Guerra de la VandeaAlberto Garín, historiador se refiere a la Vandea o Guerra de la Vendée es la denominación historiográfica de la rebelión que derivó en una guerra civil que enfrentó a los partidarios de la Revolución francesa y a los contrarrevolucionarios. Se desarrolló en la región francesa de Vendée entre 1793 y 1796. La denominación en idioma español es Guerra de la Vandea, como aparece en la bibliografía.Resultados de "Guerra de la Vendée" y "Guerra de Vandea" en Google books La denominación en francés es Guerre de Vendée.

Al igual que había sucedido por toda Francia, la Vendée contempló rebeliones campesinas (jacqueries) entre 1789 y 1792. Sin embargo, fue en el momento de la leva masiva (levée en masse) de 1793 cuando se desencadenó la rebelión vandeana y acabó adoptando la forma de un movimiento popular contrarrevolucionario.

Desarrollado a lo largo de tres años, el conflicto tuvo varias fases, con un breve periodo de paz que empezó en la primavera de 1795 y finalizó a principios de 1796.

Contexto Evolución historiográfica acerca de las causas de la revuelta El estudio histórico de la guerra de La Vendée ha resultado siempre muy debatido en Francia, mezclándose escuelas históricas y prejuicios ideológicos, historiadores universitarios y eruditos locales. Como resultado de todo ello existe una enorme bibliografía que opone en esencia dos corrientes, la de los partidarios de la Revolución y la de los partidarios de los contrarrevolucionarios.Martin, Jean-Clément (2007). La Vendée et la Révolution. Accepter la mémoire pour écrire l'histoire. París: Perrin. Colección Tempus, p. 68-69

Los primeros textos publicados acerca de esta guerra fueron las Memorias de algunos de los que en ella habían intervenido, monárquicos como Madame de la Rochejacquelein, Poirier de Beauvais o Puisaye, y republicanos como Grouchy, Kléber, Choudieu y demás. El texto más conocido son las Memorias de Madame de la Rochejacquelein, viuda de Lescure, que describe un levantamiento espontáneo de los campesinos para defender a su rey y a su iglesia.

Durante el , el tema opone en especial a los historiadores que basaban sus investigaciones en documentos y archivos frente a los eruditos locales, comprometidos en la defensa de los vendeanos, que recogían tradiciones orales y las transmitían. Los principales protagonistas de esta querella fueron: Por parte de la Universidad, Charles-Louis Chassin, alumno de Alphonse Aulard, quien publicó once volúmenes de archivos y memorias. Seguidor del punto de vista republicano, niega cualquier origen popular del movimiento, y afirma que se trató de una pura confabulación de nobles y curas, que la parte más ignorante de la población siguió ciegamente. Hostil también a los sans culottes y a Robespierre, responsabiliza a éste de la represión de 1794. Alphonse Aulard, primer titular de la cátedra de Historia de la Revolución francesa de la Sorbona, Jules Michelet y Jean Jaurès, autores ambos de una Historia de la Revolución francesa, contribuyeron mediante sus escritos a construir una determinada visión de esta guerra.Martin, 2007: 69-70 Por parte de los partidarios de los Borbones, como los abades Eugène Bossard y Félix Deniau, este último autor de una Historia de la Vendée en cinco volúmenes basada en testimonios orales y memorias publicadas durante un siglo, y el también abad François Uzureau, sacerdote de la diócesis de Angers, que analiza a los "blancos", basándose en documentos, a menudo en los mismos que Chassin. Según ellos, las tropas de campesinos, muy católicos y muy unidos a los nobles, son lideradas por la pequeña nobleza local para restablecer la monarquía y salvar el catolicismo.

Basándose ampliamente en testimonios orales, recogidos y transmitidos por autores "blancos", los eruditos se concentran sobre la violencia de la represión de 1793-1794, mientras la predilección de los "azules" hacia los archivos parecía excluir que estos hubieran padecido sufrimientos. La interpretación "blanca" se encuentra entre los académicos, en los escritos de Pierre Gaxotte o de Jean-François Chiappe.Martin, 2007: 70-71

Desde hace un siglo, la historiografía ha renovado ampliamente este tema.

