma. Pitágoras pensaba que el alma de los animales era inmortal, hecho de fuego y aire, y que era reencarnada de humano a animal o viceversa. Pitágoras fue vegetariano y un "liberador" en cuanto a que compraba animales del mercado para darles luego la libertad.Taylor, Angus. Animals and Ethics. Broadview Press, p. 34; also see Huffman, Carl. "Pythagoras" in Zalta, Edward N. The Stanford Encyclopedia of Philosophy, Invierno de 2006.
La Biblia
thumb|400px|La creación de Adán por Miguel Ángel. El libro Génesis evoca ideas sobre una jerarquía divina sobre que Dios y el ser humano tienen propiedades comunes como intelecto y sentido de la moral.
La Biblia da a entender que el ser humano puede usar a los animales como alimento y para sacrificios con motivo religioso, como reza en Deuteronomio 12:15: «Sin embargo, podrás matar y comer carne dentro de todas tus puertas, conforme a tu deseo [...]»,Deuteronomio 12:15 y en 14:3, se permite comer «cualquier animal que tenga la pezuña partida» (ciervo, oveja, etc.), menos el cerdo; de los animales marinos «les estará permitido comer todos aquellos que tengan aletas y escamas» y, respecto a las aves, se pueden comer todas menos las que se encuentran ahí relatadas (águila, cuervo, golondrina, etc.).Deuteronomio 14:1-21
En el Génesis, se cuenta que los hombres tienen el dominio sobre todos los animales.Génesis 1:28 También en el Génesis, se hace referencia a que el ser humano de la tierra original podría ser vegetariano (Génesis 1:29-31), aunque no está bien fundamentado debido a que algunos estudiosos establecen que todo ser vivo, animal de la tierra, animal de las aguas, tierra y la hierba del campo servirían del alimento; esto debido a que algunas traducciones dan a entender que la hierba verde era "solamente" para alimentar a todo ser vivo, sin embargo, revisando en las escrituras originales, éstas dan a entender que tanto los animales como las plantas servirían como alimento. Tomar una parte de un animal vivo para la comida fue prohibido (Génesis 9:4), lo que alude a la necesidad de que este sea desangrado. Los animales domésticos también habían de reposar en el Sabbath (Éxodo 20:10; 23:12) y una vaca y su cría no debían ser matados el mismo día (Levítico 22:28).
También es destacable la cita de la recriminación que se le hace, primero por parte de la propia burra y después por parte de un ángel, a Balaam cuándo este golpea repetidas veces con su bastón a su asna sin motivo (Números 22:23-35).
La ley de Dios prescribía que se diera un trato humanitario tanto al asno como a los demás animales domésticos: si un asno estaba echado bajo el peso de su carga, tenía que ser librado de ella, y no estaba permitido poner juntos en un mismo yugo a un asno y a un toro. (Éx 23:5; Dt 22:10.) Al ser inferior en tamaño y fuerza y, además, de naturaleza diferente, un yugo desigual hubiera resultado en sufrimiento para el asno.Perspicacia para comprender las Escrituras, Volumen I, bajo el encabezado; Asno.
En el Nuevo Testamento, en Mateo 15:10-20 y Marcos 7:14-23, Jesús hace referencia a la costumbre de no comer cerdos y demás animales "impuros" según el Antiguo Testamento, y declara que: «¿No saben que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo [...]?.Marcos 7:14-23Mateo 15:10-20 Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos», por lo cual se entiende que el hombre puede comer cualquier animal, aunque el apóstol San Pablo señaló que la carne animal no es un alimento esencial para el hombre, ya que, como relata en 1 Corintios 8:13: «[...] si un alimento es ocasión de caída para mi hermano, nunca probaré carne, a fin de evitar su caída.» Anterior a esta frase, en 1 Cor 8:8, Pablo dice que «ni por dejar de comer somos menos, ni por comer somos más», dando a entender que no es necesario comer carne de animal. También lo repite en Romanos 14:21.Romanos 14:21
Roma
thumb|Justiniano I
En el "corpus iuris civilis" (529) por Justiniano I ya se encontraba la consideración hacia los intereses de los animales.
Además se pueden encontrar consideraciones de relevancia moral de los animales en la poesía de Virgilio (70-19 a. C.), Lucrecio (99-55 a. C.) y Ovidio (43 a. C.-17) y en la arquitectura filósofa de los pensadores Plutarco (46-120), Plotino (205–270) y Porfirio (232–305). De Porfirio hay su transmisión De Abstinentia (De la Abstinencia) y De Non Necandis ad Epulandum Animantibus (De la Inapropiedad de matar Seres Vivos para la Comida).
Pero se tiene que admitir que en práctica el pensamiento jurídico de los Romanos no fue influido mucho por esta frase. Más que nada el derecho romano consideraba como animales a todos los seres vivos no poseedores de derechos, lo que incluía, obviamente, a las personas esclavizadas. De este modo, la idea de "derechos de los animales" carecía de sentido en la vida cotidiana de la antigua Roma. Se mataba a miles de animales por diversión en los famosos juegos romanos.
Hinduismo y budismo
Las sociedades hindúes y budistas desde el siglo III a. C. proclamaron un vegetarianismo amplio refiriéndose al principio de Ahimsa, el principio de no violencia. Por la equivalencia moral de animales y seres humanos unos reyes construyeron hospitales para animales enfermos. Matar a una vaca fue un delito tan serio como matar un hombre de alta casta, matar a un perro tan serio como matar a un intocable.
Islam
El Profeta Mahoma (570-632) consideraba permisible matar a animales, aunque hacerlo sin necesidad aparente o con crueldad fue prohibido. No deben ser fijados a la hora de ser matados ni deben ser dejados esperar su muerte. Dejar ver a un animal como afilas tu cuchillo es matarlo 17 veces.
Edad Moderna
Los derechos de los animales son un tema controvertido, debido a que no existe consenso sobre los mismos, ni acuerdos internacionales al respecto. Según Descartes, los animales ni siquiera son capaces de sentir dolor; lo que se debe a que carecen de alma. De este modo, los animales estarían fuera del alcance de la consideración moral. Por otro lado Nicolás Fontaine, un testigo presencial, describió en sus memorias, publicadas en 1738, una visita a un laboratorio: se les administraban golpes a perros con bastante indiferencia y se burlaban de quienes se compadecían de los perros.