Se conoce como Expedición Libertadora de la Banda Oriental a cada una de las dos campañas militares (1811 y 1812-1814) emprendidas por las Provincias Unidas del Río de la Plata para liberar del dominio realista español a la Banda Oriental.

Ese territorio, ubicado al este del río Uruguay y sobre el estuario del Río de la Plata, tenía gran importancia estratégica para los patriotas por su cercanía a Buenos Aires y por ser base de una importante flota realista. Para estos últimos, en tanto, la posesión de la Banda Oriental era vital para asfixiar el movimiento revolucionario e impedir que se propagara desde Buenos Aires hacia el interior del Virreinato del Río de la Plata. Pero también tenían intereses en juego las autoridades portuguesas instaladas en el Brasil, que esperaban constantemente una ocasión para adueñarse del territorio y volver a instalarse en el Río de la Plata.

Las milicias orientales al mando de su jefe José Artigas, participaron de las campañas, pero los conflictos de este con los jefes nacionales llevaron a una ruptura que devino en guerra.

Antecedentes La Banda Oriental ante la Revolución de Mayo En 1810, en la Banda Oriental se encontraba la Gobernación de Montevideo, que comprendía parte de los territorios situados al este del río Uruguay con un radio aproximado de 70 km alrededor de la ciudad de Montevideo y formaba parte del Virreinato del Río de la Plata bajo la dependencia de la Intendencia de Buenos Aires.

El resto de la Banda Oriental era jurisdicción directa de Buenos Aires y hacia el norte se encontraba la Gobernación de las Misiones Guaraníes, que en parte se hallaba ocupada por Portugal desde 1801. España y Portugal habían tenido numerosos roces diplomáticos y militares a raíz de la posesión de regiones cercanas al Río de la Plata, y por esa razón los españoles mantenían una fuerte guarnición en Montevideo, ciudad amurallada y apostadero de la flota real en el océano Atlántico.

El 25 de mayo de 1810 se produjo en Buenos Aires la Revolución de Mayo que depuso al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y formó una Junta Provisoria de Gobierno, conocida posteriormente como la Primera Junta, que debía regir los destinos del virreinato en tanto España pudiera liberarse de la invasión de Napoleón y el monarca español Fernando VII pudiera recuperar su trono.

La situación en Montevideo

El Cabildo de Montevideo recibió, el 31 de mayo de 1810, un mensaje de la Primera Junta conducido por el teniente Martín Galain, que lo invitaba a enviar un diputado a Buenos Aires en representación de los orientales. Era la misma invitación que se había hecho a todas las ciudades del Virreinato del Río Plata y buscaba formar un gobierno en el que estuvieran representados todos los pueblos que conformaban dicho virreinato.

Al día siguiente se reunió un cabildo abierto en Montevideo y después de algunas deliberaciones se acordó reconocer la autoridad de la Junta de Buenos Aires, aunque se aplazaba el envío del diputado requerido.

Para los revolucionarios era una solución satisfactoria pero luego llegaron a Montevideo noticias de que en Cádiz se había establecido el Consejo de Regencia de España e Indias que gobernaría el Reino hasta la liberación del monarca cautivo, Fernando VII. Dicho Consejo de Regencia requería la fidelidad de todas las colonias, y el Cabildo de Montevideo resolvió acatar su autoridad y desconocer a la Junta de Buenos Aires hasta tanto esta no reconociera al Consejo de Regencia.

Los revolucionarios enviaron a Montevideo al secretario de la Primera Junta, Juan José Paso, pero sus gestiones fueron inútiles. En consecuencia la Junta de Buenos Aires declaró la apertura de hostilidades contra los realistas de Montevideo; el Cabildo de esta ciudad, a su vez, rompió relaciones con Buenos Aires el 15 de junio y el comandante general de Marina del Apostadero del Río de la Plata, José María Salazar, declaró el bloqueo naval contra Buenos Aires.

La situación en la Colonia del Sacramento

La Primera Junta también envió una nota el 27 de mayo de 1810, a la Colonia del Sacramento. En respuesta a la misma, el 5 de junio, veinte vecinos de distinción de los doscientos que poblaban la colonia, convencidos de la legalidad con que el movimiento juntista de Buenos Aires había reemplazado al virrey Cisneros, firmaron un documento por el que recocían la autoridad de la Primera Junta.

