El monasterio de San Pedro de Montes es un antiguo monasterio ubicado en la localidad española de Montes de Valdueza, en la provincia de León, comunidad autónoma de Castilla y León. Fue fundado hacia el año 635 por San Fructuoso y, junto con el monasterio de Santa María de Carracedo, fue uno de los monasterios bercianos más poderosos en cuanto a dominios.
Forma parte de la Tebaida leonesa, una zona montañosa llena de monasterios e iglesias eremíticas desde el , lugar escogido para el aislamiento que buscaban los monjes eremitas, como San Fructuoso y San Genadio.
El monasterio se mantuvo en activo hasta la desamortización de Mendizábal, cuando un incendio lo dejó en estado de ruina. No obstante, su importancia histórica llevó a que fuera declarado Monumento Nacional en 1931. Desde el año 2003, se han llevado a cabo diversas intervenciones de restauración, destacando la realizada en 2017, que culminó con la recuperación de la estructura, poniendo fin a su estado de ruina.
La descripción del entorno según palabras de San Valerio, que se pueden aplicar a hoy en día, es la siguiente:
Situación miniaturadeimagen|Iglesia monacal del monasterio de San Pedro de Montes El monasterio se encuentra enclavado en la zona más agreste de los montes Aquilianos, en el municipio de Ponferrada, en la comarca de El Bierzo, provincia de León.
Para acceder al monasterio desde Ponferrada se emprende un viaje hacia el sur, cruzando el valle del Oza y tomando la carretera del río Boeza. Al ascender por un estrecho tramo, se llega a un desvío que invita a girar a la izquierda hacia Santiago de Peñalba o a la derecha hacia Montes de Valdueza. El recorrido total abarca aproximadamente 20 km.
Historia Origen: monacato visigótico Fue fundado hacia el año 635Si bien en muchos textos divulgativos se data la fundación del monasterio sobre el 650, fray Joaquín Herrezuelo, en su obra Historia del Monasterio de San Pedro de Montes, demuestra con numerosa documentación su correcta datación en el 635. por San Fructuoso con la ayuda de su joven discípulo y albañil Baldario. San Fructuoso buscaba de nuevo la soledad tras la fundación del monasterio de Compludo y se internó en los valles situados entre los montes Aquilianos edificando un pequeño oratorio dedicado a San Pedro Apóstol frente al antiguo Castro Rupianensi o ( Castro Rupianense), es por esto que al monasterio de San Pedro de Montes se le llama también Monasterio Rupiano o Rupianensi, en las estribaciones del pico de la Aquiana (o Guiana), en el lugar que actualmente ocupa la iglesia de San Pedro de Montes. Junto a este primer oratorio fundó el primigenio cenobio.
Tras la muerte de San Fructuoso sus discípulos continuaron con la vida monacal hasta la llegada de San Valerio, buscando como San Fructuoso la soledad y los pasos de este procedente igualmente del Monasterio de Compludo. Primeramente tuvo graves enfrentamientos con los monjes que allí habitaban, pero tras la interposición real que lo convirtió en abad lo aceptaron. miniaturadeimagen|Claustro de los arcos () Junto con su sobrino Juan, amplió el cenobio y sus alrededores, plantando unas magníficas huertas y jardines. Un discípulo suyo, Saturnino, edificó sobre la roca donde solía orar San Fructuoso, marcada con una cruz, una pequeña ermita en honor de la Santa Cruz y de San Pantaleón. Probablemente de esta primitiva ermita procedan los restos visigodos que se encontraban hasta hace poco en el frontal de la ermita de la Santa Cruz en San Pedro de Montes junto con otros restos prerrománicos, entre ellos la lápida fundacional de la ermita que corresponden al año 905. Esta ermita fue edificada a principios del a pocos metros de donde estaba situada la anterior y probablemente la primitiva edificada por Saturnino. Bajo la dirección de San Valerio se dio un gran impulso a la vida monástica, alcanzándose una gran actividad literaria, en parte por las obras por él manuscritas.
