El castillo de Mascaraque es una construcción del de origen islámico, próximo al templo parroquial de Mascaraque.
Consta de una torre mayor, Torre del homenaje en el ángulo noroeste, donde se hallan tallados tres sellos de Salomón, parte del lienzo norte, un cuerpo cuadrangular hasta media altura, tres cubos o torres redondas en las esquinas. El aparejo está realizado en mampostería y sillares en las esquinas. El ingreso se hallaba en el lienzo sur. Durante los siglos y fue reconstruido y mejorado.
Propiedad de la familia Padilla, de ahí que fuese denominado Casa Fuerte de los Padillas y posteriormente de los Duques de Abrantes, sucediéndoles el marqués de Navamorcuende.
Descripción general
Cuando en 1980 José Manuel Sierra Frade inició la reconstrucción, su estado era de abandono, pero se mantenía fuerte y casi entero y conservaba sus elementos arquitectónicos después de casi 600 años, sin haber perdido su primitiva estructura medieval en el curso de los siglos, faltaba parte de una cortina, remates y coronamientos. La reconstrucción se prolongó durante cinco años, se utilizó piedras de las canteras de Las Ventas con Peña Aguilera y ejerció como maestro albañil D. Luis García Manzano, vecino de la propia localidad de Mascaraque. Toda la obra de reconstrucción estuvo dirigida por el propio José Manuel Sierra, un hombre que amaba los castillos y fue él quien imprimió carácter y personalidad a la edificación. También fue un gran mecenas para la localidad de Mascaraque.
Antes de su restauración, el Conde de Cedíllo en su "Catalogo Monumental" lo describía así:
"Castillo situado inmediato al templo parroquial, que consta de una torre mayor cuadrilonga situada en el ángulo noroeste, un cuerpo también cuadrangular, tres cubos o torres redondas en tres de los ángulos y las correspondientes cortinas o lienzos.
Conserva varias fortísimas bóvedas apuntaladas, ojivales y a manera de cúpula, todas de ladrillo y en las cuales se observa la tradición morisca. El aparejo es por lo general de mampuestos de aventajado tamaño, sin que falte la sillería, principalmente en las esquinas y ventanas, que afectan forma de arcos rebajados. Desaparecieron los merlones y coronamientos.
El ingreso, hoy tapiado, se halla en el lienzo sur. En la torre del homenaje figuran tallados tres sellos de Salomón.
Arquitectura militar. ."
Edward Cooper, años después y en su importantísima obra “Castillos Señoriales de Castilla siglos y ”, lo describe de forma parecida. Indica su construcción en el y añade que unidos a la torre del homenaje hay restos de un edificio exterior de bóveda de ladrillo.
Hoy, reconstruida la bóveda, restauradas otras de tradición morisca, así como todos los elementos originales y reedificadas fielmente las pocas partes que faltaban, el Castillo de Juan de Padilla presenta, tanto exterior como interiormente, el aspecto que debió tener en el . miniaturadeimagen Tiene dos entradas, la principal en el lienzo sur, defendida por un matacán y en el lienzo norte un portillo que da a una de las calles del pueblo. Lo más característico, bello y mejor conservado, es la torre del homenaje, defendida por una especie de bastión en forma de "D" que la protege. En dicha Torre del Homenaje se hallan tallados en piedra tres Sellos o Pentáculos de Salomón, dos por la cara exterior y uno en el patio interior. Todo el perímetro del castillo está almenado, almenas que se han repuesto, pues ya las tenía en el .
Dos de sus lados dan a las calles del pueblo y los otros dos al actual parque del Castillo, de diez mil metros cuadrados que se halla rodeado por unas rejas en toda su extensión. Hay en los jardines y huertas, palmeras, pinos, olivos, árboles frutales, viñas, etc. Y en el centro se encuentra un pozo aljibe de indudable tradición morisca.
Dentro de sus muros cuenta con dos zaguanes (en uno de ellos existe un pozo), salón, dormitorios, cocina, antigua prisión, torres para la guardia y varias escaleras. Todo ello alrededor de un patio interior.
