«Papa Don't Preach» es una canción interpretada por la cantante estadounidense Madonna, incluida en su tercer álbum de estudio True Blue (1986). Fue compuesta por Brian Elliot con letras adicionales de Madonna, quien también la produjo con Stephen Bray. Las compañías Sire y Warner Bros. Records la publicaron el 11 de junio de 1986 como el segundo sencillo del disco y posteriormente figuró como una remezcla en el recopilatorio The Immaculate Collection (1990) y en su versión original en Celebration (2009). La producción combina un estilo pop y clásico y la letra lidia con el embarazo adolescente y el aborto.
El tema obtuvo un buen recibimiento comercial, pues llegó a lo más alto en las listas de Australia, Bélgica, Canadá, Irlanda, Italia, Noruega, Países Bajos y el Reino Unido. En su país natal, se convirtió en el cuarto sencillo número uno de Madonna en el Billboard Hot 100. Los críticos y periodistas elogiaron el tema y lo citaron como uno de los más destacados del álbum. El vídeo musical, dirigido por James Foley, mostró el segundo cambio de imagen de la artista, que lució un cuerpo tonificado y musculoso y el cabello rubio platino. Retrata una historia donde la cantante interpreta a una joven que le revela a su padre su embarazo. Las imágenes se yuxtaponen con escenas donde pasa una velada romántica con su novio y otras en las que baila y canta en un estudio pequeño y oscuro.
Poco después de su publicación, la canción provocó discusiones sobre el contenido de la letra. Varias organizaciones de mujeres y de materia de planificación familiar criticaron a Madonna por alentar el embarazo adolescente, mientras que grupos opuestos al aborto la vieron como un mensaje positivo de provida. La cantante interpretó «Papa Don't Preach» en cinco de sus giras musicales, la más reciente en Madame X Tour (2019-2020). Durante el Who's That Girl World Tour de 1987, causó su primer conflicto con la Santa Sede, ya que se la dedicó al papa Juan Pablo II, quien instó a los admiradores italianos a boicotear sus conciertos. Varios artistas realizaron una versión del sencillo, entre los que se destacan «Weird Al» Yankovic y Kelly Osbourne, quien la incluyó como pista adicional en su álbum debut Shut Up, de 2002.
Antecedentes y composición miniaturadeimagen|upright|Madonna cantando «Papa Don't Preach» durante uno de los conciertos de la gira Who's That Girl World Tour (1987) Durante el otoño boreal de 1985, Madonna comenzó a componer y grabar canciones para su tercer álbum de estudio, True Blue. Para ello, decidió trabajar nuevamente con Stephen Bray, quien había participado en la grabación de su anterior disco, Like a Virgin, y también contrató al productor Patrick Leonard para que la ayudara en la creación de las pistas. La primera de ellas, «Papa Don't Preach», fue escrita por Brian Elliot, que la describió como «una canción de amor, enmarcada tal vez un poco diferente». Aunque la cantante participó en la composición, su intervención se limitó a añadir algunas letras. Está basada en historias que Elliot solía escuchar tras la puerta de su estudio, que tenía una gran ventana frontal que las alumnas de la Escuela Secundaria North Hollywood en Los Ángeles utilizaban como espejo para arreglarse el cabello y charlar. Elliot, quien había grabado un álbum propio para Warner Bros. Records, estaba produciendo sesiones para una nueva artista llamada Cristina Dent; cuando puso sus temas para Michael Ostin, del departamento de A&R de Warner Bros. Records —el mismo ejecutivo que descubrió «Like a Virgin»— este le preguntó si podía tocar «Papa Don't Preach» para Madonna. Elliot había estado trabajando con Dent durante seis meses y se mostraba reacio ante la idea de que la canción pasara a otro artista, pero finalmente cedió. Durante una entrevista en 2009 con la revista Rolling Stone, la cantante recordó:
«Papa Don't Preach» pertenece al género dance pop y cuenta con guitarras acústicas, eléctricas y rítmicas, así como teclados y arreglos de cuerda. Se establece en un compás de 4/4 con un tempo moderado de 116 pulsaciones por minuto. Está compuesta en la tonalidad de fa menor; la combinación del tono y el tempo logra producir una disyunción entre ritmos pop y clásicos que resalta por la instrumentación que se emplea durante la introducción. La canción comienza con un marcado «estilo Vivaldiano», mientras que el tempo y la progresión armónica de estilo clásico anticipan la letra. Los primeros acordes y la melodía resaltan la tonalidad de las principales notas: fa menor-mi-re-do menor-re-fa menor-mi-re-mi-fa menor; esto hace que el tema se asemeje a una obra barroca. Continúa con el sonido dance, producido por un potente ritmo de los instrumentos. El registro vocal de Madonna abarca desde fa3 a do5 y suena mucho más maduro y centrado que sus trabajos anteriores.
La letra habla sobre una chica que le revela a su padre que está embarazada y que, a pesar de lo que le dicen sus amigos, se niega a abortar o a dar al niño en adopción. Está compuesta en forma de verso-estribillo, con un puente antes del tercer y último estribillo. Inicia con la narradora dirigiéndose a su padre directamente, pidiéndole que le hable como un adulto, con la frase you should know by now, I'm not a baby. Hacia el estribillo, la cantante emplea un tono de voz más dramático y un registro más alto que acaba casi en un grito con la palabra please. En el verso, usa un tono de súplica al cantar el hook principal, mientras que en el puente se puede apreciar un solo de guitarra clásica.