En un oficio del 23 de junio, el gobernador interino de Montevideo, Joaquín de Soria, invitó al comandante Ramón del Pino y Rozas a no reconocer a la Junta Provisoria. Del Pino se negó e informó inmediatamente a Buenos Aires enviando el oficio de Soria.

Sin embargo, esta actitud cambió cuando del Pino fue informado de que la renuncia de Cisneros había sido por extorsión. En su oficio dirigido a la Junta Provisoria del 19 de julio manifestó su “mayor sorpresa” ante estos hechos “violentos” que lo obligaban, como vasallo fiel y subordinado militar, a separarse de una “dependencia indebida”. El día anterior, el gobernador Soria había ordenado a Michelena reunir tropas y dirigirse a la Colonia del Sacramento.

A su vez, el 20 de julio, la Junta Provisoria resolvió enviar al teniente coronel Felipe Santiago Cardoso con unos 200 soldados del cuerpo de Patricios al mando del capitán Eustoquio Díaz Vélez. Cardoso debía sustituir a del Pino y tomar la guarnición. Al día siguiente, la expedición desembarcó sin obstáculo alguno. Cardoso ingresó solo a la comandancia y entregó los pliegos que llevaba. Del Pino, luego de entretener a su visitante lo invitó a un suculento almuerzo. Mientras almorzaban salió de la comandancia y alertó a sus soldados que impidieran la entrada a terceros y salió del pueblo al galope. Hubo entonces algunos disparos que terminaron con la huida de los milicianos de Del Pino. Díaz Vélez capturó a los que quedaron, los desarmó, “clavó” los cañones y tomó prisionero al segundo comandante de la plaza, Guerrero Serón. Toda la fuerza expedicionaria se embarcó de vuelta hacia Buenos Aires. Tres días después, ingresaron a la villa las fuerzas de Michelena.

Las nuevas autoridades españolas

En octubre de ese año llegó a Montevideo el general Gaspar de Vigodet, el cual se hizo cargo del gobierno de Montevideo y la puso en pie de guerra. En tanto, otras ciudades del virreinato, como San Juan, Córdoba, Tucumán y Santiago del Estero, reconocieron a la Junta de Buenos Aires y enviaron sus diputados. El triunfo de las tropas revolucionarias en la batalla de Suipacha (región del Alto Perú) dio confianza a los miembros de la Junta, y en diciembre se formó la Junta Grande en la que entraban los diputados de las ciudades del interior. Ese mismo mes el segundo ejército patriota, comandado por Manuel Belgrano, expedicionó hacia la Intendencia del Paraguay para derrocar el gobernador intendente Velazco que se mantenía realista.

En enero de 1811 llegó a Montevideo Francisco Javier de Elío, designado virrey del Río de la Plata. Este, tras recibir el rechazo a su autoridad, declaró a Buenos Aires ciudad rebelde y estableció la nueva capital del virreinato en Montevideo.

Primera Campaña en la Banda Oriental El control de los ríos interiores Las primeras acciones de guerra corrieron por cuenta de la flota realista de Montevideo. Precisamente esta base naval permitía a los realistas dominar el Río de la Plata y los ríos interiores, como así también la costa bonaerense más al sur. En tanto Montevideo no fuera ocupada, la revolución no estaría asegurada ni en Buenos Aires ni en las provincias de la Mesopotamia.

Cuando la Intendencia del Paraguay juró fidelidad al Consejo de Regencia, la Junta de Buenos Aires replicó ordenando la prohibición de las comunicaciones fluviales entre Asunción y Montevideo (agosto de 1810). Sin embargo, salvo vigilar las costas, nada podían hacer los revolucionarios sin una flota que oponer.

