El Euskaltel Euskadi fue un equipo ciclista profesional español de categoría UCI ProTeam. Fue propiedad de la empresa telefónica Euskaltel a través de su sociedad Basque Pro Cycling Team.

La escuadra se creó para la temporada 2013; hasta entonces Euskaltel había sido el patrocinador principal del Euskaltel-Euskadi propiedad de la Fundación Euskadi.

Los serios inconvenientes financieros y el no encontrar un segundo patrocinador para 2014, llevaron a que el 20 de agosto de 2013 el equipo comunicara su desaparición.Euskaltel Euskadi no podrá continuar en 2014 ante la falta de un segundo patrocinador euskalteleuskadi.com Tras la noticia, el piloto de Fórmula 1 Fernando Alonso se interesó por la situación de la formación vasca y el 2 de septiembre anunció que había llegado a un preacuerdo con Euskaltel para adquisición de Basque Pro Cycling Team.Fernando Alonso a un paso de adquirirel equipo ciclista Euskaltel Euskadi fernandoalonso.comFernando Alonso compra la licencia del Euskaltel diariovasco.com Acuerdo que finalmente no se hizo efectivo por divergencias con los contratos.

Historia del Equipo Del Euskaltel-Euskadi de la Fundación Euskadi al Euskaltel Euskadi del Basque Pro Cycling Team

Presentación y cambio de filosofía en las contrataciones El 24 de julio de 2012 la empresa Euskaltel anunció oficialmente su proyecto de formar un equipo ciclista a partir de 2013, en un acto celebrado en la sede de la compañía en Derio, dentro del Parque Tecnológico de Vizcaya. La operadora, que desde septiembre de 1997 había sido el principal patrocinador del primer equipo de la Fundación Euskadi (motivando el cambio de nombre del Euskadi a Euskaltel-Euskadi), crearía la escuadra Euskaltel Euskadi de la que sería propietaria a través de su sociedad Basque Cycling Pro Team. En el acto participaron Alberto García Erauzkin, presidente de Euskaltel, e Igor González de Galdeano, quien sería el principal responsable de la nueva formación; ambos simbolizaron el acuerdo dándose un apretón de manos ante los medios congregados, con una colección de los maillots de la Fundación Euskadi patrocinados hasta entonces por la compañía de fondo. García Erauzkin definió el anuncio como el comienzo del "segundo gran ciclo" de la relación de Euskaltel con el ciclismo, "basada en la cantera, aunque con el objetivo irrenunciable de estar en la élite del ciclismo mundial".

El Euskaltel Euskadi de Euskaltel acogería a los ciclistas con contrato en vigor de cara a la siguiente temporada con el Euskaltel-Euskadi de la Fundación Euskadi (caso de Mikel Nieve, quien de hecho extendió su contrato poco después, Gorka Izagirre o Romain Sicard), además de renovar a corredores como Samuel Sánchez (calificado como "puntal y líder indiscutible"), Igor Antón, Ion Izagirre y Mikel Landa. Sin embargo los puntos obtenidos de esta forma resultaban insuficientes para asegurarse por parte de la UCI una licencia ProTeam que le garantizara un puesto en la élite, con acceso directo al calendario WorldTour. Con el propósito de lograr dicha licencia la nueva escuadra se mostró abierta a fichar a ciclistas que pudieran aportar los puntos necesarios, independientemente de su procedencia y lugar de formación, en lo que suponía una ruptura con la línea de actuación o filosofía seguida para su equipo por la Fundación Euskadi.

Según los nuevos responsables, el propósito del fichaje de ciclistas "extranjeros" (es decir, no vascos ni formados en las categorías inferiores de su cantera) era conseguir los puntos de mérito necesarios para que el equipo se mantuviera en la élite, a la par que se trataba de reforzar la plantilla en aspectos como la contrarreloj, el sprint o la disputa de las clásicas. Explicaron además la necesidad de adecuarse a los cambios impulsados por la UCI en pos de un ciclismo más globalizado, tanto en lo relativo a las carreras a disputar como en lo referido a la procedencia de los ciclistas que las corrían. Su intención, no obstante, era que los líderes de la escuadra siguieran siendo corredores vinculados al ciclismo vasco.

Coincidiendo con el acto de presentación en julio, se anunció que el compromiso inicial de Euskaltel con el proyecto era de 27 millones de euros para tres temporadas, lo que suponía un presupuesto anual de unos 9 millones de euros (aportados casi íntegramente por la operadora). En octubre ese compromiso se vio formalmente aumentado tanto en duración como en cuantía, ascendiendo a un total de 40 millones de euros para cuatro temporadas. Esto suponía un notable incremento del presupuesto respecto a la anterior formación (de 6,5 millones a alrededor de 10), y especialmente un significativo aumento de la aportación de Euskaltel, que más que triplicaba su aportación (en los últimos años de su patrocinio ingresaba 3,25 millones por temporada a la Fundación Euskadi). El cambio de propietario conllevó también una separación más estricta en lo relativo a la gestión: el mánager general Galdeano estaría al mando del apartado deportivo, mientras que la gestión económica y administrativa sería llevada a cabo directamente por Euskaltel; la empresa designó para ese cometido a Mikel Astorkiza.

Galdeano, a la búsqueda de puntos de mérito La designación por parte de Euskaltel del exciclista Igor González de Galdeano como máximo responsable del nuevo Euskaltel Euskadi supuso su regreso a la primera línea del ciclismo apenas medio año después de haber renunciado a su cargo en el Euskaltel-Euskadi (donde tras seis años había llegado a ser el mánager general, siendo el encargado del equipo y estando solo por encima de él Miguel Madariaga, presidente de la propietaria Fundación Euskadi). Cuando se le preguntó sobre el motivo de su retorno, el alavés dijo que no podía dejar pasar esa oportunidad "porque se ha planteado hacer un equipo diferente. Se quiere cambiar para crecer y estar a la altura de los 18 mejores equipos del mundo".