Historia
La familia Padilla
El linaje de la familia Padilla que construyó el Castillo y lo poseyó durante los siglos al , fue muy importante durante la Edad Media, con dos ramas principales en Burgos y en Toledo.
Fueron señores de Soria, de Padilla de Yuso, Coruña del Conde, de Catalañazor, de Sotopalacios, de Santa Gadea del Cid, de Mascaraque, etc. Adelantados de Castilla, Mariscales, Corregidores, Comendadores Mayores y Grandes Maestres de la Orden de Calatrava. El patrimonio de estas ramas principales pasó en el a los Duques de Abrantes.
El tronco del linaje, lo sitúan los historiadores en Godomiro, Alférez del Conde Fernán González en la batalla de Cascajar y en el Conde Arias Godo, señor de Campos en tiempos del Conde de Castilla, Garci Fernández, ambos en el .
El apellido Padilla procede del lugar de Padilla de Yuso. Algunos personajes importantes de las varias ramas de la familia fueron:
María de Padilla (1332-1361): Hija de Diego García de Padilla, Señor de Villajera, amante de Pedro I “El Cruel” o “El Justiciero”. Tuvo tres hijas y un hijo. A su muerte el Rey Pedro I declaró solemnemente que se había casado con ella. Diego García de Padilla: Hermano de María de Padilla. Nombrado Gran Maestre de Calatrava en 1355 por Pedro I, sustituyendo al antiguo Gran Maestre, Juan Núñez de Prado, al que el Rey había ajusticiado. Sin embargo en 1366 se pasó al bando de Enrique IV “El Fratricida” o “De las Mercedes”. Pedro López de Padilla: Señor de Padilla de Yuso (Coruña del Conde) dio origen a los dos principales linajes; fue padre de Juan de Padilla, Adelantado de Castilla, de Garci López de Padilla, Clavero y Gran Maestre de Calatrava y de Sancho de Padilla, constructor del Castillo de Mascaraque. Gutierre López de Padilla: Hijo de Sancho de Padilla, sobrino del último Gran Maestre, tío de nuestro Juan de Padilla “El Comunero”, fue Comendador Mayor y fundador del Hospital de la Orden en Almagro y de una capilla en el Sacro Convento de Calatrava.
El nacimiento del castillo
La edificación del Castillo la comenzó Sancho de Padilla hacia la mitad del sobre una casa o torre morisca que poseía en el pueblo.
Sancho de Padilla, casado con Marina de Sandoval, hija de Pedro Coello de Portugal señor de Montalvo, murió el 23 de agosto de 1463. Pertenecía a un ilustre linaje castellano que había dado y seguiría dando importantes personajes a la historia. Él mismo, era hijo de un Pedro López de Padilla, Señor de Coruña del Conde, tío de otro Pedro López de Padilla, señor de Catalañazor y Adelantado de Castilla y hermano del gran Garci López de Padillas, Clavero y luego Gran Maestre de la Orden de Calatrava.
A la muerte de Sancho de Padilla continuaron las obras sus hijos Pedro López de Padilla (más adelante corregidor de Toledo), Diego López Padilla (luego Mariscal) y Gutierre López de Padilla (más tarde Comendador Mayor de Calatrava). En el año 1464, la torre del homenaje del Castillo “estaba fuera de tierra labrada hasta dos lanzas de armas en alto”. El 16 de abril de 1464, ordenó el Rey Enrique IV “el impotente” el derribo del Castillo. No se le hizo caso.
En el año 1477 el Castillo debía estar casi terminado, aunque se seguía construyendo. Por denuncia de la Priora y monjas del Monasterio de Santo Domingo el Real de Toledo, que tenían posesiones en Mascaraque, los Reyes Católicos enviaron al licenciado Diego de Proaño que lo encontró “casa grande y fortaleza defendedera” y ordenaron por medio del Corregidor de Toledo, Gómez Manrique, para que cerraran las troneras y saeteras, se allanase la cava o barbacana, derriben las almenas “que en ella hai” (20 de febrero de 1477).
