Miranda de Ebro extiende su trama urbana en una gran llanura situada entre la vega del río Ebro y el río Bayas. Los principales condicionantes que ha tenido la ciudad para su desarrollo han sido el propio río que le da nombre y el cerro de La Picota. El núcleo primitivo se asentó bajo las faldas de este cerro y no tardó demasiado en cruzar el río mediante un puente; de esta forma surgieron los dos barrios más importantes: Aquende (orilla derecha) y Allende (orilla izquierda). Como la llanura se situaba en la margen izquierda del río Ebro, es Allende el barrio más desarrollado.

En el , el urbanismo mirandés se topó con un nuevo condicionante: el trazado ferroviario. La línea Madrid-Irún cortó el desarrollo por el Norte, mientras que la Castejón-Bilbao dividió la ciudad en dos. Los problemas de ordenación se resolvieron a comienzos del con la redacción de un proyecto de ensanche que ha regido la organización de la ciudad hasta nuestros días con pequeñas modificaciones.

Urbanismo a través de la historia thumb|140px|Castillo de Miranda de Ebro. El primitivo núcleo Muy probablemente Miranda de Ebro nació en lo alto del cerro La Picota como una avanzadilla militar durante la reconquista. En realidad no se fundó durante esta contienda, sino que simplemente se repobló. En 1099, Alfonso VI de Castilla otorgó un importante fuero a la ciudad que para entonces ya había descendido del cerro al río, e incluso se construyó con anterioridad un puente. El Fuero de Miranda también cita la existencia de los dos primeros barrios de la ciudad.

Edad Media thumb|200px|Plaza del Mercado, etapa medieval. En el fuero de Miranda se citan dos iglesias juraderas: San Martín en Aquende y San Nicolás en Allende, de las cuales solo la segunda llega hasta nuestros días con el nombre de Espíritu Santo. En el barrio de Aquende se ubicaban otras iglesias como la de Santa María en el cerro de la Picota (antes de la construcción del castillo) y la de Santa Petronila, ambas destruidas por el conde de Salinas. La expansión de la ciudad provocó la construcción de la iglesia de San Juan Bautista en los arrabales de la ciudad. Junto a esta iglesia se abrió una gran plaza donde se celebraba el mercado de la villa y donde además se ubicó la casa del concejo. Tras la expulsión de los judíos en 1492, el concejo se trasladó a la sinagoga de la ciudad situada junto al puente.

En 1358, el conde Don Tello, Señor de Vizcaya, solicitó al obispado de Calahorra el terreno para construir el Castillo de Miranda en lo alto del cerro de La Picota, lugar que estaba ocupado por la primitiva iglesia de Santa María. Sin embargo, la obra de construcción no se inició hasta 1449, cuando Pedro Sarmiento, conde de Salinas, ocupó la iglesia.

Hubo dos núcleos diferenciados, con sus respectivas iglesias, que con los años se unieron en uno solo mediante su fortificación. La muralla de la ciudad estuvo plenamente consolidada a finales del en Aquende. En 1375 hubo cuatro entradas a la ciudad: las puertas del Puente, Valle, Barribozó y San Juan. La ciudad se componía de estrechas callejuelas paralelas al Ebro y diminutas plazas, todo sin empedrar y con aspecto angosto.

El barrio de Allende durante la Edad Media se organizó alrededor de la iglesia del Espíritu Santo y tuvo una extensión mucho más reducida que Aquende.

