thumb|300px|El primer tractor, de Vladímir Krijatzki. Una visión romántica de la colectivización. Por socialización de los medios de producción, también conocido como colectivización, se entiende en economía política y ciencia política, el proceso de estructuración o reestructuración de la economía sobre bases socialistas, por lo general mediante el establecimiento de un sistema de producción para su uso en lugar de organizar la producción para el beneficio privado, junto con el final de la operación de las leyes del capitalismo.
En su forma más desarrollada, el concepto de socialización implica el fin del dinero y la valoración financiera y el cálculo en el proceso de producción. El término se superpone muchas veces con el de nacionalización o estatización de la industria y la empresa de un país, aunque no es necesariamente un sinónimo. Alternativamente, la socialización de los medios de producción puede significar el proceso de pasar de un régimen de propiedad privada individual de tales medios hacia uno de propiedad no necesariamente estatal, ya sea comunitaria o cooperativa. Sin embargo, a lo que realmente apuntó Marx fue a la socialización de los medios de producción en una propiedad colectiva, ya sea comunitaria o cooperativa. Que el Estado no puede ser defensor de los intereses generales, ya que este defiende en el Estado burgués el orden establecido, la propiedad privada y la clase dominante. La abolición de la propiedad privada lleva a la desaparición del Estado, y por consiguiente de las clases sociales. Sin la abolición del Estado nunca habrá una genuina emancipación humana. La concentración en manos del Estado de todos los medios de producción no es marxista, y traería consigo la aparición de una nueva clase social dominante: los burócratas.
La propuesta de socializar los bienes no se extiende a los bienes de consumo y/o pertenencias personales, ni busca evitar sueldos o ganancias derivadas del esfuerzo personal. Así, por ejemplo, Jan Wacław Machajski escribe: «La socialización de los medios de producción no significa otra cosa que la abolición del derecho de propiedad privada y de la gestión privada de las fábricas y de la tierra. En sus ataques contra el industrial, el socialista no toca los “honorarios” del director y del ingeniero».Jan. W. Makhaiski: La science socialiste, nouvelle religion des intellectuels (1905).
Para corrientes más comunitarias el concepto tiene el sentido específico de integrar los procesos económicos al control conjunto de la sociedad. Dice Peter Singer al respecto de este punto de vista: «La otra idea que es enormemente importante es esta noción de libertad, la idea que es tan diferente de la noción liberal. No podemos ser libres a menos que controlemos nuestro destino, a menos que nosotros, en lugar de ser arrastrados por el viento de las circunstancias económicas (para Marx) o dirigidos por la mano invisible de la razón (para Hegel) realmente tomemos control, realicemos nuestro poder, realicemos la capacidad colectiva de los seres humanos para controlar nuestro destino, y lo hagamos... es una idea de gran importancia. Ahora que ha sido presentada por Hegel y Marx, no será olvidada.En inglés en el original. Peter Singer, diálogo con Bryan Magee acerca de Hegel y Marx: The great philosophers (pág. 206). BBC Books, 1987. En ese sentido, se puede decir que socialización es el proceso opuesto a alienación. Sin embargo, de hecho, existen diferencias sobre medios y fines en relación con como se podría o debería efectuar tal control social, por ejemplo, poniendo tales procesos bajo el control de alguna forma u organización política (comunas, consejos, federaciones de tales comunas o consejos, etc) o bajo el control directo de los trabajadores, lo que junto a otras consideraciones sobre lo que una socialización implica o no.
El contraste entre lo que significa la socialización de la producción para el Estado socialista, el comunismo sin Estado —ideal supremo del marxismo— y para el anarcocomunismo o corrientes afines han ocasionado un debate prolongado —aunque no siempre activo— acerca de lo que el proceso es y el cómo efectuarlo. Tales diferencias se agudizan en el caso de aquellos que proponen políticas de privatización, quienes generalmente entienden a la privatización como una «devolución de la economía a la sociedad» y en cambio aplican el término socialización a la apropiación o nacionalización por parte de un Estado, entendiendo esta como necesariamente la entrega de la economía a la burocracia, es el caso del Premio Nobel de Economía Friedrich Hayek en su libro Camino de servidumbre.
Orígenes y evolución del concepto El término «socialización» empezó a ser usado conjuntamente con el desarrollo del liberalismo clásico. En esa época, de acuerdo a la visión positivista de Ernest Burgess, socialización significaba algo así como «la participación de un círculo creciente de personas en la vida social. A través de tal proceso un conglomerado de pequeñas aldeas o comunidades “democráticas” del tipo de la “mark” alemana, con sus cien o dos cientos habitantes, han evolucionado a la democracia británica, con sus cuarenta millones».Ernest W. Burgess: “The «Impersonal stage of socialization», capítulo 10 de The function of socialization in social evolution. Chicago: University de Chicago, 1916. (En inglés en el original).
El primero en introducir el concepto —aunque no el término— al vocabulario socialista parece ser Robert Owen, quien, a partir de sus «experimentos» en New Lanark, propuso, en 1813, que la participación de los trabajadores en la administración de empresas y repartición de ganancias llevaran no solo a un mejoramiento del carácter (moral y social) de los trabajadores sino también a un incremento en la producción.Robert Owen: A new view of society. Consecuentemente, Owen propuso que la producción general debería efectuarse a través de cooperativas de producción.
