«Bad Girl» es una canción interpretada por la cantante estadounidense Madonna, incluida en su quinto álbum de estudio, Erotica (1992). Las compañías Maverick, Sire y Warner Bros. la publicaron como el tercer sencillo del disco el 2 de febrero de 1993, tras «Erotica» y «Deeper and Deeper». Compuesta y producida por Madonna y Shep Pettibone —con escritura adicional de Anthony Shimkin—, la cantante desarrolló un vínculo emocional al transmitir sus sentimientos y anécdotas en la letra de la canción. Es una balada de género pop cuya letra trata sobre una mujer triste que oculta su dolor por medio de comportamientos autodestructivos.
En términos generales, «Bad Girl» obtuvo comentarios positivos de los críticos y periodistas musicales, quienes elogiaron la composición y el mensaje. Desde el punto de vista comercial, no logró los mismos resultados que los dos sencillos anteriores del álbum. Si bien estuvo entre los diez primeros puestos en Canadá, Islandia, Italia, Polonia y Reino Unido, en Estados Unidos solo alcanzó la trigésima sexta posición del Billboard Hot 100, por lo que puso fin a un récord de veintisiete top veinte consecutivos que Madonna había iniciado con «Holiday» (1983).
Para la promoción se filmó un videoclip dirigido por David Fincher, quien ya había colaborado anteriormente con la cantante. El vídeo empieza y finaliza con tomas de Madonna asesinada que, después de haber vivido una vida de promiscuidad, se une a su amante muerto y ángel guardián, interpretado por el actor Christopher Walken. Recibió elogios de la crítica al considerarlo el más «cinematográfico» en la videografía de la artista. Madonna presentó «Bad Girl» en vivo durante una visita al programa de medianoche Saturday Night Live en enero de 1993. Treinta años después, incluyó el tema en The Celebration Tour (2023-2024), gira realizada para conmemorar sus cuarenta años de carrera. Tras su publicación, varios artistas grabaron una versión del tema, especialmente para álbumes tributo.
Antecedentes y grabación En abril de 1992, Madonna fundó Maverick, su propia compañía de entretenimiento que consistía en un sello discográfico (Maverick Records), una productora de cine (Maverick Films) y divisiones asociadas a la publicación de música, radiodifusión, edición de libros y publicidad. El acuerdo fue una empresa conjunta con Time Warner, que pagó a Madonna un adelanto de 60 millones USD y le concedió un 20 % de regalías de sus negocios musicales, una de las tasas más altas de la industria, igualada en ese momento solo por la de Michael Jackson, que fue establecida un año antes con Sony. Los dos primeros proyectos de la empresa fueron Erotica, su quinto álbum de estudio, y un coffee table book con fotografías de desnudos de Madonna titulado Sex. Para Erotica, Madonna trabajó principalmente con Shep Pettibone, con quien había colaborado durante la década de 1980 en varias remezclas de sus sencillos, en la composición y producción de «Vogue» y en el recopilatorio The Immaculate Collection (1990). Pettibone construyó la base musical de las canciones de Erotica al estilo de sus remezclas, mientras Madonna compuso las letras y las melodías. Tras finalizar el rodaje de su película A League of Their Own en Chicago, la artista se reunió con el productor en Nueva York y empezaron a trabajar en las primeras maquetas en los meses de octubre y noviembre de 1991. Según el biógrafo Mark Bego, el primer grupo de canciones que ambos crearon fue «Erotica», «Deeper and Deeper», «Bad Girl», «Thief of Hearts» y «Rain».
«Bad Girl» fue compuesta y producida por Madonna y Pettibone —con escritura adicional de Anthony Shimkin— y la grabación tuvo lugar en los Sound Work Studios de Astoria, en Nueva York, entre diciembre de 1991 y el primer semestre de 1992. Entre los músicos que participaron se incluyen Pettibone como secuenciador, tecladista y programador, en conjunto con Shimkin, Goh Hotoda en la mezcla, P. Dennis Mitchell y Robin Hancock en la ingeniería y Ted Jensen en la masterización. Según Pettibone, a medida que las sesiones de grabación progresaban, las melodías se iban tornando un poco más melancólicas; señaló que las historias de Madonna hicieron que las canciones tomaran una dirección creativa hacia un territorio muy personal, ya que eran más serias e intensas. Añadió que era uno de esos temas con los que muchas personas podrían identificarse. De modo similar, Shimkin recordó que tanto «Bad Girl» como «In This Life» tenían «muchísima carga emocional para Madonna», aunque no notó lo emotivos que eran para ella hasta que el disco estuvo terminado. Continuó: «Cuando ves sus vídeos obtienes un significado incluso más profundo y un mayor conocimiento de lo que ella puso en la canción. Es una de esas canciones, como "Oh Father" o "Papa Don't Preach", en las que expresa realmente sus propias emociones y experiencias. Nunca tiene miedo de exponerse emocionalmente». Para grabar su voz se utilizó un micrófono Shure SM57, ya que, según Pettibone, «a veces cuanto más viejo, mejor».