El principal objetivo de Galdeano en los meses que restaban hasta el arranque de la temporada 2013 consistió en realizar los fichajes que aseguraran los puntos de mérito suficientes como para obtener de la UCI una licencia de la máxima categoría (ProTeam), con la novedad ya conocida de que a la hora de realizar esas contrataciones podía fichar también a corredores que en el proyecto anterior de la Fundación Euskadi no habrían tenido cabida por no cumplir con lo recogido en sus estatutos. El conjunto vasco no era sin embargo el único interesado en contratar a ciclistas con puntos de mérito acumulados en las dos temporadas anteriores y sin equipo para la siguiente campaña, dado que otras escuadras necesitaban también hacerse con los servicios de varios de ellos para garantizarse la permanencia en la élite o para intentar su entrada en la misma.

Se daba la circunstancia de que por las particularidades del sistema utilizado por la UCI para asignar los puntos de mérito a los corredores, los triunfos o buenos puestos logrados en carreras de poca tradición o renombre en Europa (bien modestas pruebas celebradas en el continente dentro del UCI Europe Tour o aquellas disputadas dentro de los circuitos continentales africano, americano, asiático u oceánico) otorgaban a los ciclistas que los lograban un número de puntos relativamente alto, de manera que corredores poco conocidos de los cinco continentes enrolados hasta entonces en equipos de categoría Profesional Continental (segunda división) o Continental (tercera división), cuando no amateurs que competían de forma libre en carreras de dichos circuitos, se convirtieron en objeto de deseo por parte de escuadras que como Euskaltel Euskadi aspiraban a obtener para 2013 una licencia ProTeam (primera división).

Con el 20 de octubre como la fecha límite establecida por la UCI para presentar las plantillas definitivas, los equipos se embarcaron en negociaciones con los ciclistas pretendidos, a menudo coincidentes. Salvo en algunos casos filtrados a través de las redes sociales, los contactos y acuerdos se realizaron en secreto, de manera que durante el proceso y hasta la fecha límite en que se harían públicas todas la contrataciones, los responsables de una formación desconocían a ciencia cierta a quiénes habían fichado las escuadras rivales (y, por tanto, cuántos puntos de mérito les separaban de cada uno de ellos y, en definitiva, del puesto ansiado en el ranking).

Controversia sobre el cambio de filosofía y su necesidad Los gestores del equipo justificaron el fichaje de ciclistas foráneos argumentando que pretendían sumar los puntos de mérito necesarios para entrar entre los 15 primeros en el ranking de méritos deportivos de la UCI y obtener así automáticamente la licencia ProTeam; según sus cálculos, ni fichando a todos los corredores vascos en activo del pelotón se lograría ese objetivo. El nuevo mánager general, Igor González de Galdeano, lo sintetizó de la siguiente manera: "ficharé para sumar los puntos que nos hagan falta". La decisión de fichar extranjeros fue motivo de controversia entre la afición vasca, que había apoyado al proyecto desarrollado hasta entonces por la Fundación Euskadi con su particular filosofía de contratar únicamente a ciclistas autóctonos o formados en su cantera. Galdeano dijo ser consciente de que la decisión de cambiar de filosofía sería polémica, "pero no ha sido decisión de Igor, ni de las instituciones, ni de Euskaltel; simplemente nos hemos adaptado".

Especialmente crítico con el nuevo rumbo se mostró el exciclista Roberto Laiseka, autor de las primeras victorias en Vuelta y Tour del equipo gestado bajo el paraguas de la Fundación Euskadi y considerado su principal emblema: "todo esto me parece una vergüenza y con el tiempo Euskaltel se va a dar cuenta de que ha metido la pata, porque su imagen entre la afición va a quedar muy tocada". El escalador vizcaíno recordó que el motivo por el que se había creado la escuadra veinte años antes era impulsar el ciclismo vasco y consideró que la nueva andadura suponía "empezar de cero". Otro destacado excorredor naranja, David Etxebarria, destacó también el singular vínculo entre equipo y afición que se había gestado durante la etapa previa, en la que en contraste con la tendencia habitual de apoyar a uno u otro ciclista se había pasado a apoyar a la formación en su conjunto, un fenómeno que desde su punto de vista no se mantendría tras el cambio de filosofía ya que había pasado a ser "un equipo más".

Algunas voces dentro de la afición mostraron su preferencia por que la escuadra se mantuviera fiel a la filosofía y no fichara a extranjeros, quedando así fuera de los quince primeros y aún a riesgo de quedar fuera del UCI WorldTour en caso de no obtener de la Comisión de Licencias una de las tres plazas ProTeam restantes por asignar. Esta corriente de opinión argumentaba que aunque la escuadra pasara a ser Profesional Continental (segunda división) podría obtener invitaciones de los organizadores para participar en las pruebas de primer nivel con especial interés para la formación (caso de la Vuelta al País Vasco, el Tour de Francia o la Vuelta a España). Galdeano respondió que no había ninguna garantía de que los organizadores invitaran al conjunto vasco a sus carreras, y que aun así la diferencia entre ser UCI ProTeam (teniendo acceso directo a todas las grandes citas del calendario, englobadas en el UCI WorldTour, y cobrando por ello) o no serlo (lo que implicaba pagar para obtener invitaciones) no era asumible: "sin World Tour entraríamos en una muerte dulce".