miniaturadeimagen|El lado chileno del principal paso de Argentina a Chile Operación Soberanía u Operativo afianzamiento de la soberanía fue el nombre en clave del plan de invasión a la República de Chile que Argentina planificó ejecutar en los últimos días de diciembre de 1978, pero que fue suspendido en el último momento por la intervención del papa Juan Pablo II.
Para solucionar el litigio por la soberanía de las islas y los derechos marítimos en el área del canal Beagle, Argentina y Chile acordaron en 1971 recurrir al arbitraje del Gobierno del Reino Unido, árbitro formal establecido en el Tratado General de Arbitraje del 28 de mayo de 1902, pero que solo podía aceptar o rechazar el fallo de un tribunal nombrado de común acuerdo entre ambos países. Basándose en el derecho internacional, los jueces dictaron sentencia el 22 de mayo de 1977, asignando las islas Picton, Nueva y Lennox a Chile. El 25 de enero de 1978, el gobierno argentino declaró el laudo arbitral «insanablemente nulo» y movilizó su poderío militar para obligar a Chile a dejarlo de lado y negociar una solución al conflicto más favorable a la posición argentina. Al no lograr ese objetivo por la vía negociada, Argentina planificó una guerra de agresión contra Chile.«The agression against Chile...»Romero, Luis Alberto (1994). "Argentina in the twentieth Century" o "Breve Historia Contemporánea de la Argentina". pp. 242-243 de la versión en inglés. Pennsylvania State University Press o Fondo de Cultura Económica, ISBN 0-271-02191-8 o ISBN 0-271-02192-6«Se tomó, por tanto, la decisión de invadir a Chile y se puso en marcha el reloj de la cuenta regresiva».Diario La Nación (12 de agosto de 1996) Buenos Aires«[...] la mediación del papa Juan Pablo II fue providencial para la Argentina: no sólo evitó una guerra de agresión contra Chile [...]»Diario Clarín (20 de diciembre de 1998) Argentina: Buenos Aires .«De hecho, Chile no iba a ser el país atacante. Lo tenía todo: las islas y más aún. Era el generalato argentino el que auspiciaba el estallido».Diario Clarín (20 de diciembre de 1998)«El ministro de Economía, Martínez de Hoz, y el jefe del Ejército, general Viola, que no querían que estallara el conflicto, me informaron en una cena diplomática que se había tomado la decisión de desencadenar la guerra» (Declaraciones de Pio Laghi, nuncio apostólico en la Argentina en 1978).Diario Clarín (20 de diciembre de 1998) «[...] el drama que se estaba por abatir sobre la Argentina y Chile en 1978, impulsado por el afán belicista de los halcones del régimen militar argentino»«Cartas desde el abismo» Diario Clarín (20 de diciembre de 1998). «Si hay tipos que pensaban que no había otra solución que la cachetada, allá ellos» (Declaraciones del general Reynaldo Bignone).Diario Clarín (20 de diciembre de 1998). «Usted comprenderá que uno llega a estos grados pensando los pro y los contra de las cosas. Una guerra significa una detención o retroceso para un país de a lo menos 20 años. Hay que comenzar de nuevo. ¡No quiero guerra yo!; por lo demás, nosotros no habríamos peleado por ambiciones expansionistas sino defendiendo lo que teníamos, nada más. Ello, a pesar de que en el otro lado había deseos de agresión y vientos de guerra» (Declaraciones de Augusto Pinochet a María Eugenia Oyarzún)Augusto Pinochet: Diálogos con su historia, Editorial Sudamericana, Santiago, Chile, 1999. (p 127).«Había una campaña muy odiosa contra Chile a través de la prensa y los medios de comunicación, que demostraba cuál era la actitud del oficialismo» (Entrevista a Sergio Onofre Jarpa, embajador de Chile en Argentina entre 1978 y 1982).«Al borde de la guerra» Diario La Tercera (17 de marzo de 2002) Archivado el 2 de diciembre de 2007 en Wayback Machine«Si ustedes toman una sola roca, por minúscula que sea, el gobierno de los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN los van a calificar de agresores. Le pediría que transmitiera este mensaje con claridad absoluta a Buenos Aires. El presidente Carter está al tanto de nuestra conversación...» (Advertencia de Bob Pastor, asesor para asuntos interamericanos de los EE. UU., a la junta militar argentina).Diario La Nación (21 de diciembre de 2003) Argentina «Ahí, Argentina rompió reglas y apuró la guerra con el país vecino»Diario Río Negro (5 de septiembre de 2005). Comentario "En su lógica" «Se necesita una guerra»O'Donnell, Pacho (2006). "Historias Argentinas". p 315. 1.ª edición, Buenos Aires, Sudamérica. ISBN 950-07-2749-8.