La orden iba dirigida al Clavero de Calatrava, Garci López de Padilla y a sus sobrinos, hijos de Sancho de Padilla. Tampoco se hizo caso, por lo que los Reyes Católicos reiteraron la orden al Corregidor de Toledo Gómez Manrique para que la cumpliera el 26 de febrero de 1477, aunque las obras continuaron.
Hay que señalar que los Reyes Católicos indicaban la posibilidad de sobreseer el derribo si se hacían reformas, en atención a los servicios del Clavero de Calatrava, más adelante último Gran Maestre de la Orden, antes de pasar todas las órdenes militares a dominio de los Reyes Católicos.
Sin embargo, el sábado 24 de abril de 1479, dos años después, el Notario de Toledo, Alfonso Diez de Fuensalida, requiere en la puerta del Castillo al Clavero de Calatrava, en presencia de los hijos de Sancho de Padilla, el alcayde del Castillo Juan del Valle y de los Maestros que labraban el Castillo, Cristóbal y Antón Martínez, vecinos de Ajofrín (parece ser que este último también trabajó en las obras de la Catedral de Toledo) para que derriben las obras realizadas después de la Provisión Real.
El alcayde negó que se hubiese hecho obra alguna. Después el Notario “lanzó tres piedras sobre la casa y lo pidió por testimonio”. El Clavero de Calatrava, Garci López de Padilla se limitó a contestar el 8 de mayo de 1479 que su hermano había tenido licencia para fundar y encimar la torre y que no era fortaleza, sino casa y sobreseía la orden hasta que la vieran los Reyes Católicos.
A finales del y principios del , Pedro López de Padilla, hijo de Sancho de Padilla, habitó el Castillo por temporadas, ya que sus casas principales las tenía en Toledo, ciudad de la que fue Corregidor. Casas que fueron derribadas y el solar cubierto de sal por orden de Carlos I en tiempos de su hijo, el jefe comunero y donde ahora esta la Plaza de Juan de Padilla.
Pedro también estableció en 1514 y por merced de la Reina Doña Juana, Mayorazgo, que recogía sus bienes, entre los que se encontraban “la casa y fortaleza del lugar de Mascaraque con su vasallaje y rentas y tributos y derechos”, las casas principales y otros dos pares de casas en la ciudad de Toledo, la mitad del lugar de Novés con su casa, vasallaje y rentas, más casas y dehesas y olivares en distintos lugares en Toledo, Úbeda, Ciudad Real, etc.
Dicho Mayorazgo lo instituyó a favor de su hijo mayor Juan de Padilla y descendientes y en su defecto en su segundo hijo Gutierre López de Padilla, que lo heredó, pues el único hijo de Juan de Padilla murió niño.
Asimismo se alojaría por temporadas en el Castillo Juan de Padilla y su esposa María de Pacheco, la llamada “Leona de Castilla”.
En el año 1575 habitaba el Castillo Antonio de Padilla, descendiente de las dos ramas principales de la familia Padilla, la de Castilla la Vieja y la Toledana, por el matrimonio de María de Padilla o Bobadilla, rama de Burgos y Gutierre López de Padilla, rama de Toledo, y que reunió todos los patrimonios que comprendían, castillos, tierras, casas, etc.
Una descendiente de éstos, Mariana de Padilla, casó con Álvaro de Sande y Enríquez, I Marqués de Valdefuentes (nieto de Álvaro de Sande, I Marqués de la Piovera) y la hija de ambos, Ana de Sande y Padilla (Marquesado de Valdefuentes), casó con Alfonso de Láncaster, sobrino de Felipe IV, aportando un enorme patrimonio, entre el que se encontraba el Castillo. Alfonso de Láncaster y su esposa Ana de Sande y Padilla, en 1642, fueron nombrados Duques de Abrantes.
Historia más reciente
El Castillo pasó después, en el , a dominio de dichos Duques. Pero quedó abandonado, situación que se prolongó en los siglos siguientes.
En el y durante la Guerra de la Independencia se utilizó como cementerio, lo que se corrobora en las restauración de 1980 que se encontraron varias tumbas, y en la primera guerra carlista fue utilizado por las Milicias del pueblo de Mascaraque.