El renacimiento thumb|250px|right|Casa de las Cadenas y Casa de los Urbina, ambas del sigo XVI. thumb|250px|Antiguo monasterio agustino, actual edificio de la Junta de Castilla y León. El periodo de tiempo comprendido entre el y el fue el más fructífero de cara al arte, arquitectura, etc. La villa siguió amurallada, aunque hubo ciertos problemas con el mantenimiento de las defensas. A principios del se comenzó la construcción de la iglesia de Santa María de Altamira en el solar que ocupaba hasta entonces el Hospital del Chantre. La primitiva iglesia de Santa María se encontraba en lo alto del cerro La Picota y presentaba estilo románico, pero en 1449, el conde de Salinas la desmanteló para iniciar la construcción del castillo. El nuevo templo, en pleno corazón de Aquende,Aquende es el nombre que recibe el barrio situado en la margen derecha del río Ebro, el más antiguo de la ciudad. se construyó en piedra de sillería y con estilo renacentista. En los años 1570 se inició la construcción del convento de San Francisco (actual Convento de los Sagrados Corazones).

En 1564 las murallas estaban consolidadas y se unieron a las puertas existentes las de Arenal, Santa Lucía y San Nicolás en el barrio de Allende.

En 1581 se construyó una torre en el primer arco del puente desde Aquende en la que se ubicó el ayuntamiento, la casa de justicia y una carnicería. El puente se encontró desde el en un estado lamentable. Constó de siete arcos, tenía un perfil curvo y su calzada era estrecha. Más tarde se construyó una nueva torre en la primera pila de Allende que sirvió de cárcel. En total, todas las edificaciones del puente formaron un auténtico castillo sobre el agua.

A mediados del se construyó la plaza del Rey (actual plaza de España). El inicio de las obras fue en 1644 y sus dimensiones eran mucho más reducidas que las actuales. La plaza albergaba fiestas y corridas de toros. Rodeando a la plaza se construyó los mejores edificios de la época: Casa de las Cadenas (1580-1600); la Casa de los Urbina (1540) y la casa consistorial (1788), revisada por Ventura Rodríguez. Otro edificio de gran interés es el Palacio de los Gil Delgado-Ocio (1770).

En 1684 se levantó en Allende, muy alejado de la villa, el antiguo Convento de las Agustinas junto al camino hacia Francia. El solar estaba ocupado anteriormente por la ermita de la Magdalena que ya aparecía citada en el fuero.

La fortísima riada de los días 19, 20 y 21 de junio de 1775, se llevó por delante el puente y otras construcciones (entre ellas el ayuntamiento que se ubicaba en una sinagoga junto al viaducto). Miranda necesitó un nuevo puente tras la devastadora riada y el Concejo se puso inmediatamente en contacto con la corte para gestionar la construcción de uno nuevo. El arquitecto elegido fue el riojano Francisco Alejo de Aranguren. La obra comenzó aquel mismo año, un poco más arriba de la ubicación del antiguo puente, y terminó en un tiempo récord: en 1777 el puente ya estuvo listo aunque no fue oficialmente inaugurado hasta 1780. En la entrada de Allende se colocó dos leones esculpidos por el artista alavés Juan Antonio de Moraza en 1778. Uno de los leones sujeta el escudo real mientras que el otro sostiene el de la ciudad. Se cree que en la entrada de Aquende hubo un par de jarrones de piedra. Se denominó Puente de Carlos III.

En definitiva el modelo de villa siguió el modelo clásico de calles alargadas y estrechas. La altura media de los edificios fue de tres o cuatro plantas incluida la baja. La utilización de la piedra se limitó casi exclusivamente a las plantas bajas y a las fachadas.

El es de vital importancia porque en los años 1860, con la llegada del ferrocarril, el urbanismo se vio muy influido. La guerra de la Independencia española dejó la ciudad muy deteriorada y fue el momento en el que se demolieron las puertas de la muralla para utilizar sus piedras en la reconstrucción de otros edificios (en concreto el cementerio). El 20 de febrero de 1815 se acuerda derribar la puerta de San Joseph y el 13 de marzo de ese año las de San Juan y San Francisco.

El ensanche de Keller

thumb|350px|right|Plano de Reforma y Ensanche de Federico Keller (1903).