La situación chilena parecía bastante desventajosa. Frente a un país que casi lo triplicaba en el número de habitantes y con un ingreso per cápita mayor, Chile enfrentaba, además, a raíz de los atentados a los derechos humanos cometidos durante la dictadura militar, una negación a la venta de armas de parte de sus proveedores tradicionales, Estados Unidos de América y Europa Occidental, lo que dificultaba aún más la ya compleja tarea de resguardar su territorio, debido a su propia geografía.
El balance militar A consecuencia del asesinato del exministro Orlando Letelier y la activista Ronni Moffitt en 1976, los Estados Unidos de América decretaron un embargo de armas contra Chile, la Kennedy Amendment, después ampliado por la International Security Assistance and Arms Export Control Act of 1976 —luego, este Amendment también fue aplicado a Argentina—. Alemania Federal se negaba a vender armas a Chile: el semanario alemán Der Spiegel en la página 31 de su edición del 6 de marzo de 1978 en un artículo sobre la política oficial de venta de armas constataba:
También Austria se negaba a vender armas a Chile.[…] en el mismo mes de junio de 1981, la Argentina adquirió 57 tanques austríacos, operación que generó los recelos del lado chileno, pues en 1980 el mismo país proveedor de esos tanques les negó a los militares trasandinos la compra de 100 unidades."Historia general de las Relaciones Exteriores de la República Argentina" por Andrés Cisneros y Carlos Escudé Sin embargo, tanto Austria como Alemania vendían armas a Argentina sin restricciones especiales y con Estados Unidos mantenía buenas relaciones a cambio de la cooperación argentina en la lucha antiguerrillera en Centroamérica.Diario "Clarín" de Buenos Aires del 24 de marzo de 2006. Los secretos de la guerra sucia continental de la dictadura
Varios países europeos continuaron vendiendo armas a Argentina durante la fase más peligrosa del conflicto. En diciembre de 1978, cuando la amenaza de guerra era evidente, los astilleros alemanes Blohm + Voss acordaron con Argentina la construcción de cuatro destructoresKriegsschiffe für Argentinien Libro en la Web "Wie geschmiert - Rüstungsproduktion und Waffenhandel im Raum Hamburg" y ese año Francia vendió y entregó dos corbetas tipo D'Estienne d'Orves A-69 con misiles Exocet, llamadas Good Hope y Transvaal, construidas para el entonces gobierno de Sudáfrica y que no pudieron ser entregadas por el embargo decretado por la ONU. En Argentina se les llamó ARA Drummond y ARA Guerrico.