A principios del nuevo siglo, en el año 714, las razias musulmanas invaden El Bierzo, destruyendo muchos de los monasterios, entre ellos el monasterio Rupiano. De esta época nada se conserva salvo, tal vez, un capitel o imposta usado actualmente como pila de agua bendita en la iglesia del monasterio y parte de los restos que se conservaban en el frontispicio de la ermita de la Santa Cruz.
Reconstrucción: San Genadio thumb|Cueva de San Genadio, en el Valle del Silencio Hacia el año 890, San Genadio y doce discípulos que le acompañaban, llegaron, procedentes del monasterio de Ageo (situado, probablemente, en Ayoó de Vidriales, provincia de Zamora, diócesis de Astorga), se encontraron que poco quedaba del monasterio rupianense, salvo ruinas y maleza.
A principios del 896 ya habían conseguido realizar una primera restauración que les permitió instalarse. El obispo de Astorga, Ranaulfo, nombra abad a San Genadio y le otorga la regla de San Benito (la primera vez que se otorga en España) que sustituirá la regla de San Fructuoso, seguida por sus anteriores ocupantes, y permanecerá hasta la exclaustración del monasterio en 1835.
miniaturadeimagen|Fachada de la iglesia del monasterio Simultáneamente a su consagración como abad, el rey de Galicia (no está claro quién era el rey en esa época, ya que se contradicen las fechas con el nombre que figura en los documentos. Podría ser Ordoño II, cuando reinaba solo en Galicia, o Alfonso III) dona al monasterio el Valle del Oza; el pueblo de Morales del Rey, en Zamora (posteriormente se estableció en este pueblo un priorato); objetos litúrgicos y libros. Tras ser nombrado San Genadio obispo de Astorga (en contra de sus preferencias), le sucede como abad Vicente.
Aun estando tan lejos, San Genadio continuó trabajando fervientemente por la restauración del monasterio. En esta etapa, año 905, se restauró la ermita de Santa Cruz de Montes antes nombrada,La lápida fundacional fue robada en marzo de 2007: «Desaparece un valioso bajorrelieve pre-románico de la ermita de Santa Cruz en Montes de Valdueza» (6 de marzo de 2007). se edificaron otros eremitorios cerca del monasterio y en otros valles cercanos, se reforzó y amplió la iglesia. En el año 915 terminaron las reformas y san Genadio dictó un testamento (en el sentido de donación) en el que destaca la organización de una biblioteca circulante.
Consagración de la Iglesia miniaturadeimagen|Lápida de consagración de San Pedro de Montes El 24 de octubre del año 919 se consagra a San Pedro la iglesia del monasterio reedificado, actuando en su consagración cuatro obispos: el propio San Genadio, de Astorga; Sabarico, de Dumio; Frunimio, de León; y Dulcidio, de Salamanca. Junto a la antigua entrada del claustro se conserva una lápida grabada en caracteres semi-mozárabes relatando esta consagración y la historia del edificio en breves apuntes (se duda si esta lápida es coetánea a la consagración o posterior, no más allá del ). De esta época solo se conservan las columnillas de las ventanas del campanario, aunque esta datación es muy discutida.
Auge del monasterio ( – finales del ) Es la época de crecimiento del monasterio, formándose y consolidándose sus dominios en las comarcas de El Bierzo, La Cabrera, Valdeorras, Astorga y La Bañeza. Siendo sus principales abades: fray Vicente (último tercio del ), fray Fernando y el abad Nuño (mediados del ).
Hay que reseñar la inusual falta de donaciones tanto por parte de la nobleza como de las autoridades eclesiásticas, entre la primera ofrecida, probablemente, por Ordoño II (914-924) y la ofrecida por Alfonso VII (1129-1157) van doscientos años en los que extrañamente no se produce ninguna donación real (algo habitual en otros cenobios). Esto no se puede achacar a destrucciones accidentales de los documentos ya que los monjes se hubieran apresurado a pedir copias y se conserva la documentación del monasterio. A partir de mediados del se sucede una etapa de numerosas donaciones tanto de particulares como de la nobleza y realeza.
