Maihueniopsis clavarioides es una especie de planta suculenta perteneciente al género Maihueniopsis, dentro de la familia Cactaceae. Es endémica del noroeste de Argentina, concretamente de las provincias de San Juan y Mendoza.
Descripción Maihueniopsis clavarioides es una especie de cactus geófito y de bajo crecimiento que forma grupos de tallos subterráneos cónicos o claviformes, escasamente ramificados, asociados a una raíz pivotante grande y engrosada. En la naturaleza, los tallos se dividen en segmentos cortos, cuyos segmentos superiores se sitúan al nivel de la superficie del suelo o apenas sobresalen de ella. Estos miden entre 2 y 4 cm de longitud y aproximadamente 1,5 cm de diámetro. Son bastante frágiles, de forma cilíndrica a obcónica y, en ocasiones, presentan caras apicales aplanadas o truncadas, así como ápices crestados. miniaturadeimagen|Planta en Calingasta, en la provincia argentina de San Juan La especie presenta poca ramificación. Los segmentos carecen de tubérculos, tienen una epidermis de color marrón grisáceo oscuro y siguen un ciclo de vida esencialmente anual. La forma típica presenta segmentos cónicos característicos, con el centro de crecimiento situado en el extremo plano y más ancho del cono. En cultivo aparecen con frecuencia formas monstruosas, con tallos en forma de abanico crestado o claviformes, semejantes a dedos. En ocasiones, las tres formas de tallo pueden aparecer en una misma planta. Las hojas son minúsculas, rojizas, miden aproximadamente 1,5 mm de longitud y son caducas a medida que madura el nuevo crecimiento.
Las areolas son muy pequeñas, elípticas y numerosas. Se encuentran densamente agrupadas en la parte superior de los segmentos y disminuyen en número hacia la base. Están cubiertas de lana y carecen de gloquidios. Cada areola presenta entre 4 y 10 espinas diminutas, blancas y de hasta 1 mm de longitud, dispuestas como los dientes de un peine y adpresas contra la superficie del tallo. miniaturadeimagen|Detalle de la flor Las flores aparecen lateralmente, son de color verde amarillento a verde oliva y alcanzan hasta 4 cm de longitud. Los sépalos son lineales, puntiagudos y rojizos, mientras que los pétalos son de color marrón claro, estrechamente espatulados y ligeramente crenados. El pericarpelo carece de areolas desarrolladas, pero presenta pequeñas hojas escamosas con pelos cortos y cerdas en sus axilas, especialmente cerca de los bordes. Los filamentos son blancos y más cortos que los pétalos. El estilo también es blanco y termina en un estigma con 7 lóbulos.
Los frutos son elipsoidales a piriformes, de color púrpura negruzco oscuro, y miden entre 1,5 y 2 cm de longitud. Se secan al madurar y no se abren. Las areolas del fruto generalmente carecen de gloquidios y solo presentan algunos pelos en la axila de una escama triangular. Las semillas presentan cotiledones que alcanzan hasta el 60 % de la longitud del embrión.
Distribución y hábitat El área de distribución nativa de esta especie se encuentra en el noroeste de Argentina, concretamente en las provincias de San Juan y Mendoza.
Habita principalmente en ambientes subalpinos y subárticos, entre los 2000 y los 2800 m s. n. m. Crece en estepas de gran altitud y matorrales de montaña, en condiciones extremadamente áridas. Su pequeño tamaño y su coloración le permiten camuflarse entre las rocas y la arena, donde aparece entre arbustos y pastos dispersos. También puede crecer en zonas tan áridas que apenas permiten la supervivencia de otros tipos de vegetación.
Ecología La especie presenta una adaptación especializada a las condiciones áridas de su hábitat. Tras la germinación, la plántula desarrolla rápidamente una raíz que penetra en el suelo. Cuando esta alcanza suficiente profundidad, forma un tubérculo subterráneo que almacena agua y permite a la planta superar los períodos desfavorables. La zona de la raíz situada por encima del tubérculo forma el cuello, una estructura que conecta las raíces tuberosas profundas con las partes aéreas de la planta.
