El ayatolá Akbar Hashemí RafsanyaníEn grafía persa اکبر هاشمی رفسنجانی, —transliterado Akbar Hâšemi Rafsanŷani—. (Kermán, 25 de agosto de 1934-Teherán, 8 de enero de 2017) fue un político y ulema iraní que ejerció como el cuarto presidente de Irán entre los años 1989 y 1997. Fue miembro de la Asamblea de Expertos en Dirección hasta que dimitió en 2011. Presidió el Consejo de Discernimiento del Interés del Estado, órgano de consulta del Jefe del Estado iraní y de arbitraje entre el parlamento y el Consejo de Guardianes.
La línea política de Rafsanyaní es conocida por su pragmatismo conservador, centrado en sus años de presidente en la revitalización económica por medio del fomento del sector privado (incluyendo la privatización de empresas estatales) y por el apaciguamiento en las relaciones con los países occidentales. Considerado uno de los padres fundadores de la República Islámica de Irán, Rafsanjani fue presidente de la Asamblea de Expertos desde 2007 hasta 2011. Douglass, Charles A.; Hays, Michael D. (2008). "Analysis of Iran". A US Strategy for Iran: 23–48 – via JSTOR.
Biografía
Formación Nació el 25 de agosto de 1934 en una familia adinerada de terratenientes cultivadores de pistachos de la provincia de Kermán, en el pueblo de Bahremán (comarca de Rafsanyán). Sus padres, Mirzá Alí Hashemí Bahremaní y Mahbibí Safarián, tuvieron un total de nueve hijos.
A los cinco años, comenzó su primera instrucción en una escuela tradicional islámica (maktabjané) del pueblo de Nouq y en 1948, cuando tenía catorce años, sus padres le enviaron al centro de estudios teológicos chiíes de Qom. Fue allí que empezó a asistir a clases, en virtud de las cuales Rafsanyaní estudia la ley islámica, la ética y la gnosis (‘erfān). Sus maestros fueron el gran ayatolá Seyyed Hosein Boruyerdí (entonces considerado única autoridad del chiismo mundial), Ruhollah Jomeini, Seyed Mohammad Mohaqqeq Damad, Mohammad-Reza Golpaygani, Seyed Mohammad Kazem Shariatmadarí, Abdolkarim Haerí Yazdí, Shahaboddín Nayafí Marashí, Mohammad Hosein Tabatabaí y Hosein Alí Montazerí.
Familia En 1958 contrajo matrimonio con Effat Marashí, hija de una familia religiosa y descendiente de Seyed Mohammad Kazem Tabatabaí Yazdí, unión que dio nacimiento a cinco hijos: Fatemé, Mohsén, Faezé, Mehdí y Yaser. Sus dos hijas se casarían más adelante con dos de los hijos de Hasán Lahutí Ashkevarí, antiguo imán de Rasht con el que Hashemí Rafsanyaní trabó amistad en prisión. De las dos, solo Faezé se implicaría más tarde en política, llegando a ser diputada en el parlamento posrevolucionario. Su hijo Mohsén fue presidente de la empresa del Metro de Teherán. Su hijo Mehdí ocupó diversos cargos de responsabilidad, entre ellos la presidencia del Centro de Investigaciones de la Universidad Islámica Azad.
Militancia prerrevolucionaria Akbar Hashemí Rafsanyaní fue una personalidad de gran influencia en el desarrollo de la Revolución islámica de 1979, así como en la política iraní desde entonces hasta la actualidad. Amigo de Jomeini desde finales de los años 50, ese vínculo se reforzó a raíz de la implicación en política de Rafsanyaní coincidiendo con el levantamiento de Qom de 1963 contra la Revolución Blanca. Tras el exilio de Jomeini, la actividad de oposición de Rafsanyaní al gobierno de la dinastía Pahlavi se acrecentó, lo que lo llevó a ser condenado por sus actividades subversivas clandestinas a penas de prisión en siete ocasiones, sumando 4 años y 5 meses de encarcelamiento entre 1958 y 1978. Rafsanyaní era el encargado por Jomeini de gestionar las finanzas del movimiento revolucionario, así como de coordinar con él la acción de los distintos grupos dentro de Irán, ocupando la mayor parte de su tiempo los discursos y la publicación de textos revolucionarios.