El primero que usó el término para referirse a un proceso principalmente económico parece haber sido Proudhon, para quien tiene un sentido de ser uno de «síntesis social» que supera contradicciones (en su sentido dialéctico).Proudhon utiliza “síntesis” para referirse a un proceso de determinación o generación social de elementos o factores, proceso que implica la superación de lo aparente —lo ficticio— y su transformación en Lo Real a través de la solución de una “contradicción”. Conviene recordar que Proudhon, a pesar de que generalmente no es considerado tan sutil como Marx y otros, era familiar con el pensamiento de Hegel. Ver Francisco Trindade: A apología de Proudhon (en portugués). Ver también Dialéctica de la filosofía clásica alemana. Por ejemplo, en su Filosofía de la pobreza, Proudhon localiza una de esas contradicciones en la diferencia entre el valor general de un objeto o bien y el valor de cambio —contradicción que el considera es la base de la desigualdad y, por lo tanto, de la pobreza—. Para Proudhon, el valor de cambio debería ser igual al «valor de producción»: algo que cuesta cuatro horas de trabajo debería ser igual en valor a cualquier otra cosa cuya manufactura sea cuatro horas de trabajo. Esa igualdad «real» de valores es el «valor sintético». En la opinión de Proudhon, si todos los intercambios se basaran en tal valor sintético, nadie podría hacer ganancia extras, o enriquecerse a costo de otros y cada contribución a la sociedad sería compensada en su valor justo: doquiera que el labor no ha sido socializado -esto es, donde sea que valor no es determinado sintéticamente - hay irregularidades y deshonestidades en el intercambio, una guerra de estratagemas y emboscadas, impedimentos a la producción, circulación y consumo, trabajo improductivo... Pero al mismo tiempo un esfuerzo del genio de la sociedad para obtener justicia y una tendencia constante hacia la asociación y el orden”... y.. “La idea del valor constituido socialmente, o de proporcionalidad de valores, sirve para explicar aún más... (f) como el valor social continuamente elimina valor ficticio, - en otras palabras, como la industria afecta la socialización del capital y propiedad.Proudhon: Filosofía de la pobreza (capítulo 2: «Del valor»).Sin embargo, Proudhon no se detiene ahí sino que nota que el proceso introduce un nuevo problema: «El socialismo, mientras protesta —y con razón— contra esta competencia anárquica no ha todavía propuesto algo satisfactorio para su regulación, como lo demuestra el hecho que encontramos por doquier en las utopías que han visto la luz, la determinación del valor abandonado al control arbitrario y todas las reformas terminando ahora en corporaciones jerárquicas, ahora en el monopolio del Estado, o la tiranía del comunismo».Proudhon: Filosofía de la pobreza, cap. 5.
La solución que Proudhon propone se basa en la supresión del Estado y la formación de asociaciones libres basadas en el mutualismo, en el cual la propiedad de los medios de producción —a diferencia del producto del uso de tales medios— es común. Estas asociaciones, en la opinión de Proudhon, y una vez establecido el sistema de «valor sintético», cooperarán, en forma natural y equilibrada, entre sí. Proudhon se opone tanto a la propiedad individual, privada, como a la estatal. La propiedad de los medios de producción pertenecería naturalmente a las comunidades como tales, cada trabajador siendo el propietario de lo que produce y los trabajadores en esas comunidades controlando el uso de tales medios: «Bajo la ley de asociación, la transmisión de riqueza no se aplica a los instrumentos del trabajo».
Lo anterior se puede resumir diciendo que, para Proudhon, la socialización es, fundamentalmente, el proceso que pone bajo control social la determinación del valor de cambio. Tal socialización no implica la abolición de la propiedad privada en su totalidad, y específicamente se opone a la propiedad estatal: la propiedad debería ser mutual o cooperativa.
Como consecuencia de la influencia de estas visiones, el Congreso de la AIT en 1868 —que ha sido descrito como “el momento de aceptación definitiva de la idea de socialización por parte de la AIT—:se pronunció claramente en favor del colectivismo industrial, entendido como propiedad ejercida por las cooperativas de producción y no como propiedad estatal. En lo concerniente a la agricultura se dispuso una solución parecida: la tierra sería poseída por las comunidades locales y la cultivarían los trabajadores afiliados en cooperativas agrícolas. El congreso se esforzó en señalar el peligro de que las cooperativas tomaran formas capitalistas, y se subrayó que el objeto de éstas era arrebatar los instrumentos de producción de las manos de los potentados para devolverlos a los obreros, quienes eran sus legítimos propietarios. El congreso repudió las cooperativas de consumo a la Rochdale y las de producción que pagaban intereses al capital invertido en ellas.Marx y Engels continúan con esa percepción general en su visión de socialización. Pero, en su opinión, en lugar de ser un proceso que depende de la conciencia humana o social, es uno que es una parte integral del proceso productivo general, y que conduce inexorablemente al reconocimiento por parte de la sociedad del carácter social de la economía y sus procesos y elementos: «... esas fuerzas productivas en sí mismas tienden, con creciente energía, a la remoción de las contradicciones existentes, a su abolición de su calidad como capital, al reconocimiento practico de su carácter como fuerzas sociales de producción».Engels: Socialism: utopian and scientific (capítulo 3).