Desde 1903, Miranda de Ebro contó con un ensanche diseñado por Federico Keller que organiza las calles de una red ortogonal, de modo similar al ideado por Ildefonso Cerdá para la ciudad de Barcelona. Para romper la monotonía, Keller decidió crear algunas plazas circulares y puntos de reunión de la población. La retícula ideada constó de manzanas rectangulares y se propuso que en las calles estrechas (menos de 12 metros) los esquinas estuviesen rematadas en chaflán o redondo. En 1912, el ayuntamiento aumentó el presupuesto de la ciudad a más de 100.000 pesetas, una cifra que jamás se había logrado anteriormente, y en 1915 aumentó en 200.000 pesetas. Este aumento en el presupuesto municipal quedó reflejado en las nuevas infraestructuras que Miranda ganó a comienzos de siglo: alcantarillado público, asfaltado de calles, matadero, un parque en el centro, la alhóndiga y otras muchas mejoras que convirtieron a Miranda en una ciudad bien equipada.

En 1908 se inauguró la plaza de toros cuya capacidad era de 5.000 espectadores. Fue construida con las piedras del desmantelado castillo de la ciudad. Otro de los recintos inaugurados en esta época destinados al entretenimiento fue el Teatro Apolo que abrió sus puertas el 4 de octubre de 1921 y la primera obra en representarse fue El genio alegre de los Hermanos Álvarez Quintero. Al año siguiente se estrenó el cine Novedades. thumb|left|250px|Plaza de Abastos (1917). Aunque el aumento de población durante la II República no fue tan intenso, no significa que no avanzase. Durante los años de la república, Miranda se dotó de un Centro de Higiene Rural, un Instituto Técnico de Segunda Enseñanza, la plaza de Abastos, una estafeta de correos, un juzgado de Primera Instancia, etc. Todas estas infraestructuras, junto con la industria, hicieron que Miranda se convirtiese en el referente de la comarca y en un lugar donde buscar empleo para salir del mundo rural.

En la segunda mitad del el urbanismo se vio dirigido por los planeamientos. En 1962 el ayuntamiento aprobó la redacción del primer Plan General de Ordenación Urbana, aunque no fue hasta 1968 cuando entró en pleno vigor. En 1977 entró a funcionar el Plan Especial de Reforma Interior del Casco Actual Allende. En 1983 se aprobó definitivamente el Plan Especial de Reforma Interior del Casco de Aquende. En 2005 se aprobó el último Plan General de Ordenación Urbana.

El último cuarto del en Miranda de Ebro estuvo marcado por el desvío de la línea férrea Castejón-Bilbao que dividió a la población en dos durante más de un siglo. En 1987 pasó el último tren por el centro de la ciudad y en la zona ocupada por las vías se construyó una moderna avenida llamada Ronda del Ferrocarril. El nuevo trazado ferroviario discurre hoy día por un túnel excavado en el cerro de La Picota. También se avanzó el materia dotacional con la construcción de un polideportivo, la Casa Municipal de Cultura, etc.

Industrialismo Durante la segunda mitad del se produjo un bum industrial en la ciudad, con llegadas de empresas como FEFASA. De dicha época hay grandes exponentes arquitectónicos como el Instituto de Enseñanza Secundaria Fray Pedro de Urbina, la iglesia de San Nicoás de Bari o la Iglesia de Nuestra Señora de Los Ángeles, establecida en una urbanización de tipo ciudad-jardín construida por la propia empresa FEFASA para dar casa a los trabajadores de su fábrica papelera.

Proyectos

La llegada de un nuevo siglo también marcó un nuevo planteamiento a la hora de construir en la ciudad. A diferencia del ensanche tradicional mirandés del , en las últimas ampliaciones de Miranda de Ebro se contempló numerosas plazas públicas, parques y zonas verdes así como numerosos equipamientos. También se actuó de forma radical en el centro de la ciudad peatonalizando parte de las principales avenidas del ensanche.