Una reinterpretación histórica thumb|190px|left|Jules Michelet En el , la investigación histórica ha sufrido profundas evoluciones, especialmente con el desarrollo del análisis social y económico del materialismo histórico. Claude Petitfrère ve en esa renovación la marca de una tercera categoría de autores, agrupados alrededor de Paul Bois, Marcel Faucheux y Charles Tilly, a la que llama historia «científica».Jean-Clément Martin, La Vendée et la Révolution. Accepter la mémoire pour écrire l'histoire, Perrin, collection Tempus, 2007, p. 68-69. Sin embargo, los autores "blancos" sitúan a Marcel Faucheux, Claude Tilly y Claude Petitfrère entre los "azules".

En los años 1920, Albert Mathiez considera que las causas de la insurrección vendeana de la primavera de 1793 hay que buscarlas en las condiciones económicas y sociales de la época.Mathiez, Albert (1993). La Gironde et la Montagne. Tomo II de La Révolution française. Barcelona: Denoël, colección Médiations, n.º 249.

A principios de los años 1950, Marcel Faucheux señala que las causas profundas de la rebelión hay que buscarlas mucho más lejos de la constitución civil del clero, de la ejecución de Luis XVI o de la leva masiva, pues hay que unir a estas causas la pobreza. La Revolución francesa no supo satisfacer las esperanzas generadas por la convocatoria de los Estados Generales en 1789: los medieros, mayoritarios en la Vendée, no se beneficiaron de la abolición de los derechos feudales, que se pusieron a la venta y de los que se aprovecharon fundamentalmente los burgueses y los comerciantes. A partir de ahí, el derrumbamiento de las estructuras sociales tradicionales, la reforma autoritaria del clero y la leva masiva constituyen como mucho la chispa que hizo estallar un descontento latente.Faucheux, Marcel (1964). L’insurrection vendéenne de 1793. Aspects économiques et sociaux. París: Imprenta Nacional.

Basándose en un análisis detallado de la Sarthe, Paul Bois profundiza la cuestión, destacando el odio que enfrenta al campesino con el burgués y muestra la existencia de una profunda fractura social entre campo y ciudad, muy anterior a la Revolución, y que es una de las causas principales de la revuelta.Paul Bois Paysans de l'Ouest, 1960

Estos trabajos se han visto ampliamente confirmados por los del sociólogo estadounidense Charles Tilly, para quien el desarrollo de las ciudades francesas en el , su agresividad económica y su tendencia a acaparar el poder político local suscitaron resistencia y odio entre los campesinos, odio del que la insurrección de la Vendée no es más que un ejemplo exacerbado.Charles Tilly, The Vendée, a Sociological Analysis of the Counter Revolution of 1793, Harvard, 1964.

thumb|300px|Mapa de los arzobispados y obispados en 1789 y 1802 Por su parte, Albert Soboul, perteneciente a la corriente historiográfica marxista, describe masas campesinas molestas, predispuestas «a rebelarse contra los burgueses, con mucha frecuencia granjeros generales en este país de mediería, comerciantes de grano y compradores de los bienes nacionales», de los departamentos del Oeste de fe muy vívida tras los esfuerzos de catequización de los Mulotinos, congregación de misioneros instalada en Saint-Laurent-sur-Sèvre, desde finales del , por último la asimilación por parte de los campesinos, del sorteo para la leva de los hombres al ejército, institución del Antiguo Régimen especialmente odiada. Si considera que «el carácter simultáneo del levantamiento hace pensar que estuviera preparado», explica que los campesinos «no eran ni monárquicos, ni partidarios del Antiguo Régimen» y que los nobles se vieron sorprendidos en un primer momento por la revuelta antes de poder aprovecharla en su propio beneficio.Soboul, Albert (1982). La Révolution française. París: Gallimard, colección Tel.