Entre los grupos con los que Hashemí estuvo estrechamente relacionado figuraba el Partido de la Coalición Islámica, fundado en 1962 con base social de comerciantes del bazar de carácter tradicional y conservador, acusado entonces de implicación en el asesinato del primer ministro Hasanalí Mansur —uno de los motivos de las detenciones de Rafsanyaní—. En prisión tuvo ocasión de trabar contacto con el resto de los grupos opuestos a la monarquía del Sah. Hashemí se unió fugazmente a principios de los años setenta a los Muyahidines del Pueblo de Irán, que abandonó tras muy poco tiempo para dedicarse a actividades económicas, principalmente en el ámbito inmobiliario de Teherán.
Hashemí Rafsanyaní fue entre 1977 y 1978 uno de los 28 miembros fundadores de la Sociedad del Clero Combatiente, formación política de cariz islámico conservador,
Del triunfo de la Revolución al fallecimiento de Jomeini (1979-1989) Junto con Mohammad Yavad Bahonar, Mohammad Beheshtí, Morteza Motahharí y Abdolkarim Musaví Ardebilí, se convirtió en un miembro clave del Consejo de la Revolución Islámica durante la instauración de la República Islámica de Irán, y fue el primer orador de la renovada Asamblea Consultiva Islámica hasta 1989.
Hashemí Rafsanyaní participó en febrero de 1979 en la fundación del Partido de la República Islámica con el objetivo de promocionar la instauración de la forma estatal de república islámica y consolidarla, hasta que en 1987 consideró cumplidos los objetivos de la formación y solicitó al ayatolá Jomeini permiso para disolverla.
Se suele atribuir a Hashemí Rafsanyaní una astucia política superior a la del resto de actores de la escena política del Irán posrevolucionario, lo cual le permitió detentar un poder creciente. Rafsanyaní se mantuvo como el principal hombre de confianza del ayatolá Ruhollah Jomeini durante los años en que este ejerció como líder carismático de la República Islámica. Según Dore Gold, la contribución de Hashemí fue esencial en la fundación de la Guardia Revolucionaria Islámica en 1980.
La primera ley electoral de la República Islámica fue elaborada con la colaboración de Rafsanyaní, que resultó elegido diputado en la Asamblea Consultiva Islámica y primer presidente de la misma el 28 de junio de 1980. Tuvo igualmente un papel determinante en la destitución del presidente Abolhasán Banisadr como comandante en jefe de las fuerzas armadas en la primavera de 1981, y a continuación en la moción parlamentaria de su incapacitación política.
En el verano de 1981, al vetar el Consejo de Guardianes un proyecto de ley promovido por Rafsanyaní, este logró, comunicando al ayatolá Jomeini el malestar en la cámara legislativa, establecer por primera vez un mecanismo para hacer adoptar la legislación decretada contraria a la ley islámica mediante la creación del Consejo de Discernimiento del Interés del Estado, organismo de mediación entre la Asamblea de Consulta Islámica y el Consejo de Guardianes y de consulta del Líder Supremo de Irán que terminaría por estar presidido por él mismo desde 1989 hasta 2013.
En el proceso de las terceras elecciones presidenciales (octubre de 1981), Rafsanyaní introdujo su voto en la urna para Alí Jamenei —ganador de los comicios— declarando «este es el voto de el Imam, del clero y del parlamento». Aun así, en las diferencias habidas en los años 80 entre el primer ministro Mir-Hosein Musaví y el presidente Jamenei —calificados por muchos observadores como representantes de las alas izquierda y derecha—, Rafsanyaní logró mantener una posición intermedia entre ambos y, a la muerte de Jomeini, al quedar descabezada el ala izquierda surgida de los «Estudiantes seguidores de la línea del Imam», Rafsanyaní obtuvo una sólida posición que se reflejó en su acción como presidente de la república entre 1989 y 1997.