Recepción crítica miniaturadeimagen|upright|izquierda|Madonna interpretando «Papa Don't Preach» durante uno de los conciertos de la gira Re-Invention World Tour (2004)
En términos generales, «Papa Don't Preach» obtuvo elogios de los críticos y periodistas musicales. En su reseña a True Blue, Davitt Sigerson, de la revista Rolling Stone, remarcó la falta de canciones sobresalientes, aunque aseguró que «solo la magnífica "Papa Don't Preach" tiene un hook del mismo calibre que "Like a Virgin", "Material Girl" y "Dress You Up"». Jon Pareles del New York Times dijo que «en "Papa Don't Preach", la narradora, soltera y embarazada, declara I'm going to keep my baby ["Voy a quedarme con mi bebé"] aunque con mucho a su favor: un novio leal, un padre que la quiere y el rechazo al aborto por descontado, haciendo que la canción sea menos controvertida que la película típica de la semana. Una vez más, Madonna se va al margen de lo permisible». Stephen Thomas Erlewine, de Allmusic, comentó que «[Madonna] utiliza la música para capturar a los críticos, del mismo modo que ha enganchado a las masas con obras maestras como "Papa Don't Preach"». Adam Sexton, autor de Buscando desesperadamente a Madonna: En busca del significado de la mujer más famosa del mundo, la destacó como la «más audaz» de True Blue y aseguró que se trataba de una canción «tensa y claustrofóbica» en la que «[Madonna] forza a sus wannabes a considerar los riesgos y responsabilidades que la sexualidad conlleva». Justin Chadwick, del portal Albumism, opinó que era «posiblemente el más inolvidable de los muchos momentos memorables» dentro de True Blue. Escribiendo para The Guardian, Caroline Sullivan expresó que era «el primer sencillo socialmente controvertido de Madonna y, además, una de sus mejores canciones. [...] Con 28 años en aquel entonces, no era su primer intento de una personalidad adolescente (véase "Dress You Up"), pero si el más entrañable».
David Browne, de Entertainment Weekly, opinó: «En teoría, una mujer de 30 años cantando en la voz de una adolescente embarazada, suena ridícula. [...] Sin embargo, con la ayuda de colaboradores como Stephen Bray y Patrick Leonard, logra convertirse en una canción pop perfectamente concebida». También de Entertainment Weekly, Chuck Arnold ubicó a «Papa Don't Preach» en la posición 21 de su lista de los mejores sencillos de la cantante y dijo que «encontró a Madonna abordando un problema social por primera vez... y con mucho estilo». Guillermo Alonso, de la edición española de la revista Vanity Fair, lo distinguió como el noveno mejor sencillo de su discografía y declaró que contaba con «los violines más irónicos de los ochenta» y que su temática lírica hizo que Madonna «dejase de pertenecer a la liga de Cyndi Lauper y entrase en la de Prince y Michael Jackson». Esta opinión fue compartida por Sal Cinquemani de Slant Magazine. En 2005, Chicago Tribune la ubicó en el número 486 de las «500 mejores canciones desde que naciste». En conmemoración por el 60.º cumpleaños de la artista, Joe Morgan, del sitio Gay Star News, la ubicó en el octavo puesto de sus 60 mejores canciones; al respecto, mencionó que se trataba de una canción «trascendente» que la convirtió en una «estrella internacional en todo su derecho. Sus cuerdas icónicas y la súplica en su voz se combinan para crear una obra maestra de pop».
Carlos del Amo, de la agencia de noticias española EFE, lo consideró uno de los mejores temas de Madonna. Según Nicole Hogsett, contribuidora y editora del sitio Yahoo!, «Papa Don't Preach» demostró que «[Madonna] podía abordar un tema serio sin perder su sonido característico». Figuró en el quinto lugar del ranking de los mejores sencillos de la artista, elaborado por Jude Rogers de The Guardian, quien lo llamó «glorioso» y resaltó la «determinación» en su voz y el arreglo de cuerdas que «le da una autoridad cinematográfica». Paul Schrodt, de Slant Magazine, sostuvo que «bien puede ser la única canción sobre no tener un aborto que también se siente rebelde, incluso peligrosa [...] [Madonna] rara vez ha sonado más apasionada». Los autores Alan Metz y Carol Benson, en The Madonna Companion: Two Decades of Commentary, comentaron que «canta en un tono apasionado y juvenil, que hace que las súplicas del tema sean inmediatas y creíbles». Robert Christgau expresó que la artista «ya no tiene la voz de la típica adolescente rígida» y que «el contenido antiaborto de "Papa Don't Preach" no es indiscutible, y, por definición, no haría mala a la canción si lo fuera, la ambigüedad es una salida fácil en lugar de ser una puerta abierta, lo cual es malo». En una revisión disco por disco de Madonna, los periodistas de EMOL Iñigo Diaz y David Ponce afirmaron que con temas como «Live to Tell», «Open Your Heart», «La isla bonita» y «Papa Don't Preach», todos ellos incluidos en True Blue, «empezaba una nueva generación de hits». Del portal Medium, Richard LeBeau lo llamó «la controversia de Madonna más grande de aquel entonces [...] las letras son sofisticadas y su rendimiento vocal, con un registro más bajo, transmite perfectamente su poder».