Sin embargo esta diferencia cuantitativa era atenuada por factores como: La defensa implica menos riesgo que el ataque.Esta es una de las reglas básicas de la ciencia militar. Por ejemplo, en El Arte de la Guerra, el estratega chino Sun Tzu señaló en repetidas ocasiones las ventajas del defensor ante el atacante. Las continuas intervenciones de las fuerzas armadas argentinas en la política contingente desde los años 1930 habían mermado notablemente sus capacidades profesionales.Estoy convencido, por razones que he expuesto en mis libros «Dejo constancia» (2001) y «Malvinas, gesta e incompetencia» (2003). Ahí expreso cuál era la situación de las Fuerzas Armadas, fundamentalmente del Ejército, en 1982… [En 1978] Chile estaba en unas inmejorables condiciones, porque la defensa es muy fuerte, sobre todo cuando se puede actuar mediante la dinámica propia, que no margina reacciones ofensivas dentro de la concepción defensiva. Se estimaba que Chile tenía significantes ventajas en la defensa dada la calidad profesional de sus fuerzas armadas y las bien desarrolladas líneas de logística y comunicación.«…that Chile had a significant defender’s advantage, given the professional quality of Chilean troops and well-developed supply and communications lines.»Democratization and Strategic Thinking: What the Militaries in Argentina and Chile Learned in the 1990s. Autor: Kristina Mani, Columbia University, página 7.«Chile, nevertheless, benefits from considerable advantages in the far south, including good ports, control over the Strait of Magellan, as well as the Fuegian and Patagonian channels, branching off laterally from the strait, which gives Chile geographical and logistical advantages in the Drake Passage.»Michael A. Morris, “The Strait of Magellan”, Clemson University, South Carolina, USA, Martinus Nijhoff Publishers, pág. 160:<ref>Ver Karl Hernekamp Der argentinisch-chilenisch Grenzstreit am Beagle-Kanal, página 84: “Umgekehrt hätte für Chile positiv zu Buche geschlagen die von militärischen Fachleuten als allgemein höher bewertete Kampfkraft der chilenischen Streitkräfte.” (traducción: “Por otro lado contaba a favor de Chile, según consideran en general los expertos militares, la mayor capacidad de combate de sus fuerzas armadas.”)</ref> La profesionalidad de las Fuerzas Armadas chilenas impresionó positivamente a los observadores extranjeros. El 5 de noviembre de 1900, es decir 78 años antes, en una situación muy semejante, Julio de Arellano, ministro plenipotenciario de España en Buenos Aires, informaba a su gobierno sobre el peligro de una guerra entre Argentina y Chile. Sobre las capacidades decía:
El ejército agresor debía cruzar la cordillera solo por pasos conocidos y el defensor podía elegir el tramo en que lo enfrentaría.De hecho una de las razones aducidas por Alejandro Luis Corbacho en Predicting the probability of war during brinkmanship crisis: The Beagle and the Malvinas conflicts fue (p. 45):
«The newspaper Clarín explained some years later that such caution was based, in part, on military concerns. In order to achieve a victory, certain objectives had to be reached before the seventh day after the attack. Some military leaders considered this not enough time due to the difficulty involved in transportation through the passes over the Andean Mountains» (‘El diario Clarín explicó algunos años más tarde que tal cuidado estaba basado, en parte, en razones militares. Para lograr la victoria, ciertos objetivos tenían que alcanzarse antes del séptimo día después del ataque. Algunos militares [argentinos] consideraban insuficiente el plazo debido a las dificultades que conllevaba el transporte a través de los pasos andinos’.)
Según Raúl Castro, embajador de los Estados Unidos en Buenos Aires en 1978, los jefes superiores argentinos consideraban que la guerra sería fácil de ganar: «Ellos suponían que iban a invadir Chile, Santiago, en especial. Les parecía algo muy fácil; una cuestión de cruzar la frontera y que los chilenos se iban a dar por vencidos. Y yo les decía: No, no, se equivocan. Ellos tienen una armada mejor que la de ustedes. Están bien armados, son muy fuertes».Ver entrevista a Raúl castro en Clarín de Buenos Aires del 20 de diciembre de 1998. Por el contrario, Augusto Pinochet preveía una guerra larga y de desgaste: «Una guerra de montonera, matando todos los días, fusilando gente, tanto por parte de los argentinos como por nuestra parte, y al final, por cansancio, se habría llegado a la paz».Entrevista con la periodista María Eugenia Oyarzún en Augusto Pinochet, diálogos con su historia, 1999
El plan de acción miniaturadeimagen|derecha|Organización del Ejército Argentino entre 1975 y 1983. Cada zona corresponde a un cuerpo de ejército.