Vigodet se dispuso a controlar los ríos y cortar las comunicaciones del ejército revolucionario que avanzaba contra la Intendencia de Paraguay a través de la Mesopotamia. Una flotilla comandada por el capitán de navío Juan Ángel de Michelena desembarcó tropas en Concepción del Uruguay (antes conocida como Arroyo de la China) y la ocupó el 6 de noviembre, retirándose sin lucha las escasas fuerzas revolucionarias enviadas por Belgrano para asegurar sus comunicaciones con Buenos Aires. Instalada esta base de operaciones, fueron recuperadas en noviembre para la causa del rey las villas de Gualeguaychú y Gualeguay. Los realistas encaminaron sus esfuerzos a la toma del pueblo de Nogoyá y al de La Bajada (hoy ciudad de Paraná) (esta última sobre el río Paraná), pero encontraron resistencia de partidas irregulares formadas por pobladores locales, que lograron paralizar estos planes. Tras una serie de escaramuzas, los realistas evacuaron sus posiciones en la margen occidental del río Uruguay, y los revolucionarios quedaron dueños de la región en marzo de 1811. Sin embargo, la primera flotilla naval patriota, que se dirigía río arriba llevando refuerzos al ejército de Belgrano, fue destruida por los barcos realistas en el combate naval de San Nicolás (2 de marzo de 1811). De este modo el control de los ríos interiores siguió siendo de los realistas, pero no así las costas, que continuaron en manos de los revolucionarios.

Conformación del ejército patriota El 21 de marzo de 1811 Belgrano dio un estado detallado de sus fuerzas en Candelaria:

+ ESTADO DE FUERZAS AL 21 DE MARZO DE 1811 Cuerpos Comandante Capitán Teniente Subteniente Tambor Sargentos Cabos Soldados Real Cuerpo de Artillería 1 3 2 2 0 3 5 70 (*1). Granaderos de Fernando VII 0 1 0 0 0 0 0 46 Compañía 1.º de Patricios 0 1 1 0 1 1 8 41 Compañía 2.º de Patricios 0 0 0 0 0 1 3 32 Arribeños 0 1 1 1 1 3 6 49 Pardos 0 1 1 0 0 0 3 33 Comp. de Yapeyú (1.º, 2.º, 3.º y 4.º). 0 3 3 4 2 10 15 141 Infantería de Corrientes 0 0 1 1 1 2 4 50 Caballería de la Patria 0 1 3 5 2 7 8 188 Comp. de Caballería de San José 0 1 1 1 0 2 2 66 Caball. de Corrientes (Comp. 2.º, 3.º y 5.º). 0 3 3 3 2 8 10 233 Milicias de la Bajada 0 1 2 2 0 5 12 185 TOTAL 1 16 18 19 9 42 76 1134

Notas: (*1) el piquete original de artilleros fue aumentado con soldados de caballería desmontados y soldados nuevos alistados en Corrientes.

En Candelaria Belgrano agregó a los 2 cañones de a 2 y 4 cañones de a 4 con que hizo la campaña, un cañón de a 3 de las fuerzas de Corrientes y los de la división de Rocamora: 2 cañones de a 4, 1 de a 2 y 4 de a 1.

La ayuda enviada salió de Buenos Aires el 12 de febrero de 1812 llegando ya demasiado tarde a Santa Fe. Francisco Ramírez —posiblemente homónimo y no el luego supremo entrerriano Francisco Ramírez— transportó cartuchos para cañones y fusiles, 400 recados y útiles de parque, para ser remitidos a Belgrano.Adolfo P. Carranza: Revista nacional: Historia Americana--literatura--jurisprudencia (pág. 34). Publicado por Calle Moreno (Buenos Aires), 1888.

Sin los refuerzos pedidos y con la orden emitida por la junta el 7 de marzo de abandonar el teatro paraguayo y pasar a la Banda Oriental (que recibió después de la acción de Tacuarí), Belgrano avanzó hacia el sur por la costa occidental del río Uruguay, pasando por Yapeyú, Mandisoví y San Antonio del Salto Chico.

Belgrano llegó a Concepción del Uruguay el 9 de abril y luego ingresó en la Banda Oriental el 13 de abril de 1811Juan J. Biedma Straw: Crónica histórica del N.º 2 de Infantería de Línea (pág. 23). Buenos Aires: Imprenta, Litografía, etc. del Arsenal Principal de Guerra, 1904. por el Paso Vera, donde debía coordinar acciones con José Gervasio Artigas, iniciando la primera de las dos Expediciones Libertadoras a la Banda Oriental. La Junta le envió a Entre Ríos como refuerzo 441 hombres al mando de Martín Galain y 426 hombres al mando de José Moldes.Bartolomé Mitre: Historia de Belgrano y de la independencia argentina, volumen 1, pág. 348. Buenos Aires: F. Lajoune, 1887.