Más recientemente, Jean-Clément Martin señaló que si los campesinos se alinearon con la Contrarrevolución, según las provincias e incluida la propia la Vendée, por causas muy diversas, las consignas religiosas y de la defensa comunitaria eran generales en todas ellas. Estas consignas se deben al mantenimiento de la presión fiscal y de las tasas agrícolas, al empeoramiento de la situación de los medieros, a la incapacidad de las pequeñas élites rurales para comprar bienes nacionales, que fueron acaparados por las élites urbanas, a la pérdida de autonomía de los pequeños municipios rurales frente a los burgos, en los que se instalaron los poderes político (el distrito) y económico, al alcance de la Constitución civil del clero, a las libertades de las comunidades, que defendían a su sacerdote y sus ceremonias religiosas. Las tensiones suben continuamente hasta marzo de 1793, y la leva masiva proporciona a las comunidades la ocasión de unirse contra los agentes estatales, en un movimiento que recuerda en principio las revueltas campesinas tradicionales (jacqueries) y de formar bandas encabezadas por las élites locales.

En la Sarthe, son los granjeros acomodados y sus aliados los que se sublevan, mientras en Mauges los que se levantan son los campesinos dependientes de las ciudades y los tejedores. Los chuanes de Ille-et-Vilaine reclutan sus efectivos fundamentalmente entre los medieros. En todos los casos se defiende el equilibrio comunitario, amenazado por las leyes civiles y religiosas de la Revolución. El realismo no está especialmente arraigado, al igual que había sucedido en el Midi en 1791-1792, y las inquinas personales y locales desempeñan un importante papel, así como las luchas entre comunidades cercanas; en la mayoría de los casos, las revueltas se iniciaron con "ajustes de cuentas, caza al revolucionario y saqueos".

Activistas monárquicos pertenecientes a las élites rurales participan en las primeras insurrecciones, precisa, pero son poco numerosos; los nobles contrarrevolucionarios se implican muy poco en el conflicto, en marzo de 1793, al ser un movimiento desorganizado y mal armado.

Más allá de la tesis del complot "clérigo-nobiliario", Jean-Clément Martin cuestiona junto a Roger Dupuy, el antagonismo entre "ciudad" y "campo" (muy anterior a la Revolución) y la diferencia de naturaleza que existiría entre los orígenes de la chuanería y las causas de la guerra de la Vendée.Véase P. Mann, "Les insurrections paysannes de l'Ouest: Vendée et chouannerie", Revue Française de Sociologie, n.º 30, diciembre de 1989

Para Roger Dupuy, quien destaca que la historiografía reciente "se separa de la estrecha óptica que colocaba el problema religioso en lugar primordial en el proceso de rebeldía", y es "por la parte de la identidad profunda de las comunidades campesinas" donde se ha que buscar las raíces. El "levantamiento es tanto más exasperado cuanto que la violencia desempeña un papel determinante en la constitución de dicha identidad": violencia de la miseria, violencia de jóvenes obligados a hacer respetar su honor, violencia colectiva contra el mal señor que abusa de sus privilegios feudales.Roger Dupuy, La République jacobine. Terreur, guerre et gouvernement révolutionnaire, 1792-1794, tomo 2 de la Nouvelle histoire de la France contemporaine, ed. Seuil, col. Points, p. 113-116

La situación antes de la insurrección

A finales del , la sociedad vendeana (el actual departamento de la Vendée y parte de los departamentos limítrofes: el sur de Loira Atlántico, oeste de Maine-et-Loire, norte de Deux-Sèvres) tiene una composición social muy rural, al igual que otras muchas provincias de Francia. El Oeste había sufrido las guerras de religión un siglo antes y tras las violentas dragonadas reconvertido al catolicismo por el padre Montfort.

thumb|left|200px|Apertura de los Estados Generales de 1789 en Versalles