Richard Cantillon (Irlanda; c. 1680 - Londres; 14 de mayo de 1734) fue un economista franco-irlandés, autor del "Essai sur la Nature du Commerce en Général" (Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general). Fue considerado por William Stanley Jevons como "la cuna de la Economía política".
Biografía Fue un economista irlandés nacido alrededor del año 1680 y murió en 1735 en Gran Bretaña. Su vida intelectual se desarrolló durante el final de la vigencia de las ideas mercantilistas, pocos años antes del florecimiento de la fisiocracia.
Su vida es bastante desconocida a pesar de que murió multimillonario y a avanzada edad se conoce que nació en el condado de Kerry, en Irlanda, en el seno de una familia terrateniente. Su primo emigró a París y se convirtió en un próspero banquero. En 1714 se trasladó a París, trabajando como asistente de su primo. En dos años Cantillon se hizo con la propiedad del banco de su primo. Hizo una gran fortuna especulando con valores de John Law, concretamente veinte millones de libras, al ver antes que los demás que la burbuja iba a estallar en poco tiempo, posteriormente contrajo matrimonio con la hija de un general irlandés.
Muere asesinado en el año 1734 por un cocinero, quien además incendió su casa para encubrir el crimen tras escapar con los objetos más valiosos.
Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general
Su única obra conocida es el Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general, escrita en torno a 1730 y publicada en francés veinte años después de su muerte. En la misma, el autor realiza un análisis sobre la mayor parte de los elementos de la economía de su tiempo, en la que no solo existen elementos fisiócratas y mercantilistas, sino que adelanta percepciones de la Economía clásica e incluso de la escuela austriaca y del keynesianismo.
Debido a la censura, este trabajo circuló manuscrito en círculos intelectuales. Se piensa que el Essai francés es una traducción de un original en inglés desaparecido. La obra se divide en tres partes: en la primera se tratan algunos temas generales como las agrupaciones humanas, los salarios, la teoría del valor y el uso de los metales preciosos como moneda. En la segunda se desarrolla una teoría monetaria. Y en la tercera se tratan los temas del comercio exterior y los intermediarios financieros.
El ensayo de Cantillon es una obra injustamente olvidada, que posee méritos para ser un clásico de primer orden, siendo el primer tratado sobre economía completo y moderno, por lo que se le ha considerado por muchos como el padre de la economía política, frente a la opinión mayoritaria que consideran a Adam Smith el merecedor de este honor. Cantillon supo separar el análisis económico de consideraciones morales y políticas, frente a la economía moral escolástica y a la economía maquiavélica de los mercantilistas. Cantillon es también un precursor de una gran cantidad de ideas posteriores: reduce los costes de producción al factor tierra, siendo un precedente de los fisiócratas además es el verdadero creador del tableau économique; su teoría del valor tiene elementos clásicos, al ser una teoría del coste de producción; se aventura a calcular el coste de producción de una unidad trabajo como haría posteriormente Marx; tiene una teoría del empresario como la de Knight; su teoría monetaria es claramente keynesiana; etc. También tiene unas ideas mercantilistas muy refinadas cuando estudia que tipo de bienes interesa exportar e importar a un país, pero sin llegar a confundir nunca oro con riqueza.
El Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general fue olvidado tras la publicación de La riqueza de las naciones a pesar de que Cantillon es el único autor citado en la obra de Smith. Cantillon fue víctima del culto a los economistas clásicos y en especial a Smith que hizo ver erróneamente que antes de 1776 no hubiese más economía que la de los mercantilistas y la de Quesnay. Por ello tuvo que ser redescubierta por Stanley Jevons en un pequeño ensayo publicado en 1881 y titulado Richard Cantillon y la nacionalidad de la economía política en el que defiende que la paternidad de la economía política pertenece al este autor. (Rothbard y Jevons ).
Teoría del valor A lo largo de la historia del pensamiento económico han convivido dos teorías del valor económico : la teoría subjetiva o utilitarista y la teoría objetiva o Teoría del valor como costo de producción. La teoría objetiva, originalmente propuesta por William Petty y desarrollada por Cantillon, fue generalmente aceptada por los clásicos, parte de la idea de que el valor nace de la suma de los costes de producción –tierra (o recursos naturales) y trabajo-. Adam Smith adoptó esta postura al resultarle más fácil encontrar el origen del valor.Benítez y Robles
No obstante que hay una serie de economistas, sobre todo austriacos, que ven en el ensayo de Cantillon una teoría mixta, la teoría del valor de Cantillon es claramente una teoría objetiva.