Cada año, varios tallos nuevos de forma cónica brotan de la parte superior del cuello. Al final del verano, las partes subterráneas de la planta se contraen. Como los tallos carecen de capacidad para penetrar en el suelo, terminan por desprenderse, marchitarse y ser arrastrados por el viento. Este ciclo permite a la planta conservar sus estructuras subterráneas durante los períodos más desfavorables y renovar sus tallos a lo largo del tiempo.
Taxonomía La primera descripción de esta especie fue como Opuntia clavarioides, publicada en 1837 por los botánicos Christoph Friedrich Otto y Ludwig Karl Georg Pfeiffer en Enumeratio Diagnostica Cactearum hucusque Cognitarum: 173.
Más tarde, el botánico estadounidense Edward Frederick Anderson trasladó la especie al género Maihueniopsis, por lo que pasó a llamarse Maihueniopsis clavarioides. Registró estos cambios en la revista científica Cactus and Succulent Journal 71: 325, publicada en 1999. Etimología
Maihueniopsis: nombre genérico formado a partir del nombre Maihuenia y del término griego opsis, que significa 'parecido a', en alusión a su semejanza con las especies del género Maihuenia. clavarioides: epíteto específico formado a partir del nombre del género Clavaria y del término griego oeidēs, que significa ‘parecido a’. El nombre hace referencia a la semejanza de la especie con los hongos de forma claviforme del género Clavaria, cuyo nombre deriva del término latino clāva, que se traduce como ‘maza’.
Sinonimia
Estado de conservación En la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, la especie está clasificada como “Casi Amenazada (NT)”. Esta categoría indica que, aunque actualmente no presenta un riesgo inmediato de extinción, podría aproximarse a alguna de las categorías de amenaza si aumentan las presiones sobre sus poblaciones y su hábitat.
La especie presenta un área de distribución estimada en aproximadamente 3000 km² y parece ser bastante abundante en las zonas donde crece. Sin embargo, su pequeño tamaño y su capacidad para camuflarse entre las rocas dificultan su localización, por lo que resulta complicado estimar con precisión el tamaño de sus poblaciones.
Entre las principales amenazas se encuentran las carreteras que atraviesan su área de distribución, ya que pueden provocar la alteración y pérdida de hábitat. Las actividades mineras, tanto actuales como proyectadas, y el turismo también representan amenazas potenciales para la especie. La recolección de ejemplares constituye un riesgo menor, debido a la dificultad para localizar la planta y al difícil acceso a las zonas donde crece.
Usos La especie se cultiva principalmente como planta ornamental. Debido a su gruesa y alargada raíz principal, requiere macetas profundas y un sustrato de composición principalmente mineral y con un buen drenaje. También necesita una buena circulación de aire. Es sensible al exceso de riego, aunque requiere un aporte suficiente de agua durante la fase vegetativa. Durante el invierno necesita un período de reposo seco.
Tolera heladas ligeras de aproximadamente −5 °C y, en determinadas condiciones, temperaturas de hasta −10 °C. Durante el reposo invernal, debe mantenerse en un lugar fresco, ya que este período resulta importante tanto para su salud como para la floración. La ausencia de un período frío puede reducir considerablemente la formación de brotes. Necesita una exposición con abundante luz solar.
La propagación se realiza principalmente mediante esquejes e injertos. En cultivo, las plantas injertadas son las más habituales y presentan un crecimiento vigoroso. También es posible cultivar ejemplares sobre sus propias raíces, aunque su crecimiento resulta mucho más lento y pueden tardar varios años en alcanzar la madurez necesaria para florecer.
Galería
Referencias
clavarioides Categoría:Flora endémica de Argentina Categoría:Plantas descritas en 1837 Categoría:Plantas descritas en 1999 Categoría:Plantas descritas por Pfeiffer Categoría:Plantas descritas por E.F.Anderson Categoría:Plantas descritas por Otto Categoría:Cactus y suculentas