300px|miniaturadeimagen|Escudo de Santa Ana La historia de la ciudad de Santa Ana (conocida como La ciudad Heroica) es la propia de una ciudad salvadoreña que se ha visto marcada por guerras y conflictos a lo largo de su historia y de la cual han salido varios personajes importantes e ilustres de El Salvador y en donde se han levantado majestuosos monumentos.

Durante la época prehispánica las poblaciones del territorio son partícipes de la mayas para posteriormente ser habitado por los pipiles quienes fundan la población de Cihuatehuacán, la cual en el es conquistada y colonizada por los españoles quienes la renombran como Santa Ana, formando parte de la alcaldía mayor y posterior intendencia de San Salvador dentro del Imperio Español hasta 1821, cuando pasa a formar parte del estado de El Salvador dentro de la República Federal de Centroamérica. Después de la disolución de las República Federal de Centroamérica y de convertirse el estado de El Salvador en una república soberana e independiente, inicia un período de convulsión política, económica y comercial dominada por los grandes terratenientes. Dando paso después a un período de deterioro en los majestuosos monumentos y de crecimiento de la ciudad, siendo luego, una de las ciudades más azotadas por la guerra civil de El Salvador, llegando esta guerra a su fin con los Acuerdos de Paz de Chapultepec y dando paso a una nueva época.

Época prehispánica

La ciudad de Santa Ana fue fundada en la época prehispánica durante el período posclásico tardío con el nombre de Ciguateguacán (que significa: lugar de sacerdotisas). Sin embargo, hay evidencias de asentamientos durante los períodos preclásico y clásico. Sus moradores eran partícipes durante los períodos preclásico y clásico de la cultura maya sudoriental, y durante el posclásico pertenecían a la etnia nahua, la cual había emigrado a Centroamérica desde los actuales estados mexicanos de Veracruz y Chiapas a principios del período posclásico temprano (900-1200) luego del colapso de las poblaciones y centros mayas del período clásico.

Período preclásico thumb|Estructuras de Finca Rosita En el municipio y en la ciudad de Santa Ana, existen evidencias de asentamientos del Período Preclásico, estos son: Finca San José, Finca Rosita, Carcagua, El Matazano, San Jorge, Las Aradas, Santa Teresa, San Antonio, Cantarrana, Arizona y El Sinaí.Cita Cultural de Santa Ana Consultado el 16 de noviembre de 2007 De estos sitios preclásicos, el sitio dominante o centro regional primario (es decir un sitio con una extensa zona habitacional con varios montículos mayores a 5 m) en esta zona era Finca Rosita, la cual llegó a su apogeo durante el preclásico tardío (500 a. C.-250) y contaba con un centro ceremonial compuesto por 6 estructuras de entre las cuales destaca su pirámide de 13 metros de altura. Consultado el 16 de noviembre de 2007

Finca Rosita junto con todo su territorio subordinado formaba parte del área maya sudoriental y se veía influenciado por la cercana población de Chalchuapa, participando por tanto de la cultura o fase Chul (600 a. C.-200 a. C.) y Caynac (200 a. C.-250 d. C.), una de las características sobresalientes de las poblaciones que participaban de tales culturas o fases es la fabricación de cabezas de piedra con la cara de un jaguar con rasgos antropomórficos, de esas cabezas de jaguar se han encontrado en el municipio santaneco en sitios como Santa Teresa (ubicado en el actual cantón Natividad; dicho sitio cuenta con 10 montículos y fue probablemente un centro ceremonial secundario ya que uno de esos montículos supera los 5 metros de altura); por otro lado las poblaciones que participaban de las culturas o fases antes dichas formaban parte de la esfera Miraflores que contenía a las poblaciones mayas sudorientales que para ese entonces se veían influenciadas por Kaminaljuyu. Finca Rosita mantendría su hegemonía durante todo el preclásico tardío siendo deshabitado al final de dicho período muy probablemente por la erupción del Lago de Ilopango en el 250 d. C.

Período clásico

Durante el período Clásico destacarían los sitios de San Jorge y Las Aradas, ubicados ambos en el actual cantón Las Aradas, que se encuentran separados por una distancia de 1.5 km² por lo que se considera que podrían haber sido un solo sitio; por sus características son considerados centros regionales secundarios (lo cual se define como sitios con una extensa zona habitacional con varios montículos de los que por lo menos uno sobrepasaría los 5 metros, y que sería un centro rector de asentamientos más pequeños); ambos sitios fueron habitados desde el período preclásico y muestran que aunque el centro de primer orden del preclásico (Finca Rosita) colapsó, otros sitios lograron sobrevivir o fueron nuevamente habitados luego de la erupción del lago de Ilopango.

Luego del colapso de Finca Rosita no parece haber habido algún otro centro regional primario durante el período clásico en el actual municipio santaneco; por lo que San Jorge, Las Aradas y otros sitios de esa época debieron ser tributarios a alguno de los sitios principales cercanos de ese entonces (Chalchuapa o San Andrés), actuando muy probablemente como parte de una ruta de comercio que conectaría a la zona de Chalchuapa con el valle de Zapotitán (donde se ubica San Andrés). Por otro lado, la cerámica de este período es idéntica a la encontrada en Chalchuapa y San Andrés por lo que forma parte de las culturas o fases Vec y Xocco (en el clásico temprano, 250-600) y Payu (en el clásico tardío, 600-900); y muestra a su vez influencia de Copán lo que se percibe en la cerámica Copador que es un tipo de cerámica característico de Copán y los sitios ubicados en el centro y occidente salvadoreño para el clásico tardío, lo cual demuestra que los sitios del occidente y centro salvadoreño continuaban siendo partícipes de la cultura maya. Todos los sitios existentes en el municipio santaneco para el período clásico serían deshabitados en el debido al colapso de los principales centros del clásico (específicamente Copán y San Andrés. ya que Chalchuapa continuaría habitado para el siguiente período).