Teoría de la oferta
El coste de producción Como se vio anteriormente al analizar capítulo a capítulo el ensayo, Cantillon considera, como Petty, que existen únicamente dos factores de producción, la tierra y el trabajo. El olvido del capital se justifica porque esta obra fue publicada en el siglo XVIII, cuando el capitalismo se encontraba en estado embrionario. William Petty había publicado lo siguiente en su libro Treatise of taxes and contributions: Todas las cosas deben evaluarse conforme a dos elementos naturales, a saber: la tierra y el trabajo; esto es, que un barco o una pieza indumentaria valen una cierta medida de tierra y otra cierta medida de trabajo, en cuanto que ambas cosas son producto de las tierras y del trabajo humano aplicado a ellas. En serio es muy vacano y da lugar a nuevas Economías. Si esto es verdad, tendremos la fortuna de encontrar una paridad natural entre la tierra y el trabajo, e igualmente podemos expresar el valor de cada uno de ellos por separado o mejor recíprocamente, y reducir uno a otro con la misma facilidad y exactitud que podemos reducir peniques a libras. Esta cuestión que Petty dejó sin resolver era para este autor la consideración más importante de la Aritmética Política. (Textos citados en Benítez y Robles ). Pues bien, uno de los grandes méritos de Richard Cantillon fue encontrar una respuesta a esta cuestión. La teoría de Cantillon se basa en el siguiente razonamiento: el hombre necesita alimentos para vivir, se trata de un precedente del estudio del coste de producción de una unidad de factor trabajo de Karl Marx, La tierra es el único factor de producción y esto hace que los terratenientes sean los únicos generadores de riqueza a pesar de ser mayoritariamente una clase ociosa. Cómo Cantillon repite constantemente a lo largo de su ensayo, "todas las clases y todos los hombres de un Estado subsisten o se enriquecen a costa de los propietarios de tierras". Si existe mucha tierra habrá abundancia y en situación de abundancia los hombres se reproducen: Los hombres se multiplican como los ratones en una granja, si cuentan con medios ilimitados para subsistir. La justificación de que a más tierra más renta por trabajador no tiene nada que ver con los rendimientos decrecientes de la tierra de Malthus sino a través de un estudio relacionado con la mortalidad infantil. Pero el hecho de tener muchos hijos tiene el inconveniente de que el agricultor de este modo vivirá peor porque tendrá que trabajar para él y para sus hijos, con lo que tendrá que olvidarse de bienes de calidad como el vino o la carne.
En realidad nos encontramos con una especie de elección entre dos fines alternativos (hijos o bienes) con recursos escasos (tierra a disposición del agricultor), la elección óptima dependerá de factores culturales y tecnológicos. Así, los chinos tienen la obligación religiosa de tener cuantos hijos puedan mantener, prohibiéndose el lujo. El resultado de esto es que los chinos necesitan muy poca tierra para crear un trabajador. Los indios americanos, por el contrario, son un pueblo cazador y, debido a este motivo tecnológico, requieren mucha tierra para mantener a un hombre. Y, por último, hay otro elemento que influye en la cantidad de tierra necesaria para mantener a un trabajador: los gustos de los terratenientes tal como indica el nombre del capítulo decimoquinto: la multiplicación y el descenso en el número de habitantes de un Estado dependen principalmente de la voluntad, de los modos y maneras de vivir de los terratenientes, así, si a un terrateniente le gustan los caballos dejará un porción de tierra sin cultivar, como pasto, por lo que en ella no podrán sobrevivir tantos trabajadores como si se cultivase. Además, si un terrateniente compra bienes de lujo del extranjero tendrá que pagarlos con productos alimenticios impidiendo el sustento de muchos compatriotas y reduciendo así el número de trabajadores en un Estado, el siguiente párrafo es muy claro: Si las damas de París se complacen en llevar encajes de Bruselas, y Francia paga dichos encajes con vino de Champagne, hará falta pagar el producto de un solo acre, destinado al cultivo de lino, con el producto de más de 16,000 acres de viñedo (...) en este tipo de comercio se sustrae gran copia del producto de la tierra a la subsistencia de los franceses, y que todos los artículos enviados a países extranjeros, cuando en compensación no se reciben otros igualmente valiosos, tienden a disminuir el número de habitantes del Estado.
En resumen, una vez determinado la cantidad de tierra necesaria para que un hombre pueda vivir sólo hay que dividir la tierra disponible entre esa cantidad y tendremos el volumen poblacional óptimo en ese lugar dadas las circunstancias tecnológicas y culturales del lugar. Por lo tanto, determinando la tierra disponible determinaremos el número de trabajadores y así la función de producción quedará simplificada a una función cuyo único factor productivo es la tierra.
A pesar de todo Cantillon no aclara cual es exactamente la paridad entre tierra y trabajo, ya que dicha paridad depende de la productividad de la tierra, de la función de utilidad de los trabajadores y de los caprichos de los propietarios de tierras. Para ello se sirve de la moneda, así si un hombre gana una onza de plata, diariamente con su trabajo, y otro no gana más que media onza en el mismo lugar, se puede concluir que el primero tiene disponible el doble de producto de la tierra que el segundo.
El coste de producción es igual al coste del trabajo y de la tierra empleados en la producción de una cosa –y simplificando podremos explicar el número de trabajadores en función de la cantidad de tierra-. Este coste de producción es lo que Cantillon denomina valor implícito.
El margen empresarial