Crisis del monasterio (mediados del – principios del ) Finalizado el mandato del abad Marcos, el monasterio cae en una profunda crisis estando a punto de desaparecer. Es una época de gran confusión debido a los problemas de sucesión de Sancho IV y de su hijo Fernando IV de Castilla aprovechándose los encargados de proteger el monasterio (nombrados por el rey entre 1255 y 1297), llamados «encomenderos».Diego de Yepes se equivoca al creer que eran abades comendatarios, siendo, como aclara Fray Joaquín Herrezuelo, simples seglares los encargados de tal tarea. Al comienzo del las usurpaciones de su patrimonio y rentas, sobre todo por parte de la nobleza, llegaron a ser de gran calibre. El obispo de Astorga admite la crítica situación, que apenas permite sustentarse a los monjes temiéndose su desaparición.
Tan grave es la situación que, al principio del siglo siguiente, en 1415, se pide al nuncio de Benedicto XIII, reunir varias iglesias en una sola parroquia. Por si fuera poco, el monasterio sigue embarcado en numerosos pleitos, entre ellos el del conde de Benavente, el cual pretende adueñarse de las posesiones del monasterio en tierras zamoranas.
Final del – final del miniaturadeimagen|Cocina del monasterio La ruina general de los monasterios del reino llevó a los reyes a buscar una solución, que comienza a finales del con una reforma del clero. El monasterio de San Pedro se incorpora a la Congregación de Valladolid y comienza a resurgir de la penuria económica y la decadencia, e iría progresando, acompañado de una recuperación de la vida monacal, hasta un nuevo esplendor a mediados del .
Pero el comienzo del se presenta muy duro. Las rentas apenas llegan para mantener un edificio tan antiguo y necesitado de continuos arreglos y reformas que amenaza ruina; por si fuera poco, la unión con la congregación de Valladolid supuso la pérdida de la casa de estudios, lo que conlleva que la formación ha de realizarse en Salamanca. A todo hay que añadir los continuos pleitos, entre ellos uno de los más importantes es el que duró siglo y medio (entre 1520 y 1670) contra el pueblo de San Esteban de Valdueza por la jurisdicción de Fonlevar (Folibar). Tan grave se observa la situación económica que a punto estuvo de convertirse, a mediados del , en un priorato «sin abad y sin convento», extremo evitado por la diligencia de fray Pedro de Hita.
Aunque en el las rentas aumentan, llegando a duplicarse a finales de este siglo, no es hasta la venta por una considerable suma, de la villa de Villanueva de Valdueza a un particular, en 1588, por el rey Felipe II, cuando el monasterio puede hacer frente, a las necesarias reformas tras centurias de ruinas sucesivas en la fábrica del monasterio, realizándose, además, ampliaciones. Aun así, hay continuas referencias y quejas en los documentos del monasterio a la grave situación económica que solo se supera tras la construcción de las ferrerías de Linares y Pombriego en el , aumentando considerablemente las rentas.
Tras las reformas y las construcciones las dependencias del monasterio, en el , serían las siguientes: iglesia y dos claustros: el reglar, de origen medieval (dentro de él estarían la sacristía, sala capitular, sala de los monjes, hospedería, bodegas y paneras) sustituido en el por otro, y el oriental, del (dormitorios, archivo, almacenes y cámara abacial), que también sería transformado en el . En el comienzan las obras del nuevo claustro que ha de sustituir al medieval, el claustro reglar, obra que supuso un fuerte desembolso para el monasterio añadiéndose a este la terminación de la cerca del monasterio.
miniatura|Altar de San Genadio (santo titular, en el centro), primer tercio del . Situado en la iglesia del monasterio Es en este siglo cuando las rentas del monasterio aumentan considerablemente tras la construcción de las ferrerías de Linares y Pombriego (dos terceras partes de las rentas del monasterio provienen de los beneficios proporcionados por ellas).