Período posclásico y fundación de Cihuatehuacán

thumb|350px|Ciguateguacán y las demás poblaciones que eran sede altépetl o provincias en el Señorío de Cuzcatlán antes de la conquista

En el período posclásico temprano (entre los años 900 y 1200) ocurrió la emigración de los pipiles, los cuales trajeron consigo la influencia de la cultura tolteca; asimismo, tras el colapso maya del período clásico ocurre un despoblamiento en los valles interiores del país (como donde se ubica la ciudad santaneca) lo cual se mantendrá durante ese período debido a que se prefería habitar en sitios ubicados en lugares altos para tener una mayor defensa.

En el posclásico tardío (1200-1528), el colapso de sitios relacionados con el mundo tolteca (Cihuatan y Chalchuapa, el primero completamente destruido y el segundo absorbido para los nuevos centros dominantes) y la posterior unificación de los pipiles en el Señorío de Cuzcatlán (que tenía su capital en la ciudad de Cuzcatlán —hoy Antiguo Cuscatlán—) permitió que las poblaciones se trasladaran a los valles interiores del país para fundar nuevos asentamientos. Como es el caso de la ciudad santaneca que es fundada con el nombre de Cihuatehuacán (cuya ubicación estaba situada en el actual barrio de Santa Bárbara) que pasó a ser sede de una de las provincias o altépetl del Señorío de Cuzcatlán.

El nombre Cihuatehuacán significa literalmente ‘Lugar de sacerdotisas’, ya que está conformado por las siguientes palabras: cihua (‘mujer’), tehua (que es un acortamiento de la palabra tehuamatine que significa ‘el que posee sabiduría’ y que era un cargo sacerdotal que tenía mucho conocimiento acerca de las leyes y rituales, y que se dedicaba a revelar la voluntad de los dioses, así como de escoger a cuál de los dioses se debía celebrar en caso de que varias divinidades coincidiesen en una misma celebración), y -can (sufijo locativo). Por otro lado, el término cihua también podría ser un acortamiento de Cihuacoatl (que era el nombre de una deidad femenina que personificaba a la tierra en su papel de madre y dadora de vida y que, por lo tanto, estaba relacionada con los partos) que podría haber sido la deidad patrona de la población; asimismo el término cihua podría corresponder a un linaje o tribu, mientras que tehuacan podría corresponder a otro (siendo este último un linaje de origen nonoalca procedente del área de Veracruz); al igual que el resto de poblaciones nahuas, Cihuatehuacán se encontraba dividido en varias subdivisiones llamadas calpullis (cada una de las cuales provendría de un linaje distinto que le da su respectivo nombre) de los cuales uno sería el principal que le daría nombre a la población, tal calpulli principal podría haber surgido de la unión de 2 linajes (cihua y tehuacan) o ser un grupo perteneciente al linaje tehuacan que tenía por deidad patrona a Cihuacoatl.

Dentro de su provincia, Cihuatehuacán tenía como pueblo tributario a Chacalcingo (cuyo significado literal es ‘lugar de chacalines o camaroncillos’, ya que proviene de chakalin —‘camarón’—, -tzin —sufijo diminutivo, que en conjunto con el anterior forma la palabra chakaltzin, que significa ‘camaroncillo’, y se refiere específicamente a los camaroncillos del género Cambarellus que viven en agua dulce y que son conocidos popularmente como chacalines—, y la palabra go, que proviene de la náhuat ku, que significa ‘lugar de’ —sufijo locativo—), que probablemente fue fundado entre el y principios del , y que estaba ubicado en las laderas de la loma de Santa Lucía (donde actualmente se encuentra el barrio de Santa Lucía de la ciudad) teniendo como fuente de agua a la quebrada de Santa Lucía.

Para 1520, tomando como base la relación del obispo Francisco Marroquín de 1532 acerca de los encomenderos de la provincia de San Salvador y que la cantidad de indígenas fallecidos por las plagas traídas por los españoles entre 1520 y 1532 rondaría alrededor de ½ o ⅔, Cihuatehuacán contaba con una población de 2231 habitantes aproximadamente, mientras que la población de Chacalcingo era de unos 96 habitantes; por otro lado, la provincia dominada por Cihuatehuacán abarcaba alrededor de 115,48 km²; dentro del cual se cultivaba maíz, algodón, frijol, chile y cacao, se elaboraba ropa y se criaban pavos.

Conquista y colonización thumb|300px|Imagen del obispo Bernardino Villalpando, segundo obispo de Guatemala, que construyó una ermita (parroquia provisional) consagrada a Señora Santa Ana, donde hoy está la catedral santaneca, con lo que daría comienzo el trazado actual de la ciudad.

Para el 23 de noviembre de 1528, todas las poblaciones que habían pertenecido al Señorío de Cuzcatlán estaban en manos de los españoles, incluyendo Cihuatehuacán y a su población tributario Chacalcingo, la cual pasó a formar parte de la Provincia de San Salvador como encomienda teniendo como anexo a Chalcalcingo (el sistema de encomienda consistía en la asignación de un determinado número de indígenas que debían pagarle al encomendero y este tenía la tarea de evangelizarlos en la fe católica y de asegurar su bienestar físico; la encomienda solo duraba dos generaciones llamadas vidas (a quien se le había asignado dicho encomienda y la de su heredero que se haría cargo de dicha encomienda luego del fallecimiento de su predecesor), tras lo cual se elegía a alguien más para encargarse de la encomienda).Utec , consultado el 20 de octubre de 2009