Además de la presidencia de la cámara legislativa, Rafsanyaní ejerció durante los años 80 como uno de los directores transitorios del rezo colectivo semanal de Teherán; como representante del imán Jomeini en el Consejo Superior de Defensa NacionalEn persa, شورای عالی دفاع ملی —transliterado Šourâ-ye ʿÂli-e Defâʿ-e Melli—. al mando del ejército y la seguridad interior durante la guerra Irán-Irak tras el asesinato de Mostafá Chamrán en junio de 1981; y como lugarteniente del comandante en jefe de los ejércitos en los últimos meses de la guerra. Akbar Hashemí Rafsanyaní desempeñó un papel en obligar a Jomeini a aceptar el final de la guerra. Apenas tres meses de haber sido designado Hashemí por Jomeini a la lugartenencia de la comandancia general, Irán aceptó en julio de 1988 la resolución 598 del Consejo de Seguridad de la ONU de un año antes que exigía el fin de las hostilidades.
En 1985, Rafsanyaní —como hiciera también Alí Akbar Velayatí— ordenó intervenir ante el Hezbolá de Líbano para que fueran liberados rehenes occidentales retenidos en Líbano.
Fue Hashemí Rafsanyaní quien allanó el camino para que la Asamblea de los Expertos designara a Alí Jamenei como Líder Supremo de Irán en sustitución del ayatolá Jomeini, fallecido el 3 de junio de 1989. Según una anécdota relatada por el propio Rafsanyaní en la Asamblea de los Expertos, el ayatolá Jomeini había aceptado esa designación en vida. Rafsanyaní y Jamenei elaboraron las modificaciones necesarias de la Constitución de Irán para que el sustituto cumpliese los requisitos, en particular la condición de tener reconocido el grado tradicional en el chiismo duodecimano de «fuente de emulación» (marŷaʿ), que fue eliminada de la ley fundamental.
Presidencias (1989-1997) En las primeras elecciones presidenciales celebradas el 28 de julio de 1989 tras la muerte del ayatolá Jomeini, Akbar Hashemí Rafsanyaní no tuvo más oponente que Abbás Sheybaní —del Movimiento por la Libertad de Irán—, al que se impuso con el 94 % de los votos y el apoyo tanto de la izquierda como de la derecha iraníes, en particular de la Sociedad del Clero Combatiente.
Política interior Rafsanyaní, acabada la guerra, estableció como prioridades el desarrollo económico, la reconstrucción de las infraestructuras materiales y la reparación de la destrucción causada por ocho años de guerra y adoptó una política económica de privatizaciones contraria a la tendencia estatalizadora que había prevalecido hasta entonces en la República Islámica. Algunos analistas describen su administración como «liberal en lo económico, autoritaria en lo político y tradicional en lo filosófico», lo que lo enfrentó a diputados de la mayoría más radical de la Asamblea Consultiva Islámica.
Rafsanyaní persiguió reintegrar Irán a los flujos comerciales internacionales y de desarrollar la industria nacional a costa de incrementar la deuda externa del país, aplicando las reglas de ajuste estructural inspiradas por el Banco Mundial. Se favoreció la creación de una nueva burguesía urbana beneficiada por las privatizaciones, y Rafsanyaní fue acusado de corrupción tanto por sectores conservadores como por los antiguos seguidores de la línea del Imam, reconvertidos en «reformistas» a partir de 1997.
Rafsanyaní estimuló la cooperación de las universidades con la industria y creó la (única) red de universidades de titularidad privada, la Universidad Islámica Azad («libre»).
Durante la presidencia de Rafsanyaní se produjo, como en el período anterior, un considerable número de ejecuciones políticas de disidentes, comunistas, activistas kurdos, bahaíes e incluso clérigos islámicos.
Dentro de un espíritu modernizador y liberalizador, las reformas de Rafsanyaní buscaban tanto transformar las estructuras de gobierno de la República Islámica con un criterio de eficiencia como reducir la tutela ideológica del gobierno sobre el pensamiento y el estilo de vida de la población, lo que fue objeto de críticas tanto desde el punto de vista del continuismo islamista como por el abandono de la prioridad de la justicia social.