Composición y publicación «Bad Girl» es una balada pop «sombría» y «llena de culpa», cuya letra trata sobre una mujer que experimenta una tristeza extrema debido a una relación fallida. Durante una entrevista para la BBC, la propia cantante explicó que era sobre una mujer envuelta en una relación tóxica que busca «distraerse de su realidad» a través del libertinaje y de comportamientos autodestructivos, tales como embriagarse, fumar o tener aventuras insatisfactorias y romances efímeros con múltiples hombres. Esto se refleja durante el estribillo, en el que canta Bad girl, drunk by six, kissing some kind stranger's lips / Smoked too many cigarettes today, I’m not happy when I act this way («Chica mala, borracha antes de las seis, besando los labios de algún gentil desconocido. Fumé demasiados cigarrillos hoy, no soy feliz cuando actúo así»). Louis Virtel, del sitio NewNowNext, observó que el tema era más bien una «parábola sobre una mujer cansada de caminar por el lado salvaje». Larry Flick de Billboard observó que Madonna empleó una voz más tenue y melancólica de lo normal «entre un espiral de sintetizadores y un ritmo lento y sincopado».
Las compañías Maverick, Sire y Warner Bros. publicaron «Bad Girl» como el tercer sencillo de Erotica, después de la canción que da título al álbum y «Deeper and Deeper». La primera fecha de lanzamiento fue el 2 de febrero de 1993 en Europa y en Australia, cuando se editó un maxi en CD y en vinilo de 12"; ambos formatos incluían dos remezclas de «Deeper and Deeper» —producidas por Pettibone— y dos versiones de «Bad Girl»: una editada de 4:38 para el CD y la original de 5:23 para el vinilo. También estuvo disponible un segundo maxi CD en Estados Unidos el 11 de marzo de ese año y tres días después en Europa y Australia. No hubo remezclas del tema en esa edición, sino que figuró la versión editada y una mezcla extendida, ambas muy similares a la original. No obstante, sí se incluyeron como lado B cuatro remezclas de «Fever», que sería publicado como el cuarto sencillo del álbum únicamente en Europa y Australia.
Recepción crítica En términos generales, «Bad Girl» obtuvo reseñas positivas de los críticos y periodistas musicales, quienes elogiaron la composición y el mensaje. De la revista Billboard, Larry Flick la calificó como una balada «melancólica» con una letra «intensa», y Joe Lynch como «reflexiva y apesadumbrada», con «una de sus letras más conmovedoras». En el libro The Madonna Companion (1999), Allen Metz y Carol Benson destacaron que marcó un contraste de su imagen «altamente sexualizada» que tenía en ese momento con canciones y videoclips como «Erotica» y «Justify My Love» (1990). Además, señalaron que era la canción que más reflejaba el tema principal que se explora en Erotica, «el dolor y tormento del corazón y los peligros del romance». Arion Berger de Rolling Stone la llamó una balada «cautivadora», en la que la cantante «sonsaca sombras de ambigüedad en la mente de una chica que prefiere lastimarse antes que terminar una relación que es demasiado neurótica para manejar». De manera similar, J. D. Considine, de The Baltimore Sun, dijo que era «un vistazo lento y triste al tipo de mujer que usa el libertinaje como una máscara para su dolor. [...] Es tan preocupante como triste. Solo escuchar el temblor en su voz mientras canta you'll always be my baby («siempre serás mi bebé») es suficiente para romper el corazón de cualquier oyente». Georges-Claude Guilbert, autor de Madonna as Postmodern Myth (2002), opinó que contaba con un «mensaje moral tradicional» y que la letra en realidad describía una «chica buena capaz de sentir contrición por sus acciones inmorales». Para Sal Cinquemani, de Slant Magazine, se trató de «un himno de la promiscuidad». Un editor de Music & Media comentó que la cantante «nos trae el ambiente adecuado del fin de siècle. Y ella conoce los trucos del negocio. Ser mala en una melodía empalagosa, ¿no es esa la mejor manera de penetrar la radio?». Para José Plata, de la revista colombiana Shock, se trató de «una narración sobre la sumisión, sobre la fantasía de la chica mala que seduce y a quien seducen». Justin Chadwick, del portal Albumism, afirmó que era «dramática» y «sinfónica», y que además «refuerza la afición de Madonna por crear baladas con carga emocional sin parecer exageradas».
En reseñas retrospectivas, Scott Kearnan, de Boston.com, lamentó que el público pasara por alto «este éxito menor» y añadió que demostró que si bien «[Madonna] está indudablemente a favor del sexo, su visión de las complejas intersecciones emocionales del sexo, el poder y la autoestima no carece de matices». En 2008, Sebas E. Alonso de Jenesaispop la incluyó en el trigésimo quinto lugar de las cuarenta mejores canciones de Madonna y comentó que si bien no era de las más destacadas, «sí la más decadente». Diez años después, el mismo autor la ubicó en la cuadragésimo sexta de las sesenta mejores de la artista, en conmemoración por su 60.º cumpleaños; al respecto, declaró que en el disco se trataban temas como la «culpabilidad» en «Bad Girl», «planteada como canción de desamor decadente» con una letra en la que «el látigo sirve aquí más para autofustigarse que para dar unos azotes a otro». En un conteo que ordenó todos los 78 sencillos de la artista hasta 2018, Eric Henderson de Slant Magazine lo incluyó en el trigésimo quinto puesto y escribió: «En un álbum que es, sin duda, el mejor momento gay de Madonna, "Bad Girl" se destaca como un momento de gran arrastre, una autolaceración brutal servida de la manera más ostentosamente melodramática que se pueda imaginar». Similarmente, Stephen Sears del portal Idolator, sostuvo que «la disfuncional "Bad Girl" es una autolesión insonorizada. [...] Como la mayor parte de Erotica, el sexo es más solitario que sensual». También de Idolator, Mike Wass la llamó «una de las canciones pop más dolorosamente honestas de los años 90».